martes, junio 13, 2006

What kind of blogger are you?


Montse me deja este simpatiquísimo dibujo, que me ha encantado.

Me informa, además, de que ha descubierto un blog enterito dedicado a John Cheever. Qué delicia. Se llama El ladrón de Shady Hill.

En fin, me ausento hasta el viernes. Dejo pendiente una entrada sobre Querido silencio, de Luis Muñoz, que leo y releo estos días. Nadie debería perderse este libro.

Viajo al sur desde este martes nublado y fresco de junio.

Vale.

Audi 100, de Manuel Vilas

Fotografía de Guy Bourdin


Audi 100

Manuel Vilas se compró un Audi de tercera mano, un Audi 100,
y lo ponía a doscientos por la autopista de Barcelona,
y luego tenía que pagar el peaje y eso que no iba a ningún sitio.
Se quedaba mirando el Audi en las tardes de domingo,
en mitad de un descampado, en mitad del desierto.
El gran desierto que cerca la ciudad de Zaragoza,
estéril y ácido como una bocanada de uranio enriquecido.
Miraba las ruedas y las golpeaba con sus botas de punta,
y pensaba que estaban durísimas, llenas de aire embrutecido,
y es que acaba de estar en una gasolinera que se llamaba "El Cid",
y las había hinchado, ese silbido poderoso de las válvulas,
y miraba el dibujo de las ruedas, laberíntico y abstracto como las rayas
de la mano, y se miró la mano, rugosa piel enaltecida
en mitad de la nada, y se había cambiado
el viejo radiocasete del Audi por un compacdisc Pioneer,
con seis altavoces, 800 euros en el Carrefour,
y puso a Lou Reed en el compac, y bien, muy bien,
Street Hassle puso, y bien, bien, muy bien, dijo de nuevo,
esto era todo, el Audi 100, la vida ennegrecida, la cercanía de un pueblo
llamado Bujaraloz, la autopista de Barcelona, los infinitos camiones,
un toro de Osborne cerca de Pina, el domingo, agrio y crucificado,
y Lou Reed sonando en ninguna parte, en el desierto celestial,
los 800 euros convertidos en el grito más hermoso de la tierra,
y ningún ángel del cielo descendido, y Manuel Vilas
- siervo de la nada, fumando, estéril, razonando, gimiendo -,
silbaba bajo el sol inclemente, difuso, el sol borracho,
y le daba patadas a las ruedas y las ruedas
le devolvían el impulso, y eso era gracioso,
y pensó en la guantera, y abrió la guantera y miró la documentación,
y leyó su nombre, y abrió el maletero, y le pareció que allí había
un montón de sitio para guardar cosas, y eso de repente le hizo completamente feliz.

(Manuel Vilas. Resurrección. Visor. 2005)
Nota: aunque las palabras "rayas", "pueblo", "camiones", "documentación" y la expresión "completamente feliz" aparezcan en distintos versos, pertenecen al anterior. Sigo sin entender del todo el sistema de edición html y, por tanto, esto se configura un poco como quiere.

lunes, junio 12, 2006

Lunes, Magia y Daniel Chesterfield

Visto lo visto, a saber: manifestaciones, éxitos deportivos y algo de calor, opto por entrar en el lunes como Machado, ligero de equipaje.

Vía el barón rojo encuentro este vídeo que me ha hecho sonreir.




Desde un lunes de junio, con un indicio de amanecer en las ventanas.

Vale.

sábado, junio 10, 2006

Astral weeks, de Van Morrison


I
El destino no existe. Sólo la prehistoria conforma la historia. Un músico de veintidós años se mira el alma en Boston.

De Borges aprendimos que lo que llamamos Destino no es sino un intrincado laberinto de causas y efectos y que está tan finamente hilvanado que nuestra pobre inteligencia no puede –y quizá tampoco debe- seguir cada paso, cada sinuoso meandro, cada curva invisible. Por eso sólo percibimos un resultado insólito; el asombro, el prodigio, un milagro final y cierto.

Para explicar –o, al menos, para intentarlo- el milagro musical que representa el disco Astral weeks de Van Morrison, sería necesario remontarnos a Belfast en 1945 e ir siguiendo, segundo a segundo, a este músico hasta Nueva York en 1968, donde se obró el milagro. Sin embargo, creo que el centro aglutinante podemos encontrarlo hurgando en la mísera habitación de un hotel de Boston, en los meses que antecedieron a la grabación, después de la muerte en diciembre de 1967 de Bert Berns (productor y compositor, entre otras, de Under the boarwalk, Twist and shout y Here comes the night).

Tras la aventura de Them, jóvenes y airados, y tras rescindir el contrato que había firmado con Berns y con Bang Records, Van Morrison se refugia en esa habitación del hotel de Boston y allí, en un peregrinaje hacia sí mismo jalonado por las llanuras heladas de la embriaguez, en la alta madrugada, llamaba a una emisora de radio local para pedir canciones de John Lee Hooker. Creo que fue precisamente allí donde sucedieron, antes de grabarse, las canciones de Astral weeks. Fue precisamente allí donde un Van Morrison de 22 años, en frente de esa luz blanca que dicen que hay tras las llanuras heladas de la embriaguez, se vio el alma por primera vez, y ya para siempre. No podemos olvidar que la imaginería y el mobiliario de los años finales de los sesenta y los primeros años de los setenta fueron muy propicios a esos encuentros donde un viajero, un huésped de motel, un música, un escritor, tropezaba, se daba de bruces con su propia alma y, de un solo golpe, contemplaba toda la miseria y toda la gloria que escondemos entre sus pliegues arrugados y milenarios. Cómo olvidar, por ejemplo, aquel inicio de París-Texas en el que Harry Dean Stanton, que también se ha visto el alma, sus barranqueras y abismos, camina por un paisaje desierto mirando como sólo mira el que se ha visto; luegro, tras ese milagro, la película reconstruye esos hilos invisibles que tejen las causas y los efectos a los que me refería en el comienzo. Van Morrison se vio en Boston, en 1968, meses antes de grabar Astral weeks en Nueva York y de iniciar, así, ese recorrido por el paisaje, mísero y glorioso, de su alma.




II

Calidoscopio. Historia y Leyenda. Espacio y Tiempo. Una joya tallada en cuarenta y ocho horas.

Astral weeks es una mirada calidoscópica donde se relatan la serie de imágenes que van a dar forma a una Leyenda. Ni Nueva York ni Belfast, sino exactamente por encima de ellas, arriba, desde donde se va a poder percibir estas semanas astrales. El propio Van lo dice en Beside you, la segunda canción del disco: “Adivino que estás satisfecha / asciendes y el cielo desciende: / calidoscopio.” Y es esa mirada la que destroza, desde la primera nota del disco, la Historia para construir la Leyenda: pasado, presente y futuro se mezclan en las canciones para abolir el tiempo. Aunque se describan minuciosamente lugares y ambientes, éstos sólo existen en otro lugar y, claro, en otro tiempo: en el lugar y el tiempo de la Leyenda. Por eso, Eduardo Jordá (autor de un libro soberbio sobre Van Morrison) no pudo encontrar la Cyprus Avenue; por eso es imposible adivinar la identidad de Madame George, ese viejo que dejaba –y sigue dejando- en el aire la mezcla de un perfume dulzón; por eso no sabremos nunca quién es ese joven, cargado de jazz y poesía, que aparece en Ballerina y que ama a una muchacha tan suave como la nieve; por eso Little Jimmy y Flecha rota no están, aunque habiten en todos nosotros. “En otro tiempo, en otro lugar” dice Morrison en la canción que da título a disco; o “Miraré cómo ascienden los barcos / sobre el océano azul y los cielos del mañana / y nunca, nunca, nunca volveré a ser tan viejo” en el tema Sweet thing. Esa negación del espacio y el tiempo, para crearlos de nuevo y convertirlos en Música, conducirán más tarde a Van Morrison hasta Avalon, hasta Caledonia, donde la Leyenda terminará convirtiéndose en Mito.

Dos días de 1968 contemplaron cómo nacían estas semanas astrales, en unos estudios de Nueva York, producido por Lewis Merenstein y arreglado por Larry Fallon, con músicos de estudio que también supieron avivar el fuego eterno de esta Leyenda. La simbiosis fue perfecta; cada nota, cada canción, el disco entero, rezuman una conjunción mágica en la que la Música, su poder, prevalece por encima de todo.

