lunes, septiembre 14, 2009

Ser feliz


Ayer llovió, cayó una tromba de agua, casi tormenta, en el momento justo, cuando estaba comenzando a quedarme dormido encima de la cama, con la parte de abajo del pijama y las sábanas revueltas, como en pleno verano.

Quedarse dormido, a las tres y media de la tarde, después de haber comido albóndigas con un toque lejano a nuez mozcada y un poco de pasta con tan sólo Grana Padano por encima, mientras suena la lluvia, cada vez más lejana por el sueño, y un viento húmedo mueve las cortinas blancas, es una de esas cosas a las que sé que no renunciaré nunca. Más que placer, es uno de esos lujos que uno se reserva para darse un empujoncito.

Me pregunto si, al igual que sucede con otros, existe el talento para ser feliz, o si es un aprendizaje, una predisposición, un destino.


Hace un año y dos días: Centrándonos: Seat girls + Los niños y el amor + Vuelve el fútbol

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viernes, septiembre 11, 2009

Adriano Celentano y George Benso: ahí es nada

El tema es viejo: la redención de un bárbaro o bestia por una bella: Il bisbetico domato o El fierecillo domado. Claro, que el tema puede renovarse si viene de la mano de Ornella Mutti y Adriano Celentano.

En la escena que traigo, el bestia se revela contra la máquina. Quiere demostrar que el hombre es superior a ella y echa un peculiar pulso con un artefacto para triturar uva.

Parafraseando a Borges, yo, que tantos hombres he sido, no he sido nunca éste que pisa la uva enfrente de todo el pueblo, y al lado de una máquina diábolica.

Me hubiera encantado. Es casi imposible bailar así.



Y para que aparten un poco de los oídos el tema de La pigiatura, un clásico de los de volverse locos: Give me the night, de George Benson. Poco les puedo decir: seguro que alguna vez han caído rendidos ante este tema. De 1980, parece más antiguo, pero también tiene algo del futuro.

Yo, que tantos hombres he sido, no he sido nunca ése que, en la luz de la madrugada de Harlem, descubre el riff diabólico de guitarra que arropará un tema que se va a llamar Give me the night.




Y no mucho más. Viene ya, desde mañana, ese fresquito que lleva uno tiempo esperando. Ahora sí: tiempo de rebecas y de ver acercarse el otoño, que será espléndido y hermosísimo. Un millón de gracias por su tiempo y paciencia, por estar ahí. Abrazos y besos y avanti (mientras uno, al menos en su imaginación, pisa uvas y baila).

Hace un año y tres días: Casa de citas: Günter Eich

Hace un año y dos días: Mudanzas (un poema inédito)

Hace un año: Septiembre
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lunes, septiembre 07, 2009

Fábula del tiempo, un poema de Luis Muñoz



Fábula del tiempo


Seguramente, si lo piensas,
estos años no van a repetirse.

Vivirás su carencia irremediable,

se llenará de sombras tu mirada,

te habitará el vacío y, con el tiempo,

se destruirá tu imagen en el espejo.


Y esperarás cansado, te aseguran,
muchas tardes morir en tu ventana,

buscando en la memoria

ese tiempo feliz, siempre perdido,
esa estación dorada que tuviste

y que debe ser ésta, más o menos.



De su libro Septiembre, de 1991, Fábula del tiempo, de Luis Muñoz (Granada.1966) puede buscarse ahora en Limpiar pescado. Poesía reunida (1991-2005), editado por Visor en 2005.


Hace un año y dos días: Un pintor: Pablo Gallo

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viernes, septiembre 04, 2009

De nuevo septiembre, así que un poquito de publicidad

Llevo toda la semana con un poema que me fascina en la cabeza: Fábula del tiempo, de Luis Muñoz, pero lo dejo para el lunes, para tener más tiempo para copiar aquí sus 12 versos, para volver y volver a leerlo y sentir la caída dulce de septiembre.

Comienzan a acortarse los días, a tener ese dulzor dorado de lo que termina, vuelta a la rebeca, al edredón y a algún charco. Pero es pronto aún. Si uno mira con calma, se asoma, más allá de una luz que comienza a declinar, un rastro de la luz que cae justo en el centro, iluminándolo todo.

Yo quiero que aquí sea agosto y que nos lo pasemos bien (siempre me acuerdo de Pussy), y que llueva y que truene y que nos helemos, pero pasándolo bien. No mucho más.

