lunes, marzo 30, 2009
Un poema de José María Fonollosa
Hace casi tres años que comenzó este artefacto, y no he traído por aquí a J.M.Fonollosa, un poeta que suelo frecuentar. Dejo aquí un primer poema de su libro Ciudad de hombre: New York (Quaderns Crema. 1990) y pendiente el hilo para profundizar un poco en él.
Leroy Street
Dirígete al Oeste, hasta que el Este
sea el Oeste también, fin y principio.
Y entonces ve hacia el Norte, hasta que el Sur
sea el Norte también, fin y principio.
En su confluencia exacta tal vez halles
qué significa el fin y qué el principio.
Pero es mejor que apures tu cerveza
sentado en una mesa con amigos.
Y que otros se alucinen y extravíen
persiguiendo ese fin o ese principio.
Hace un año y dos días: Neil Young y Pearl Jam y Neil Young
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viernes, marzo 27, 2009
Faemino y Cansado de nuevo (y Sara Carbonero)
Así que no mucho más, queridos niños y queridas niñas. Quería haberme ocupado de la portada del Interviú para Beatriz Montañez, pero ahora mis ojos van tan sólo para la sección deportes, justo antes que el programa del Wyoming: Sara Carbonero es la responsable de que pueda decirles, sin dudar, la alineación de cualquier equipo de primera y segunda división. Les dejo una fotico y, por si quieren ver un vídeo, pues les dejo este enlace . Ahora que la Sexta tiene lo de la Fórmula 1, no lo duden: a las nueve de la noche, déjense de telediarios y vean los deportes. Se alegrarán. Ahhhhhh, se me olvidaba: cambian la hora (tardes más largas y otra vez de noche a trabajar) y viene fresquito mañana y nos va a pillar a todos con la mangui corti. Gracias por su generosidad, por su tiempo. Abrazos y besos y, claro, Biba la Sexta.

Hace un año y dos días : Fotografía: The bride was beautiful, de John Hong
Hace un año y un día: Rafael Azcona, in memoriam
Hace un año: Las cosas que me digo: Lo ordinario y lo extraordinario (I)
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miércoles, marzo 25, 2009
Más sobre las esquelas de Elena Lupiánez Salanova
Saco de Mi cajón desastre (enlace) este breve recorrido:
Elena Lupiáñez Salanova murió el 21 de marzo de 1994, a los 40 años, de un cáncer de pulmón. Trabajaba en El País y, según este periódico, era: "Mujer inteligente y de una extravagancia sutil, gran amante de los grandes viajes, de humor cáustico y poco espectacular, Lupiáñez era madre de dos hijos gemelos, Boris y Yuri, nombres que recibieron porque ella y su marido, el escritor y portavoz de Izquierda Unida de la zona centro Madrid en el Ayuntamiento de esta ciudad, José Luis Casaus, decidieron concebirlos en Leningrado".
Así pues, una historia de amor interrumpido, pero nunca finalizado, nunca terminado. Cada 21 de marzo, desde hace 15 años, JL Casaus, a través de las esquelas que publica en El País, pone al día a su amada, y madre de sus hijos, de las idas y venidas de la vida, de sus vidas y avatares. Amor, mucho amor, inteligencia y un humor muy fino, irresistible.
Dejo las esquelas de los aniversarios que he podido encontrar y los encabezo con una, en verso, que he encontrado aquí:
VI Aniversario
Elenita:
Boris y Yuri
ojalá que cosmonautas,
navegan los piélagos
de Internet, cuyas ciénagas
procuro sustituir
por los puertos de Ítaca
y por los del Amazonas
capital de las sílabas del agua.
XII Aniversario
Elenita:
Tus hijos Boris y Yuri ya no son esos pibes que, escribía Julio Cortázar, conocían las palabras pero no sabían qué hacer con ellas. En su mayoría de edad quieren regalarte esta palabra del español amable; una que ya saben utilizar en la acepción del profesor Viqueira, un caballero formado en la Institución Libre de Enseñanza. “Conciencia: dícese de la actividad mental para estimar el bien”.