Aunque anecdótico, hay que señalar que Astral weeks aparece en todas esas absurdas encuestas de los mejores discos no sólo del año en el que fue publicado ( de 1968 hay que recordar también The songs of Leonard Cohen, Beggar’s banquet de los Rolling Stones, The dock of the bay de Otis Redding, Mr. Fantasy de Traffic, John Wesley Harding de Bob Dylan o The midnight mover del mismísimo Wilson Pickett, que tanto ha inspirado a Van Morrison) sino en las listas de los sesenta, de los mejores diez, cien o mil de la historia de la música. También la crítica ha sido unánime e incluso se ha hablado del “mejor debut de la historia” y de que un disco tal ha perjudicado la carrera posterior de Van Morrison.



III

Rellenar el silencio. El cuerpo de la Música. Siete canciones y un Enigma.


Dejando a un lado el alma de la leyenda, las canciones, los órganos vitales del disco, ratifican todo lo anterior. Se ha hablado de las corrientes, visibles e invisibles, que nutren la música de Van Morrison: claro, el blues, el soul, el jazz, el tradicional espiritual negro, el folk, el country, el rock. Todo, en definitiva, está en Astral weeks y en la discografía posterior de Van Morrison. A pesar de estos matices, y como recuerda Eduardo Jordá, en este disco se inaugura el “sonido van morrison”. Es cierto que algunas canciones podemos clasificarlas como folks, otras como jazzísticas e incluso en otras, si agudizamos el oído, podemos descubrir las notas clásicas de un blues soterrado. Pero el cuerpo que sirve de refugio al alma, es el fuego de la medianoche donde se esconde la Leyenda. No podemos definir estas canciones porque la música que contienen no está aquí, sino en otro tiempo y en otro lugar.

Lo que sí podemos hacer es observar la arquitectura minuciosa del sonido, el modo en que la canción rellena el silencio. Hay dos elementos primordiales que subrayan la leyenda casi continuamente: uno es la flauta de John Payne y otro la voz del propio Van Morrison. La flauta, en los pasajes en los que aparece, presta su sonido a la Leyenda, la nutre y es el elemento de cierre de todo el disco. La construcción de las canciones es perfecta y en todas hay una orfebrería preciosa y precisa: las curvas de las guitarras, apuntillando o acompañando; las cuerdas deslizándose como una niebla o gritando, chirriando; la batería de Connie Kay (del Modern Jazz Quartet) resaltando lo que la voz y los otros instrumentos están diciendo. De otro lado, Van Morrison susurra, acaricia, grita, chilla, aúlla, ronronea, canta, en definitiva, con el alma, pero también con las tripas.

Así, Astral weeks (la canción que da título al disco) se construye con el nacimiento y consecutivamente el certificado de defunción de las cuerdas. Las ráfagas nerviosas de la flauta no son sino el oxígeno para que suceda esta combustión que alimenta la leyenda.

Sweet thing, part del inicio de una guitarra sola, a la que se une el bajo y más tarde la precisión, con cierto aire jazz, de la percusión, para terminar con las cuerdas cumpliendo con la función que tendría un riff furioso de guitarra, y va creciendo de nuevo con la intermitencia de la flauta y la voz de Morrison, que termina gritando “sugar baby”.

Cyprus Avenue, con la falsa calma del clavicémbalo, la flauta y el violín, también va creciendo, tensándose, hasta que la flecha de la voz nos atraviesa irremediablemente el centro del corazón.

The way young lovers do inaugura lo que más tarde será tradición en la música de Van Morrison: el viento metalífero de saxofones, trompetas y trombones apuntalando, también a ráfagas, con pequeños y casi imperceptibles sostenidos, una canción monumental.

Madame George, con un desarrollo de casi diez minutos, cobija la vieja historia de ese viejo travestido y pasa, sucesivamente, de la lírica a la épica y de ésta a la dramática. El momento en que Morrison modula la voz y el alma jugando con la palabra love es sencillamente una delicia, una joya esculpida por los trinos de un violín tan diabólico y entrañable como la propia Madame George.

Ballerina, tras un confortable inicio, tejido por el contrabajo y la guitarra, desemboca en el cráter de ese volcán que Van Morrison debe tener en la garganta porque justo en mitad de la canción, cuando han transcurrido tres minutos y medio, tras anunciar su aquiescencia en un tono bajo, all right, comienza un desfile de gritos, subidas, bajadas, sacudidas vocales que tienen su momento más bello cuando Morrison canta que llega un hombre que dice justo aquello con lo que años más tarde se despediría Freddie Mercury: “el espectáculo debe continuar”.

En Slim slow slider podemos comprobar cómo la flauta, centro aglutinante, elemento de cierre, en este disco no la toca un música, sino la propia Leyenda y en los últimos segundos del disco termina desapareciendo entre disonancias resaltadas por la percusión y la guitarra, inquietantes.

He dejado para el último lugar la segunda canción del disco, Beside you, porque representa para mí un enigma. Creo que me persigue desde que la oí por primera vez y creo que me perseguirá siempre. De ella aprendí que todo lo bello duele, quema, destroza, arrasa. En ella se unen para siempre, como quizá en ninguna otra canción, la ternura y la desolación. Sobre la alfombra de una aparente canción de amor, Van Morrison se revuelca, estoy seguro, viendo lo mismo que vio en aquel hotel de Boston, pero que también vio antes, porque en la búsqueda de un sentido a este enigma, me di de golpe con una versión grabada en la época de Berns, que aparece en España en un disco editado con el nombre de T.B.Sheets, en el que aparte de comprobarse que Van Morrison había escuchado los magistrales Highway 61 revisited y Blonde on Blonde, de Bob Dylan (ohh, aquella guitarra de Bloomfield, aquel órganos de Kooper) la versión primeriza de Beside you es, si cabe, más enigmática, más oscura y más desolada, casi o más tierna.

A lo largo de más de cinco minutos Van Morrison une inescindiblemente el júbilo y el dolor con una intensidad muy difícil de superar. Las dos versiones son una especie de blues desdibujado y, como dice Eduardo Jordá, un auténtico “cante jondo”. Se unen de esta manera las raíces de todas las músicas para dar forma al tronco común del alma, el sentimiento, la pequeña o gran verdad de una forma de cantar y de rasgar la guitarra que, a partir de ahí, nos va a perseguir para siempre porque llega al centro geométrico del alma y es nuestra propia alma, claro, la que terminamos viendo mientras oimos esta canción, mientras Van Morrison grita y sigue gritando “beside you, beside you” y se unen, en el torrente de su voz, toda la miseria y toda la gloria, toda la ternura desbordada, todo el dolor desbordado mientras nosotros, atónitos, asistimos y volvemos a asistir al milagro, y comprendemos y nunca preguntaremos por qué, como canta Morrison en la canción, no, nunca lo haremos, porque la Leyenda ilumina para siempre este milagro bello y doloroso. Y nosotros, que escuchamos y vemos, nunca volveremos a ser tan viejos.

Dejo, claro, Beside you:


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También este vídeo con una interpretación de Madame George en 2001. La toma no es buena, tampoco el sonido, pero la fuerza de la canción es apabullante.


(Esta entrada, con ligeras modificaciones, se publicó en 1993 en el fanzine Música en blanco y negro con el título: "Veinticinco años de un milagro: las semanas astrales de Van Morrison)

viernes, junio 09, 2006

Van Morrison y John Lee Hooker

Debido a un mantenimiento inoportuno de Blogger se me ha borrado la entrada de hoy (que pondré mañana), con lo cual, y para abrir boca, os dejo este impresionante vídeo. Siento la chapuza pero insisto en lo de abrir boca y, además, estoy seguro de que Nicolini estará contento, hoy y mañana.


jueves, junio 08, 2006

Tipos de interés, Juan Hidalgo y Faemino y Cansado

Hoy, dentro de unas horas, el Banco Central Europeo decidirá subir los tipos de interés. Lo han pronosticado los analistas, que apuestan por un 0,25%. Los más arriesgados hablan de un 0,50%. El blog salmón ya recogía el pasado martes la noticia y el análisis.

