miércoles, noviembre 04, 2009

José Luis López Vázquez, in memoriam

Hoy traigo algunos recuerdos, de la mano de José Luis López Vázquez. Aunque mi momento favorito -que no encuentro- sigue siendo uno que comenté ya aquí, en Patrimonio Nacional, de (claro) Luis García Berlanga, cuando, para conseguir los favores de la francesa, que es la mujer de Vilallonga, se diseña unos zapatos con unas alzas tremendas, y, dando traspiés, va de un lado a otro de una habitación, diciéndose: "con esto me la tiro, con esto me la tiro". A Martínez (qué buen rato ayer al teléfono, muchacho) le encanta. Me hubiera gustado traer algo de Vivan los novios, también de Berlanga, una peli que cada vez me gusta más. Espero disfruten de estos momentos: Un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo.









Hace un año y un día: Casa de citas: William Burroughs

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lunes, noviembre 02, 2009

Dos poemas de Piedad Bonnett


Vocación de quietud

Y de repente, esta vocación de quietud,
de mariposa que quiere regresar a la crisálida,

de ser viento apresado entre una caracola.

Este deseo loco

de parar,

de envolverse en la neblina,

de ignorar el llamado, la proclama,

de que los días sean

apenas una música,

una conversación en la penumbra
,

un nombre que regresa navegando

entre el vaho calinoso de la sopa,


un no ser siendo hacia la gran caída.


Contabilidad

El debe y el haber:
doble columna
que el tiempo va asentando
sobre el libro de cuentas de los días
con mano minuciosa
y rigor que no admite apelaciones.
Tarde ves el balance,
las deudas, los desfases,

las pérfidas movidas del contable
que hizo que aquel cruzara muy temprano
y ese otro muy tarde por tu vida.
Y está lo que no ves,
lo consignado con miserables tintas invisibles:

la puerta que tocaste diez minutos después
de alguna despedida. La voz que nunca oíste,
la calle no cruzada, el paradero
en que tuviste miedo de bajarte.

Y en un rojo indeleble,

la cadena de tratos y pactos y traiciones,
la irreversible línea que te suma y te resta,
la que te multiplica y te divide.


Piedad Bonnett (Amalfi, Colombia.1951) ha sido un descubrimiento para mí. El sábado por la mañana, casi al azar, compraba Las herencias (Visor.2008) y he pasado el fin de semana dándole vueltas a los poemas de este soberbio libro. Para el que quiera más, les dejo en enlace a su página web (enlace).


Hace un año: Un acontecimiento: Bon Iver: The wolves (Act I & II)

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viernes, octubre 30, 2009

Quedarse a vivir en una canción de Baaba Maal

Tenía ganas de hablar un rato, de escribir aquí esa sensación -casi clara- de cansancio y felicidad de estos últimos días, cuando el otoño nos ha dado esta tregua dorado a base de bonanza, sol dorado y un sorbo dulce de casa y calle.

Quería remontar dobleces, apurar la tarde que cae, explicar cómo todo lo que es de la sencillez y la alegría se va amontonando a los lados, como esos postes -a franjas negras y amarillas- que, en las carreteras de montaña, evitan que te pierdas en la niebla.

Hubiera querido hablar de todo lo que es claro, de lo que es franco y abierto, de lo que pertenece a la sonrisa y a la piel que pronuncia o balbucea, de eso que nos acerca y hace que, sin esfuerzo alguno, podamos entender esas razones diferentes de las que hablaba Espriu. No sé exactamente de lo que quería hablar aquí, pero quería contar que uno, a lo mejor, muchas veces, se siente bien y pareciera que el loco mecanismo que hace girar todo esto estuviera, por una vez, ajustado.

Quería hablar de un poema de José Luis Gallero, que dejo aquí:

a veces
pierdes
la facultad de reunirte contigo:
la facultad de no estar solo
la facultad de hacer milagros
la facultad de distinguir
tu propia aventura

de ver
de oír:
el grillo está en el verde
la brisa está en las hojas
la luna está en el cielo


Quería hablar del gesto de una rebeca vieja que cubre unos hombros, de su milagro a base de fuego y sencillez, iba a explicar cómo he visto salir el sol, pronunciando una especie de abrazo, estos últimos días de la semana y cómo he pensado en vueltas, en trayectos, en lo extrañamente sencillo que es, en el fondo, todo, el mecanismo de una caminata, el brillo del barro, la dulcísima quietud de los bosques, el prodigio del sueño, la arritmia de lo que es cercano y nos es extraño.

Pero no, claro. Comienzo a escuchar el último disco de Baaba Maal, Television, y me quedo a vivir en la canción, con el mismo título, que abre el disco. Encuentro ahí todo lo que hubiera podido traer aquí, con mi torpeza. Tiene ese brillo de inocencia y esperanza, cansancio y alegría, amor y miedo, camino atrás y adelante, el gesto de rebeca desgastada que quería contarles, sí, y tiene, sobre todo, como todo lo que es grande y alto y ha cruzado los surcos arrugados del alma, sí, tiene ese extraño y hermosísimo abordaje en que consiste todo esto.

