lunes, febrero 08, 2010

Una sorpresa: Maderita y su Vivir para creer


Siguiendo la pista de EP3 me encuentro con un viejo conocido, Julio Bustamante, del que tengo por aquí Sinfonía de las horas, de 1996, en el que había un tema que adoro: Hablando de Van Morrison (se lo dejo abajo: no se lo pierdan): mi amor se llama mari juana, los domingos los niños en la cocina abrazados a las piernas esperando el arroz.

A lo que iba: que Julio Bustamante, junto con Jorge Pérez, Xema Fuentes y Cayo Ballester, de un grupo que no conozco, Ciudadano, han dado forma a una formación que se llama Maderita, con un disco ya en la calle: Vivir para creer.

No lo he oído entero, pero las tres canciones que he escuchado y que dejo en vídeo, son asombrosas en su sencillez, un prodigio de naturalidad, un encanto: luminosas, tiernas, muy gratas, la primera, además, Atención encandilada, lleva letra de un poema de Carlos Marzal (un poeta muy querido en este artefacto: enlace + enlace ), Combate por la luz, del libro Metales Pesados, de 2001, que, entre otros, contiene este hallazgo (pueden leerlo entero aquí):

Conviene contemplar la luz con más paciencia,
brindarle una atención encandilada,
el sumiso homenaje con que un bárbaro
descubre reverente en su aventura
la tierra que jamás ha visto nadie.


Me gusta esa actitud de Maderita, la forma de sentir y de ver, su manera de acercarse a las cosas, cantar en la puerta de misa, tomar unas cañas en una terraza, equivocarse, sonreir. Qué delicia, mis queridos niños y niñas, para este lunes lluvioso. (Por aquí pueden leer algo más: enlace + enlace + enlace )










Hace un año y dos días: Y no hay manera de ir donde no hay nadie (Claudio Rodríguez y Giant Sand, Howe Gelb y Shiver)

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viernes, febrero 05, 2010

Polvos de talco, francesas y píldoras anticonceptivas

















Quiere mi casa, el diseño de mi cuarto de baño, que cada vez que hago pipí me encuentre de frente, en un armarito, en la balda de arriba, dos botes de polvos de talco, ese enigma. (Quede claro que los hombres, cuando hacemos pipí, miramos a cualquier lado con tal de salpicar un poquito tapa y suelo, como dios manda)

Después de muchos años viéndolos, le pregunté a María de dónde habían salido, por qué los teníamos, y, sobre todo, de dónde venía uno de ellos que gira bajo la marca Evans, un prodigio de vintage.

Ni que decir tiene que María no recordaba haberlos usado; yo tampoco, pero me gustó mucho lo que me contó.

Según ella, en el momento en que decidimos vivir juntos, hizo su listado de cosas que necesitábamos para no olvidar nada en la compra primera de cosas imprescindibles para entrar a vivir en un piso absolutamente vacío. Me contó que, al ver siempre, de niña, en su casa polvos de talco, consideró que tener un par de botes era algo absolutamente imprescindible.

Y ahí están los botes de polvos de talco, en la balda de arriba del armarito blanco de cristales que habita en el baño. Sin usar, sin abrirse siquiera, pero con ese sentido -mágico- que les dio el juzgar que lo que había en casa de nuestros padres era necesario en nuestra casa, a pesar de no tener muy claro ninguno (no tenemos hijos) para qué sirven los polvos de talco.

Que yo sepa, o que recuerde, sólo he usado polvos de talco (mezclados con ese prodigio que gira bajo el nombre de Halibut) en un momento maravilloso: siempre en verano, cuando las caminatas con el bañador mojado te producían unas horrorosas rozaduras, que el agua del mar, la arena, hacían aun más dolorosas.

Esas caminatas, en una primera época (más niño) eran para ir a pescar a La Joya (una de las playas más maravillosas del mundo), al lado de Torrenueva (uno de los pueblos más feos del mundo), cerca de Motril, en Granada.

Las caminatas con el bañador mojado para pescar se convirtieron luego en caminatas con el objeto de buscar francesas, que solían frecuentar una urbanización, Acapulco, a la que se llegaba después de recorrer los 3 kilómetros de ese rectilíneo paseo marítimo que tenía el mágico nombre de Acera del mar (así tituló Luis Muñoz uno de sus primeros libros).