Luego, los telediarios, con esas imágenes de archivo que han puesto un millar de veces (pareja de mediana edad sentada frente a empleado joven y aseado), harán un hueco entre sucesos (bien pensado, lo de los tipos también es un suceso) para volver a hacer la cuenta de la vieja: para una hipoteca de tanto a tantos años supone pagar 50 aurelios más al mes. Nadie perderá el sueño.

Sin embargo, y no quiero quitar el sueño a nadie (menos ahora, que empieza el calor), una subida del 0,50 % puede suponer para una hipoteca mediana/alta a 25 años un incremento de casi 1.300 Euros al año, es decir, un sueldo, un mes de agosto en tercera línea de playa, la entrada para un coche, una tele muy buena para ver el mundial... (Para que no haya protestas: que conste que no he hecho las cuentas, que es aproximado). Y esto porque la subida de tipos hará que luego suba el Euribor y éste, como promedio que es, recogerá la subida que han hecho los bancos, que, claro, será más alta que el estricto 0,25 ó 0,50.

¿Por qué nos jode el Banco Central Europeo? Dicen que para contener la inflación (es decir, que si usted tiene que pagar más por su hipoteca, lógicamente gastará menos, salvo que tire más de Visa o vea la televisión por la mañana y llame para pedir un crédito rapidísimo)

¿Contener la inflación? Como dirían Faemino y Cansado: "¡Y una mieerda!" En España no contiene la inflación ni el potitos. Sigo esperando un estudio económico que me explique por qué la noche del 31 de Diciembre del 2001 El País pasó de costar 100 pesetas a casi 150 pesetas, por qué un café subió más de un 50%. Aquel Enero el IPC subió un uno y pico. Que me lo expliquen.

Eso de la subida de los tipos para contener la inflación está muy bien para Alemania, no para España. Si el motivo de fondo son los traqueteos del petróleo, aquí, en el IPC, la gasolina está baremada a un cero coma cero cero (creo recordar); para que nos entendamos, el pollo (que sube y baja contínuamente) tiene más peso que la gasolina. Tenemos uno de los ipc más altos de Europa y nadie ha podido controlarlo.

Pero, claro, los traqueteos del petróleo no van a cesar, no señor. Alguien (lo siento, no lo recuerdo) escribía hace ya unos años que la Tercera guerra mundial será del tercer mundo contra el primer mundo, a lo que añado que uno de los motivos y arma será el petróleo; de hecho, las políticas últimas de Irán y Venezuela son las que provocan nuestro llanto en las gasolineras. Vamos a ver en qué queda todo esto. Por cierto, ese alguien (que sigo sin recordar) también dijo que llegará el día en que las pateras vayan en sentido contrario. Ahí queda.

Hablando de Economía, y para consolarnos, siempre me ha gustado este poema de Juan Hidalgo de 1966:

Lo casi imposible (un etcétera)

El miércoles por la mañana pida prestadas al Banco de España sus reservas de oro

el jueves por la tarde muéstrelas en casa a sus amigos íntimos

el viernes por la mañana devuélvalas agradecido al banco (a lo mejor dicen que sí)

Para ilustrar ese "¡Y una mieerda!" (que no encuentro) dejo otro vídeo de Faemino y Cansado.



miércoles, junio 07, 2006

Tres entradas ejemplares

Prefiero la palabra entrada a post; es más sugerente, invita a más y, por supuesto, es más fácil de pronunciar.

Lo bueno de la blogosfera es que hay blogs soberbios, en intenciones y resultados. Hay mucha frescura, están repletos de ideas y de calidad; también, y sobre todo, de humanidad. He aprendido mucho en este par de meses de lectura.

De lo que suelo leer (a la derecha) rescato hoy tres entradas que derrochan ingenio, literatura y, como siempre, humor. Extracto o copio directamente; lo suyo es leerlo en la entrada original, pues la letra, el diseño, hablan también.

* En el blog Tras los pasos de Atreyu, con el título de Se vende (en el que Pam habla de la protagonista de Sexo en Nueva York) me he encontrado con este trallazo soberbio, con este disparo a bocajarro y muy muy certero:

"Me venden un subproducto, “ponga una neuras” en su vida, perfumada con Channel… como modelo de felicidad a la americana. La judía mona que hace y deshace, que pasea su nariz gigante por la quinta y la sexta. Estilo anoréxicas fashion victims by Jordi Lavanda. Pos va a ser que no. Va a ser que me quedo con la que sufre por llegar a fin de mes, sacia sus ansias consumistas en un ZARA cualquiera, y es feliz engullendo madalenas con Nocilla y viendo capítulos grabados de FUTURAMA. Uséase, aquí la menda, que ha engordado la hostia porque el amor sienta de la hostia. Encantada de conocerme."

* En el blog de Soy Coco, Coco escribe con un sentido del ritmo envidiable y con gran imaginación. Humor y ternura son sus armas. Esta entrada me ha sorprendido y emocionado:

"lunes, junio 5.

Mi abuela decía que la felicidad es efímera, como un pellizco de azucar; se deshace en la boca, llenándola con ese sabor dulzón que al instante se desvanece y desaparece dejando sólo la huella de un recuerdo y las ganas de comer más. El dolor, en cambio, es como un tatuaje indeleble. Si lo miras, quema; si lo ignoras, muerde. Hoy parecía que el tiempo se me escapaba. Lo notaba pasar, como si fuera una bocanada de aire viciado. Con ese olor que tienen los locales cerrados, de polvo húmedo, de no ventilar. Y me han dado ganas de empujarlo, como se empuja con el dedo el ratón porque la página tarda en cargarse, porque tengo comprobado que así el tiempo tarda más en pasar, y la página nunca termina de aparecer. Como cuando observaba fijamente el reloj en la pared de la clase y la profesora no se iba. Era un reloj grande de latón y viejo, con chasquidos de lata, con un crucifijo de madera a un lado, y el retrato de franco, mirando de reojo, al otro. Los relojes digitales hoy en día parece que van más rápido, qué gran avance, en lugar de correr van dando saltos.
Esta tarde, estaba sentado en la terraza de un bar y ha venido un poeta sordomudo que vendía poesías. Las llevaba escritas en trozos de papel. Las repartía por las mesas y si alguna te gustaba la comprabas por la voluntad. Me gustaría hacer eso con mis posts, pero en vez de una moneda, yo sólo quiero un comentario. O dos."



* En el blog Basta de bastas, Pussy Galore (valenciana en Edimburgo) habla de lo que se come allí (no se pierdan la sección enlatados), de cine, de música, de un millón de cosas y todas sin desperdicio. Esta entrada, La carcajada, me ha sorprendido por su capacidad de análisis y de observación, por su plano genérico que, sin embargo, no pierde detalle, por su sentido del humor y por su ternura:

"La carcajada

Supongo que todos de alguna manera lo hacemos. Comparamos las ciudades que visitamos con la que nos ha visto crecer. En mi caso, yo las mido según Valencia, lo que significa que busco el rio que la cruza, el casco antiguo y me sorprende (y duele) la más mínima cuesta.
Edimburgo tiene un canal suburbial, el casco antiguo no difiere mucho de la llamada New Town y como Roma, descansa sobre 7 colinas. Pero esto empieza a sonar al discurso del español que viaja al extranjero y se queja constantemente del clima y de la comida, porque nadie cocina como su madre. Y no hay nada que más odie que esos clanes cerrados de ibéricos que se mueven en masa, como los tunos. No, la capital escocesa es estupenda, pero tantos años fuera de casa me provocan días de desencanto como hoy. Frustración tanto por esas cosas obvias que echo de menos como por los hábitos locales a los que no me acostumbraré. Nimiedades tan insignificantes como el café sin azucar y la ausencia de la aceitera en la mesa de los restaurantes. Son en definitiva gestos tontos que forman parte de un hábitat que no es el mio, el adquirido.
Nunca entenderé esa impaciencia por cerrar las tiendas a las 6 de la tarde, teniendo en cuenta la fiebre consumista que plaga el pais. Pero sobre tiendas hay otros millones de cosas que rompen los esquemas de esta pobre alma mediterránea. Que los kioscos provean leche y pan me altera, especialmente porque los hornos sólo venden una selección de pasteles de carne de rellenos imposibles. Aunque lo que todavia no he superado es que los estancos no vendan tabaco pero se cobren las facturas caseras de la electricidad y el gas.
Claro que aún no he empezado con los medios de transporte. La primera vez que vi un perro en un autobús pensé que habia algún tipo de error. La segunda, el perro en cuestión me puso las patitas encima, qué tirria, pero esto es parte de mis fobias. El tráfico consta de utilitarios, nadie conduce moto, opción comprensible teniendo en cuenta el clima atlántico. Los conductores son respetuosos, no se saltan semáforos, nadie aparca en doble fila y si beben no conducen. Asi de aburridos son, los pobres. Pero lo mejor de todo: las autopistas son gratuitas pero te cobran por cruzar un puente!!
La tele también esconde sorpreasas: la BBC no tiene interrupciones publicitarias y las pelis clásicas en lugar de programarlas de madrugada, para los insomnes como yo, las pasan por la mañana, para las amas de casa. Los parques carecen de árboles, las calles no cuentan con el cobijo de los balcones, porque éstos no existen, nadie sabe lo que es el membrillo.
Hay otras cosas, tantas que esta lista se queda en superficial... pero si hay algo que de veras echo en falta es la carcajada. Aqui ante algo gracioso exclaman: "oh! that's so funny!" pero pocos lanzan una de esas carcajadas saludables que proviene del estómago y que contagia a cualquiera que esté cerca."

