viernes, marzo 05, 2010

Un adelanto: una canción de Nacho Umbert y la Compañía


Tenía previsto hoy viernes dejarles una entrada (completita) sobre un disco que me tiene absolutamente emocionado: Ay... de Nacho Umbert y la Compañía (Acuarela.2010) y que creo que es un verdadero acontecimiento a la hora de celebrar la música que tenemos por aquí.

Por las cosas que nos pasan (jaleos, prisas, lío, semanas complicadas...) no he podido terminar el post. Sin embargo, no he podido resistirme a dejarles, como aperitivo al post del lunes, una canción deliciosa de este soberbio disco, que repasaré, d.m., porque merece la pena detenerse un poco en sus historias, en la riqueza -casi de orfebrería- de su música.

La canción se llama Confidencias en el palomar y nos cuenta la historia de dos viejecitos que, algo cansados, se dedican a contarse ese tipo de hazañas o guerras de las que sólo son capaces los viejecitos. Atención, porque, además de arrancarles alguna sonrisa, les partirá el corazón ese momento de ternura -casi asfixiante- cuando arrancan las proezas en el minuto 2 segundo 13, tras el despliegue -a modo de edredón íntimo puesto a ventilar- de un piano que se estira y las cuerdas. Preparen los pañuelos.




Y no mucho más. En los foros de meteorología se discute -con fervor- sobre una entrada fría para el fin de semana, así que estaremos pendientes. Como estamos con Umbert, les pongo debajo el meteograma para Barcelona. Con este invierno tan tremendo, vamos a terminar escribiendo una elegía a las muchachas en minifalda, que siguiendo el magisterio del bueno de Manrique, pregunte: ¿Y las muchachas en minifalda /qué se ficieron?/ ¿Qué fue dellas?/ ¿Qué fue de aquellas piernas bronceadas/ y tantos pies descalzos que trajeron?. Como ven, a pesar del tiempo (meteorológico y cronológico), las fijaciones siguen siendo las mismas, y como decía LeCarré (y ya tantas veces he repetido por aquí), el secreto de la vida es hacerse viejo sin hacerse mejor. En fin, en fin. Qué cosas. Agradézcosles su tiempo y su infinita paciencia con este marrdito artefacto. Besos y abrazos y varios gritos: Biba Umbert, Biba La compañía, Biba Ay... y biban los viejecitos que cuentan historias.



Hace un año y un día: Homo Sampler, de Eloy Fernández Porta.

miércoles, marzo 03, 2010

The Budos Band: Hidden Hand

Me voy manteniendo gracias al tema final de la película New York, I love you. Se entitula Hidden Hand y lo firma The Budos Band. La peli, ni fú ni fá, pero se deja ver y participa mi muy querido Fatih Akin. Aquí pueden ver un traíler (enlace)

Hipnótica, extraña, el tema de The Budos Band tiene ese toque mágico que hace que nadie pueda adivinar si se trata de una canción triste o alegre. En mitad de todo, sostenida, con mucha fuerza. A ver si les gusta.




Hace un año y un día: Los poemas que me hicieron (II): un poema de Luis Rosales

lunes, marzo 01, 2010

Elogio de la embriaguez, de José María Álvarez


Elogio de la embriaguez

Yo no deseo la felicidad. La vida es más noble.
- George Bernard Shaw-

El destino baraja las cartas, pero somos nosotros quienes jugamos
- Arthur Schopenhauer-

Contempla tu rostro en el espejo
- Brias de Priene-

¿Quién soy yo para quejarme de mi suerte?
¿Acaso esta tierra no ha humillado otros sueños
más altos que los míos? ¿Estas arenas
no empaparon lágrimas
de más nobles desterrados?
Y ni sus nombres recordamos.
También nosotros seremos olvidados
y el sentido de nuestros versos
mil veces modificado. Dónde, cuándo
y en qué idioma será por fin reconocido
aquello que dijimos...
Pero ay de aquel cuya palabra
no permanezca clara, a través de los cambios,
aquel cuya vida y cuya obra
no pueda contarse un día
con la frescura de los cuentos
que narran los marinos.
Escribe. Y bebe. Bajo la clara noche,
brinda por las estrellas, bebe
en la memoria nobilísima
de quienes ya, antes que tú, recorrieron
este camino. Brinda por ellos
y por el mundo que de la destrucción salvaron.
Que en el vino contemples la alta hora
en que se funden sueño y desencanto.
Acepta tu destino como el precio
de su palabra. Escribe.