XIII Aniversario
Elenita:
La semana que, obligatoriamente, Boris y Yuri hacen las tareas domésticas la mesa familiar se atiborra de arroz a la gusana, spaghettis erguidos o apelmazados, carne a la suela, pescado muerto y ensaladas saladas; eso sí, hay un masivo descorche de yogures y conservas y una inmensa ingesta de frutas, charcutería y pan bendito. A todo esto la prueba del algodón no engaña y su falta de pericia con la plancha queda justificada con no sé qué belleza de las arrugas. Ya aprenderán.
XIV Aniversario
Elenita:
El viaje que no hicimos a Alejandría te incapacita para verter al sánscrito primero y a tu idioma después el bastardo esperanto que tus mileuristas hijos, Boris y Yuri, se gastan por el móvil.
tqremos bsts
P.D. Mileuristas y móvil; otros enigmas que no sospechas.
XI Aniversario
Elenita:
Boris y Yuri han sufrido la cercanía de una tragedia atroz. El horror que han vivido por la muerte de Lamberto ha puesto en su conocimiento lo que por edad no conocieron cuando la obscenidad de la tuya.
De todos modos, la vida, ese desconcierto, y el conflicto doméstico siguen tan campantes: el griterío y las calzoncilladas de la televisión (no puedes imaginar su nivel y cuantía) no logran silenciar a John Coltrane y Dave Brubeck, tus favoritos.
J.L. Casaus
Hace un año y un día : Páginas amarillas (IX): Poeta y Quiosquero
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lunes, marzo 23, 2009
A propósito de una esquela en El País
Desde entonces, y raíz de aquello, he leído las esquelas. No soy un coleccionista al modo de Cela, pero hay muchas que me han llamado la atención.
Desde que me fui de Granada, claro, mi afición se ha resentido. Con las esquelas de El País no hay esa cercanía de una capital de provincias, donde, si tiras un poco del hilo, siempre conoces al que aparece (cuando voy algún fin de semana a Granada, sigo leyendo las esquelas, aunque ya, claro, estoy muy perdido). El ABC, a veces, me satisface y publica unos culebrones de padre y señor mío, aunque suele limitarse a los méritos militares, civiles y académicos de los difuntos.
Recuerdo dos por encima de otras: una, que vi en Granada, fue la de un difunto al que le pusieron dos esquelas: por una parte, su mujer, su madre política, sus hijos, etc y, por otra, su amante, con dos cojones. No sé si la historia era de dominio público o no, pero desde ese momento seguro que lo fue. Ni que decir tiene que admiré y aplaudí el gesto de esa señora que, más allá, de las convenciones, quiso homenajear a su amado. Abajo del nombre, tan sólo eso, su amante y el nombre, sin Doña y sin misas y sin nada más. Muy hermoso.
La otra esquela que recuerdo fue la de mi abuelo, el padre de mi padre. Tenía yo cuando murió diez años y como mis padres la recortaron del Ideal, y andaba a mi alcance, me recuerdo leyéndola una y otra vez. Sé que el hechizo venía de dos hechos: por una parte, era la primera vez que yo leía el nombre de alguien que conocía en la prensa y allí estaban el nombre de mi padre y el de mi madre, en letras impresas y para mí eso era un choque total: no podía entender que esas dos personas, que andaban todo el día por mi casa, estuvieran en el periódico. Pero lo que me hechizó definitivamente fue que debajo del nombre de mi abuelo, Enrique Ortiz Payán, aparecía, entre paréntesis, (Del comercio).
Mi abuelo tenía una pequeña tienda de comestibles (ultramarinos) en la Calle Jaúdenes, muy cerca de la Plaza de la Trinidad y de la Plaza Birrambla, y en la esquela, por lo visto, fue importante esa agrupación gremial, que me tuvo alucinado mucho tiempo. No entendía qué tenía que ver aquella extraña palabra, Comercio, con mi abuelo, y nunca lo pregunté: temía despertar el dolor de mi abuela, o el de mi padre con la pregunta. Con los años supe lo que significaba pero todavía hoy, si pienso en esa agrupación de palabras, Del comercio, me sigue asaltando una especie de extrañeza, de ternura por la inocencia de esa expresión, de duda y alegría por ese del humano, terriblemente humano.
