viernes, diciembre 11, 2009

Dos anuncios estáticos y Take care, de Beach House

Un par de estáticos (vía ChiquiAds) y una canción, no traigo mucho más. Ya, ya sé que es pobre equipaje para una semana con un festivo, pero qué puedo hacer, que cantaban Los Planetas. No sé por qué, pero los finales (llámase diciembre y julio) son terribles, acaba uno reventado y lo peor: con la sensación de que te hubiera pasado por encima el Expreso García Lorca, que era (o es, eso no lo sé), un tren que salía de Granada a las 11 de la noche y llegaba a Madrid a las 8 de la mañana, y que algún día, d.m., traeré por aquí en un par de recuerdos.

Me han gustado (mucho) estos dos anuncios. Sigo pensando en la mente de estos publicista, en cómo quisiera que la mía fuera capaz de esbozar siquiera algo parecido. Qué envidia. Eso sí, de chicas de almanaques para talleres sé yo más que ellos. Ni bikini, ni tan poco pecho, ni, por Dios, esa postura (los brazos en alto, lo saben los de párvulos, desnaturalizan el pecho femenino). Además, falto algo esencial: el look a porno alemán de finales de los 70 (algún día hablaremos del porno antes de la viagra).

Hewlett Packard: "Impresión en alta calidad"

DHL: "Antes incluso de que pienses que lo necesitas"

Y les traigo una joya de un grupo que no conocía hasta esta semana: Beach House, que el próximo enero sacarán su tercer disco, Teen Dream, y que por esas cosas que tiene el internet, he podido ya oír. El disco es un lujazo, y hay un tema que ha encantado, Take care, una especie de plegaria sonámbula que te hace estallar de emoción, un torrente de elegancia y luz a base de canon (parecido a la apertura del Ladies and gentlemen, we are floating in the space, de Spiritualized), que no deja de sonar por debajo de toda la canción. Beach House, anoche y hoy, tocan en Barcelona. Mañana en Madrid y no les digo yo que no vaya a ir (si pudiera vencer mi pereza). Pueden saber más de este, desde ya, grupazo aquí y aquí. Les dejo este regalo, Take care:



¿Y qué les puedo contar que ustedes ya no sepan? Poca cosa, la verdad. Ojo, que viene frío a partir del domingo, y será un frío frío, de ése que deja las medias diarias en un par de grados. ¿No me irán a decir que no apetece? Además de para los jamones, el frío es un gusto. Te despierta, te activa, te da ganas de hacer y decir. Discutía yo, hace un par de días, con un colombiano (en la gasolinera donde compro el periódico) del tema. Yo le explicaba esas virtudes del frío: que te activa, que te despierta, que te entran ganas de hacer cosas. Él me decía que ya, que a él, con el frío, las única ganas que le entraban eran las de quedarse metido en la cama. Y no deja de tener razón también. En fin, Serafín. Pues eso, que tenemos por delante un fin de semana con frío y sol y que hay que evitar cualquier espacio donde se venda algo, pues ya nos hemos vuelto locos con eso de las compras. Les agradezco su tiempo y su generosidad, sus comentarios y su cariño. Habrá que levantar este guarriblog, para que no huyan. Besos y abrazos y biba el frío y el jamón.


Hace un año y un día: Para María: Bueno para los pantanos, de Elena Medel

Hace un año: Naranjas: de Medel a Zagajewski, pasando por Vila-Matas y Justo Navarro y celebrando un cumpleaños

Blogalaxia tags:

miércoles, diciembre 09, 2009

Alto jornal, de Claudio Rodríguez


Alto jornal

Dichoso el que un buen día sale humilde
y se va por la calle, como tantos

días más de su vida, y no lo espera

y, de pronto, ¿qué es esto?, mira a lo alto

y ve, pone el oído al mundo y oye,

anda, y siente subirle entre los pasos

el amor de la tierra, y sigue, y abre

su taller verdadero, y en sus manos

brilla limpio su oficio, y nos lo entrega

de corazón porque ama, y va al trabajo

temblando como un niño que comulga
mas sin caber en el pellejo, y cuando
se ha dado cuenta al fin de lo sencillo

que ha sido todo, ya el jornal ganado,

vuelve a su casa alegre y siente que alguien

empuña su aldabón, y no es en vano.



