martes, octubre 13, 2009
El frío, un poema de Matthew Sweeney
El frío
Tras la interminable borrachera,
y la insulsa acrimonia,
se lanzó a pie hacia el mar,
una milla al menos bajo el viento,
entre hileras de coches estacionados
en zig zag y el sonsonete de la disco, dejando
atrás farolas, aunque de requerir luz
las estrellas le habrían bastado:
bajó a la playa bamboleándose,
una lata de cerveza en cada bolsillo,
y se sentó sobre una roca a beber,
y pensar en su matrimonio,
y cuando ambas latas estuvieron vacías
se quitó los zapatos para meterse
tambaleándose en el mar
y coger rumbo a Islandia,
pero el Atlántico lo mandó de vuelta a casa,
no un cadáver, ni un fantasma,
a despertar a su esposa
y quejarse del frío.
Matthew Sweeney (Donegan, Irlanda. 1954), ha publicado Blue shoes (1988), libro al que pertenece el poema, Cacti (1991), The Bridal Suite (1997) y A smell of fish (2000). En castellano se ha editado una antología titulada No arroje piedras a este letrero (Trilce ediciones.2001). En Letras libres pueden leer un texto reciente: Guardia del baño de mujeres en Waterloo (enlace), sin desperdicio.
A mí me interesa su modo de mirar, pegado a la realidad, su sentido del humor y esa forma de realismo y coloquialismo que ronda todo el poema.
Hace un año y tres días: Mgmt: Oracular Spectacular (2008)
Hace un año: El cuento de amor más breve y hermoso del mundo
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viernes, octubre 09, 2009
There is no enemy, lo nuevo de Built to spill
Llevo toda la semana disfrutando como un enano, absolutamente feliz, muy reconfortado con lo que me entra por los oídos, canturreando, tocando la guitarra -imaginariamente- y acordándome de otras músicas.El motivo es algo muy sencillo: Built to spill, una de las bandas que prefiero, acaban de publicar su séptimo disco en estudio (tienen, además, dos en directo): There is no enemy, un discazo de ésos que no se te acaban nunca, sí, de los que, acordándome de Claudio Rodríguez, uno podría decir: necesitaba esta música para mirarme a través de ella.
Built to spill es un grupazo, con discos tremendamente buenos, emocionantes, repletos de esquinas y ángulos. There is no enemy tiene la marca de la casa, un sonido inconfundible y once canciones repletas de electricidad y sentimiento, con cabalgadas de emoción hacia un lugar al que sólo puede llegar el rock.En la estela de Neil Young (no en vano, la versión en directo de Cortez the killer es genial), quizá este trabajo sea un poco más tranquilo, con esa calma del que ya peinas canas y tiene, tal vez, más por detrás que por delante.
Y al frente de todo, Doug Martsch (Boise, Idaho.1969) que respira y transpira rock, guitarras, electricidad y sentimiento. Como un cantaor, Martsch quiere y saber ir hasta el fondo. Basta ver la foto para adivinar que se ha criado en uno de esos garajes de América, tocando día y noche la guitarra. Sin pose, ni looks, es uno de esos personajes de los que se seguirá hablando dentro de muchos años: como Young, como Jason Molina, Lapido, Kurt Wagner y otros, Martsch adivinó que hay algo en la realidad que sólo se puede expresar con una guitarra eléctrica, que es posible pronunciar esa mezcla, extrañísima, de gozo y dolor de los días a través de una canción. Nosotros, claro, atónitos, asistimos a ese milagro al que volvemos una y otra vez.
Aunque el disco se puede oír entero en myspace (enlace), les subo Life's a dream, una maravilla (ese final de guitarra es una delicia), y dejo el vídeo y el audio de un tema apabullantemente hermoso, Tomorrow, que cierra el disco y que ha cerrado mis oídos durante algún tiempo a base de pasión a través de esa especie de mar en calma que, debajo, esconde las más terribles mareas. Como ven, no demasiado distinto a nuestras vidas. Pasen y disfruten.