Feliz fin de semana.




Hace un año y un día: La condena, un poema de Felipe Benítez Reyes

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miércoles, octubre 28, 2009

Publicidad: sexo y bragas + Harley Davidson, del sexo y de las palabras

Pues eso, que hoy miércoles vengo con algo de publicidad, estática y dinámica, oséase, spots.

Por mucho que uno pueda pensar y traer por aquí, no piensa en nada últimamente que pueda superar a estos anuncios. Créanme, lo mejor que hoy puedo traerles son estas piezas, con las que he disfrutado. Vía El barón rojo y ChiquiAds (gracias a los dos).

Ahí van.

Este anuncio me ha encantado, me ha hecho reír y sigo riéndome. El lema dice: ¿Cómo decirle a tus padres que ya eres sexualmente activa?


También es genial el anuncio de una marca de pinturas, que dice: " Cada cosa en su color. Negro: rollo de una noche. Blanco: noches románticas. Carne: esta noche no, tengo dolor de cabeza"

Bajo la palabra Respeto, muy bueno este anuncio de Harley Davidson.



El anuncio extraño, pero delicioso, lo crea el VFF Vancouver Film Festival, y viene a hablar de aquéllo de que los caminos de señor son muchos e inescrutables.



Y el anuncio bonito de hoy va sobre las palabras. Aunque algo manido, uno siempre agradece ver este tipo de spots.



Hace un año y un día: Casa de citas: Borges

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lunes, octubre 26, 2009

Casa de citas: Juan Bonilla


Cuando leo en Nocilla Lab esta cita de Juan Bonilla, me doy cuenta de que no he comentado aquí su -genial- último libro, que leí este verano en Francia: Tanta gente sola, y que recomiendo con fervor.

Les dejo un enlace en el blog de mi muy querido Miguel Ángel Muñoz, El síndrome Chéjov, donde pueden leer una entrevista con Bonilla (enlace)


"Podría hacerse un bonito programa concurso tipo Gran Hermano con esta idea: cada semana los concursantes vivirían en una isla donde las reglas vendrían impuestas por la teoría filosófica de algún autor. En la semana Spinoza habría que encontrar a Dios en todas las cosas (...) En la semana Nietzsche, los concursantes se dividirían en niños, camellos y leones, y tendrían que aprender a volar. En la semana Kierkegaard, aprenderían a solventar todos sus problemas mediante rezos."



Hace un año y dos días: Mi semana: Soler + Aznar y Botella + Un jabalí en la A6 + Blogger, la DMCA y yo + The Streets

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viernes, octubre 23, 2009

Toda esta energía, de Joe Crepúsculo + Proyecto Nocilla: la película

Toda esta energía

Nuevo disco de Joe Crepúsculo, un músico que me interesa y me gusta y del que espero mucho (estoy seguro de que nos va a dar muchas alegrías). Se llama Chill out, pero yo, queridos niños y niñas, aún no lo he escuchado. Me ha bastado con este tema, Toda esta energía, con su mezcla de ternura y épica soterrada (pero qué cursi puedo llegar a ser), para saber que será un buen disco y lo mejor de todo: la semana que viene sonará en mis trayectos, en mis idas y venidas al currele. Olé. Aquí les dejo este extraño y delicioso vídeo.



Proyecto Nocilla: la película

Ya cuando hablé por aquí del libro Nocilla experience (enlace) puse el vídeo presentación, que me gustó. Ahora los del youtube, que andan como muy puristas, le han quitado el sonido por el tema de derechos (que les den). Ahora llega la película completa del proyecto Nocilla, un vídeo de algo más de una hora, que merece la pena verse. En el blog de Fernández Mallo se puede descargar, para el que quiera verla en trozos. Merece la pena. No sólo por lo excelente de su factura, que también, sino por esa forma que tiene de completar un mundo, el de la trilogía Nocilla, al que Fernández Mallo te arrastra. Desasosiego, esplendor, épica, ahhhh, y muy buenas canciones, no se lo pierdan. Además, pienso, que todo aquel al que alguna vez se la ocurrido garabetear en un papel, ha soñado con un soporte audiovisual en el que reflejar lo garabeteado. Lo que uno escribe tiene un soporte visual casi siempre, y, muchas veces, una banda sonora (no necesariamente musical). Aquí se ha conseguido y el resultado es muy, pero que muy, bueno.



Y no mucho más, mis queridos niños y mis queridísimas niñas. Vuelan las semanas. Hace dos días era agosto y ahora nos cargamos octubre. Qué cosas. Mejora el tiempo (no, no es difícil) y se nos viene encima un fin de semana que va a ser bueno. Así que a coger setas (bueno, yo no iré, por miedo al veneno), o a comerlas, que es casi mejor. Una pastita buena (Garofalo -no se pierdan los papardelle- o Barilla -los bavette nº 13-), con unas setitas -del tipo que sean, pero algo picantitas- es una de esas cosas que te reconcilian con el mundo. Además, cambian la hora, pero para mejor: una hora más para dormir la siesta, con lo que hay que cambiar el reloj hoy mismo, viernes, o en la mañana del domingo, o cambiarlo dos o tres veces a lo largo del fin de semana. Como ven, la canas traen, más que nada, dos cosas: hambre y cansancio, o hambre y sueño (que es también lo que suelen tener los bebés). Abrazos y besos y mil gracias por su tiempo y su paciencia. Gritaré, muy bajo, Biban las canas. Avanti.