José María Álvarez
(Cartagena.1940) es ya un viejo conocido en este artefacto: (enlace + enlace +enlace). El poema lo extraigo de su monumental Museo de Cera (Murcia.1984), que pueden encontrar, actualizado, en Visor.


Hace un año y dos días: Darren Hayman & The secondary modern: Pram town

viernes, febrero 26, 2010

Las canciones de mi vida: Lenny Valentino, de The Auteurs


Llego siempre tarde, es así. Hace un par de semanas estuvo por aquí el gran Luke Haines y no hablé de él, así que lo hago ahora, aunque ya no venga mucho a cuento.

Haines formó, allá por los 90, los magníficos The Auteurs, una de las bandas más prometedoras de aquella época. Debutar con un disco como New Wave, de 1993, fue siempre poner el listón muy alto. Repleto de canciones enormes, uno vuelve ahora a él y se descubre disfrutando.

Lenny Valentino abría aquel disco. Ni que decir tiene que a mí me volvió enseguida loco. Con la energía justa, con ese toque épico de lo que es de verdad, Lenny Valentino tenía, además, algo que entonces me importaba (y mucho) y que buscaba en todas partes: elegancia. La música elegante, la literatura elegante, pienso en esos conceptos y enseguida me pierdo. Pero sé, aunque me equivoque muchas veces, reconocerlo en algunas canciones.

The Auteurs no fueron una de esas bandas artys al uso, en el fondo huecas. The Auteurs (y se vio luego, con la segunda formación de Haines, Black Box Recorder, otra banda deliciosa que traeré por aquí) era un grupo totalmente pegado a la tierra, carnal, en el fondo tan sudoroso como los pantanos de Nueva Orleans, un pretexto para ir desde fuera hacia el más rontundo centro del alma. Qué delicia.

Les dejo, claro, Lenny Valentino, con dos versiones (la de estudio y una en directo que me ha gustado) y otra canción del mismo disco que me encanta, Life classes, life model, rotundamente épica, y con ese final del que llevo años intentando extraer un poema: "Now I'm a cowboy, carrying a gun, life classes, life model...".









Y qué les voy a contar que ya no sepan. Pero qué jartura de lluvia, de mal tiempo, de viento y de frío, uffffff. Y ahora les ha dado por decir que mañana sábado viene la tormenta perfecta, (lo que entre nosotros, para entendernos, es una ciclogénesis explosiva) eso sí, sin el Clooney, qué cosas. Si de repente aparecieran por la calle mil muchachas en minifalda (fíjense en la aliteración con la m, de ummmmm), a lo mejor ni las veía, preocupado como voy de no volver a empaparme los calcetines, mojarme esa calva tan bonita que me está quedando, no volver a enfriarme y seguir maldiciendo para dentro, que es algo que con los años me va gustando cada vez más. Así que finde tranki (me encantaría escribir como los muchachos de ahora), que adornaremos con algún paseo entre tormenta perfecta y tormenta perfecta, y algún plato, que ya vocearé aquí. Besos y abrazos, mis queridos niños y niñas. Gracias por su paciencia, y por su tiempo. Biba ese buen tiempo, que llegará (digo yo).

Hace un año y un día: La concejala antropófaga, nuevo corto de Almodóvar

miércoles, febrero 24, 2010

Un novio de mierda, de Borja Cobeaga

Me encanta lo que he visto de Vaya semanita y no me disgustó Pagafantas, el primer largometraje de Borja Cobeaga, del que traigo hoy por aquí un corto que me ha gustado: Un novio de mierda. A ver qué les parece (como ven, ando algo liado y no pude asistir a mi cita del lunes; por eso no traigo ni paellas ni bocatas, me los he acabado yo solito, pues se iban a poner malos, y no era cosa, ¿no?)