martes, junio 06, 2006

Pedro Casariego Córdoba


" Sonríe
o te contaré el final de todas las
películas de interés en menos de medio
minuto"

- - - - - - - -

(...)

"Tengo 25 años.
Si te revelo
este secreto de calendario
es para que comprendas
que estoy doblando una curva
y que tú puedes estar después de la curva
haciendo auto-stop.

Soy un hombre puro y huraño
pero no soy amigo de Dios.
Reconozco, sin embargo,
que me gustaría hacerme una foto con Él,
aunque sólo fuera para salir en el periódico
y dejarte boquiabierta a ti."

(...)

- - - - - - - - -

Anuncio por palabras

Necesito chica que sepa planchar
mis labios con los suyos y tende
r su ropa eternamente junto a la mía
y quitar las manchas de mi c
orazón con su mirada yo pondré
la mesa y la caricia en su ramo
de lunas y trataré de andar muy
despacio
cuando
ella
no
tenga
prisa*

- - - - -

"¡ Señorita, cervatillo, mirto, hada, estoy perdidamente
enamorado de usted ! ¡ Cásese conmigo para que yo
pueda conciliar el sueño! Si duda usted, si no está
segura de que yo sea el caballero de sus sueños, no
necesita casarse conmigo al contado, puede usted
hacerlo en cómodos plazos mensuales: en enero
obtendrá mi mano derecha, en febrero mi nariz, en
marzo mis labios... ¡A finales de diciembre tendrá usted
mi cuerpo y mi alma completos! Y si usted se arrepiente
antes de que se consume nuestro matrimonio
fraccionado, en mayo o en septiembre o en otro mes
cualquiera, no estará obligada a devolverme las
porciones de mi cuerpo o de mi espíritu que ya sean
suyas: será usted la eterna dueña de unas manos firmes
y suave, de una pierna masculina, de unos dientes
estropeados, de una melancolía perfecta..."

- - - - - -

"Hay
muchos
mundos
pero yo no
estoy
en ninguno.
¿Sabré
morir?
Vivir no he
sabido..."

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Pedro Casariego Córdoba (Madrid, 1955-1993). En su página web podeis encontrar su biografía, libros publicados y obra pictórica, además de prólogos y homenajes a sus obras y exposiciones.

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* El orden correcto de verso es despacio y sucesivamente debajo y un poco a la derecha cuando ella no tenga prisa de tal manera que se construye gráficamente la cadencia de cada verso. Mis pocos conocimientos de html me impiden configurarlo así. Disculpad.

sábado, junio 03, 2006

Cuatro canciones y un vídeo energéticos

María se está haciendo una carpeta titulada canciones energéticas, donde va guardando temas que considera arrolladores, que invitan -irremediablemente- al baile, que te pegan subidón, etc.

Para este sábado de junio, marcado por la apertura de las piscinas municipales, propongo cuatro canciones y un vídeo energéticos para mí (soy algo más chori), es decir, fuertes, sencillos y demoledores.

1.- En 1987 The Long Ryders graban su último disco en estudio, Two fisted tales. Lo abre esta maravilla titulada Gunslinger Man. De las separaciones de esta banda nació The Dream Syndicate. En todas ellas estaba Steve Wynn, del que hablaré otro día.


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2.- Drive by truckers. Aunque tienen álbum reciente, A blessing and a curse, de este mismo año, me quedo con su disco de 2004, The dirty south, y en concreto con esta canción, Lookout mountain. No, no es heavy; es hard, como algunos días, hard, como la vida misma y un pedazo de canción (esas guitarras a dos planos son un auténtico espectáculo). Auriculares, volumen alto y si no te entran ganas de hacerte un tatuaje y ponerte una camiseta sin mangas, háztelo mirar, que no andas bien.


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3.- Mano negra es tal vez la banda (con Los Fabulosos Cadillacs) que mejor ha sabido reflejar con su música cierto olor a verbena, a ese humo de aceite requemado de las ferias, a un baile debajo de una noria desvencijada, a esa escena de La leyenda de la ciudad sin nombre en la que mil hombres solos bailan -se dan empujones- borrachos en el barro, mientras cae la lluvia. Mala vida tiene eso y más, te arrolla y demuestra que la música, muchas veces, es para todos.


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4.- La sencillez de este tema, Pata pata, de Miriam Makeba, la reflejó Gracia Querejeta (no recuerdo en qué película aunque estoy casi seguro que fue en Una estación de paso) en una escena en la que se celebra una boda en un bar pequeño y con una tortilla de patatas. Sin embargo, se palpa la alegría, la felicidad, mientras suena este tema, que tiene eso: calidez, honestidad y alegría.



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El vídeo.- M.I.A. (missing in action), hija de un luchador por la liberación tamil, sacó el año pasado el disco Arular, que fue destacado por la prensa musical como uno de los mejores (para Rockdelux fue el mejor) de 2005.

Lo que me asombra es la energía, la frescura, la creencia en la música como modo de lucha, la mezcla absoluta, no ya de músicas, sino de mezclas de música, la capacidad para empaparse de todo y el compromiso. Una vez más, en la música manda el ghetto. M.I.A., antes de este disco, hizo con Diplo Piracy funds terrorism.Vol.1





Buen fin de semana a todos, y a disfrutar.

viernes, junio 02, 2006

Vicente Verdú: buenas noticias

Es muy difícil saber lo que pasa y es relativamente sencillo saber qué está pasando.

Lo decía Alvaro García en su poema Situación:

"Deja la actualidad, que se hace sola,
y ve al presente, que te necesita."

De la actualidad, de lo que está pasando, se ocupan, mal que bien, la prensa y la televisión. Pero la actualidad sirve para poca cosa y, de hecho, se ha convertido en un medio de entretenimiento: cualquier telediario contiene hoy más sucesos que noticias y todo, absolutamente todo, se presenta el objetivo de hacer pasar el rato a ese que llaman espectador.
Sin embargo, el presente es distinto y muy difícil de interpretar.
Por eso, contar con alguien como Vicente Verdú es un alivio. La interpretación que hace del presente en su último libro -Yo y tú, objetos de lujo. El personismo: la primera revolución cultural del siglo XXI- (Debate.2005) es muy reveladora.
Entre otros temas, Verdú se ocupa de lo instantáneo como centro de todo, del consumo, de la publicidad, de internet, del personismo como superación de lo individual y colectivo, de una sociedad que, enemiga de la muerte y de lo trágico, se caracteriza, más que nunca, por la búsqueda de la satisfacción.

A mí me ha interesado especialmente el capítulo "La cultura sin culto" en la que se ocupa, entre otras cosas, del libro:
"Leer un libro es siempre una historia prefigurada mientras que el videojuego imita fielmente el avatar de la vida, consecuencias que se crean y conforman a partir de la acción del jugador. Por comparación al videojuego, que requiere acción constante, el libro se presenta ante los nuevos consumidores jóvenes como un ocio demasiado pasivo y sumiso."