Pero vamos a lo que vi el sábado en El País. Una esquela diminutiva, en la izquierda y abajo de una página. Divertida, descreída, hermosísima. La reproduzco para disfrute del respetable. No he pedido permiso al firmante, pero sé, y no sé por qué, que no le molestará que aparezca aquí. He querido pensar que el firmante, JL Cassaus, cada año, fiel a una cita, le cuenta a Elena, la cara y el reverso de un hecho, arranca una sonrisa a alguien a quien hace ya quince años que no ve.
XV Aniversario de la muerte de
ELENA LUPIÁÑEZ SALANOVA
Elenita:
Cuando sugerí a tus hijos, Boris y Yuri, la lectura de las 1.104 páginas de Vida y destino (Vasili Grossman), me replicaron que estaban más interesados en la obra El camino al paraíso está asfaltado de tetas. Entendí que era un librito de haikús o tal vez de tankas y los cubrí de besos. Me tranquilicé cuando supe que era una suerte de concurso televisivo de hechuras anatómicas y que no malgastaban su vida con la literatura japonesa.
JL Casaus

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viernes, marzo 20, 2009
Un corto de Álvaro Vega Rico + Magnesia, de La buena vida + Una historia del Tanned Tin
Ayer, festivo, estuve intentando ordenar mi habitación de trabajo; como siempre, unos papeles, un disco suelto, hicieron que parara, perdiera tiempo, no continuara con el orden y me dedicara a leer y a escuchar. Ayer me encontré el Ep Magnesia, de La buena vida. Magnesia es una canción que me sigue gustando. Tiene algo de crecida invisible, una aliento épico y triste por debajo, que me encanta. Hace ya nada de tiempo, como decía Gabino Diego en Amanece que no es poco, se ha marchado del grupo Iranzu (enlace). Y lo que no logré averiguar fue de dónde saqué ese Ep. Recuerdo mil escuchas en ese formato de cd delgadísimo, con cuatro canciones, pero no consigo recordar el momento en que llegó a mis manos. Les dejo el vídeo -que se oye regular- y el audio, para que disfruten de este temazo.
Y, para acabar la semana, me ha gustado un vídeo que he visto en el soberbio blog, repleto de música, de Viola tricolor, Los colores de los pensamientos. Es un recorrido por el Tanned Tin, un festival de Castellón en el que nunca he estado y no sé si debería ir justo ahora (es un buen momento para festivales, con este tiempo). El vídeo es una delicia y hay para un rato: dura casi una hora, con lo que el fin de semana es perfecto para eso.
Y no mucho más; tremendo de bueno el festivo de ayer y algo traumático el volver hoy al trabajo. Pero tener dos viernes en la misma semana es algo muy apetecible. Tiempo bueno, muy bueno. Seguiremos, por tanto, disfrutando de los paseos al atardecer, en el Monte del Pilar, que es a donde va Mus a desparramarse, a perseguir perrillas (por una extraña conjunción estelar y planetaria, todas las perrillas de los alrededores están, o en celo, o en medio-celo) . Gracias, como siempre, por su paciencia y su tiempo. Besos y abrazos.
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miércoles, marzo 18, 2009
Los padres antes de los padres (Luis Muñoz y Alice Munro)
Pensar, imaginar, en ese tiempo en el que no estábamos, pero en el que, tal vez, éramos un proyecto, una sombra, un atisbo, o mejor: cuando no éramos ni siquiera eso. Imaginarlos sin nosotros en un itinerario extraño y mágico que, precisamente, iba encaminado a nosotros.
Un tiempo en el que no estábamos y que, sin embargo, hemos vivido, de otra manera.
Leyendo el último (y genialísimo) libro de Alice Munro, La vista desde Castle Rock, una ráfaga en el relato Trabajar para ganarse la vida habla de eso. Leyendo el fragmento que les pongo me he acordado de un poema que adoro de Luis Muñoz, Años sesenta, de su libro Manzanas Amarillas.
