lunes, febrero 15, 2010

Lo de vivir (otra vuelta a Parreño)


Le estoy dando vueltas a este pequeño fragmento de José María Parreño, de su libro Las guerras civiles. Ya lo traje por aquí, pero creo que no importa. Es importante.

Vivir, sólo vivir, ¿no es posible? Dormir hondamente, trabajar lo justo, aprender a cocinar, percibir el paso del tiempo, el cambio de las estaciones. Apegarse a las personas y, cuando llegue el día, padecer su pérdida inevitable con serenidad aprendida de la naturaleza...

José María Parreño (enlace + enlace + enlace)

Hace un año y dos días: Nuevos grupos de chicas: Those dancing days y Vivian girls

viernes, febrero 12, 2010

La dama y la muerte, un corto de Javier Recio y When your mind's made up

Vía Ziritione (graciasss) veo este corto de animación, dirigido por Javier Recio y nominado al Goya y al Óscar. Genial. Me ha gustado que detrás del patrocinio estuviera la Caja de Ahorros de Granada (hubo un tiempo en que se llamaba La General, así, como lo oyen, muy granadinamente; si hubieran ido algo más lejos y se hubieran denominado La Generala, yo les hubiera confiado mis ahorricos, que son algo que no existe) donde tuve una cuenta infantil que debió abrirme alguno de mis abuelos, o alguna tía soltera dadivosa. Y, claro, el corto me ha encantado.



Esta semana he visto una peli que no está mal, Once, repleta de canciones, muchas de ellas muy emocionantes. Como ésta,When your mind's made up, algo típica pero honda, muy conseguida en el crescendo, hermosa.



Y qué más les puedo contar que ya no sepan.Frío y posibilidad de algo de nieve el lunes (no está mal). Este año no voy a poner nada de San Valentín. Un amigo, Nicolini Maquiavelo quería (sigo pensando en ello, no se crean que no) que pusiera el vídeo de la canción ésa de la mochila azul y los ojitos gordinflones. Como respuesta a su sugerencia y como premio a todos los que han sido capaces de llegar hasta aquí (y miren que el post es corto) pongo un vídeo que no anuncio en el título, así que escondo al final un sorpresa, un descubrimiento (vía mi maestro El barón rojo), un hallazgo, lo nunca visto: un anuncio de cerveza protagonizado, nada más y nada menos, que por dos señoras. Aquí lo dejo. Feliz finde, besos y abrazos.

miércoles, febrero 10, 2010

La vida según Google

¿Emocionante o espeluznante? Desde luego, la única certeza que tengo al verlo es que Google lo ha bordado. (Pongo debajo la traducción de las búsquedas) Vía ChiquiAds.




“Estudiar en el extranjero… París… Cafeterías cerca del Louvre… Traducir tu es tres mignon… - eres muy mono… Impresionar a una chica francesa… Chocolaterías París Francia… Qué son trufas… Quién es Truffaut… Consejos para relaciones a distancia… Trabajos en París… AA120… Iglesias en París… Cómo montar una cuna…"


Hace un año y un día: Especial Día de San Valentín (I): publicidad

Hace un año: Especial Día de San Valentín (II): Forges

lunes, febrero 08, 2010

Una sorpresa: Maderita y su Vivir para creer


Siguiendo la pista de EP3 me encuentro con un viejo conocido, Julio Bustamante, del que tengo por aquí Sinfonía de las horas, de 1996, en el que había un tema que adoro: Hablando de Van Morrison (se lo dejo abajo: no se lo pierdan): mi amor se llama mari juana, los domingos los niños en la cocina abrazados a las piernas esperando el arroz.

A lo que iba: que Julio Bustamante, junto con Jorge Pérez, Xema Fuentes y Cayo Ballester, de un grupo que no conozco, Ciudadano, han dado forma a una formación que se llama Maderita, con un disco ya en la calle: Vivir para creer.

No lo he oído entero, pero las tres canciones que he escuchado y que dejo en vídeo, son asombrosas en su sencillez, un prodigio de naturalidad, un encanto: luminosas, tiernas, muy gratas, la primera, además, Atención encandilada, lleva letra de un poema de Carlos Marzal (un poeta muy querido en este artefacto: enlace + enlace ), Combate por la luz, del libro Metales Pesados, de 2001, que, entre otros, contiene este hallazgo (pueden leerlo entero aquí):

Conviene contemplar la luz con más paciencia,
brindarle una atención encandilada,
el sumiso homenaje con que un bárbaro
descubre reverente en su aventura
la tierra que jamás ha visto nadie.


