viernes, marzo 13, 2009

Regresos: The boy least likely to y Camera obscura


Por mucho que busco dentro de este artefacto, no encuentro si me hice cargo del primer disco de The boy least likely to, que se llamó The best party ever y que era todo un señor discazo, repleto de alegría, de palmas, de pop.

Descubro a través de Jenesaispop (enlace + enlace) que regresan estos chicos con un segundo trabajo: The law of the playground y, aunque sólo le he echado un vistazo, vuelven por el pop florido, rebosante de sonrisas, directo al disfrute y la celebración, cosas que no están nada mal, no señor.

Les dejo Every Goliath has its David, del nuevo trabajo y mi himno particular del disco anterior: Apple wagon, una delicia deliciosa que se te mete y no te deja.

Every Goliath has its David



Apple wagon



También por Jenesaispop (enlace) sé que vuelve otro de mis grupos escoceses preferidos, Camera Obscura, de los que también me ocupé por aquí (enlace). No he oído el disco (no ha salido todavía), que se llama My maudlin career, pero la canción del mismo título que adelantan en su web (también la pueden escuchar aquí) me gusta. Camera obscura es un grupo que tiene mucho que decir, tienen talento y son jóvenes. A ver.

Les dejo My maudlin career y pongo de nuevo -en audio y en vídeo- un tema que me puede: Before you cry, ayyyyy.

My Maudlin career



Camera obscura: Before you cry


Before you cry



Y no mucho más, queridos niños y niñas; si quieren buena música, les recomiendo la recopilación de covers que ha hecho Pussy (enlace) y que ha tenido el buen gusto de incluir uno de mis covers preferidos: el In the ghetto del Príncipe Gitano, ahí es nada. Buen tiempo, muy bueno. Se ven ya algunos brazos descubiertos, pero no, todavía no hay demasiadas piernecillas sueltas. Lo malo de los años es lo que nos viene encima cada año, en los primeros calores, en los parques municipales. Qué le vamos a hacer. Terminar siendo un viejo verde no me desagrada. Si uno ya fue un niño verde, un jovencito verde y un adulto verde, una tercera edad verde no es mal destino, sino, más que nada, una carrera vital coherente y olé. Gracias por su tiempo y su generosidad. Besos y abrazos y mucha manga corta, sí señor.

Hace un año y un día: Dos poemas de Inmaculada Mengíbar

Hace un año: Las canciones de mi vida: Soul teller, de Cool Jerks

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miércoles, marzo 11, 2009

Los discos de mi vida: David Bowie (1967)

Eran otros tiempos (este artefacto -me temo- terminará siendo el soporte vital de las batallitas de un abuelo).

Puedo ubicar mis mil escuchas de este primer disco de David Bowie, de 1967, si hago memoria y recuerdo que no pude grabarlo en casete, con lo que tuvo que ser antes de mis 16 años.

Antes todo era diferente, no sé si mejor, pero muy diferente. En casa de mis padres sólo había un tocadiscos. Si alguien te prestaba un disco (entonces se prestaban, ni siquiera se grababan), había que oírlo y oírlo hasta tener que devolverlo (fatal momento). Comprar un disco, además de ser casi un lujo asiático, era difícil pues eran escasos los que se editaban por aquí. Por eso los discos iban y venían entre los amigos. Recuerdo ir al colegio con una bolsa con varios discos para devolver, o para prestar. ( Y nunca se dijo que estábamos vulnerando los derechos de autor).

Por eso, en aquel tiempo, las escuchas era muy intensas (no quedaba otro remedio). En primer lugar, porque tampoco había auriculares (entonces, cascos) y había que aprovechar los pocos momentos en que los padres estaban fuera para darle gas al artefacto. El tocadiscos, además, estaba en una estancia común, claro, no era tu habitación, y si ibas a oír un disco, te dedicabas a eso, a oírlo, sin lecturas, con la funda en la mano, siguiendo las letras, si venían, y absorto en las portadas. Un disco se ponía y se volvía a poner. No había mandos a distancia y lo de levantarse nunca nos ha gustado.

Les cuento esto para que se hagan una idea de las veces que pude escuchar este disco, el primero, de David Bowie, editado en 1967, el año en que nací, y que se llamó simplemente David Bowie.

Todo el mundo ha oído a Bowie, pero muy pocas veces se ha recorrido con suficiente profundidad esta maravilla. Recuerdo que mi primera impresión fue de rechazo: yo lo que quería eran canciones fuertes, con guitarras aguerridas, baterías locas y bajos retumbones, no la instrumentación casi clásica de este elepé, no su sabor a eternidad, su regusto rococó, su elegancia, su inteligencia.