Claudio Rodríguez
(Zamora 1934 - Madrid 1999), publicó Don de la ebriedad (1953), Conjuros (1958), Alianza y condena (1965), El vuelo de la celebración (1976) y Casi una leyenda (1991). El poema Alto jornal pertenece a Conjuros.



Hace un año y cuatro días: Novedades musicales: Klaus & Kinski, Joe Crepúsculo, No and the Maybes y Bon Iver de nuevo

Hace un año: Faulkner a través de Pablo Gallo

Blogalaxia tags:

viernes, diciembre 04, 2009

Tres discos de 2009: Cave: Psychic psummer, Fever Ray: Fever Ray y Sa-Ra Creative Partners: Nuclear evolution the age of love

Pues vamos a dar un repasito a algunas obras musicales de este 2009, que ya se han empeñado en que ha terminado cuando todavía queda un mes, todo un mes. Cómo nos gusta liquidar algo que se está muriendo y estrenar, cómo adoramos estrenar, ya sea año, zapatos o novia. Qué cosas. Pues eso, que en un blog maravilloso, Los latidos de siempre (que me trae ecos a un grupo que me encanta: Los hermanos Dalton, que acaban de estrenar un disco con viejos temas y alguno nuevo ), encuentro a Ana Mújica, escritora y Dj, que ya ha hecho su selección de discos de 2009. Ahí me tropiezo con estas novedades, que no conocía ni había escuchado y que han adornado e iluminado mi semana.

Cave: Psychic Psummer.

Cave ha dejado uno de los discos más espectaculares del año. Una especie de improvisación en piezas, que dura unos treinta minutos. Mezcla feroz de sonidos y sensaciones, hay que oírlo varias veces para poder apreciar un disco maravilloso, hecho a base de trozos, como pespuntes. Les dejo el tema Made in Malaysia , en el que se mezcla una especie Dick Dale con las máquinas más nerviosas a las que hubiera tenido acceso una tribu de ésas que nunca ha visto al hombre blanco.



Fever Ray: Fever Ray

Distinto es Fever Ray, nombre tras el que está la sueca Karin Dreijer Andersson. Con un fondo de ambient, el disco es como si te envolviera una manta tibia, por momentos fría, de sonidos orgánicos, de trozos de cristales, gotas de lluvia, hierba fresca... Hay que detenerse, dejarse llevar por este experimento de sensaciones y sentimientos, por estos ruidos que, algunas veces, suenan como si nos sonara el alma (o las tripas). Si quieren leer algo más, les dejo este link a Noctamia (enlace)



Sa-Ra creative partners: Nuclear evolution: The age of love

Aunque no soy yo muy de hip-hop (salvo mi muy querido Kayne West), no puedo dejar de asombrarme y disfrutar de éste, que nos trae una formación de de productores. Sa-Ra creative partners. Disco excelente este Nuclear evolution: the age of love. Elegancia, sonido muy refinado y algunas canciones propicias al revolcón, esa especie de muro de satén y lencería fina que tanto ha ido buscando alguna música negra. Aunque uno prefiere el sexo sudoroso del sur (Stax), no puede dejar de disfrutar de estas canciones que nos traen unos fashion-victims que van algunos años por delante. Les dejo mi tema de la semana, My star, una de las canciones más dulces y lúbricas que uno ha podido oír de un tiempo a esta parte. Si quieren saber algo más (enlace)



Y no mucho más, mis queridos niños y niñas. Tiempo extraño, no demasiado frío, algo de lluvia, es decir, ni chicha ni limoná, que solía decir mi padre. Qué cosas. Es decir, después de meses de buen tiempo, llega el puente -tan ansiado- y a llover. En fin. Por mi parte, a estas alturas, todavía no sé si el lunes trabajaré o no. En todo caso, como nos explicaban el Derecho del Trabajo, un laborable entre festivos se convierte en festivo, por lo que da un poco igual. Muchas circunstancias -adversas- han hecho que no pueda ir a Granada, así que aprovecharé para poner un poco de orden en lo que el año ha ido acumulando: prensa, discos, y mucho curro atrasado, con ese gesto de antipatía que se le pone al trabajo atrasado. Al final no haré nada, salvo atrasar aún más lo atrasado. Les deseo un feliz puente, les mando abrazo y besos y les agradezco su tiempo y su paciencia. Avanti.