"Con el videojuego son protagonistas de la intriga, del enredo, mientras que con el libro se sienten sólo contempladores de lo que vaya pasando."
El libro, en el análisis de Verdú, tan sólo tiene sentido en el best-seller en cuanto objeto que representa un acontecimiento social, algo de lo que hablar, algo que se comenta. Hace muy poco, José María Guelbenzu, en El País, en un artículo titualdo Darwin y los narradores, señalaba el mismo camino.
En este enlace se puede leer el comienzo (deslumbrante) del libro de Verdú.
En este otro link hay una conferencia del mismo autor sobre las ideas de su libro.
Lo que se me olvidaba es la buena noticia: pues que Vicente Verdú ha abierto un blog, que podeis encontrar en este enlace: el blog de Vicente Verdú.
Así que a disfrutar, chavarada, que decían los curas de mi colegio.

jueves, junio 01, 2006

Tiene mi misma edad, de Juan Antonio González Iglesias

TIENE MI MISMA EDAD

Es un profesional especialmente
perfeccionista.
Va más despacio, pero el resltado
es
irreprochable: una
hilera de aligustre perfilada al milímetro,
rosales limpios,
alcorques recortados en círculos perfectos
como a compás.

EL PAIS SEMANAL
Tiene mi misma edad. Es minusválido
psíquico. Ha conseguido
uno de los mejores trabajos de este mundo.
Es jardinero. Cuida
césped, setos de varias
urbanizaciones en
la periferia de Madrid. Se encarga
de regar los fragmentos
del paraíso próximos a casa.
Cuida cipreses rotos. Un poeta
de veinte años diría
que es el auriga del amanecer.
Hablaría de caballos,
del devenir silente de las cosas.
El desprecio del oro
podría ser emblema
de este hombre libre que no necesita
emblemas.
Trata directamente con la tierra.
Dialoga con el sol de tú a tú.
Virgilio en la Geórgica segunda
lo llama afortunado.
Yo aquí canto
que desconoce la mordedura
de la envidia. Que está
lejos de los jerárquicos, ajeno
a la soberbia de los sabios,
como quiso Francisco
de Asís. Que su paciente
azada es medicina contra la melancolía.

En la entrevista balbucea respuestas
tímidas. Del trabajo, lo que menos
le gusta: Madrugar.
¿Lo que más? Conducir la podadora
sobre la hierba
.
( Juan Antonio González Iglesias. Un ángulo me basta. Visor. 2002)

¡ Y aún dicen que el pescado es caro !


"¡ Y aún dicen que el pescado es caro ! " de Joaquín Sorolla .1894.

Esta es la dirección del Museo Sorolla.

Desde el primer jueves de junio.

Vale.

miércoles, mayo 31, 2006

Más publicidad: Quilmes

Vía Por fin es viernes!!! descubro este maravilloso anuncio con el que la marca de cerveza Quilmes patrocinó a la selección argentina en el mundial de 2002. Poned los altavoces y que aproveche.

Publicidad: Axe


"Conozco seis posturas del Kamasutra en las que puedes seguir viendo la televisión"



Con independencia de la penetración en el mercado (impecable ya que se encuentra presente incluso en los supermercados más pequeños), Axe lleva tiempo desarrollando unas campañas agresivas e incorrectas, ajenas a lo pulcro y neutro, muy directas y, por supuesto, divertidas.


martes, mayo 30, 2006

Sobre la vivienda

En la página de Alberto Noguera me he encontrado esta entrada tan esclarecedora sobre la burbuja inmobiliaria (aquí hay bastantes artículos sobre el tema), que la copio íntegramente:

Las siete etapas de la burbuja

Toda burbuja tiene su ciclo de vida. El reconocido economista Hyman Minsky (premio Nobel) las tipificó muy bien. No sé cuándo las escribió, pero sé que el hombre murió en 1996. Fijaros bien cómo predijo, punto por punto, la situación en la que estamos:

Fase 1 - Planteamiento: Toda crisis financiera comienza con una perturbación. Puede ser el invento de una nueva tecnología, como internet. Puede ser un cambio en la política económica. Por ejemplo, los tipos de interés podrían reducirse inesperadamente. Sea lo que sea, las cosas cambian para un sector de la economía. La gente ve a ese sector de otra manera.

Fase 2 - Los precios comienzan a subir: Enseguida, los precios en el sector empiezan a subir. Inicialmente, ese incremento casi no es percibido. Muchas veces, estos precios más altos reflejan una mejora en los indicadores económicos. Según los precios van aumentando más, la gente empieza a notarlo.

Fase 3 - Crédito fácil: El aumento de precios no es suficiente para una burbuja. Toda crisis financiera necesita combustible para el cohete, y sólo hay una cosa que este cohete quema: crédito barato. Sin él, no puede haber especulación. Sin él, las consecuencias del planteamiento se desvanecen y el sector vuelve a la normalidad. Cuando una burbuja empieza, el mercado es invadido por agentes externos. Sin crédito barato, los agentes externos no pueden entrar.

El crédito barato es el billete de entrada para los agentes externos. Por ejemplo, los precios de la gasolina han aumentado fuertemente en los últimos años. Sin embargo, los bancos no están concediendo préstamos para que la gente almacene gasolina en sus garajes esperando que el precio se doble en tres meses. Pero los bancos sí que están dando préstamos a gente de poca solvencia para comprar casas con la idea de que se pueden vender enseguida.

El aumento del crédito fácil está muchas veces asociado a la innovación financiera. Frecuentemente, se desarrolla un nuevo tipo de instrumento financiero que infravalora los riesgos. De hecho, el crédito fácil y la innovación financiera son un cóctel peligroso. La Burbuja de los Mares del Sur comenzó con una novedosa figura llamada "sociedad anónima de responsabilidad limitada". En 1929, los precios fueron catapultados a la estratosfera con la ayuda de los "margin calls". Los precios de las casas ahora se han acelerado en forma de hipotecas "sólo interés", creadas para financiar compras de inmuebles sobrevalorados.

Fase 4 - Recalentamiento del mercado: Según el efecto del crédito fácil se va notando, el mercado comienza a recalentarse. El recalentamiento estimula los volúmenes y aparecen las escaseces. Los precios comienzan a acelerarse, y se recogen beneficios fáciles. Más agentes externos son atraídos y los precios se desbocan. Las subidas de precios atraen a los bobos, los codiciosos y los desesperados por meterse en el mercado. Así como un fuego necesita más combustible, la burbuja necesita más forasteros.

Fase 5 - Euforia: La burbuja entra ahora en su fase más trágica. Saldrán algunas voces prudentes y dirán que la burbuja no puede seguir más. Pondrán argumentos convincentes basados en indicadores económicos a largo plazo y simple lógica económica. Sin embargo, estos argumentos se evaporan en el calor del hecho inapelable: los precios aún están subiendo. Los prudentes son acallados por charlatanes, que justifican la locura de precios con el argumento eufórico de que ahora el mundo es diferente y que este mundo significa precios más altos.

Por supuesto, el argumento del "nuevo mundo" es cierto; el mundo es diferente cada día, pero eso no significa que los precios tengan que descontrolarse. Los charlatanes ganan y el optimismo injustificado se impone. En este punto, los charlatanes adornan su optimismo con la más cruel de las mentiras: cuando los precios toquen máximos, habrá un "suave aterrizaje". La idea de una apacible desaceleración de los precios calma los nervios. Los forasteros se quedan atrapados en la negación de la evidencia. Saben que los precios no pueden subir eternamente, pero rara vez actúan según ese principio. Todo es seguro, porque piensan marcharse justo antes de que la burbuja explote. Aquellos que no han entrado al mercado se enfrentan a un terrible dilema: no pueden entrar, pero tampoco pueden quedarse fuera. Saben que perdieron el tren al principio de la burbuja. Son bombardeados cada día con historias de gente que se hizo rica en dos días y amigos con grandes ganancias. Los fuertes se quedan fuera y asumen la oportunidad perdida. Los débiles compran y se tiran a los pies de los caballos.