Aunque lo oí en una versión que llegó a España, que era un disco doble, el orden era el mismo que el original, y creo que incluía The laughing gnome, es decir, era una especie de recopilación de los primeros trabajos de Bowie.

Están aquí -y les dejo- las canciones que prefiero: Little bombardier es un vals delicioso, que canto muchas veces bajo la ducha, uno de mis temas de toda la vida, no se lo pierdan; Rubber Band, dramática, da una prueba de los registros vocales del mejor Bowie y contiene un juego de vientos que envidiaría el mejor Nyman (ojo al vídeo, que es una toma de 1969 donde vemos a un David Bowie resplandeciente); When I live my dream, bajo una falsa solemnidad, contiene una melodía inmejorable y una instrumentación de volverse loco; There is a happy land es una especie de plegaria épica; Sell me a coat y Uncle Arthur son temas juguetones, de idas y venidas. The laughing gnome, mucho antes del padre Abraham aquél, es una propuesta divertidísima y un estribillo contagioso y único. Niños, niñas, disfruten de este tesoro. Para el que quiera saber algo más, le dejo este enlace.


Little bombardier



Rubber band



When I live my dream



There is a happy land



Sell me a coat



Uncle Arthur



Silly boy blue



The laughing gnome




Hace un año y un día: Páginas amarillas (VIII): Motorista, paseante, pirómano y piropeador

Hace un año: Sólo son vidas, de Xhelazz


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lunes, marzo 09, 2009

Casa de citas: Daniel Clowes (a través de Homo Sampler, de Eloy Fernández Porta)


"En el futuro se sentirá nostalgia de la nostalgia de las generaciones anteriores." (Un adolescente tocado con un peinado a lo Stray Cats discute con otro de apariencia casi idéntica). "No voy de los cincuenta... ¡Voy del revival de los cincuenta en los setenta!." "¡Bah! ¡ Yo voy de los cincuenta en los ochenta!"

Daniel Clowes: El futuro


Hace un año y dos días : Un chiste (buenísimo) + Manos de topo

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viernes, marzo 06, 2009

Fitness forever y Holiday + Christina Rosenvinge

Hay un disco por el que me pirro: Cafe Reggio de la banda americana Holiday, que editó Siesta en 1997 (hoy agotado). Era el disco ideal para un domingo por la mañana, soleado, uno de esos domingos dedicados a desayunar despacio, a leer -con mucha distancia- la prensa, a dar un paseo y tomar una caña, a comer algo perfecto y echar un ligera siesta. Sí, un disco muy delicado, hedonista, absolutamente feliz, muy recomendable y que vence al tiempo y resiste mil escuchas. Cuando el poeta José María Álvarez recomendaba ser generoso con la amada y recitarle unos versos de Villamediana, se hubiera podido añadir: y ponerle Cafe Reggio, de Holiday. Para abrir boca (le dedicaré una entrada algún día) les dejo una canción que alguien acaba de subir al youtube. (A todo esto, Cafe Reggio se puede bajar (enlace)

All I want by





Me he acordado de Holiday, porque he escuchado de refilón una banda nueva que me ha gustado: Fitness forever .Son italianos y suponen un nuevo viaje en pos del pop casi perfecto. Ellos se inclinan por Bacharach y otras melodías que ya conocemos de los 60. Las pulen, les dan brillo e inician un viaje -ya conocido, pero al que uno vuelve- en busca de la luz, lo amable, lo que es de la dicha. En la página de Elefant se pueden escuchar más temas (enlace). Yo les dejo precisamente el vídeo de la canción Bacharach, para que den unos brinquitos este finde.

Bacharach




No he oído todavía el disco de Christina Rosenvinge, Tu labio superior, pero sí el tema La distancia adecuada, del que se hicieron tres vídeos diferentes; dirigidos por Luis Cerveró. Me he tropezado con este tema en la recopilación de Rockdelux de lo mejor de la música española de 2008. Hubo un momento, la otra mañana, en que quise entrever una lucidez extraña en la letra, perfectamente mecida por una melodía muy conseguida y una voz perfecta. Le he dado vueltas. Me gusta este tema. Algún día tendré que explicar lo que pensé. Me interesa esa palabra: señorita.

Versión Kiss



Versión Gallery



Versión Fence




¿Y qué más les puedo contar que ustedes no sepan ya? Poca cosa. Que Margie Simpson asiste a su primer beso lésbico para hacer realidad una fantasía de Homer (enlace), que se ha inventado una bebida -para competir con la cocacola- hecha a base de orina de vaca (enlace) y que un buen muchacho, hincha del athletic, simuló un coito con una presentadora (enlace), con lo cual ya se abierto el debate: un tío genial y divertido o un agresor machista (el verdadero debate lo entablarán las de este triángulo de las Bermudas: Novia/Madre/Suegra). En fin... Viene mejor tiempo y habrá que dar algún paseo, ¿no creen? Muchas gracias por su tiempo, su generosidad y su paciencia para con éste torpe artefacto. Abrazos y besos.