Y por eso me ha gustado este anuncio que veo en El barón rojo (buenas, maestro). No muestra nada nuevo, claro, pero por eso, tal vez, sí me ha hecho que me detenga. Lo dejo aquí, a ver si les gusta.



¿Y qué les voy a contar que ustedes ya no sepan, queridos niños y queridas niñas?. Un millón de gracias por el recibimiento, que no, no merezco. Simplemente quise traerles mi recuerdo de un recuerdo, al compás de Yo la tengo (sobre los que volveré). Sí, mujer de Soler, a lo mejor (y me lo has hecho saber tú), Mus es una especie, con pelo, de alter-ego. Eso sí, el sombrero no es mío. Como decía mi madre, cabeza loca no quiere toca, y pese a que cada año paso más frío en lo que no tengo bien (la cabeza, claro) y me quemo más en verano, no me pongo yo nada: cabeza loca no quiere toca. Por mi parte, no mucho más. Conste y vaya por delante que sigue habiendo terrazas y que sigue habiendo chicas en minifalda por la calle y, me digo, benditan sean, que no le hacen mal a nadie. Así que a dar una vuelta, a ver si nos aireamos un poco más. Les mando un abrazo fuerte y muchos besos. Gracias de nuevo. Avanti.


Hace un año: De Francia (I)

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miércoles, septiembre 02, 2009

Preguntando al respetable: Carrefour y las bolsas de plástico


A lo mejor no me van a creer, pero hubo un tiempo en que yo iba a comprar el pan con una bolsa de tela, con cuerda corrediza, que luego se colgaba en la puerta de la despensa de mis padres (no había panes tan alargados como los de hoy, tipo baguette, sólo barras, roscas y hogazas, y, por tanto, se quedaba el pan bien recogido)

(Esa bolsa, una mañana de sábado, me salvó del ataque de un gato que me vio con pinta de ser una presa para darle un buen susto a alguien. Les aseguro que no hubo la menor provocación por mi parte y que no le hice daño alguno: era en el trayecto de ida, con la bolsa vacía)

A lo mejor tampoco me creen, pero cuando iba a comprar leche, o una botella de litro de coca-cola (en mi casa sólo estaba permitido beber coca-cola los sábados, con la paella), había que llevar los cascos, es decir, las botellas vacías, para que te las dieran llenas. Si no, te cobraban los cascos. Cuando, nadie sabe por qué, se acumulaban en los bajos de la despensa, tu madre te dejaba llevarlos (en varios viajes) a la lechería (genial Loli, la lechera, digna del mejor Fellini) para que te sacaras un dinerito.

Dicho lo dicho, el verano pasado, cuando llegué por primera vez a tierras francesas y, tan pancho, hice una compra deliciosa en un supermercado cercano (las compras de vacaciones no tienen nada –pero que nada- que ver con las compras normales del año), me sorprendí con la ausencia de bolsas donde transportar esos vinos, esos quesos, esos tomates, ayyyyy. Así que me agencié con unas bolsas ecológicas geniales (son ecológicas porque no las tiras; no es que sean fumables, ni cocinables, ni nada sano), como la de arriba, donde transportar las compras (tan geniales, que tienen hasta una especie de argollas de cinta por dentro para que el vino vaya como Dios manda). Una se la di a Nicolinni (del que volveré a hablar a propósito de chicas y mantequilla) y otra la he estado utilizando para las compras del año pasado, justo en Carrefour, donde desde ayer ya no dan bolsas de plástico, que es a lo que iba.

A mí me ha parecido bien la medida de comenzar a concienciar a la peña para que contamine menos (no me negarán que uno, opinando, no es nada complicado), y me ha parecido valiente la actitud de Carrefour. Pero también hay que decir que el año pasado, por querer entrar con mi bolsa ecológica en dicho establecimiento, casi me apalea el vigilante jurado, un tío con una pinta de contaminar que ni les cuento.

Pero, válgame Dios, me pongo a cotillear un poquito en el internéssss y me encuentro con que la medida, más que para no contaminar, es para ahorrar unos cuantos millones de euros a base de no tener que pagar bolsas de plástico, o, al menos, esa es la opinión más autorizada que me he encontrado. Además, he podido leer que la queja más recurrente viene de familias que utilizaban las bolsas del súper como bolsas de basura, quejándose de que ahora van a tener que comprar normales (ésas que venden en rollos fascinantes que contienen 50 bolsas), y, por tanto, pagar más y contaminar exactamente lo mismo.