Íbamos a buscar francesas, recorríamos 3 kilómetros de paseo marítimo, padecíamos de rozaduras (era algo muy común; de hecho, nos la enseñábamos, en un ejercicio comparativo entre amigotes, a ver quién la tenía más larga, por mucho que fuera sólo una rozadura). A lo que iba, que me he perdido: que íbamos a buscar francesas, el caminar con el bañador mojado nos producía rozaduras, porque un chico francés, amigo nuestro, Alain (un bicho malo), nos había contado que en Francia, a las chicas, en cuanto cumplían 14 años, las madres le echaban en las comidas pastillas anticonceptivas para que follaran lo que quisieran. Para nosotros, claro, aquello era un sueño, lo mejor que habíamos oído nunca, y padecíamos de rozaduras por ir a buscar a esas chicas de 14 años que consumían -por un tubo, según nos contaba Alain- píldoras anticonceptivas sin siquiera saberlo.

Ahora que lo pienso, quizá, hay un hilo fino de plata entre esa inocencia nuestra en pos de las francesas de 14 años totalmente pildoradas y ese momento en el que María apunta en su lista de la compra polvos de talco pensando en lo que había en casa de sus padres. Son un brindis al sol ambos, un gesto de confianza y un acto de fe en un camino. Imagino por un momento una unión imposible y atemporal de los dos momentos y vuelvo a descubrir que el mundo, muchas veces, es un mecanismo hermosísimo, y está bien hecho.

Y en esas andamos.

Y no mucho más, como ven. Gracias por su tiempo y su paciencia, disfruten del finde. Un abrazo enorme y muchos besos. Biban las francesas, biban las píldoras anticonceptivas y biban, claro, los benditos polvos de talco.

Hace un año y tres días: A6, un poema inédito

Hace un año y un día: Vaughan Williams: Fantasía sobre un tema de Thomas Tallis

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lunes, febrero 01, 2010

Una canción triste: Are you satisfied?, de Tram

De Tram, una banda casi desconocida (todavía hoy), no sé si su segundo o tercer trabajo, que se llamaba Frequently asked questions y que se abría, de manera espeluznante, con este canción, Are you satisfied?, que estuve oyendo dos o tres semanas allá por el 2000.

Arrollador, tremendo, tristísimo, hermoso, con una cadencia perfecta, con ese ritmo de la tristeza que te cala meciendo una tarde en la que buscas, entre las estanterías, todos esos temas con los que alguna vez te has hundido y que te han ayudado a sentirte mucho más triste, más desolado, sí, pero también más hermoso. Lo subo, en vídeo y audio, para que puedan disfrutarlo. Preparen los pañuelos.






Hace un año y dos días: Sangre, de Shotta + Rémi Gaillard

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viernes, enero 29, 2010

Publicidad: ¿Mujer perfecta? + Lolas + Los Hermanos Dalton

Y vía el maravilloso Barón Rojo (cómo no) me encuentro, en forma de anuncio, una maravillosa reflexión sobre si existe o no la mujer perfecta. Parece ser, visto lo visto, que sí, que es posible que exista o que, como las meigas gallegas, haberlas, haylas. No sé qué opinarán ustedes. Para mí, ésta se acerca, pero que mucho, al ideal de perfección que se trazó uno desde, su ya lejana, tierna infancia.



Lo que más me ha gustado de este segundo spot (que me parece genial) es la palabra Lolas. Estoy encantado diciéndola todo el tiempo, aunque esté solo. Tetas me parece demasiado universal y no deja de parecerme porno; pechos es incomprensible, una palabra muy como de la transición, de mis padres, de canción de plaza de pueblo, de verbena picante, desastrosa y decadente (las adoro); senos es casi matemática, de poeta malo; perolas suena a recreo, a esa época en que las lolas (qué bien suena) eran patrimonio de Interviú, de los kioscos más osados. Yo siempre he sido un hombre de traseros. Cuando se me ha pedido (ya saben, en las entrevistas de trabajo, cuando acabas de conocer a una chica...) eso de defínete a ti mismo en pocas palabras, siempre he contestado lo mismo: yo soy un hombre más de culos que de tetas. A pesar de una época que tuve de muslos, siempre he sido de traseros. Sin embargo ahora, con la entrada en ese mundo de las lolas, ya no estoy seguro ni de quién soy, me va a costar definirme en pocas palabras. A ver qué les parece el anuncio.