Life's a dream
Tomorrow
Y no les puedo contar mucho más, mis queridos niños y niñas. Puentecito que te crió y un tiempo maravilloso. Por las noches, cuando salgo con Mus, ya se nota que ha pasado el verano. Fresco y, sobre todo, olores a un frío que empieza, humedad por la tormenta de hace dos noches y algo en el aire que ya es del otoño. Habrá que disfrutarlo, sí señor. Las muchachas de las minifaldas ya no sé por dónde andarán. El cambio de ropa en Zara habrá hecho que ya, ansiosas, estrenen la temporada, pese a que hace algo de calorcito en mitad del día. Pero no se vayan a creer: a mí con mucha ropa también me gustan. Tengo por delante tres días, varios discos (Prefab Sprout, Flaming Lips y At swim two birds) y libritos nuevos (ayyy, mi Historia argentina, de Fresán, ya les contaré mi devoción por este libro, Nooteboom) y algún platito en la cabeza. Qué delicia. Gracias, muchas, por su paciencia y por su tiempo. Abrazos y besos. Disfruten, que va a hacer muy bueno.
Hace un año y un día: A niebla, mi perro, de Rafael Alberti
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miércoles, octubre 07, 2009
Sexo y pipas
Ayer por la tarde, recibí un correo de mi queridísimo Gun, que me iluminó la tarde y me hizo pasar un buen rato
La noticia es ésta (enlace): Una pareja utiliza como preservativo una bolsa de pipas (normal, más o menos, dependiendo de si la bolsa estuviera llena o vacía) y tienen que ingresar a la chica en el servicio de urgencia de un hospital vasco para extraerle la bolsa (normal, tanto si la bolsa estaba llena como vacía).
Y he añadido, entre paréntesis, normal porque, de hecho, un relato genial de Palahniuk nos cuenta la extraña relación entre un chico, una piscina y una depuradora. Además, en el arranque de una de mis novelas favoritas de él, Asfixia, nos habla de esas leyendas de objetos que aparecen, misteriosamente, insertados en el servicio de urgencias y de las excusas que ponen los pacientes.
Si uno lo piensa, la situación no tiene nada de extraño, no señor. Las urgencias juveniles dan para mucho y si uno se para a recordar no es que se recuerde en proezas semejantes (qué más quisiera uno), pero no es difícil acordarse de muchas leyendas colegiales de recreo. En Granada, recuerdo una familia de seis hermanas (guapísimas todas), y de lo que hablábamos a todas horas: que la pequeña había tenido un ligero percance hospitalario a raíz de una botella de coca-cola. El tema dio para muchas horas de recreo, pero me temo que aquello no fue verdad, sólo el invento -que queríamos real- de alguien, seguramente uno de nosotros.
Bueno, a lo que iba, que la noticia tiene comentarios de los lectores, y aquí hay mucha ocurrencia, mucho ingenio y hasta un lúcido publicista al que le encantan los eslógan. Les dejo algunos:
- Si la cosa falló, propongo que al niño le llamen Facundo
- Me parece que no se enteraron bien de qué significa "pasarlo pipa", cuando lo dije, no me refería a eso, animalitos
- Yo soy más de bolsa de cheetos sabor a queso, eso sí tamaño familiar ¿¿eehh??, lo único que luego ando con la pilila anaranjada y oliendo a quesazo durante un par de semanas
- janette, quedamos este finde?. Yo llevo el tubo de pringles...
- Esta pareja probablemente eran ultracatolicos : "el Papa nunca dijo que usar una bolsa de pipas fuese pecado"
- PIPEX: fuertes sensaciones
- Pipas facundo, un placer de este Mundo
Hace un año: Un poema de Miguel Ángel Bernat
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lunes, octubre 05, 2009
Donde viven los monstruos, de Spike Jonze

Ya traje por aquí el emocionantísimo trailer de la peli Where the wild things are (enlace), con música de The arcade fire, y que en España se ha traducido como Donde viven los monstruos.
En Usa se estrena en octubre y por aquí podremos verla el 18 de diciembre. En el nuevo trailer la música, con el tema All is love, corre a cargo de la responsable de toda la banda sonora, Karen O, de los Yeah yeah yeahs, y novia del director de esta peli. Se ha hecho acompañar de un grupo de niños y así han pasado a llamarse Karen O & The Kids.
