miércoles, abril 14, 2010

Clases sociales, de Isabel Pérez Montalbán


Clases sociales

Los pobres son príncipes que tienen que reconquistar su reino.
Agustín Díaz-Yanes. Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto.

Compañera, mi amor errático:

Con seis años mi padre trabajaba
de primavera a primavera.
De sol a sol, cuidaba de animales.
El capataz lo ataba de una cuerda
para que no se perdiera en las zanjas,
en las ramas de olivo, en los arroyos,
en la escarcha invernal de los barrancos.
Ya cuando oscurecía, sin esfuerzo,
tiraba de él, lo regresaba
níveo, amoratado, con temblores
y ampollas en las manos,
y alguna enredadera de abandono
en las paredes quebradizas
de sus pulmones rosas
y su pequeño corazón.

En sus últimos años volvía a ser un niño:
se acordaba del frío proletario,
(porque ya era substancia de sus huesos),
del aroma de salvia, del primer cine mudo
y del pan con aceite que le daban al ángelus,
en la hora de las falsas proteínas.

Pero su señorito, que era bueno,
con sus botas de piel y sus guantes de lluvia,
una vez lo llevó, en coche de caballos,
al médico. Le falla la memoria
del viaje: lo sacaron del cortijo sin pulso,
tenía más de cuarenta de fiebre
y había estado a punto de morirse,
con seis años, mi padre, de aquella pulmonía.
Con seis años, mi padre.

Mayo de 1997, mes y año de su muerte.
El día no importa; nadie estudiará esa fecha.


Isabel Pérez Montalbán
(Córdoba. 1964) ha publicado, entre otros, No es precisa la muerte (1991), Puente levadizo (1996), Los muertos nómadas (2001) y Siberia propia (Bartleby.2007) -en el blog de Manuel Vilas pueden leer un poema: enlace. Clases sociales lo extraigo de Poemas de amor de un comunista (1999), un libro que, como dice Víktor Gómez, sorprende por lo vivo que está, por su actualidad, por su fortaleza. A mí me parece un libro sublime, al que suelo volver.

Hace un año y un día: Un poema en prosa de Graciela Baquero

lunes, abril 12, 2010

La infidelidad, Nike y Tiger Woods

De lo mejor que he visto (no sólo por su realización, sino por poner toda la carne en el asador) es el anuncio con el que Nike anuncia que sigue apoyando a Tiger Woods después de haberse cepillado a todo lo que se menea y cuando muchísimos de sus patrocinadores le habían dado la espalda.

Nike resucita la voz del padre de Woods, Earl Woods, fallecido en 2006, (sí, la resucita, como lo oyen) para decirle a su hijo:

"Tiger, soy más propenso a ser inquisitivo para promover la discusión. Quiero saber en qué estabas pensando. Quiero saber qué sientes y si aprendiste algo"

Aunque este tipo de maniobras, perdones públicos, puritanismo, son más propios de Estados Unidos y el mundo anglosajón, no deja de ser llamativo ese primer plano, la voz en off, el anuncio en blanco y negro. Aprender de los errores, rectificar, asumir responsabilidades y toda la retahíla de frases hechas. Por ahí dicen que Nike y Woods son hipócritas; yo creo en el inmenso talento de estos publicistas que han llevado el tema hacia donde han querido. A ver qué les parece.

miércoles, abril 07, 2010

Casa de citas: Juan Francisco Ferré


"Todo escritor sueña en secreto con la harrypotterización de su inteligencia e imaginación, no me cabe duda. Y también este narrador andalusí, aunque lo disimule detrás de una pantalla cosmopolita de buenas maneras y cultura sofisticada, sólo piensa en la fama y el dinero y en ser un éxito de ventas con lo que poder retirarse a vivir como un rey de oros en un castillo de arena feudal. Un alcázar de cartón piedra, como sus historias, desde el que difundir urbi et orbi sus engendros neolíticos cada vez que se le ocurra alguno digno de difundirse a ese nivel masivo"

Juan Francisco Ferré: Providence (Anagrama.2009)

lunes, abril 05, 2010

El espíritu santo de Delafé y las Flores azules

Pocas maneras mejores que comenzar la semana, tras las vacaciones, que con un nuevo tema de Delafé y las Flores Azules (se ha quedado en el camino Facto)

Espíritu Santo, de su nuevo disco vs Las trompetas de la muerte, es un buen ejemplo de ese buenrollismo que impregna todo lo que hacen. Algo irregular, con un par de temas flojos, sin embargo siguen teniendo la capacidad de dibujarte una sonrisa y eso, hoy, es mucho.