Fase 6 - Los expertos recogen beneficios: Todo el mundo quiere creer en un futuro mejor, y la burbuja se aprovecha de eso. Una burbuja necesita que todos crean en un futuro mejor, y mientras esta euforia continúa, la burbuja se mantiene. Sin embargo, al tiempo que la locura se apodera de los forasteros, los expertos recuerdan el viejo mundo. Pierden su fe y comienzan a asustarse. Conocen su mercado, y saben que todo ha ido demasiado lejos. Los expertos comienzan a vender. Típicamente, los expertos intentan escurrirse sin ser percibidos, y a veces lo consiguen. Otras veces, los forasteros los ven mientras intentan largarse. En cualquier caso, sean detectados o no, el hecho de que esos expertos vendan es ya el principio del fin.

Fase 7 - El estallido: A veces, la marcha de los expertos infecta a los forasteros. Otras veces, es el fin del crédito fácil o alguna serie de noticias inesperadas. Pero sea lo que sea, la euforia es reemplazada por el miedo. El edificio se quema y todo el mundo corre hacia la puerta. Los forasteros comienzan a vender, pero no hay compradores. Llega el pánico. Los precios se desploman, el crédito se corta, y las pérdidas comienzan a acumularse.

Así que, españolitos hipotecados, que Dios os coja confesados. Los charlatanes os han timado, os han untado con bonitas palabras y os han arruinado para el resto de vuestras vidas. Ya veis que las inmobiliarias están saliendo a Bolsa, manipulando el valor de sus acciones artificialmente, cuando suben un poquito ellos venden lo que pueden, luego esperan a que bajen, compran un poco más, venden mucho más, y así se las van quitando de encima. Si podéis, VENDED, vended rebajando un poco el precio, quitaros el muerto de encima. Vended o llorad en soledad. Los comerciales no aparecerán para consolaros."

Este es el link permanente a la entrada: enlace.

Además, se hace eco de un vídeo (espeluznante) visto en televisión:



Parar al menos la especulación con la vivienda protegida es una obligación ineludible de cualquier gobierno de turno, sea estatal o autonómico. De lo local podemos hablar otro día.

Gracias, Alberto Noguera

lunes, mayo 29, 2006

Graffitis, carteles y letreros


Recogidos por Bioy Casares en su libro De jardines ajenos (Tusquets.1997):

Graffiti de mingitorios de Buenos Aires:

EN LO OSCURO Y AL TANTEO
NO HAY CULO FEO

POR LEER ESTO SE ESTA MEANDO EN EL ZAPATO


Inscripción en un camión:

ANTES TE SOÑABA, AHORA NO ME DEJAS DORMIR

Nota de Bioy Casares: "Pensé que el autor se dirigía a una mujer; se dirigía a su camión."

Graffitis de amueblada:

Coger sin vos es como coger sin alma.

Hoy debuté, muchachos: dos polvos en dos horas. ¿Les parece que prometo?


Letrero de un camión:

LO MEJOR QUE HIZO LA VIEJA
ES EL PIBE QUE MANEJA

Inscripción de camión:

DE TANTO ANDAR ENTRE VIVOS ESTOY HECHO UN PESIMISTA

sábado, mayo 27, 2006

No digas que no te avisé, de José Ignacio Lapido.

Sencillo, directo, memorable.
Le llaman El Maestro, el poeta eléctrico.
No me extraña.


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No digas que no te avisé

Querrán venderte falsos mapas de caminos al Edén
Recetas de esperanza caducadas, paraísos de papel

Te dejarán que grites para que pierdas la voz
Que pidas imposibles y que recojas las migajas
Te harán creer que así es la vida
No digas, no digas que no te avisé.

Querrán venderte unos zapatos con los que no puedas correr
Que firmes de por vida un contrato que te obligue a obedecer

Con calles sin salida te dejarán soñar
Y con un par de aspirinas curarás tu desencanto
Te harán creer que así es la vida
No digas, no digas que no te avisé.

Te dejarán que grites para que pierdas la voz
Que pidas imposibles y que recojas las migajas
Te harán creer que así es la vida
No digas, no digas que no te avisé.


Letra y música J I LAPIDO

viernes, mayo 26, 2006

Un poema de Almudena Guzmán

Derwanderer, by Elina Brotherus


Y bien,
decidme que hago ahora aquí,
azaleas:
os tiro por la ventana,
me tiro yo
o bajo al mercado que no hay nada para cenar
ni pensamiento alguno que desate,
siquiera afloje,
el nudo marinero del estómago.

Si crecer es esta broma de mal gusto
ríase el tiempo y pase pronto,
tan pronto que mañana me despierte jubilada
en un banco cara al sol.

Que la vida no me tenga en cuenta.

Y yo a ella tampoco.


(Almudena Guzmán. Calendario. Hiperión.1998)

jueves, mayo 25, 2006

World trade center, de Oliver Stone

Descubro vía Javi Moya este trailer de la película de Oliver Stone, World trade center, que ayer se proyectó (sólo veinte minutos) en Cannes y arrancó aplausos.

Dice Javi Moya (con acierto) que aunque podemos imaginar los derroteros de la película (también me temo lo peor), hay que reconocer que el trailer es emocionante.

Faulkner responde


—Entonces, ¿cuál sería el mejor ambiente para un escritor?

—El arte tampoco tiene nada que ver con el ambiente; no le importa dónde está. Si usted se refiere a mí, el mejor empleo que jamás me ofrecieron fue el de administrador de un burdel. En mi opinión, ese es el mejor ambiente en que un artista puede trabajar. Goza de una perfecta libertad económica, está libre del temor y del hambre, dispone de un techo sobre su cabeza y no tiene nada que hacer excepto llevar unas pocas cuentas sencillas e ir a pagarle una vez al mes a la policía local. El lugar está tranquilo durante la mañana, que es la mejor parte del día para trabajar. En las noches hay la suficiente actividad social como para que el artista no se aburra, si no le importa participar en ella; el trabajo da cierta posición social; no tiene nada que hacer porque la encargada lleva los libros; todas las empleadas de la casa son mujeres, que lo tratarán con respeto y le dirán "señor". Todos los contrabandistas de licores de la localidad también le dirán "señor". Y él podrá tutearse con los policías. De modo, pues que el único ambiente que el artista necesita es toda la paz, toda la soledad y todo el placer que pueda obtener a un precio que no sea demasiado elevado. Un mal ambiente sólo le hará subir la presión sanguínea, al hacerle pasar más tiempo sintiéndose frustrado o indignado. Mi propia experiencia me ha enseñado que los instrumentos que necesito para mi oficio son papel, tabaco, comida y un poco de whisky.

—¿Puede usted decir cómo empezó su carrera de escritor?

—Yo vivía en Nueva Orleans, trabajando en lo que fuera necesario para ganar un poco de dinero de vez en cuando. Conocí a Sherwood Anderson. Por las tardes solíamos caminar por la ciudad y hablar con la gente. Por las noches volvíamos a reunirnos y nos tomábamos una o dos botellas mientras él hablaba y yo escuchaba. Antes del mediodía nunca lo veía. Él estaba encerrado, escribiendo. Al día siguiente volvíamos a hacer lo mismo. Yo decidí que si esa era la vida de un escritor, entonces eso era lo mío y me puse a escribir mi primer libro. En seguida descubrí que escribir era una ocupación divertida. Incluso me olvidé de que no había visto al señor Anderson durante tres semanas, hasta que él tocó a mi puerta —era la primera vez que venía a verme— y me preguntó: "¿Qué sucede? ¿Está usted enojado conmigo?". Le dije que estaba escribiendo un libro. El dijo: "Dios mío", y se fue. Cuando terminé el libro, La paga de los soldados, me encontré con la señora Anderson en la calle. Me preguntó cómo iba el libro y le dije que ya lo había terminado. Ella me dijo: "Sherwood dice que está dispuesto a hacer un trato con usted. Si usted no le pide que lea los originales. él le dirá a su editor que acepte el libro". Yo le dije "trato hecho", y así fue como me hice escritor.

(Es un extracto de una entrevista a Faulkner, que guardo desde hace tiempo pero que no sé de dónde la saqué. Disculpen)

miércoles, mayo 24, 2006

Adolfo Aristarain: Martín (Hache) y las patrias



MARTÍN: Vas a tener que tener paciencia. La cosa no va a ser fácil, hasta que me acostumbre. Y vos vas a estar bien, Madrid es un buen lugar para vivir.

HACHE: ¿No extrañás? ¿Nunca te dieron ganas de volver?

