martes, enero 08, 2008

El padre de Blancanieves, de Belén Gopegui


Belén Gopegui (Madrid, 1963) ha vuelto a escribir una magnífica novela: El padre de Blancanieves (Anagrama. 2007). No es extraño, pues, que esté en las listas de mejores libros del año pasado. En un panorama narrativo español que no es para tirar cohetes, ni mucho menos, Gopegui vuelve a poner su novela, y su arte, al servicio de una mirada sobre el hoy, plenamente comprometida, y muy necesaria.

El arranque, además de sencillo, es espectacular: Manuela, una profesora de instituto, está esperando a que le traigan la compra del supermercado, pero tiene que marcharse ante el retraso. Cuando vuelve, han dejado la compra a unos vecinos y unos productos congelados se han estropeado. Llama al supermercado para quejarse. Al día siguiente, el repartidor, ecuatoriano, se presenta en su casa; lo han despedido y dice a Manuela que a partir de entonces es responsabilidad de ella el que él encuentre trabajo y hasta que lo haga, estará siempre presente en su vida.

Alrededor de este hecho, y a partir de él, Gopegui nos introduce en un crisol del Madrid de nuestros días: el núcleo de Manuela, que a raíz de eso entra en una profunda crisis: su marido, Enrique, de 49 años, y sus tres hijos: Susana, de veinte años, que milita en grupos antiglobalización radicales, Marcos, de dieciséis y Rodrigo, de trece, que va a protagonizar un episodio de violencia en el recreo, no por cotidiano, menos tremendo. Alrededor de Susana nos introduce en varios personajes que, de una forma u otra, militan en organizaciones de izquierdas, de vocación ecologista. Y todos ellos, inmersos, como nosotros, en unos tiempos convulsos -aunque no lo parezca- y confusos, donde el dinero, el capital, el poder empresarial y las transacciones económicas son faro y guía no ya de la sociedad, sino del individuo.

Precisamente de esa oposición entre lo individual y colectivo nacen las páginas más brillantes de esta brillante novela. Hay varias, muchas, voces, incluso, en un alarde de valentía y pericia, (que el lector agradece), una voz colectiva que procede de una asamblea que cuenta. Gopegui utiliza su novela para un fin: el de comprender qué está pasando y, claro, qué podría pasar, no desde la utopía o idealismo, como ha escrito, por ejemplo, Santos Sanz Villanueva, en su reseña de esta novela (enlace), sino desde la toma de conciencia y como punto de partida, que es algo que muchas veces se nos olvida: que hay que comenzar y recomenzar varias veces.

Una de las citas que encabeza el libro, extraída del libro Fútbol sin trampa (Muchik Editores.1986), es de César Luis Menotti, y la traigo aquí porque la considero gráfica, no sólo ya para El padre de Blancanieves, sino como ese punto de partida desde donde se puede comenzar con la página en blanco (por cierto, estoy con el libro de poemas Dinero, de Pablo García Casado, no muy lejano a algunas páginas de Gopegui, mutatis mutandi, claro) y desde podemos comenzar todos nosotros, vitalmente:

"El jugador de fútbol debe entender esto, que es básico para su vida: para qué juega y para quién juega. Es lo que debe preguntarse y responderse."

En todo caso, El padre de Blancanieves, entre lo mejor de 2007, es una novela que hay que leer. Es difícil que podamos encontrar una novela, no ya de la calidad de ésta, sino con una mirada tan certera sobre qué nos está pasando.

Quien quiera leer el arranque, y las 46 primera páginas, lo puede hacer en este enlace (donde, por cierto, se incluye el primer fragmento de Enrique, magistral, y en la página 33 el fragmento de Goyo a Eloísa, quizá el mejor de la novela y del que he echado de menos una continuación de esa oposición entre la normalidad y la no normalidad, que es una reflexión apasionante)

Dejo algunos enlaces de reseñas y entrevistas y un fragmento espectacular, donde habla Manuela:

Entrevista en inSurGente.org (enlace)

Reseña en el blog La tormenta en un vaso (enlace)

Reseña en Rebelión.org (enlace)


" Sea como sea, he llegado a la segunda parte de mi vida. Mientras otras personas tienen por delante largos proyectos, pongamos, de hacerse médico y tener muchos hijos, el proyecto mío es envecejer. No obstante, resulta que a estas alturas de mi vida quiero empezar unas cuantas cosas. Tal vez envejecer no sea ir cerrando las carpetas, sino, cuando se abre una nueva, preguntarse si tiene sentido. Porque en la juventud todas las carpetas tienen sentido, pero ahora no."

Hace un año y tres días: Un crítico cazado (una reflexión de Rafael Reig+Las mejores chicas de 2006 + Dos canciones para la noche de reyes

Hace un año: Buenas noticias: Felipe Benítez Reyes gana el premio Nadal

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18 comentarios:

Manuel Márquez dijo...