Hace un año y tres días: Parkour, de Juan Antonio González Iglesias

Hace un año y un día: Casa de citas: José María Álvarez o La luz del deseo o Las perlas de la melancolía

Blogalaxia tags:

lunes, noviembre 30, 2009

Bollycao boy, de Juan Antonio González Iglesias


Bollycao boy


Del polideportivo a la salida
orgulloso de quince cicatrices
bandolero grumete de pirata
cachorro del amor espiritual
busca entre su desorden la merienda

El caos de tu mochila ¿quién lo nombra?
canicas camisetas cromos cartas
gruesos rotuladores fluorescentes
cordones la revista dos cartuchos
de combativos juegos informáticos
En cuidadoso estuche cual secreto
los preciosos cristales
que cubren tu miopía maravillosa
el slip fabuloso de repuesto
tal vez ya tu primer preservativo
publicitario. Al fin el bollycao
puesto por mamá joven y atractiva
el bonobús las llaves la toalla
el libro de latín de segundo de bup...

Feliz el que te dé clases particulares
y en la brutalidad de tus labios escuche
la frágil hermosura de la rosa rosae


Juan Antonio González Iglesias
(Salamanca.1964) Ha aparecido ya en tres ocasiones en este blog (enlace + enlace + enlace). Aunque no hace falta, el poema parecerá más claro si se anota la condición homosexual y de profesor de latín (ambas muy patentes en muchos de sus poemas) de González Iglesias, uno de los poetas, entre los que rondan mi edad, que prefiero


Hace un año y dos días: Buenas noticias: Juan Marsé gana el Premio Cervantes y Heidi Klum toca la guitarra en braguitas

Blogalaxia tags:

viernes, noviembre 27, 2009

Publicidad: Jugando a misas + el destino y Axe / La leyenda del tiempo, de Camarón + Un abrazo a Miguel Ángel Muñoz

Ha querido la semana que tenga algo de tiempo para echar un vistazo a mi querido Barón Rojo, del que extraigo dos suculentos spots.

El primero, que realmente es la base publicitaria de un juego que se llama Dante's Inferno o algo así, es una delicia y los actores lo bordan. No tengo yo Wii de ésas, no señor; tampoco consola; me quedé en cuando se jugaba al Tetris, en blanco y negro, en aquellos 286 (sí, creo que se llamaban así), con una pantallita pequeña y con mucho fondo.

El segundo es otro spot de Axe, marca habitual aquí (y también tiene un hueco en mi corazón). En este caso, Axe va mucho más lejos y nos habla de predestinación, vidas cruzadas, azar y destino, felicidad y pasión. No me dirán que la chica no tiene su aquél (y para aquél, por cierto, mis queridos niños, esta chica que tengo el gusto de presentarles, de la mano de El barón rojo: Nina Moric. Qué aquél, sí señor. Y si no me creen, vean esta fotico de la buena de Moric, croata y 33 añitos, que es una edad que no le va mal a mis próximos 43: enlace)





Y ha querido la casualidad que traiga hoy aquí el disco La leyenda del tiempo, de Camarón de la Isla, del año 1979. María lleva un tiempo con él, dándole vueltas y descubro que Viola Tricolor, del genial Los colores de los pensamientos, le dedicó un post hace unos días. En esa entrada descubro un documental que no había visto, Tiempo de leyenda, que dejo aquí para que lo disfruten el fin de semana, pues dura casi una hora. No se lo pierdan, hace, al comienzo, un recorrido genial por discos esenciales.