MARTÍN: Eso de extrañar, la nostalgia y todo eso es un verso. No se extraña un país, se extraña el barrio en todo caso, pero también lo extrañás si te mudás a diez cuadras... El que se siente patriota, el que cree que pertenece a un país es un tarado mental. La patria es un invento. ¿Qué tengo yo que ver con un tucumano o un salteño? Son tan ajenos a mí como un catalán o un portugués. Son estadísticas, números sin cara. Uno se siente parte de muy poca gente, tu país son tus amigos y eso sí se extraña, pero se pasa. Después de los cincuenta uno empieza a ver cada vez menos a los amigos, te das cuenta de que te gusta estar solo, descubrís que la soledad es lo que más te gusta y querés disfrutarla... Nacer en un lugar es nada más que un accidente geográfico, sin valor alguno, aunque después te eduquen para que te sientas orgulloso y te creas que es tuyo y que es el mejor lugar del mundo. Eso es política: puro verso.

El diálogo me lo cedió, generosamente, Jordi, de la lista de correo de José Ignacio Lapido, el poeta eléctrico.

martes, mayo 23, 2006

Publicidad: Love life



Vía a desgana me encuentro con esta inteligente campaña para prevenir el sida.

En la web de la campaña se puede ver un anuncio y más información.

Televisión: un dato espeluznante. Juan Benet y la crítica

Leo en el suplemento del El Mundo, Ariadna (21 de mayo), un dato que, como mínimo, produce auténtico terror:

“Durante 40 años la televisión no ha cambiado casi nada, pero con la llegada de las pantallas planas estamos pasando de hogares con dos televisiones a hogares con un televisor por cada cuarto y a usuarios que renuevan y cambian de aparato cada vez más rápido.”, dice David G. Steel, responsable del equipo de marketing de la división de medios digitales de Samsung.

La televisión, como los sofás o los microondas, no es ni buena ni mala

Creo que la televisión, antes que otra cosa, puede ser un lugar de encuentro, no sólo familiar, sino social: comentar lo que se está viendo o lo que se ha visto.

También es un buen cauce para la crítica, para la educación en la crítica.

Recuerdo un artículo (magistral) de Juan Benet, que se llamaba “¿Y cuándo ella…?” en referencia a unos tiempos, (que ya no se daban en los años de publicación del artículo -1986- ni se dan ahora), en los que comentaba durante meses las películas, las novelas y los dramas. El título del artículo se refiere a las veladas interminables que se dedicaban precisamente a comentar esas películas con frases como “¿y cuándo ella se queda sola cuando la abandona el marido? ¿y cuándo ella descubre la pistola?".

Pero, claro, Juan Benet no se puede quedar ahí y va mucho más lejos, pues enseguida pasa a un asunto capital: “Me pregunto si esta un tanto ingenua expresión no será el origen de toda buena crítica: la confidencia acerca de lo que a uno más conmovió, la reducción de la extensión a la intensidad, y, por ende, la selección con acento personal de las predilecciones.”

Creo que éste es un buen camino para la televisión, la oportunidad crítica (en el sentido de Benet) que ofrece.

Desde un martes fresquito de mayo.

Vale.

domingo, mayo 21, 2006

091 "¿Qué fue del siglo XX ?"




Anoche,después de ver Los dos lados de la cama, María me decía que, para ella, la mejor canción de pop español era Déjame, de Los secretos.

Ahora, mientras amanece un domingo gris, descubro este vídeo (donde Lapido -música y letra- habla al comienzo) y pienso que "¿Qué fue del siglo XX?" , de 091, es quizá la mejor canción de rock español de todos los tiempos: por su fuerza, por contener muchísimo en muy poco, por su inteligencia, exacta y valiente, y porque, después de tantos años, me sigue emocionando. Tal vez incluso más que entonces.

Descubrí el vídeo en la página de Milinkito, que ha hecho un recopilación impagable de vídeos de los 80.

Vale.

sábado, mayo 20, 2006

Nunca pasa nada, de Del Amitri


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En español (la saqué de aquí):


Nunca pasa nada

Los empleados de correos ponen el cartel de cerrado en las ventanillas
y las secretarias apagan las máquinas de escribir y se ponen los abrigos,
los conserjes cierran las verjas
que han de patrullar los guardias de seguridad.
Y los solteros llaman a sus amigos para ir a tomar algo,
mientras los casados se ponen a ver un programa de entrevistas.
Y todos ellos estarán solos esta noche y solos mañana
Señores, la hora por favor, saben que ya no podemos servir otra.
Los semáforos se ponen ahora en rojo, cuando nada circula ya.
Y a las cinco todo está muerto,
y uno de cada tres coches es un taxi
y las gentes ignorantes duermen en sus camas
como conejillos de indias drogados en el laboratorio de la universidad.
Nunca pasa nada, no pasa absolutamente nada.
La aguja vuelve al principio de la canción
y todos volvemos a cantarla como antes.
Y todos nosotros estaremos solos esta noche y solos mañana
Las centrales telefónicas hacen clic mientras no hay nadie allí.
Podrían aterrizar los marcianos en el aparcamiento y a nadie le importaría.
Las cámaras de circuito cerrado de los grandes almacenes
filman siempre el mismo vídeo todos los días
y los protagonistas de esas películas ni mueren ni los matan
se limitan a sobrevivir en un replay continuo.
Nunca pasa nada, no pasa absolutamente nada.
La aguja vuelve al principio de la canción
y todos volvemos a cantarla como antes.
Y todos nosotros estaremos solos esta noche y solos mañana
Vallas publicitarias anuncian productos que nadie necesita,
mientras un espectador airado de Manchester escribe para quejarse por todas
las repeticiones de la tele.
Y las terminales informáticas informan de algunas ganancias
en los valores del cobre y el estaño,
mientras hombres de negocios americanos se hacen con Van Goghs
por valor de un ala de hospital.
Nunca pasa nada, no pasa absolutamente nada.
La aguja vuelve al principio de la canción
y todos volvemos a cantarla como antes.
Nunca pasa nada, no pasa absolutamente nada.
Queman sinagogas a las seis
y seguimos yendo a ellas como si nada.
Y todos nosotros estaremos solos esta noche y solos mañana.


La original en inglés:

Nothing ever happens
Post office clerks put up signs saying position closed
And secretaries turn off typewriters and put on their coats
Janitors padlock the gates
For security guards to patrol
And bachelors phone up their friends for a drink
While the married ones turn on a chat show
And they'll all be lonely tonight and lonely tomorrow
Gentlemen time please, you know we cant serve anymore
Now the traffic lights change to stop, when theres nothing to go
And by five oclock everythings dead
And every third car is a cab
And ignorant people sleep in their beds
Like the doped white mice in the college lab
Nothing ever happens, nothing happens at all
The needle returns to the start of the song
And we all sing along like before
And well all be lonely tonight and lonely tomorrow
Telephone exchanges click while theres nobody there
The Martians could land in the carpark and no one would care
Close-circuit cameras shoot the same video every day
And the stars of these films neither die nor get killed
Just survive constant action replay
Nothing ever happens, nothing happens at all
The needle returns to the start of the song
And we all sing along like before
And well all be lonely tonight and lonely tomorrow
Bill hoardings advertise products that nobody needs
While angry from Manchester writes to complain about
All the repeats on T.V. And computer terminals report some gains
On the values of copper and tin
While American businessmen snap up Van Goghs
For the price of a hospital wing
Nothing ever happens, nothing happens at all
The needle returns to the start of the song
And we all sing along like before
Nothing ever happens, nothing happens at all
They'll burn down the synagogues at six oclock
And well all go along like before
And well all be lonely tonight and lonely tomorrow

viernes, mayo 19, 2006

Forges hoy

jueves, mayo 18, 2006

Un mensaje para Berlusconi

Valla: "SUBIDA DE LAS PENSIONES PARA LOS MAS POBRES"

Pintada: "Robin Hood... vete a tomar por culo"

Cuéntamelo otra vez, de Amalia Bautista


Cuéntamelo otra vez

Cuéntamelo otra vez: es tan hermoso
que no me canso nunca de escucharlo.
Repíteme otra vez que la pareja
del cuento fue feliz hasta la muerte,
que ella no le fue infiel, que a él ni siquiera
se le ocurrió engañarla. Y no te olvides
de que, a pesar del tiempo y los problemas,
se seguían besando cada noche.
Cuéntamelo mil veces, por favor:
es la historia más bella que conozco.