Me gusta esa actitud de Maderita, la forma de sentir y de ver, su manera de acercarse a las cosas, cantar en la puerta de misa, tomar unas cañas en una terraza, equivocarse, sonreir. Qué delicia, mis queridos niños y niñas, para este lunes lluvioso. (Por aquí pueden leer algo más: enlace + enlace + enlace )










Hace un año y dos días: Y no hay manera de ir donde no hay nadie (Claudio Rodríguez y Giant Sand, Howe Gelb y Shiver)

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viernes, febrero 05, 2010

Polvos de talco, francesas y píldoras anticonceptivas

















Quiere mi casa, el diseño de mi cuarto de baño, que cada vez que hago pipí me encuentre de frente, en un armarito, en la balda de arriba, dos botes de polvos de talco, ese enigma. (Quede claro que los hombres, cuando hacemos pipí, miramos a cualquier lado con tal de salpicar un poquito tapa y suelo, como dios manda)

Después de muchos años viéndolos, le pregunté a María de dónde habían salido, por qué los teníamos, y, sobre todo, de dónde venía uno de ellos que gira bajo la marca Evans, un prodigio de vintage.

Ni que decir tiene que María no recordaba haberlos usado; yo tampoco, pero me gustó mucho lo que me contó.

Según ella, en el momento en que decidimos vivir juntos, hizo su listado de cosas que necesitábamos para no olvidar nada en la compra primera de cosas imprescindibles para entrar a vivir en un piso absolutamente vacío. Me contó que, al ver siempre, de niña, en su casa polvos de talco, consideró que tener un par de botes era algo absolutamente imprescindible.

Y ahí están los botes de polvos de talco, en la balda de arriba del armarito blanco de cristales que habita en el baño. Sin usar, sin abrirse siquiera, pero con ese sentido -mágico- que les dio el juzgar que lo que había en casa de nuestros padres era necesario en nuestra casa, a pesar de no tener muy claro ninguno (no tenemos hijos) para qué sirven los polvos de talco.

Que yo sepa, o que recuerde, sólo he usado polvos de talco (mezclados con ese prodigio que gira bajo el nombre de Halibut) en un momento maravilloso: siempre en verano, cuando las caminatas con el bañador mojado te producían unas horrorosas rozaduras, que el agua del mar, la arena, hacían aun más dolorosas.

Esas caminatas, en una primera época (más niño) eran para ir a pescar a La Joya (una de las playas más maravillosas del mundo), al lado de Torrenueva (uno de los pueblos más feos del mundo), cerca de Motril, en Granada.

Las caminatas con el bañador mojado para pescar se convirtieron luego en caminatas con el objeto de buscar francesas, que solían frecuentar una urbanización, Acapulco, a la que se llegaba después de recorrer los 3 kilómetros de ese rectilíneo paseo marítimo que tenía el mágico nombre de Acera del mar (así tituló Luis Muñoz uno de sus primeros libros).

Íbamos a buscar francesas, recorríamos 3 kilómetros de paseo marítimo, padecíamos de rozaduras (era algo muy común; de hecho, nos la enseñábamos, en un ejercicio comparativo entre amigotes, a ver quién la tenía más larga, por mucho que fuera sólo una rozadura). A lo que iba, que me he perdido: que íbamos a buscar francesas, el caminar con el bañador mojado nos producía rozaduras, porque un chico francés, amigo nuestro, Alain (un bicho malo), nos había contado que en Francia, a las chicas, en cuanto cumplían 14 años, las madres le echaban en las comidas pastillas anticonceptivas para que follaran lo que quisieran. Para nosotros, claro, aquello era un sueño, lo mejor que habíamos oído nunca, y padecíamos de rozaduras por ir a buscar a esas chicas de 14 años que consumían -por un tubo, según nos contaba Alain- píldoras anticonceptivas sin siquiera saberlo.

Ahora que lo pienso, quizá, hay un hilo fino de plata entre esa inocencia nuestra en pos de las francesas de 14 años totalmente pildoradas y ese momento en el que María apunta en su lista de la compra polvos de talco pensando en lo que había en casa de sus padres. Son un brindis al sol ambos, un gesto de confianza y un acto de fe en un camino. Imagino por un momento una unión imposible y atemporal de los dos momentos y vuelvo a descubrir que el mundo, muchas veces, es un mecanismo hermosísimo, y está bien hecho.

Y en esas andamos.

Y no mucho más, como ven. Gracias por su tiempo y su paciencia, disfruten del finde. Un abrazo enorme y muchos besos. Biban las francesas, biban las píldoras anticonceptivas y biban, claro, los benditos polvos de talco.