No soy yo muy de flamenco, pero La Leyenda del tiempo, Veneno (bueno, no es flamenco, pero a lo mejor sí) y Quien no corre, vuela, del malogrado Ray Heredia, forman para mí un triángulo esencial en el que llevo muchos años moviéndome. Les dejo el documental, les recomiendo los tres discos (para los que no hayan escuchado) y les prometo que me detendré en ellos con más tranquilidad



Y no mucho más, mis queridos niños y niñas. Si se fijan, ya llueve un poquito, y hace algo más de frío. En estos días, sobre todo a partir del domingo, lloverá más (nevará en algunos sitos) y aumentará el frío. Mala noticia esta semana para la blogosfera. Ha cerrado El síndrome Chéjov, una de las referencias esenciales de todo esto, y lo peor es que (al menos esta mañana) ya no se puede leer. Miguel Ángel Muñoz será, estoy seguro, un autor de referencia, y yo le agradezco el trabajo, soberbio e impecable, que ha hecho. Le mando un abrazo y le rindo este pequeño homenaje. Gracias a gente como él, se habla de la importancia de los blogs. Yo, por mi parte, les agradezco su paciencia para con éste, su generosidad y su tiempo. Les mando un abrazo y muchos besos. Gracias, Miguel Ángel.

Hace un año y un día: Los discos de mi vida: Her handwriting, de Trembling blue stars

miércoles, noviembre 25, 2009

Los poemas que me hicieron: La canción de amor de J. Alfred Prufrock, de T.S.Eliot


Llevo varios días acordándome de este poema de T.S.Eliot, un poeta al que admiro, al que me gusta frecuentar. Aunque prefiero Cuatro Cuartetos como obra, La canción de amor de J. Alfred Prufrock es muy importante para mí. Estuve varios años leyéndolo a menudo, buscando entre sus versos algo con lo que tenía que encontrarme. Me acordé también de él leyendo a Eloy Fernández Porta, cuando hablaba del sampler, que aquí puede llamarse collage y que no es muy diferente.

Radicalmente moderno, me gusta el largo aliento del poema, el que parezca estar escrito de una tirada, el cúmulo de pensamientos y sensaciones que transmite a base, precisamente, de acumulación, y adoro esa especie de ir y venir, poco a poco (como las mujeres que van y viene hablando de Miguel Ángel), para terminar en el mar, con los pantalones de franela arremangados.

La canción de amor de J. Alfred Prufrock


Vamos entonces, tú y yo,
cuando el atardecer se extiende contra el cielo
como un paciente anestesiado sobre una mesa;
vamos, por ciertas calles medio abandonadas,
los mascullantes retiros
de noches inquietas en baratos hoteles de una noche
y restaurantes con serrín y conchas de ostras:
calles que siguen como una aburrida discusión
con intención insidiosa
de llevarnos a una pregunta abrumadora...
Ah, no preguntes “¿Qué es eso?”
Vamos a hacer nuestra visita.

En el cuarto las mujeres van y vienen
hablando de Miguel Ángel.

La niebla amarilla que se restriega el lomo en los cristales de las ventanas,
el humo amarillo que se restriega el hocico en los cristales de las ventanas,
metió la lengua lamiendo los rincones del atardecer,
se demoró en los charcos quietos sobre los sumideros,
dejó que le cayera en el lomo el hollín que cae de las chimeneas,
resbaló por la azotea, dio un brinco repentino,
y, viendo que era una suave noche de octubre,
se enroscó una vez en torno a la casa y se quedó dormido.

Y claro que habrá tiempo
para el humo amarillo que se desliza por la calle
restregándose el lomo contra los cristales de las ventanas;
habrá tiempo, habrá tiempo
de preparar una cara para encontrar las caras que encuentras;
habrá tiempo de asesinar y de crear,
y tiempo para todos los trabajos y los días de las manos
que levantan y dejan caer una pregunta en tu bandeja;
tiempo para ti y tiempo para mí,
y tiempo aún para cien indecisiones,
y para cien visiones y revisiones,
antes de tomar té con tostadas.

En el cuarto las mujeres van y vienen
hablando de Miguel Ángel.