Y vamos con los Hermanos Dalton, uno de esos grupos que me han hecho disfrutar de lo lindo. Acaban de publicar un disco, Esperando una señal, un nuevo-viejo disco, que recomiendo. Por uno de esos misterios de la industria, Los Hermanos Dalton (uno de los mejores grupos aparecidos por aquí en muchos años) no tuvieron ni la difusión ni el reconocimiento que merecían. Da igual. Somos muchos los que hemos disfrutado (y seguimos haciéndolo) con su power-rock-pop genialísimo, potente, desenfadado, sin complejos. Tocan de cojones y a mí me hacen siempre saltar, crecerme, querer más, disfrutar. Les dejo Los latidos de siempre, su prodigiosa versión del tema de Pink Panter, y esa canción que contiene uno de los mejores solos de guitarra que uno ha tenido ocasión de oír, Una noche más, de su disco Vitamina D. A mí, qué quieren que les diga, se me siguen poniendo los pelos como escarpias (la piel de gallina) cada vez que comienza esa guitarra a rasgar la noche, la única noche, quizás, que hemos vivido. He subido un vídeo improvisado. Espero que no esté demasiado mal. Eso sí, a pesar de todo, disfruten del temazo.







Y no mucho más. Les agradezco de todo corazón sus maravillosas felicitaciones por mi 43 aniversario, edad que estoy empezando a sobrellevar como puedo. No han estado mal estos primeros días con esta pesada carga (a pesar de que nos vamos a jubilar a los 67, nos van a quitar una hora para que sea de noche a las tres de la tarde y ha muerto Salinger). Viene sol, y algo de frío. Será bueno no tener que encender la lámpara por la mañana en el salón, y no tener todo el día esa sensación de charco metida en el cuerpo. Disfruten, pues, den un paseito y repitan en voz baja: lolas, lolas, lolas. Un millón de gracias por su tiempo, su generosidad y su infinita paciencia para con esta torpeza. Besos y abrazos. Lolas.

Hace un año y tres días: Un día perfecto, de Melania G.Mazzuco

Hace un año y un día: Lo que uno esconde (con Wong Kar Wai de fondo)

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lunes, enero 25, 2010

43

Fotograma final de París-Tombuctú (1999) Vía Kinodelirio


Pues eso: 43. Si lo mira uno bien, son muchos años; bien mirado, tampoco son demasiados. Lo más extraño de la edad es donde te pone: en un lugar que parece distinto y que, sin embargo, es el mismo.

¿Qué me diferencia de aquél que cumplió 19, 27, 34? Creo que nada, a pesar del tiempo y su carga de vivencias, experiencia, descreimientos, alegrías y pesares. Uno sigue siendo el mismo, para bien y para mal. Como decía le Carré, el secreto es hacerse viejo sin hacerse mejor. Yo he aplicado su máxima y aquí me tienen, alegre (como unas castañuelas) y aterrado, absolutamente acojonado.

He estado estos últimos días pensando en el último fotograma de la que será (a lo peor) la última película de mi queridísimo Berlanga, ese tengo miedo rotulado debajo del toro y la gitana y un simple L. (Luis), que culminaba su película París-Tombuctú, de 1999. (Les dejo abajo el vídeo con el final de la película para que vean la inserción del miedo de Berlanga; no me gusta la canción de Aute, pero el final es genial, pues Berlanga se apunta a la tesis -en mi opinión acertada- de alguien que no recuerdo, que sostenía que llegará un día en que las pateras vayan en sentido contrario).

Lo malo de la edad, lo malo del tiempo, es el miedo, la cara de susto que se te pone, la broma -quizás- en que consiste todo, el acojone torero siempre a flor de piel.

Y sin embargo, como escribía Javier Egea, y a pesar de tanta ruina rondándonos, hay que seguir en pie. Sí, en pie, acojonados y reconfortados, acordes, felices, asombrados...

Les invito a un ronda. Salud.




Hace un año y cuatro días: Cumpleaños, de Felipe Benítez Reyes

Hace un año y dos días: Un poema y un disco (Idea Valariño y Sin fang bous)

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miércoles, enero 20, 2010

Una entrada ejemplar de Lector mal-herido

Llevo mucho tiempo resistiéndome, pero esta vez no he podido. Les copia íntegra la última entrada de Lector mal-herido, un blog ejemplar.

" Comentario detesto: Vida y destino, de Vasili Grossman

La niebla cubría la tierra. La luz de los faros de los automóviles reverberaba sobre la línea de alta tensión que bordeaba la carretera.