Hace un año y nueve días: Faemino y Cansado de nuevo (y Sara Carbonero)

Hace un año y seis días: Un poema de José María Fonollosa

Hace un año y cuatro días: Un poema inédito

Hace un año y dos días: Carne y cuaresma + un tráiler de Spike Jonze + Canciones: Emily Lizeau, Fanfarlo, Pajaro sunrise y Delên.

viernes, marzo 26, 2010

La última voluntad, de Javier Fesser + (Uno de los) primos, de Sánchez Arévalo y Tus amigos, de Los Punsetes


Pues eso, que casi no llego ni a comulgar, como decía el guardia civil (Saza) en Amanece que no es poco. Una semana jaleosa me ha impedido acudir a mi cita de los miércoles en la que tenía en la recámara la esquela de este año de Cassaus a Elena Lupiáñez (lo dejo para el lunes después de semana santa) por lo que intento hoy dejarles esto con un poquito de contenido por si tienen tiempo en estos días feriados que se avecinan.

Quería comentar cómo anda el patio por aquí, con la incombustible Aguirre reduciendo el gasto a través de la supresión de 48 coches oficiales (no quiero pensar en los que habrá) o los universitarios y universitarias de los colegios mayores de Madrid protestando porque van a hacerlos mixtos. Estos niños están locos. Que tengo yo 20 años, que estoy en un colegio mayor, y que me dicen que se va a llenar de muchachas, no ya en minifalda, no señor, sino en braguitas, corriendo por los pasillos, haciendo guerra de almohadas, fiestas de pijamas y esas cosas que por lo visto hacen las niñas de 20 años, no sólo no me niego, sino que, en agradecimiento a la divinidad, me hago yo el camino a Santiago o a Lourdes a la pata coja y sin fumar. Qué niños, no sé en qué están pensando. Además, por lo que he podido leer, la mayoría invoca la tradición para que los colegios mayores sigan sin ser mixtos. Pero habrá mayor tradición que las piernas de las muchachas, sus braguitas, sus pijamas, ayyyyyy, qué tropa, señor, vaya tropa, que decía Unamuno (creo).

Pues aquí van los cortos, para disfrute del respetable (y yo me callo).

Javier Fesser: La última voluntad.


Daniel Sánchez Arévalo: (Uno de los) primos

Y el grupo sensación de este año por aquí, son Los Punsetes. A mí me ha gustado este tema, no ya por la canción en sí, sino por los recuerdos que me trae. Me acuerdo de una época (bendita) en la que todas las novias que uno se echaba, en un momento dado, siempre te planteaban la disyuntiva: o tus amigos o yo. Qué tiempos, señor, qué disyuntivas más inocentes, qué vida aquella en la que todo consistía entre elegir a la novia (que te llevaba al cine, a tomar un café, a hacer manitas, y tú a intentar darle un muerdo -que era como se decía- e intentar tocarle las tetas) o tus amigos (con los que te reías, te emborrachabas, procurabas echarte otra novia y hablabas de muchachas, de piernas y de tetas). De ahí aquella frase del Pícaro que ya traje por aquí y que vuelvo a recordar (sepan, queridas niñas, que los hombres, a partir de los 40, solemos contar un millón de veces las mismas 3 batallitas): Hemos salido a no follar y, sin embargo, no hemos follado. Qué maravilla.

Los Punsetes: Tus amigos.