Y claro que habrá tiempo
de preguntarse “¿Me atrevo?”, y “¿Me atrevo?”,
tiempo de volver atrás y bajar la escalera,
con un claro de calvicie en medio de mi pelo
(dirán: “¡Cómo le está clareando el pelo!”),
mi chaquet, mi cuello duro subiendo firmemente hasta la barbilla,
mi corbata rica y modesta, pero afirmada con un sencillo alfiler–
(dirán: “Pero ¡qué delgados tiene los brazos y las piernas!”)

¿Me atrevo
a molestar al universo?
En un minuto hay tiempo
de decisiones y revisiones que un minuto volverá del revés.
Pues les he conocido ya a todos, les conozco a todos–
he conocido los anocheceres, mañanas, tardes,
he medido mi vida con cucharillas de café;
conozco las voces que mueren con una caída agonizante
bajo la música de un cuarto de más allá.
Así ¿cómo podría hacerme ilusiones?

Y he conocido ya los ojos, los conozco todos–
los ojos que te miran fijos en una expresión formulada,
y cuando esté formulado, despatarrado en un alfiler,
cuando esté clavado y retorciéndome en la pared,
¿cómo empezaría entonces
a escupir todas las colillas de mis días y maneras?
Y ¿cómo podría hacerme ilusiones?

Y he conocido ya los brazos, los conozco todos–
brazos con pulseras y blancos y desnudos
(¡pero, a la luz de la lámpara, con vello pardo claro!)
¿Es perfume de un traje de mujer
lo que me hace divagar así?
Brazos que se extienden en una mesa, o que se arropan en un chal.
¿Y cómo hacerme ilusiones entonces?
¿Y cómo iba a empezar?
....................................................................
¿Diré que he pasado al oscurecer por estrechas calles
observando el humo que se eleva de las pipas
de hombres solitarios en mangas de camisa, asomados a la ventana?

Debería yo haber sido un par de ásperas garras
corriendo por los fondos de mares silenciosos.
..................................................................
¡Y la tarde, el anochecer, duerme tan pacíficamente!
Alisada por largos dedos,
dormida... cansada ...o se hace la enferma,
extendida en el suelo, aquí junto a ti y a mí.

Debería yo, después del té con pastas y helados,
tener la energía de forzar el momento hasta su crisis?
Aunque he visto mi cabeza (ya ligeramente calva) presentada en una bandeja,
no soy ningún profeta –y no se trata aquí de nada importante;
he visto chisporrotear apagándose el momento de mi grandeza,
y he visto al eterno Lacayo alargándome mi abrigo y riéndose con disimulo,
y, en resumen, tuve miedo.

Y habría valido la pena, después de todo,
después de las tazas, la mermelada, el té,
entre la porcelana, entre un poco de charla tuya y mía,
habría valido la pena
descabezar de un mordisco el asunto con una sonrisa,
apretar el universo en una bola
echándolo a rodar hacia alguna pregunta abrumadora,
decir: “Soy Lázaro, venido de entre los muertos,
vuelto para decíroslo todo, os lo diré todo” –,
si alguna, poniéndose una almohada junto a la cabeza,
dijera: “No es eso lo que yo quería decir en absoluto.
No es eso, de ningún modo”.

Y habría valido la pena, después de todo,
habría valido la pena,
después de las puestas de sol y los jardincillos delante de casa, y las calles regadas,
después de las novelas, después de las tazas de té, después de las faldas que se arrastran por los suelos,
y esto, ¿y tanto más?
¡Es imposible decir precisamente lo que quiero decir!
Pero si una linterna mágica proyectara los nervios como estructuras en una pantalla:
habría valido la pena
de que alguna, acomodándose una almohada o tirando a un lado un chal,
y volviéndose a la ventana, dijera:
“Eso no es en absoluto,
eso no es lo que yo quería decir en absoluto.”
.................................................................

¡No! No soy el príncipe Hamlet, ni tenía por qué serlo;
soy un noble del séquito, uno que sirve
para hacer bulto en una comitiva, empezar alguna que otra escena,
aconsejar al príncipe: sin duda, un fácil instrumento,
respetuoso, contento de ser útil,
político, cauto y meticuloso;
lleno de elevado fraseo, pero un poco obtuso;
a veces, incluso, casi ridículo–
a veces, casi, un Bufón.