No había llovido, pero al amanecer la humedad había calado en la tierra y, cuando el semáforo indicó prohibido, una vaga mancha rojiza apareció sobre el asfalto mojado. El aliento del campo de concentración se percibía a muchos kilómetros de distancia: los cables del tendido eléctrico, las carreteras, las vías férreas, todo confluía en dirección a él, cada vez con mayor densidad. Era un espacio repleto de líneas rectas; un espacio de rectángulos y paralelogramos que resquebrajaba el cielo otoñal, la tierra, la niebla.

Unas sirenas lejanas lanzaron una aullido suave y prolongado.

Vida y destino, Vasili Grossman. Página 1.

COMENTARIO DETESTO

Estoy hasta los huevos de que cualquier novela de más de 1000 páginas que hable de un tema grave e histórico sea considerada ipso facto una obra maestra. Ojo, question: ¿hay alguna puta novela sobre la guerra civil española o sobre Ausbich que haya recibido malas críticas? Sí: la única buena, Mi lucha de Adolfo Hitler. Pero, ¿alguna más?

Nones, nunca, never, nideputacoña. Una buena persona, en estos días en los que ser buena persona es decir Haití 4 veces en una misma frase, es inmediatamente un buen escritor. Eso (me lío) no pasa con el fontanero: por muy buena persona que sea, si no nos arregla la llave de paso bien arreglada es un mal fontanero y, además, un hijo de puta. La ciudad está llena de malas personas que son muy buenos fontaneros: sabedlo. La ciudad funciona gracias a las malas personas y a la coca.

Vida y destino arranca con lo visto ut supra. Nadie en su sano juicio puede decir que ese texto supera en calidad a la mierda más grande que escriba un niño retardado de 12 años. ¿Habéis perdido todos el puto juicio, todos los que encumbráis a Grossman (buenísima persona)? ¿Cómo un lector con algo mejor que hacer, como mirar el agujerito que deja en la pared una chincheta, puede pasar de esa primera página? Es como pasar del primer beso con un cabo furriel, porfavorcita.

TOMA 1. ANOTACIONES.

La niebla cubría la tierra (LA NIEBLA SIEMPRE CUBRE LA TIERRA). La luz de los faros de los automóviles (ATROZ, MUSICALMENTE; REDUNDANTE: LOS AUTOMÓVILES SIEMPRE TIENEN FAROS, LOS FAROS SIEMPRE EMITEN LUZ) reverberaba (COMO COÑO REVERBERA ALGO SOBRE UNA SUPERFICIE-FILO, POR FAVOR) sobre la línea de alta tensión que bordeaba la carretera (TODAS LAS CARRETERAS, TAMBIÉN EN HUNGRÍA, VAN PARALELAS A "CABLES", QUE SON SIEMPRE "ELECTRICOS", O SEA, "DE ALTA TENSIÓN", NO SON CABLES DE TENDER LA ROPA, POR EJEMPLO).

No había llovido (SI NO HA LLOVIDO, POR QUE COÑO LO DICES), pero al amanecer la humedad había calado en la tierra (LA TIERRA SIEMPRE ES HÚMEDA, SALVO EN EL PUTO DESIERTO) y, cuando el semáforo indicó prohibido (O SEA QUE SE PUSO EN ROJO; Y PARA VERDE, QUÉ PONEMOS: ¿INDICÓ NO PROHIBIDO?; Y PARA NARANJA: ¿INDICÓ PASA RAPIDITO?), una vaga mancha rojiza apareció sobre el asfalto mojado (AY, LOS SEMÁFOROS DE TODA LA VIDA DE DIOS EMITEN UNA LUZ QUE, SI EL ASFALTO ESTÁ MOJADO (NO DIJIMOS QUE NO HABIA LLOVIDO, QUE LA HUMEDAD ERA EN LA TIERRA Y NO EN EL ASFALTO... )DIGO: NORMAL QUE SE REFLEJE, ES LO SUYO DE SIEMPRE). El aliento del campo de concentración se percibía a muchos kilómetros de distancia (HOSTIA, UN CAMPO DE CONCENTRACIÓN!!! UN ÁRBOL AQUÍ, UN PERRO ALLÍ, UN ENVUELTA DE KIT KAT Y, AL FONDO, UN CAMPO DE CONCENTRACIÓN: LO NORMAL): los cables del tendido eléctrico (REPETIDO), las carreteras, las vías férreas, todo (¿TODO?)confluía en dirección a él, cada vez con mayor densidad (COMO SE CONFLUYE CON MAYOR DENSIDAD). Era un espacio repleto de líneas rectas (COMO SE REPLETA UN ESPACIO DE LÍNEAS RECTAS); un espacio de rectángulos y paralelogramos que resquebrajaba el cielo otoñal (¿QUÉ COJONES DICES?), la tierra, la niebla.