Hace un año y un día: De los padres y de los géneros: publicidad

Hace un año: El mundo natural, de Carlos Marzal

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miércoles, marzo 04, 2009

Homo Sampler, de Eloy Fernández Porta

No sería exagerar decir que la aparición de este libro, Homo Sampler, Tiempo y consumo en la Era Afterpop (Anagrama. 2008), de Eloy Fernández Porta, es un verdadero acontecimiento. Como dice Vicente Luis Mora en un comentario en el blog de Juan Francisco Ferré, "Yo creo que más que Homo Sampler en sí, Eloy es en sí mismo un antes y un después de la cultura española".

Si Afterpop (enlace) era una bomba puesta justo en el culo de la crítica más cegata de nuestro panorama (no sólo literaria, ehhh, que de todo hay), Homo Sampler es ya una auténtica declaración de guerra. Fernández Porta echa por tierra, destruye, hace añicos, vapulea, quema, años y años no sólo de cultura, sino de interpretación y crítica de esa cultura, que es, en muchísimos casos, lo que nos termina llegando.

De nuevo multidisciplinar (novela, poesía, ensayo, pintura, arte, comic, teatro, periodismo, publicidad, música, cocina), Homo Sampler rebosa inteligencia y audacia y está escrito desde el humor del que sabe mirar con distancia, de lado, que es como se atraviesan las cosas (y se rompen las defensas: por los laterales, nunca por el centro).

Me resulta muy difícil destacar algo para ofrecerles ya que todo es sobresaliente. Entre otras cosas que me han encantado, Homo Sampler se detiene en el tiempo, uniendo el de los relojes swatch y el tiempo de un librazo, que es un poemazo, de Peter Handke: Poema a la duración (aquí un extracto). No conozco a muchos autores capaces de semejante proeza, que lo es. También se detiene en las técnica de sampler aplicadas a la poesía (esto, claro, a mí me ha parecido suculentísimo), aunque he echado de menos a T.S.Eliot y a sus collages.

Hay de todo: desde un test de carcajada continua -donde conviven Torrente y Holly Golighty-, a algo de gastronomía, pasando por la Milá, y un acierto esencial: el UrPop como anatomía del hombre contemporáneo, como señala el siempre magnífico Alvy Singer, esa vuelta a un primitivismo que Fernández Porta analiza de forma portentosa.

En este caso con más razón que nunca: no se lo pierdan, niños y niñas. Casi todo lo que les rodea pasa hoy por esta fina disección que es Homo Sampler.

Les dejo una cita amplia para que tomen temperatura (tengo por ahí otras que iré poniendo); les dejo enlaces a análisis más acertados que éste, y al final pueden leer un extracto que se publicó en Barcelona Review.

"El periodismo clásico presentaba como modelo de noticia la frase: "Señor muerde a perro". Esta frase aún es deudora de algunos presupuestos demasiado modernos, en el sentido de no lo bastante posmodernos: el binarismo natural/civilizado, la excepcionalidad como simple ruptura de la rutina; en fin, un sentido del evento que hoy nos parece naif. En la época posmoderna ese principio fue retirado en favor de un esquema distinto, que podría ser enunciado así: "Ciudadano belga muerde a perro homosexual". La frase trae consigo la inclusión de la alteridad, el uso del contraste como factor cómico y no sólo informativo y, por encima de todo ello, la hipertrofia de la anécdota, que presupone un lector avezado y muy acostumbrado a tales excesos. Pero si bien esta noticia aún puede atraer la mirada de algún que otro suscriptor, la que de veras corresponde a nuestra era sería más bien la siguiente: "Club de Mordedores de Perros bate el Récord Guiness de mordiscos". Aquí el acontecimiento aparece sobrecodificado, de tal modo que lo nuevo no se concibe ya como "excéntrico", sino más bien como "grado máximo en la escala de las excepciones", susceptible de ser superada por el suceso subsiguiente."

Alvy Singer (enlace)

Juan Francisco Ferré (enlace)

No recomendable (enlace)

Focoforo (enlace)

Pensamiento en imágenes (enlace)

Texto de Fernández Porta, extraído del libro: De la amistad trash (enlace)



Hace un año y un día: Páginas amarillas (VII): Mecánico y místico

Hace un año: El juego de las versiones: Wild night por Van Morrison, John Cougar Mellencamp y Martha Reeves


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lunes, marzo 02, 2009

Los poemas que me hicieron (II): un poema de Luis Rosales


El libro La casa encendida, de Luis Rosales (Granada 1910- Madrid 1992), tuvo dos versiones: una, primera, de 1949, y otra de 1967, mi año de nacimiento. Aunque nunca he sabido si este poema que pongo hoy fue tocado, imagino que leo la versión última.