Envejezco... envejezco...
Tengo que llevar vueltas en los bajos de los pantalones.

¿Me saco raya en el pelo por detrás? ¿Me atrevo a comerme un melocotón?

Me pondré pantalones blancos de franela, y pasearé por la playa.
He oído a las sirenas cantándose unas a otras.
No creo que me canten a mí.
Las he visto cabalgar en las olas mar adentro
peinando el blanco pelo de las olas echando atrás
cuando el viento sopla el agua hasta ponerla blanca y negra.

Nos hemos demorado en las cámaras del mar
junto a ondinas enguirnaldadas de algas, en rojo y pardo,
hasta que nos despierten voces humanas y nos ahoguemos.


Hace un año y un día: Casa de citas: Manuel Vicent

Blogalaxia Tags:

lunes, noviembre 23, 2009

V.O.S., de Cesc Gay


Una vez más, cine dentro del cine, otra vez un par de historias de amor entrelazadas, y un maravilloso bucle. Sin embargo, y a pesar de esos una vez más, el cine de Cesc Gay vuelve a destacar en un panorama que a mí no termina de convencerme.

Gesc Gay (Barcelona. 1967) es el director de Ficció, de 2006, que no he visto, y de dos películas que me gustaron: una, muy divertida, Krámpack, de 2000 y la interesantísima En la ciudad, de 2003. De Krámpack me gustó que giraba en torno a un mito-leyenda de mis tiempos (no en vano, Gay nació en el mismo año que yo): que si te sentabas sobre tu mano para que se durmiera y, con la mano dormida, te hacías una pajilla, tenías la sensación de que te la hacían, en vez de hacértela. Más allá de eso, mostraba -deliciosamente- los pasos invisibles y visibles de la juventud hacia la edad adulta. En la ciudad, que insinuaba más que mostraba, me gustó porque contaba cómo, entre todas las idas y venidas de los que habitamos en ciudades, en el fondo estamos muy muy solos y vamos cada uno a lo nuestro. Impecable.

V.O.S., de 2009, da, en mi opinión, un salto de calidad y de profundidad a base de ligereza y sencillez, hasta convertir a Cesc Gay en un referente de calidad y de saber hacer en un -sí, vuelvo a decirlo- triste panorama cinematográfico español.

Con fondo de comedia romántica y con el artificio de mostrar un rodaje y una película a un tiempo, la historia gira en torno a dos parejas rondando cuarentena (qué edad, Dios, qué edad) en una Barcelona maravillosamente retratada, hasta el punto de ser un personaje más. Idas y venidas, encuentros y desencuentros, amor y desamor. A través de todo ello, unos actores geniales -los mismos que actuaban en la obra de teatro que sirvió de base al guión-, humor desbordante, inteligencia y mucho oficio, una de esas películas en la que el director consigue que veamos aquéllo que quiso, exactamente, sin dar por bueno cualquier resultado, que es algo que le está pasando a los directores españoles.

Deliciosa en su estructura, un bucle perfecto, V.O.S. es una película en la que se entremezclan -con toda la naturalidad del mundo- el castellano, el catalán y un poco de vasco, como pienso que debe ser lo normal en lugares donde se hablen varios idiomas. V.O.S. es una película que hay que ver porque se van a reír, porque se van a instalar en un mundo -delicioso-, que es el de muchos de ustedes, y porque van a ir y venir de la mano de unos personajes y unas historias fascinantes. No, no se la pierdan.

La peli V.O.S. tiene su hueco en Facebook (enlace), su propio blog (enlace) donde pueden encontrar diferentes críticas. Aquí pueden encontrar una entrevista con Cesc Gay y en estos blogs pueden leer algo más en condiciones que estas pobres notas:

Puerta de Babel (enlace)
Ateo poeta (enlace)

Les dejo, además, el trailer y alguna escena de V.O.S.: una, con fondo de Calamaro, y una especie de toma falsa. Además, una entrevista con Cesc Gay.










Hace un año y dos días: La tentación del silencio (con Smog de fondo)

Blogalaxia tags:
Blogalaxia Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.