Más leña (y mi chimenea, igual de pequeñita...). Compa Enrique, matarásme a recomendaciones: si ya con las pelis no doy abasto, ¿qué haré, compa, qué haré? En fin, apuntadita, y hasta mejor ocasión (los Reyes, por ejemplo, me trajeron hace dos días La radio en España, un ensayo de Ángel Faus de "sólo" 1.249 páginas; y alguna otra cosilla...). Paciencia (y años...).

Un fuerte abrazo.

Enrique Ortiz dijo...

Un abrazo fuerte, Manuel. Qué pintón tiene ese ensayo de la radio, ayyyy, en este caso suspiro yo. Ya, ya sé que no hay tiempo, pero no pasa nada por ir anotando en una libretita, compa. Un abrazo y eso, paciencia y años :)))

Raquel dijo...

Con tantas cosas buenas que nos recomiendas y estas entradas tan estupendas que leo y releo en la oficina, vas a ser el responsable de que me despidan. Así que te veo como Manuela :-))

Besos,
Raquel

Enrique Ortiz dijo...

Jejeje, gracias, Raquel. Lo mejor es que a raíz de ese arranque, el personaje de Manuela va a emprender una serie de acciones y tener reacciones y reflexiones que dejo en suspenso para no tocar nada de la novela que pueda fastidiar a los que la lean, pero que es muy interesante, sobre todo, desde su punto de vista de profesora de instituto, con respecto a esos chicos y chicas que andan en torno a los 14 años. Besos también para ti, Raquel :))

cuti dijo...

Esa libretita donde anotar está, pero es que voy por Nocilla dream!!! no tengo vida para llevar a cabo todas las anotaciones!!! y en Navidades me regalaron dos más ;).Un beso, apuntaré otro más a la lista

Enrique Ortiz dijo...

Poco a poco, Cuti, leyendo antes de dormir y un poco por la mañana. En todo caso, lo importante es disfrutar de lo que se lee, sea mucho o poco, qué más da. Un beso fuerte, enana.

Pussy Galore dijo...

El padre de Blancanieves es un pusilánime, todo el mundo lo sabe ;)

Enrique Ortiz dijo...

Sí, y guarda silencio, un silencio muy signicativo, querida Pussy. Eso es importante. Un beso :)

Aura dijo...

Si le soy sincera, no me entusiasma la novela actual comprometida con lo social y menos si va de progre ¿qué le falta a esa mujer, un sobriño okupa?. Me suena a falso y a granjearse lectores y a quedar bien en la recomendación de lectura ciertos diarios...
Disculpe que sea tan franca, pero temo que estoy demasiado inmersa en otras letras y no estoy para estas cosas :)

Un beso.

Enrique Ortiz dijo...

Pero nada de disculpas, Aura. Me gusta lo que dice y, en parte, tiene razón; de hecho, parte de la crítica ha destacado lo falaz de algunos planteamientos. Lo que pasa con Gopegui no es que sea falso ni quiere quedar bien con nadie, todo lo contrario. Sus planteamientos (entre ellos, la defensa a ultranza de la Cuba de Fidel Castro en su anterior novela), más que a que la recomienden en ciertos diarios, ha llevado a lo contrario. A la izquierda de la izquierda, Gopegui no es cómoda en este país, hoy por hoy. Además, ha puesto los puntos sobre las íes en muchas cuestiones de Zapatero. Eso sí, es literatura, más que comprometida (que también), realista. Un beso, Aura (le queda muy bien la protesta a ud :))

Miriam G. dijo...

Ya hemos discutido de la Gopegui aqui ¿no? Yo estoy bastante cerca de lo que plantea Aura, me temo.

Y cambiando de tema, el día de Reyes me acordé de ti Enrique, por el vino claro, en casa de unos amigos nos pusieron un vino de Granada muy agradable, Muñana ¿lo has probado? Lleva parte de uva monastrell creo que por eso parece muy suave, pero en realidad no lo es tanto ja, ja, ja...

Un beso, Miriam G.

Enrique Ortiz dijo...

Creo recordar que sí, Miriam, cuando puse un artículo que encontré en rebelión. En todo caso, si llegas a leer esta novela, verás cómo te gusta, Miriam, me apuesto lo que sea. En cuanto al vino de Granada que dices, no lo he probado, pero tiene buena pinta, lo buscaré. De Granada, mi padre me dio a probar uno que se hacía por el norte, no recuerdo el sitio, que tenía mucha mucha fama, pero que a mí me pareció demasiado fuerte. A ver el que cuentas... Un beso, Miriam (cómo me gusta cuando te ries)

Miriam G. dijo...

Los reyes me han traídos muchos libros, son más majos... Y me han pillado con más 1500 páginas de ciencia ficción por delante, pero como tus recomendaciones son siempre un éxito, calculo que en primavera le podré dar una oportunidad a esta novela.

En cuanto al vino no te vayas a esperar un vinazo, es un vino curioso, fácil de beber y a un precio razonable...

¿Del Nadal no nos vas a decir nada?

Un beso, Miriam G.

Enrique Ortiz dijo...