Me sigue emocionando, y mucho, estas imágenes y estas músicas. Pongo los dos, para los que se perdieron el primero. Disfruten y reserven entradas todos aquellos que tienen niños. Qué delicia.
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viernes, octubre 02, 2009
Good morning, Mega + Publicidad + The Phenomenal Handclap Band
Mal, muy mal de tiempo esta semana y, lo peor, es que quería traerles algo más en condiciones. En fin, no somos nadie...
Y les traigo (por fin) el famoso vídeo de Megan Fox. No sé, me da como penilla y miren ustedes que la chica no está mal. Tiene algo, qué se yo, como que inspira desgracia. Por mucho que la revistan de tía buena, hay un aroma a desdicha, inspira tristeza. Por eso me gusta tanto este vídeo, porque el efecto es el contrario al pretendido. Han querido que seduzca, que nos quedemos a cuadros y terminamos compadeciéndola. Eso sí, a ésta le ponía yo un despertador a las 5, a ver si se levantaba así. Vía Llámame Lola.
Y en mi muy querido Barón rojo he visto este anuncio, que me ha gustado, sobre todo, por la naturalidad de él. Son las cosas que tiene la vida, mis queridos niños y niñas.
Y les traigo un tema y un grupo que acabo de descubrir y que no para de sonar en mis ya maltrechos oídos: The Phenomenal Handclap band, muy muy ligeros y potentes, geniales por momentos, intentaré traerles algo más. El vídeo me ha gustado, mucho
Como ven, muchas prisas, poco contenido, todo muy ligero. De veras, lo siento mucho. Enorme fin de semana, tiempo genial y, ojo, la semana que viene habrá días que se queden cerca de los 30 grados, lo cual significa tan sólo una cosa: que las muchachas seguirán paseando las calles ligeras, como quería Machado. Así que habrá que dar una vuelta antes de que llegue el frío y la lluvia y las muchachas se metan en las discos. Un millón de gracias por su paciencia y por su tiempo. Les mando abrazos y besos. Avanti.
Hace un año y un día: Bienvenido, Andrés
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Y les traigo (por fin) el famoso vídeo de Megan Fox. No sé, me da como penilla y miren ustedes que la chica no está mal. Tiene algo, qué se yo, como que inspira desgracia. Por mucho que la revistan de tía buena, hay un aroma a desdicha, inspira tristeza. Por eso me gusta tanto este vídeo, porque el efecto es el contrario al pretendido. Han querido que seduzca, que nos quedemos a cuadros y terminamos compadeciéndola. Eso sí, a ésta le ponía yo un despertador a las 5, a ver si se levantaba así. Vía Llámame Lola.
Y en mi muy querido Barón rojo he visto este anuncio, que me ha gustado, sobre todo, por la naturalidad de él. Son las cosas que tiene la vida, mis queridos niños y niñas.
Y les traigo un tema y un grupo que acabo de descubrir y que no para de sonar en mis ya maltrechos oídos: The Phenomenal Handclap band, muy muy ligeros y potentes, geniales por momentos, intentaré traerles algo más. El vídeo me ha gustado, mucho
Como ven, muchas prisas, poco contenido, todo muy ligero. De veras, lo siento mucho. Enorme fin de semana, tiempo genial y, ojo, la semana que viene habrá días que se queden cerca de los 30 grados, lo cual significa tan sólo una cosa: que las muchachas seguirán paseando las calles ligeras, como quería Machado. Así que habrá que dar una vuelta antes de que llegue el frío y la lluvia y las muchachas se metan en las discos. Un millón de gracias por su paciencia y por su tiempo. Les mando abrazos y besos. Avanti.
Hace un año y un día: Bienvenido, Andrés
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miércoles, septiembre 30, 2009
Sangre joven, de Carlos Marzal
Sangre joven
Quiero tu sangre joven, que es querer
todo lo que la vida aún no ha podido hacerte.
De lo que me alimento
es de esa inútil sangre esperanzada,
de cuanto sé que ignoras hasta hoy,
y que más nos valdría que no supieses nunca.
De esa manera, por obra de tu sangre,
creo en lo que no creo, y olvido lo que sé
que te ha de suceder. Quiero esa risa
que aún no ha tenido tiempo de hacerse prudente,
de pensarse dos veces si reír
es celebrar el mundo o lamentar su estado.