Y no mucho más, mis queridos niños y niñas. Viernes de Dolores, qué dolor, qué dolor, y no viene mal tiempo para la semana santa. Luego ya veremos. Y ojito, que cambian la hora el domingo y vendrán los días más largos, ummmm. Mi plan es perfecto: no ir a ninguna parte. Quedarme en casa, ordenar mi habitación (sí, como lo oyen, ordenar mi habitación) en la que hay que entrar ya con un machete, dormir, comer algo más de la cuenta, hacer algo de ejercicio, disfrutar de ese ángel que se llama Mus y de otro ángel que me suelo encontrar por los pasillos, en la cocina, trabajar un poco, ver alguna película larga, tomar un par de cañas en una terraza y seguir pensando en qué extraño y qué sencillo es esto de estar terminando ya el primer trimestre del año, tener ya 43 años y no tener todavía claro nada, salvo lo mucho que me gusta todo esto. Mil gracias por su tiempo, su paciencia, su generosidad. Les mando un abrazo y un beso y me repito, qué dolor, qué dolor, dentro de un armario.

Hace un año y tres días: A propósito de una esquela de El País

Hace un año y un día: Más sobre las esquelas de Elena Lupiáñez Salanova

lunes, marzo 22, 2010

Alex Chilton, in memoriam


Se nos va otro de los grandes. Alex Chilton (Memphis, 1950) moría el pasado miércoles, con 59 años. Lideró aquella banda (bueno, esta banda, porque se habían reunido y seguían tocando en directo) que se llamó Big Star, uno de mis grupos de cabecera, y autores de una de mis canciones de siempre: September gurls, que ya traje por aquí (enlace) y que hace llorar a José Montalvá.

En Jenesaispop se puede leer algo más sobre Chilton y Big Star (enlace).

Big Star, como Teenage FanClub y tantos otros, son artífices de uno de los conjuntos más logrados de canciones perfectas. Buscando siempre la eternidad en esos tres minutos redondos de una canción, Alex Chilton se la ganado. Gracias, Mr. Chilton.






Hace un años y dos días: Un corto de Álvaro Vega Rico + Magnesia, de La buena vida + Una historia del Tanned Tin

viernes, marzo 19, 2010

Un poco de nieba y Axl Rose



Cuando lean esto, mis queridos niños y niñas, y si todo va bien, estaré todavía en la cama, durmiendo el festivo que nos concede Espe (la hora de publicación está progamada, no te asustes, compa Manuel; eso sí, me levanto, de lunes a viernes, a las cinco, como dios manda).

También hay muchas posibilidades de que esté ya levantado, viendo si me ha tocado la primitiva, consultando el pronóstico del tiempo y echando un vistazo a los blogs de la derecha, que no leo cuanto quisiera.

Nosotros y nuestras rutinas, el discurrir -muchas veces exacto- de los días, laborables y festivos, feriados o no. Los horarios, las citas, los trayectos, ese ir para venir, venir para ir en el que -más de lo que quisiéramos- consiste nuestra vida.

A mí me apetece hoy dar un paseo por cualquier de los dos sitios de las fotografías que he dejado arriba. Me apetece un poco de niebla, un pueblo vacío, un camino por el campo, una chimenea, un libro de Faulkner y un poema de Mario Luzi, unas campanas lejanas cuando sea de noche, una manta y un sueño muy largo.

Pero también me gustaría ser hoy Axl Rose, el Rose que me dejaba alucinado cuando, en el concierto de homenaje a Freddie Mercury, el 20 de abril de 1992, en Wembley, aparecía de esta guisa y me deslumbraba: por su chifladura, por su falta absoluta de pudor, por su capacidad de transgredir. Escribir poemas como Axl Rose aparece en este inicio del concierto, buscar un poema que se mueva como él. También pueden ver a Rose terminar Bohemian Rapsody (enlace), junto a Elton John. Feliz fin de semana.





Hace un año y tres días: Memoria, un poema de Josep María Nogueras

Hace un año y un día: Los padres antes de los padres (Luis Muñoz y Alice Munro)
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