(Amalia Bautista. Cuéntamelo otra vez. Comares. La Veleta.1999)

miércoles, mayo 17, 2006

No tires las cartas de amor, de Joan Margarit



No tires las cartas de amor


Ellas no te abandonarán.
El tiempo pasará, se borrará el deseo
-esa flecha de sombra-
y los sensuales rostros, bellos e inteligentes,
se ocultarán en ti, al fondo de un espejo.
Transcurrirán los años. Te cansarás de libros.
Descenderás aún más
y perderás, también, la poesía.
El ruido de ciudad en los cristales
acabará por ser tu única música,
y las cartas de amor que hayas guardado
serán tu última literatura.

Traducción del catalán del propio autor.

(Joan Margarit. Aguafuertes. Renacimiento.1998)

martes, mayo 16, 2006

Se avecina el carnet por puntos


"Disculpeme. Me quedan 5 puntos. Debo respetar el límite"

Bancos, bancos, bancos

Recuerdo el comentario que me hizo un personaje, cuando tras pasar toda la mañana de bancos con su mujer, me contaba que ésta le había preguntado al director de una sucursal si es que carecían de ética, y el personaje en cuestión, alarmado, le dijo: por lo que más quieras, cariño, que no apliquen la ética, que la ética bancaria es la de forrarse a costa de los demás y como la apliquen nos funden.

Recordaba ayer esto mientras perdía parte de mi jornada festiva (no festiva en donde vivo) en solucionar un par de cosas en los bancos.

Me acordé, además, de un post buenísimo de la Petite Claudine, que reproduzco íntegro a continuación.


Su operación esta siendo procesada

“El infierno no son los demás, son los bancos. Yo sé que, en tratándose de bancos, ustedes me van a dar la razón pero, por etiqueta y por alimentarme la bilis, me voy a extender. A mi lo que más me jode de los bancos no es su espíritu poco altruista ni su ánimo de robar, enajenar y destruir la humanidad de uno. Tampoco me enerva que los teclados de los cajeros te quemen las yemas de los dedos en verano, que haya infraestructura para cinco ventanillas pero sólo haya dos abiertas y siempre te toque la caja tonta. Que mientras esperas de pie y llegas tarde a algún sitio tengas que mirar esos anuncios como de nescafé, de mujeres de mediana edad cogiendo la taza con las dos manos como tuvieran un amante veinte años más jóven que ellas y no pudieran disimular. El oxígeno de bote, la moqueta enrarecida, la bruja que se cuela medio segundo antes que tu con sus uñas puntiagudas y su sobre de facturas devueltas. Saber que te joderá el día pidiendo alguna memez imposible y que te mirará de arriba abajo resoplando mientras la nueva se va en busca del domador de divorciadas histéricas (priceless!). Todo eso me gusta. Los bancos bien ventilados con chorros de luz natural me ponen nerviosa; es más saludable que la transacción sea lo más incómoda y dolorosa posible. Pero no humillante. Humillante ya no.

Lo humillante no es que la señora detrás de la ventanilla me mire directamente a los ojos y diga: no claro, es que la transferencia internacional tarda lo menos cinco días naturales. Lo humillante es que yo le devuelva la mirada y, en lugar de explicarle que me ato sola los cordones de las zapatillas y que tengo en mi casa un invento macanudo llamado Internet y que estas dos verdades aparentemente no relacionadas deberían ser suficiente para que no se insulte mi inteligencia, le responda ah. Y me vaya igual que entre, solo que un poco mas adulta y experimentada.

Preferiría que me mirara a los ojos y me dijera: la ley nos otorga cinco días (siete si cae en fin de semana) para llevarnos su sueldo al bingo y apostarlo al tráfico de armas en oriente medio o a cualquier otra actividad que nos reporte los beneficios a los que estamos acostumbrados, incluyendo la trata de blancas y las patentes de farmacia. Si quiere que se le pague directamente pida que le manden la pasta metida en un calcetín, pero que sepa que en Seur tardan más o menos lo mismo. “

Que seria humillante pero de otra manera, mas perversa e interesante."

Por cierto, estupendo este blog de la Petite Claudine.

lunes, mayo 15, 2006

Match Point



Con un retraso considerable desde el estreno, vi anoche Match point, de Woody Allen.

Es una película bien hecha, mejor llevada y que consigue transmitir, de alguna manera, ese ambiente frío del Londres donde tiene lugar la acción.

Sin embargo, no me gustó. Había leído y oído que se trataba de lo mejor de Woody Allen y, claro, me defraudó. Lo que yo visioné fue una película que no estaba mal, pero muy lejos del gran cine.

¿Qué le faltaba? Simplemente, pasión. Que Allen quiera filmar distanciándose de los personajes y de la trama no quiere decir que nos entregue una película, en cierto modo, anodina. Uno percibe que el director no se ha dejado la piel en su trabajo, en su obra, que no ha echado el resto, que no se ha creido que podía filmar una obra maestra.

Vaya por delante que soy un inexperto espectador y que hay opiniones muy contrarias a la mía que sí la consideran una película enorme (véase como ejemplo este blog de cine -enlace-)

A mí, por ejemplo, del mismo Allen (y con una temática parecida, muy parecida) sí me pareció una auténtica joya su película Delitos y faltas, que he visto en alguna ocasión más, y que siempre me ha parecido humana, cercana, cálida y espeluznante, además de esperanzadora.

Esta respuesta de un fan (con página web propia) en el mismo enlace anterior, lo explica mejor que yo:

"Ni de coña. La primera hora de Delitos y Faltas cuenta toda la historia de Match Point y además deja otra hora por delante para ahondar en el arrepentimiento y la filosofía de Landau. La historia de Match Point ya la ha contado Allen antes por mucho que cambie el envolotorio y eso (como cuando repites un mate en el NBA Live) puntúa negativo. Y ya si provocas una comparación con otra de tus películas pues imagínate lo mal parado que sales de competir con Landau y Angelica Houston.
Eso sí, basta que estés haciendo comedia 10 años para que hagas una película seria y todo sean alabanzas. Para mí una gran decepción y una película muy sobrevalorada que sin duda hará las delicias de todos aquellos que adoran ese tostón llamado Closer y que aborrecen el lado más amable y "comercial" de Allen.
Conste que habla otro fan acérrimo de Woody, foto con él incluída (aunque quizás que en la foto me esté firmando la carátula de Delitos y Faltas no ayuda en mi juicio)."

domingo, mayo 14, 2006

Un libro: "En jaque", de Berta Marsé

Suelo comprar los libros de relatos que se editan o llegan a España y prefiero los de autores primerizos; el motivo es una compra que hice a ciegas en 1993: Velocidad de los jardines, de Eloy Tizón, cuyos relatos no sólo me mostraron un itinerario, sino que señalaron directamente lo que prefiero. (Estoy seguro de que antes o después pondré fragmentos por aquí).

En jaque, de Berta Marsé (Anagrama.2006) es un magnífico libro de relatos. El título hace referencia a ese momento en que algo pone en peligro, en jaque, una relación, una vivencia, aquello que creíamos ser, lo que pensábamos que conformaba, sólidamente, nuestro mundo.

Articulados en torno a un dibujo infantil, una conversación, un peinado, una piragüa, una enfermedad, una llamada de teléfono y algo que se escuchó, los relatos de En jaque, sin esconder nada, dejan esa zona de penumbra donde se suelen encontrar, en lo que es literatura de verdad, el escritor y el lector.

Los relatos Primer amor y La concha mágica son un ejemplo de construcción perfecta, de oficio, y, por supuesto, de placer para el lector, que es de lo que se trata.

Dejo dos reseñas críticas muy atinadas para completar este post. La primera la de Ayala-Dip en Babelia, El País. La segunda de Care Santos, para El Cultural, de El Mundo. Por cierto, esta autora tiene una estupenda página web ( enlace ) y un blog que acaba de cerrar, pero que esperemos que vuelva ( enlace )

Desde un domingo radiante y, seguramente, ya un poco caluroso, con ese gesto de promesa que tienen los primeros calores.

Vale.
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