Tengo la Poesía reunida de Luis Rosales en dos volúmenes, de Seix Barral, en una edición que se hizo para celebrar el Premio Cervantes de 1982. No recuerdo cuándo la compré, sé que tuvo que ser durante la carrera, es decir, entre 1985 y 1990.

El poema, o extracto más bien, que pongo, está justo al principio del libro, tras un soneto, y el título general en el que se inserta se titula Ciego por voluntad y por destino. El poema sigue, y vuelve sobre el mismo tema de volver a casa, y acordarse de un belén de Granada, y encontrarse al sereno, etc. Sin embargo, este extracto siempre ha tenido su vida autónoma.

Narrativo (es importante esto por lo que tiene de evolución en la obra de Rosales -verso libre y abandono de la poesía pura- y en la evolución de la poesía española de entonces), el poema es un trallazo emocional de los que adoro. A mí me ha servido mucho (imagino que sin provecho, claro): para buscar ese momento de iluminación y emoción y que muchas veces coincide con ese momento exacto: con el de volver a casa y abrir la puerta, con el de subir en el ascensor y, de repente, verte en el espejo. Momentos que, como aquellas habitaciones de hotel de una sola noche de Gil de Biedma, te devuelven un olvidado sabor a ti mismo.

Porque todo es igual y tú lo sabes,
has llegado a tu casa y has cerrado la puerta

con aquel mismo gesto con que se tira un día,
con que se quita la hoja atrasada al calendario

cuando todo es igual y tú lo sabes.

Has llegado a tu casa,
y, al entrar,

has sentido la extrañeza de tus pasos

que estaban ya sonando en el pasillo antes de que llegaras,

y encendiste la luz, para volver a comprobar

que todas las cosas están exactamente colocadas, como estarán dentro de un año,

y después,

te has bañado, respetuosa y tristemente, lo mismo que un suicida,

y has mirado tus libros como miran los árboles sus hojas,

y te has sentido solo,

humanamente solo,

definitivamente solo porque todo es igual y tú lo sabes.



Hace un año y dos días: Publicidad: aspiradores y madres

Hace un año y un día: Spoils of the spoiled, de The new Amsterdams y Autumn walker, de Jets to Brazil + La luz de la mañana, de Facto Delafé y las flores azules


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viernes, febrero 27, 2009

Darren Hayman & The secondary modern: Pram town


Recién editado por Acuarela, Pram town ha sido mi disco de la semana, el que ha rodado una y otra vez en las idas y venidas laborales.

Vayamos por partes: Darren Hayman formó parte y fue líder visible de aquel grupo, absolutamente imprescindible, que se llamó Hefner (aquí me he ocupado un par de ocasiones de él: enlace + enlace)

Luego trabajó en solitario y bajo una formación que se llamó The French. Este Pram town es su segundo trabajo con The secondary modern, un lujazo de banda, junto con miembros de Ellis Island sound.

El disco nos devuelve al mundo de Hayman, donde hay una buena dosis de cruda realidad, retratos brillantes sobre personas y lugares, una mirada feroz a lo que le rodea, no exenta de cierta dulzura y mucha piedad.

Musicalmente, el disco es una joya. Darren Hayman tiene un talento natural para descubrir y recrear melodías y aquí hay un sinfín de ellas. Con una orquestación que a mí me ha recordado el primer disco de David Bowie, el de 1967 (me quiero ocupar de él la semana que viene), parece que hubieran desterrado a Hayman y a su orquestina a un hotel muy viejo, en algún lugar de la costa inglesa, en pleno invierno, donde cenan -un puré de guisantes- a las seis un grupo de jubilados que levantan de vez en cuando la cabeza y, afuera, un viento helado recorre un paseo marítimo vacío, donde se alternan farolas rococó rotas y de luz mortecina.

Pueden leer más en la página de Hefnet (enlace), en Hipersónica (enlace) y en Jenesaispop (enlace). Les dejo el vídeo del tema Pram town, tres canciones en mp3 que extraigo de la página web de Hefner, y les subo el tema que más me ha gustado: Out of my league.



Losing my glue

Amy and Rachel

Big fish



Y no mucho más, niños y niñas. Un poco de lluvia va a romper la rutina de sol que tenemos encima. Febrero, casi siempre, es un regalo anticipado, una promesa, y este año no ha sido menos. Queda invierno, claro. Por mi parte, agradecerles, como siempre, su tiempo y su paciencia. Les mando besos y abrazos.

Hace un año y un día: A propósito del debate de anoche, un vídeo de Faemino y Cansado

Hace un año: Dos poemas de Miguel Ángel Bernat

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