Hace un año y seis días: The Ronettes: be my baby

Hace un año y cuatro días: Un poco de publicidad estática + Todas las cosas, de Elle Belga

Hace un año y un día: Los poemas que me hicieron (I): Un poema de José María Parreño

viernes, febrero 19, 2010

Un poema de Sonia Fides y una canción de Local natives

Siguiendo el hallazgo de un libro que compraré hoy mismo (si puedo y más abajo descubrirán por qué), me tropiezo con un poema que me arregla la semana y, seguramente, todo el fin de semana. Es de Sonia Fides, artífice de un blog que sigo (con devoción) desde hace tiempo: Mademoiselle Joue avec son revolver. Lo dejo aquí por si alguien se apunta a un fin de semana voraz, sorprendente, muy emocionante, descreído y hermoso, muy hermoso, como lo es este poema, que sigo disfrutando cuando vuelvo a él.

ESOS FUNAMBULISTAS METÁLICOS QUE SON SIEMPRE LOS DESCAPOTABLES

Es verano,
lo dicen los termómetros,
las casas vacías,
los buzones que rozan la obesidad mórbida,
el desierto en que se han convertido
los parking de la ciudad,
la inconsciencia de esos funambulistas metálicos
que son siempre los descapotables.
El mío baja a cien kilómetros por hora
por una carretera que bien podría ser descrita
como el living room de ese lugar en el que,


según la Iglesia,
sus habitantes conviven con un verano

ininterrumpido y extremo.
Mientas conduzco noto que me convierto en un asesina,
y no tiene nada que ver con que los mosquitos
acaben aplastados sobre el parabrisas.
Piso el acelerador
y una música desbanca a los cantante de moda.
Es la señal para fingir,
para soportar con estoicismo el aire en la cara,
para asumir que lo mejor para nuestra decadencia
es que se haga adulta viajando al aire libre.


Y vía Los colores de los pensamientos, de la siempre genial Viola Tricolor encuentro (gracias) un grupo que me ha vuelto loco, Local Natives y que pienso escuchar entero. Les dejo este tema, Sun Hands, repleto de encuentros, idas y venidas y mucha música. Perfecto.



Y qué les puedo contar que ya no sepan. Pero qué tiempo más malo, señor. Me da un poco igual. En unas horas marcho (cuánto se utiliza el verbo marchar en el norte de Espaggna; todavía recuerdo a una señora, en un pueblecito de Cantabria, diciéndole a un perro "marcha, marcha"; me quedé alucinado y pensé en cómo se iba a ir un perro diciéndole marcha. Eso sí, el perro se fue, qué cosas) hacia Valencia. Mi objetivo, muy sencillo: dormir algo más de lo habitual, desayunar como un rey y, claro, disfrutar de mi plato preferido: la paella. Hoy pienso tomar la ortodoxa paella valenciana, y mañana sábado un arroz de marisco o un arroz a banda. También pienso probar (para cenar y dormir bien) algo, un fenómeno ufo de ésos, de lo que he oído hablar y no me termino de creer: un bocadillo blanc i negre, que mezcla longaniza y morcilla con algo de all i oli. Si puedo hacer una foto antes de lanzarme a él, la pondré por aquí (lo prometo). Lo malo es que me conozco y sé que terminaré mandado al diablo la foto cuando vea el bocadillo. Ayyyy. Les agradezco su tiempo y su paciencia. Les mando besos y abrazos y les voy a traer un poco de paella y un poco de bocadillo, ele. Biba el blanc i negre y Biba Valencia.

miércoles, febrero 17, 2010

Autopsia, un poema de Lawrence Schimel


Me ha gustado mucho este poema de Lawrence Schimel, que leí en ABCD. Es un trallazo, un poema de amor rotundo, muy logrado. Buscaré más de este autor, que me ha encantado, y lo traeré por aquí.

Autopsia


No pienso morirme de amor.
Pero estoy convencido de que

si me abren el cuerpo ahora mismo
descubrirán algún órgano

que no tenía antes

y que ahora tanto me duele.

Igual no es nuevo para la ciencia

pero lo es para mí:

algo que el cuerpo ha producido

sólo desde que te conocí,

desde que sigo esperando alguna respuesta

tuya.



Lawrence Schimel
(Nueva York. 1971) ha publicado en España Desayuno en la cama (Desatada). Mantiene un blog (enlace) y tiene página en Myspace. Aquí se puede leer una entrevista (enlace) con él.


Hace un año y un día: Casa de citas: Thoreau y tres versos de Juan Marqués
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