Envidio el que no hayas vendido
ninguna alma al diablo, y que bailes con él
a la luz de la luna, a veces, sin conciencia.
Juego contigo, porque no sabes las reglas,
ni siquiera las de tu propio juego,
y mientras las aprendes
soy el que ya no soy desde ya no sé cuándo.
Quiero la impunidad con que te entregas
a la tarea de vivir la vida,
sin paz, sin horizonte, sin infierno,
que son el argumento de las vidas ajenas.
Viéndote hacerlo, se diría
que desconozco todo lo que conozco.
Así es tu sangre.
Ya sabes lo que busco.
Qué tristeza que el tiempo, o yo, o tú misma
tengamos que matar, en ti, toda tu sangre.
Carlos Marzal (Valencia. 1961) ha publicado El último de la fiesta (1987), La vida de frontera (1991), Los países nocturnos (al que pertenece este poema, de 1996), Metales pesados (2001), Fuera de mí (2004) y Ánima mía (2009) Otro poema suyo ya ha aparecido en este artefacto (enlace)
Hace un año y un día: Casa de citas: Quentin Tarantino
Hace un año: A short love story, de Carlos Lascano
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lunes, septiembre 28, 2009
El cielo gira, de Mercedes Álvarez
El sábado por la noche tuve la fortuna de cumplir un deseo que ya se estaba convirtiendo en viejo: ver El cielo gira, de Mercedes Álvarez, y ha sido, con diferencia, lo mejor que he visto en mucho tiempo y es una obra a la que volveré.
Hermosísima, conmovedora, muy emocionante, la película, articulada como un documental, aunque no me convence esta clasificación, gira alrededor de un pueblo, Aldealseñor, de Soria, en el que sólo quedan 14 habitantes (Mercedes Álvarez fue la última niña que nació en el pueblo). No hay que perdérsela, por nada del mundo. Todo cabe en ella, desde la guerra hasta los dinosaurios, desde las estrellas a las lechugas...
Les dejo las palabras de la directora, y un par de vídeos: el tráiler y el arranque, con una señora que nos habla de los dinosaurios.
Había la posibilidad de asistir –en un lugar concreto, con personas reales- a un capítulo necesario de la experiencia y la vida humanas: el tiempo de la ruina y la decadencia, que precede a su desaparición. Se trataba de mostrar qué cosas ocurren entonces, y registrarlas mientras ocurren.
A menudo la ficción del cine ha reflejado con éxito el proceso de decadencia de un individuo; con más dificultad, el de un grupo humano, el de un clan, el de una generación. Para escalas mayores, para hablar de la caída de toda una civilización o de una cultura, lo más acostumbrado es la alusión, que el lenguaje del cine traduce en elipsis: se muestra un paisaje de ruinas, se muestra lo que era antes en cuanto que ya no es, y luego un tiempo nuevo que ha suplantado al anterior.
Pero de lo que aquí se trata es de ese intervalo en el que todavía hay vida. Y durante ese trance de desaparición se dan sin embargo momentos únicos, hechos que brillan con un significado especial al tiempo que se apagan, y que tienen la capacidad de evocar toda la intensidad del trance. En su cualidad, esos hechos significativos son quizá comunes a la caída de individuos, grupos y culturas. Quise prestar especial atención a esos momentos, sin aislarlos del conjunto, sin subrayar su carga dramática.
Hay una cualidad del paisaje nada frecuente de encontrar y que sin embargo se da en la región de la Aldealseñor, en los páramos altos de Soria, de una manera inmediata: la experiencia física, en un solo golpe de mirada sobre la comarca, de tiempos históricos distintos, a veces antediluvianos. Las huellas de dinosaurios y el pueblo en su actualidad y a punto de desaparecer, los castros celtíberos, las ruinas romanas o la torre árabe del palacio convivían simultáneamente.
Ese tiempo profundo que rige las estaciones, las generaciones y los milenios, estaba milagrosamente ahí, intacto, y podía experimentarse con los sentidos. Y tuve el presentimiento de que el último capítulo en la historia de La Aldea, los días que estábamos viviendo durante el rodaje, no era más que uno de sus intervalos, antes de que llegara la nueva época, la del hotel y los molinos.