La verdad es que uno ya no sabe si la medida está bien o mal, pero, cuando menos, es divertida, y me explico:

El sábado pasado una señora de unos 70 añitos, al ver cómo introducía el vino en mis argollas y la amplitud y generosidad de mi bolsa, se empeñó en que se la vendiera; como le dije que no, quiso que se la regalara. Me volvió loco con el tema, contándome que las ecológicas que venden en Carrefour son una porquería, muy pequeñas, y que se rompen (la verdad es que la mía es indestructible), y que dan, además, en las cajas, una especie de AZ, sí, como lo oyen, una especie de carpetas de cartón, que es donde yo guardo los expedientes terminados, que a ver quién guarda ahí una sandía… Qué cosas.

Pero lo mejor de todo son unas chicas con unas camisetitas muy ajustadas (viva el planeta, creo que ponen, con los acentos en el á de viva y en la é de planeta, con esos acentos que ponen las camisetitas ajustadas), que te explican las ventajas de no utilizar bolsas de plástico. La que se dirigió a mí (de unos 18 recién cumplidos) no quería hablarme de ecologismo al ver que yo ya portaba mis bolsas reutilizables, pero yo le dije que no, que yo no era nada ecológico, que contaminaba un montón, que fumaba en todas partes, que iba al trabajo en coche y que me volvía loco el plástico, que me explicara bien, lo mejor que pudiera, eso del ecologismo y lo del planeta.

Pero lo dejo, que me voy del tema. Así que nada, que quería comentar la noticia de las bolsas y el Carrefour y a ver qué les parecía, si les parece algo, vamos.

A mí me ha parecido muy útil, inteligente y gráfica la opinión opinión, que firma RARG, en el foro de El mundo (enlace), salvo una equivocación: que la medida no es política, como afirma, sino comercial, cosa a la que volveré por aquí en un tiempo.

Una medida incompleta y de escasa trascendencia para reducir el volumen de los residuos. Una bolsa de plástico pesa 4-5g, pero el plástico usado como envase de todos los objetos que ponen en su interior pesa como mínimo diez veces más.
A modo de ejemplo, en los supermercados nos suelen poner dos botellas de Coca-Cola de 2L dentro de cada bolsa de plástico. Pero cada botella vacía de 2L pesa 100g. Por tanto, nos preocupamos de 6g de residuos cuando en realidad generamos 206g.
Igual de falaz es el razonamiento sobre el ahorro de CO2 al eliminar la bolsa. Cada bolsa produce unos 10 g de CO2, es cierto, pero cuando vamos al Hiper en coche, generamos varios kilos de CO2.
A mi entender, una nueva medida demagógica de nuestros politicos.


Hace un año y un día: Mag, in memoriam


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lunes, agosto 31, 2009

Mi verano

He intentado que tenga el tono de aquellas redacciones escolares que, inevitablemente, nos esperaban a la vuelta del verano, en los primeros días de colegio. Espero que les guste.




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viernes, julio 31, 2009

Casi vacacionando


Cerca, muy cerca, del paraje de arriba me pueden encontrar a partir de mañana(por muy de ensueño que pueda parecer, no hay ni un maldito cartel de Bar, ni parece que haya -o no se ven- muchachas en minifalda).

Me marcho este año al Périgord, a medio camino entre Bergerac y Sarlat, a un pueblecito que se llama Coux et Bigaroque.

Me hubiera gustado dejarles algo especial, y traerles el Guarrimix nº 2, pero no me ha sido posible. Ya saben, el calor, y los flecos del año laboral, que no han sido pocos.

Para mí ha sido una tercera temporada del artefacto algo complicada, y con poco tiempo. Sé que he tenido que descuidarlo y que no he podido y no he sabido ofrecerles lo que ustedes se merecen. Desde luego, hago propósito de enmienda para la vuelta.

Lo que sí tengo muy clara es la gratitud que les debo: por su calor, por su tiempo y por su generosidad. Sin ustedes, mis queridos niños y niñas, esto no sería posible. Así que un millón de gracias.

Ya saben: si quieren un vaso de vino y un trozo de queso, andaré por ahí, echando de menos algo de ruido y desorden, durmiendo alguna que otra siesta casi eterna, mirando a Mus y pensando y hablando sobre la vida, este extrañísimo abordaje.

Abrazos enormes y besos muchos más enormes. Nos vemos enseguida.





Hace un año y un día: Un vídeo para los niños: Tiji tv y the balloon

Hace un año: Bob Dylan: Changing of the guards

Mañana hará un año: Libre, solterito y sin nadie (Guarrimix nº 1)

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