Hace un año y un día: Dos poemas de Miguel d'Ors

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miércoles, octubre 21, 2009

Grandísima noticia: Historia argentina, de Rodrigo Fresán ( I )


Pues sí, no creo que el otoño pueda traer una noticia mejor: la reedición, con textos de Ray Loriga e Ignacio Echevarría (magistral, como siempre), en una edición corregida y aumentada, del libro Historia argentina, de Rodrigo Fresán (Buenos Aires.1963), en Anagrama, en una nueva colección que, bajo el nombre de Otra vuelta de tuerca, vuelve a publicar tesoros escondidos de su catálogo, que no son pocos, no señor.

Pues eso. Con la edición que acabo de comprar, ya son tres los ejemplares de este libro que rondan por mis estanterías -me niego a llamar biblioteca a un montón de libros que ido comprando y leyendo, sin ningún criterio- y serían más, muchos más, si no hubiera regalado o extraviado -de mano ajena algunas de ellos-; de hecho, en la antigua Librería Urbano de la Calle de las Tablas, en Granada, estoy seguro de haber comprado seis o siete ejemplares.

Ahora vuelvo a comprarlo y voy a devorarlo en breve; hace ya unos cuantos años que no lo leo completo; sí he vuelto a Historia argentina en tardes largas y pesadas, en momentos de hastío literario absoluto, buscando ese destello de genio, de auténtica literatura que tiene entre sus páginas. Y volveré a leerlo y volveré a pensar y a darle vueltas a por qué en España no ha existido un libro así, y proyectaré de nuevo una literatura donde hay mucho en común con estos relatos, con su forma de mirar, con su tremenda carcajada y su inmensa ternura de fondo.

Yo leí, por primera vez, Historia argentina, cuando se publicó en España, creo que en 1993. Hacía poco que había hecho un intento de abordar una especie de novela que iba a explicar la muerte (es lo que tiene la juventud: su ambición que ronda el ridículo). Era la primera vez que dejaba los renglones cortos de mi amada poesía para ver qué podía traerme eso, mágico, que se llama narrativa. Enseguida se me cruzó este libro de Rodrigo Fresán y mi mundo y mi formación, mi forma de acercarme a la prosa, dio un millón de vueltas: Fresán había escrito aquéllo que a mí me hubiera encantado escribir. Hay libros importantes en la biografía de uno por muchos motivos (una época, un amor, una edad, una estación), pero los libros que dan un vuelco a eso que uno llama mi mundo, son cruciales, sobre todo cuando ese mundo es el de la formación literaria. Para mí han sido volcantes, en poesía, Cernuda, Garcilaso, Claudio Rodríguez. Mi mundo narrativo se basaba en Faulkner y Onetti (sigue basándose, sí). El libro de Fresán, quizás, fue una puesta al día de todas mis tradiciones porque, ante todo, y sobre todo, es un libro radicalmente moderno (o postmoderno), donde se funde el pop con muchas tradiciones (y todo lo que va en medio del bocadillo) de una forma tan brillante que es difícil leer un libro donde resuenen más ecos, más tradiciones a la vez.

Si quieren pasar un buen rato, disfrutar de un buen (pero buen) libro, vayan a la librería y háganse con un ejemplar de Historia argentina. Van a ver a dos guaches que se funden con Maradona, al aprendiz de brujo, van a meterse un poco más en las Variaciones Godberg, van a disfrutar de una guerra, la de las Malvinas (vista por argentino, apasionado de los Rolling Stones), van a saber quién limpia los fogones de los restaurantes, y se van a reír, van a disfrutar como enanos, ahhhhh, y van a leer uno de los relatos más perfectos de todos los tiempos: El asalto a las instituciones, que un día, con calma, copiaré aquí para todos ustedes, y que termina diciendo: "No hay cosa más jodida, viejo, que andar queriendo olvidarse de lo que todavía no ha ocurrido"

Le he puesto un I a esta entrada, porque me gustaría dejar aquí mis impresiones cuando, dentro de unas semanas, haya leído de nuevo, al completo, este libro, que, de cierta forma, me fundó.

"Camino, miro a mi alrededor y me pregunto si, finalmente, la literatura no será esto: un infinito de árboles sin nombre que ha esperado durante siglos la llegada de un hombre voluntarioso que los bautice y que los haga reales para el resto de los mortales."

Les dejo enlaces a blogs que han tratado de este libro.

Teclados de Taiwán: (enlace)

Miríada (enlace)

Pequeños objetivos (enlace)


Hace un año y un día: Bienvenida, Marta (creo que te llamarás así)

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