Ayyy, esos reyes que traen libros, desde luego que son majos. A mí me han traido Las benévolas, de 1000 y lo dejaré para el verano. Lo del precio razonable me gusta y lo busco este finde, que voy para abajo. Pero, repito, verás cómo te gusta esta novela, Miriam. De Casavella sólo he leido un par de cosas en prensa, que me gustaron mucho, pero novelas ni una, Miriam, pero lo tengo en pedientes, negrita y subrayado, poque hace años ya que le tengo ganas. Un beso, Miriam, y ya te contaré de ese vino.

Miriam G. dijo...

Yo tengo las Benevolas en casa, se lo regalaron a mi pichurrín por su cumpleaños, reconozco que lo he ojeado, el arranque es impresionante. Pero no lo voy a leer, no me veo fuerte, ser madre me ha vuelto una blanda de mucho cuidado.

Y así en plan cotilleo, la traductora es la madre de una manzana, traductora también. Por lo visto la traducción ha sido un trabajo extenuante:

http://www.manzanasazules.com/foro/viewtopic.php?p=111248#111248

Son además hija y nieta respectivamente de un poeta.

No me digas que te tengo al día ja, ja, ja...

Yo los tres martes (rojo, azul y verde) los tengo prestados así que mejor me los leo rapidito. Aunque cada día me resulta más tentador aquello que decía Georg Thomalia: 'Para conseguir una buena biblioteca particular se necesitan dos cosas: un amplio círculo de amigos y una mala memoria.' Ja, ja, ja...

Un beso, Miriam G.

Sergi Bellver dijo...

Quien busque "Literatura", así, en mayúscula, quizá eche en falta muchas cosas en los textos de Gopegui. Pero no es porque ella no sepa, sino porque no quiere, y eso es en sí mismo una postura. Si a Belén le diera la gana, sacaría el rodillo y empezaría a vender corazones helados como rosquillas. Pero para ella es más importante lo que quiere hacer con sus libros, como artefactos que muevan algo en lo social.

Sí, el mundo está lleno de "progres" de postal, pero Belén Gopegui (que podría haberse conformado y disfrutar de cierta burguesía, escribir cosas "bonitas", etcétera, ganar el Planeta) es una persona comprometida y de izquierdas, una persona auténtica, y sé de lo que hablo porque la he tenido delante, además de leer tres de sus libros.

Lo que pasa es que opta por decir lo que quiere hasta donde le dejan, jugando siempre en ese filo. Otros prefieren la marginalidad extrema, pero por desgracia su discurso no llega a casi nadie. A veces hay que hacer brecha EN la misma muralla, y no desde las afueras. O además, mejor dicho.

A mí mismo, cuando era un lector más patán, Lo real me pareció un poco panfletaria, aun reconociéndole el talento. Ahora hace tiempo que me di cuenta de las intenciones y de la necesidad de que exista alguien que escriba lo que Belén escribe. Alguien tiene que hacerlo. Así de simple.

En fin, todo esto daría para una extensísima entrega...

Un abrazo, Enrique, te veo en forma.

Enrique Ortiz dijo...

Le tengo ganas a ese libro, Miriam, y mira que no soy yo muy de premios, eh, pero tiene buena pinta y he oido hablar bien de él, así que me enchufaré las 1000 páginas, a ver qué se cocina en el país vecino. Ehhh, devuelve los libros, Miriam. Yo para eso soy muy maniático. Los presto, claro, no me importa si me los devuelven o no (los especiales no los presto), pero no puedo leer un libro prestado, no señora, no me sabe igual. Eso sí, como usuario -que fui- de bibliotecas, si es público no tengo ningún reparo. Ahora que lo pienso, qué raro que me he vuelto con los años. Un beso, Miriam.

Queridísimo Sergi, sí que te veo en forma. Gracias por tu amplio y generoso comentario, que he leido con la boca abierta y admirado. Tienes razón, mucha razón, salvo en tu arranque: lo que hace Gopegui sí puede ser Literatura (al menos, La escala de los mapas lo era; también La conquista del aire). Lo real fallaba por una cuestión de falta de credibilidad del punto de vista y porque el coro, la voz colectiva, tenía cierta rigidez que no tiene esta asamblea que cuenta en El padre de Blancanieves).

La utilidad de la literatura es un tema apasionante, también la de la poesía. Tiempos convulsos y extraños, y novelas como ésta se agradecen, mucho, también la figura de Gopegui.

Un abrazo pero que muy fuerte, Sergi y gracias por tu generosa visita :))

Anónimo dijo...

Me gusto el libro!!
Al principio me parecio un poco raro pero luego segui leyendo y me termino gustando! hay veces que se hace un poco pesado pero en general me gusto tiene comentarios ingeniosos y dice muchas cosas que son verdad, no porque sea progre porque no lo soy sino por que sus comentarios tienen mucho de real. asique esta es mi opinion de hecho tengo una asignatura donde he hablado sobre este libro.

MARIA. 25/05/2008

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