Unas sirenas lejanas lanzaron una aullido suave y prolongado. (¿SUAVE? ¿QUIERE DECIR QUE LAS SIRENAS DE UN CAMPO DE CONCENTRACIÓN SON SUAVES? ¿DEJO DE LEER O DOY GRACIAS A ALGUNA ESCUELA DE ESCRITURA POR CORRESPONDENCIA?)

TOMA 2. REESCRITURA ABSURDA.

El sol daba luz. La goma de los neumáticos de los automóviles rodaba sobre la línea blanca discontinua que corría por el centro de la carretera, dividiéndola en dos carriles.

No había llegado ningún huracán, pero al amanecer las hojas de las ramas de los árboles de los bosques se movían un poco. El semáforo indicó que podía continuarse la marcha hacia adelante, una vaga mancha verde apareció sobre la retina del conductor. El sudor de la conferencia episcopal se percibía a muchos kilómetros de distancia: los cables del tendido eléctrico, las carreteras, las vías férreas, todo confluía en dirección a ella, cada vez con mayor magnificencia. Era un espacio repleto de líneas curvas; un espacio de círculos y óvalos que despiezaba el cielo meridional, la tierra, la niebla.

Unas voces lejanas lanzaron unos cánticos bajos en gluten...

TOMA 3. CORRECCIÓN

La niebla cubría la tierra. La luz de los faros de los automóviles reverberaba sobre la línea de alta tensión que bordeaba la carretera.

No había llovido, pero al amanecer la humedad había calado en la tierra y, cuando el semáforo indicó prohibido, una vaga mancha rojiza apareció sobre el asfalto mojado. El aliento del campo de concentración se percibía a muchos kilómetros de distancia: los cables del tendido eléctrico, las carreteras, las vías férreas, todo confluía en dirección a él, cada vez con mayor densidad. Era un espacio repleto de líneas rectas; un espacio de rectánglos y paralelogramos que resquebrajaba el cielo otoñal, la tierra, la niebla.

Unas sirenas lejanas lanzaron una aullido suave y prolongado.

TOMA 4. REESCRITURA ACEPTABLE (NO LA HAGO GENIAL PORQUE ME LLEVARÍA 2 MINUTOS)

Había niebla en la carretera que les llevaba al campo de concentración. Cuando el semáforo se puso en rojo, todos miraron a lo lejos. No se veía aún el recinto, pero notaban intensamente su presencia. De pronto oyeron las sirenas.

TOMA 5. COMENTARIO FINAL

¿Era tan difícil? "


Hace un año y un día: Buenas noticias: primer disco de Esfumato

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lunes, enero 18, 2010

Hola, Daniela

Va la familia para arriba, aumentando, y eso es siempre un motivo de alegría.

El pasado jueves, 14 de enero, a las ocho de la mañana, aparecía Daniela, hija de Águeda y Javier, y mi sexta sobrina.

Hola, Daniela.

Pensando en qué decirte, me he acordado de algo que leí en Los colores de los pensamientos. Eran unas palabras de Enrique Morente, un cantaor de Granada, donde nací yo, hará pronto unos pocos años más que tú. Es importante lo que dice. Nunca sabe uno de dónde vienen las cosas, pero muchas, casi todas, vienen de ese lugar desde el que tú duermes ahora, desde el que ocuparás enseguida.

"El cante me viene de mi madre. Ella no era cantaora, pero de su voz viene todo. De ahí procede. También de los sonidos que escuchas de chico, los acentos, los ecos, las formas. De la voz que sale de un balcón, la discusión de dos vecinas, de una madre llamando a su hijo desde una ventana. De ahí viene todo".

También me ha gustado dejarte un regalo, una nana repleta de magia y ternura, de dolor y asombro pequeño. Se llama Nana de Oriente y la canta Enrique Morente. Te va a gustar.




Hace un año y seis días: Dos poemas de Enrique García-Máiquez

Hace un año y cuatro días: Publicidad: Mi mamá me deja y Heineken

Hace un año y dos días: Preguntando al respetable: Gustos inconfesables (culinarios) + Jeremy Jay: Heavenly creatures

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