Hace un año y tres días: A6, un poema inédito

Hace un año y un día: Vaughan Williams: Fantasía sobre un tema de Thomas Tallis

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lunes, febrero 01, 2010

Una canción triste: Are you satisfied?, de Tram

De Tram, una banda casi desconocida (todavía hoy), no sé si su segundo o tercer trabajo, que se llamaba Frequently asked questions y que se abría, de manera espeluznante, con este canción, Are you satisfied?, que estuve oyendo dos o tres semanas allá por el 2000.

Arrollador, tremendo, tristísimo, hermoso, con una cadencia perfecta, con ese ritmo de la tristeza que te cala meciendo una tarde en la que buscas, entre las estanterías, todos esos temas con los que alguna vez te has hundido y que te han ayudado a sentirte mucho más triste, más desolado, sí, pero también más hermoso. Lo subo, en vídeo y audio, para que puedan disfrutarlo. Preparen los pañuelos.






Hace un año y dos días: Sangre, de Shotta + Rémi Gaillard

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viernes, enero 29, 2010

Publicidad: ¿Mujer perfecta? + Lolas + Los Hermanos Dalton

Y vía el maravilloso Barón Rojo (cómo no) me encuentro, en forma de anuncio, una maravillosa reflexión sobre si existe o no la mujer perfecta. Parece ser, visto lo visto, que sí, que es posible que exista o que, como las meigas gallegas, haberlas, haylas. No sé qué opinarán ustedes. Para mí, ésta se acerca, pero que mucho, al ideal de perfección que se trazó uno desde, su ya lejana, tierna infancia.



Lo que más me ha gustado de este segundo spot (que me parece genial) es la palabra Lolas. Estoy encantado diciéndola todo el tiempo, aunque esté solo. Tetas me parece demasiado universal y no deja de parecerme porno; pechos es incomprensible, una palabra muy como de la transición, de mis padres, de canción de plaza de pueblo, de verbena picante, desastrosa y decadente (las adoro); senos es casi matemática, de poeta malo; perolas suena a recreo, a esa época en que las lolas (qué bien suena) eran patrimonio de Interviú, de los kioscos más osados. Yo siempre he sido un hombre de traseros. Cuando se me ha pedido (ya saben, en las entrevistas de trabajo, cuando acabas de conocer a una chica...) eso de defínete a ti mismo en pocas palabras, siempre he contestado lo mismo: yo soy un hombre más de culos que de tetas. A pesar de una época que tuve de muslos, siempre he sido de traseros. Sin embargo ahora, con la entrada en ese mundo de las lolas, ya no estoy seguro ni de quién soy, me va a costar definirme en pocas palabras. A ver qué les parece el anuncio.




Y vamos con los Hermanos Dalton, uno de esos grupos que me han hecho disfrutar de lo lindo. Acaban de publicar un disco, Esperando una señal, un nuevo-viejo disco, que recomiendo. Por uno de esos misterios de la industria, Los Hermanos Dalton (uno de los mejores grupos aparecidos por aquí en muchos años) no tuvieron ni la difusión ni el reconocimiento que merecían. Da igual. Somos muchos los que hemos disfrutado (y seguimos haciéndolo) con su power-rock-pop genialísimo, potente, desenfadado, sin complejos. Tocan de cojones y a mí me hacen siempre saltar, crecerme, querer más, disfrutar. Les dejo Los latidos de siempre, su prodigiosa versión del tema de Pink Panter, y esa canción que contiene uno de los mejores solos de guitarra que uno ha tenido ocasión de oír, Una noche más, de su disco Vitamina D. A mí, qué quieren que les diga, se me siguen poniendo los pelos como escarpias (la piel de gallina) cada vez que comienza esa guitarra a rasgar la noche, la única noche, quizás, que hemos vivido. He subido un vídeo improvisado. Espero que no esté demasiado mal. Eso sí, a pesar de todo, disfruten del temazo.







Y no mucho más. Les agradezco de todo corazón sus maravillosas felicitaciones por mi 43 aniversario, edad que estoy empezando a sobrellevar como puedo. No han estado mal estos primeros días con esta pesada carga (a pesar de que nos vamos a jubilar a los 67, nos van a quitar una hora para que sea de noche a las tres de la tarde y ha muerto Salinger). Viene sol, y algo de frío. Será bueno no tener que encender la lámpara por la mañana en el salón, y no tener todo el día esa sensación de charco metida en el cuerpo. Disfruten, pues, den un paseito y repitan en voz baja: lolas, lolas, lolas. Un millón de gracias por su tiempo, su generosidad y su infinita paciencia para con esta torpeza. Besos y abrazos. Lolas.

Hace un año y tres días: Un día perfecto, de Melania G.Mazzuco

Hace un año y un día: Lo que uno esconde (con Wong Kar Wai de fondo)

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