Me dije que si esa experiencia conjunta de tiempo biográfico (el mío y el de los habitantes del pueblo) y de memoria colectiva pudieran proyectarse sobre un tiempo profundo, merecía la pena intentarlo. La forma que intentamos durante el montaje fue marcar con esos tres tiempos un compás, que se repite varias veces a lo largo de la película.
Así, el tiempo de rodaje acabó convirtiéndose en tiempo documental y, finalmente, en tiempo argumental. "El cielo gira" relata los hechos seleccionados y los momentos significativos de un trance de desaparición; los que se produjeron en Aldealseñor entre otoño de 2002 y junio de 2003, quedando así anclados en el tiempo y en la memoria.
Hace un año y dos días: Novedades musicales: Mogwai y Los campesinos!
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Hermosísima, conmovedora, muy emocionante, la película, articulada como un documental, aunque no me convence esta clasificación, gira alrededor de un pueblo, Aldealseñor, de Soria, en el que sólo quedan 14 habitantes (Mercedes Álvarez fue la última niña que nació en el pueblo). No hay que perdérsela, por nada del mundo. Todo cabe en ella, desde la guerra hasta los dinosaurios, desde las estrellas a las lechugas...
Les dejo las palabras de la directora, y un par de vídeos: el tráiler y el arranque, con una señora que nos habla de los dinosaurios.
Había la posibilidad de asistir –en un lugar concreto, con personas reales- a un capítulo necesario de la experiencia y la vida humanas: el tiempo de la ruina y la decadencia, que precede a su desaparición. Se trataba de mostrar qué cosas ocurren entonces, y registrarlas mientras ocurren.
A menudo la ficción del cine ha reflejado con éxito el proceso de decadencia de un individuo; con más dificultad, el de un grupo humano, el de un clan, el de una generación. Para escalas mayores, para hablar de la caída de toda una civilización o de una cultura, lo más acostumbrado es la alusión, que el lenguaje del cine traduce en elipsis: se muestra un paisaje de ruinas, se muestra lo que era antes en cuanto que ya no es, y luego un tiempo nuevo que ha suplantado al anterior.
Pero de lo que aquí se trata es de ese intervalo en el que todavía hay vida. Y durante ese trance de desaparición se dan sin embargo momentos únicos, hechos que brillan con un significado especial al tiempo que se apagan, y que tienen la capacidad de evocar toda la intensidad del trance. En su cualidad, esos hechos significativos son quizá comunes a la caída de individuos, grupos y culturas. Quise prestar especial atención a esos momentos, sin aislarlos del conjunto, sin subrayar su carga dramática.
Hay una cualidad del paisaje nada frecuente de encontrar y que sin embargo se da en la región de la Aldealseñor, en los páramos altos de Soria, de una manera inmediata: la experiencia física, en un solo golpe de mirada sobre la comarca, de tiempos históricos distintos, a veces antediluvianos. Las huellas de dinosaurios y el pueblo en su actualidad y a punto de desaparecer, los castros celtíberos, las ruinas romanas o la torre árabe del palacio convivían simultáneamente.
Ese tiempo profundo que rige las estaciones, las generaciones y los milenios, estaba milagrosamente ahí, intacto, y podía experimentarse con los sentidos. Y tuve el presentimiento de que el último capítulo en la historia de La Aldea, los días que estábamos viviendo durante el rodaje, no era más que uno de sus intervalos, antes de que llegara la nueva época, la del hotel y los molinos.
Me dije que si esa experiencia conjunta de tiempo biográfico (el mío y el de los habitantes del pueblo) y de memoria colectiva pudieran proyectarse sobre un tiempo profundo, merecía la pena intentarlo. La forma que intentamos durante el montaje fue marcar con esos tres tiempos un compás, que se repite varias veces a lo largo de la película.
Así, el tiempo de rodaje acabó convirtiéndose en tiempo documental y, finalmente, en tiempo argumental. "El cielo gira" relata los hechos seleccionados y los momentos significativos de un trance de desaparición; los que se produjeron en Aldealseñor entre otoño de 2002 y junio de 2003, quedando así anclados en el tiempo y en la memoria.
Hace un año y dos días: Novedades musicales: Mogwai y Los campesinos!
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