Los dos, sin hablar de lo mismo, se dirigen a ese tiempo anterior a nosotros, en el que seguramente estábamos sin estar. Ambos están tocados de idéntica fuerza, de una sensibilidad arrebatadora en las líneas sencillas en las que enmarcan una emoción que, a mí al menos, me puede y sobrecoge.
(Por aquí me he ocupado de ambos: Luis Muñoz: enlace; Alice Munro: enlace)
Aquí los dejo.
Años sesenta
I
La sombra plateada de unos pinos
bordeando el mantel entre el almuerzo
un sábado de mayo.
Todos sonríen a la cámara
como si contuvieran
un pequeño sol entre los dientes,
la pulpa de algún convencimiento:
será el futuro, su retórica
de animal palpitante,
el brillo alrededor de su espejismo.
La cámara se mueve
alrededor de las parejas
con los pasos de un duende
benéfico. Brindan por ella,
por su ojo sumergido en el tiempo
como quizá brindaran por nosotros
si nos supiesen detrás ahuyentando su olvido.
Mis padres están cerca de la mesa,
bañados por la luz de un mismo sueño.
Ella adelanta su vaso, sonríe al objetivo,
él le toma los hombros y con la realidad
respira un argumento amable.
II
Una rara nostalgia, de condición difusa,
llamea como signo de ese tiempo
que sólo hemos vivido en la memoria de otros,
un tono y la visión de certidumbres,
y unos ojos con fuste, un candor desenvuelto.
Luis Muñoz. Manzanas Amarillas
"Cuando pienso en mis padres en la época anterior a convetirse en mis padres, después de haber tomado la decisión pero antes de que su vida la volviera -en aquellos tiempos- irrevocable, los veo no sólo conmovedores e indefensos, maravillosamente engañados, sino más atractivos que en ninguna época posterior. Es como si entonces nada se hubiese frustado y la vida aún floreciera llena de posibilidades, como si ellos disfrutaran de toda clase de poder antes de inclinarse el uno hacia el otro. Naturalmente, eso o puede ser cierto; debían de estar ya impacientes, mi madre seguro que estaba impaciente, con casi treinta años y soltera. Debían de conocer ya el fracaso, puede que acudiera el uno al otro con reservas más que con el optimismo exuberante que yo imagino. Pero lo imagino, como seguramente nos complace hacer a todos, para no pensar que nacimos de un afecto siempre cicatero, o de una promesa sin gran convicción. Creo que cuando llegaron y eligieron el lugar donde vivirían el resto de sus vidas, en el río Maitland al oeste de Wingham, en el municipio de Turnberry, en el condado de Huron, viajaban en un coche que rodaba bien por carreteras secas en un día claro de primavera, y que ellos eran amables y apuestos y sanos y confiaban en su suerte."
Alice Munro. Trabajar para ganarse la vida. La vista desde Castle Rock
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lunes, marzo 16, 2009
Memoria, un poema de Josep Maria Nogueras
La memoria es un perro ladrando a medianoche,
un faro entre la bruma frente al mar,
un grifo que gotea sobre los platos sucios.
Circula el tiempo bajo nuestra piel;
en nuestra piel dibujan los años su tatuaje,
su rosa de nostalgia.
La memoria nos salva, y a la vez nos condena,
cuando el pasado vuelve y brillan los recuerdos
en el presente oscuro.
Contra el olvido habla la voz de la memoria,
rescata lo perdido del corazón del hombre.
Y el hombre ríe y llora junto al fuego,
mientras la nieve cae.
Somos trenes cargados de memoria
viajando hacia el futuro.
Josep Maria Nogueras (Algaire, Lleida, 1969). Ha publicado Labor de noche, Ida y vuelta (Pre-textos 1997) y El tiempo de los árboles (Pre-textos, 2003), de donde extraigo este poema.
Hace un año y dos días: A propósito de las vacaciones, un tema de The Do: On my shoulders
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