miércoles, mayo 05, 2010

Semana musical (III): The Besnard Lakes: the besnard lakes are the roaring night

Nadie en su sano juicio debería perderse este disco: The besnard lakes are the roaring night, el tercero de la banda canadiense The Besnard lakes.

A veces a uno el cuerpo le pide algo que no sabe bien qué es hasta que se tropieza -de morrazo- con lo que necesitaba: chocolate, una siesta más larga un día normal, un vaso de zumo de pomelo, respirar la humedad tras un chapetón, no sé, un millón de cosas.

Yo necesitaba -sin saberlo- este disco. Tenía que volver a este tremendo subidón de electricidad y belleza, de rabia sostenida, a esta explosión de buen rollo. Oír estas voces y coros, que se esconden tras un torbellino de emoción, es de lo mejor que le puede pasar a uno, ahora que es mayo y vuelve a hacer frío y uno recuerda y se acuerda de que alguna vez pensó que llegaría el día en que todo iba a ser real, intenso, emocionante, con un incendio en el centro del corazón. Muchas veces, las cosas no son así. Pero otras muchas, de la mano de obras como ésta, sí. Qué disco, dios, qué disco.

Pueden leer algo más aquí.

Albatross



Like the ocean, like the innocent (partes 1 y 2)



Hace un año y un día: Las canciones de mi vida: Cert, clar i breu, de Mishima

martes, mayo 04, 2010

Semana musical (II): Retribution gospel choir: 2

Y absolutamente recomendable el segundo disco de Retribution gospel choir, una formación en la que están Alan Sparhawk y Steve Garrington, de aquella maravilla que se llamó Low. Mucho nervio, psicodelia, mucha fuerza y mucha pasión. No se lo pierdan. El primer tema está hecho de varias tomas de un concierto (por lo visto, memorable) en el Círculo de Bellas Artes en diciembre de 2009.

Working hard



Hide it away



Directo en el Tanned Tinn 2008

lunes, mayo 03, 2010

Semana musical (I): The golden filter: Voluspa

Comienzo aquí una semana musical: cinco post, cinco, con cinco novedades calentitas que me han gustado, para ir poniendo esto al día.

Comienzo con lo neoyorkinos The golden filter, que han entregado un primer trabajo que tienen que oír: Volüspà. Electrónica de andar por casa, unos desarrollos suculentos y mucha elegancia, el disco tiene algo que te atrapa y se te queda. Por aquí pueden leer algo más (enlace).

Les dejo Solid gold (con una calidad de imagen y sonido prodigiosas) y la toma en directo (me encanta) de Favourite things: whiskey, vodka, good girls, bads girls. Qué cosas.

Solid gold



Favourite things



Hace un año y seis días: Las canciones de mi vida: Stop the show, the Built to spill

Hace un año y cuatro días: La vista desde Castle Rock, de Alice Munro

viernes, abril 30, 2010

Estáticos + Dinámico + un par de noticias de Miguelillo + Klaus & Kinski

Estáticos

Pues eso, que hacía mucho tiempo que no ponía por aquí unos buenos estáticos (todos vía ChiquiAds). Demoledores (y geniales) los abogados y tremendo el de McDonalds. A ver si les gustan.

Tabasco

Post-it: "Superpegajoso"

Asociación alemana de lucha contra el Sida: "El sida es un asesino de masas. Protégete".

Bufete de abogados FGalawfirm.com: "La vida es corta. Divórciate"


Dinámico

El spot que traigo hoy (también vía ChiquiAds) es genial. Si al principio no pueden captar esta genialidad, vuelvan a verlo un par de veces más. Una joya.




Dos noticias de Miguelillo



Miguelito me manda esta joya, poniéndome en el asunto cosas de Granada. Para comprender mejor el significado de esa expresión, tendría que remontarme a un post anterior (enlace) donde se explica el vínculo entre Granada y las pollas.

Cuando uno ya sabe que no llegará nunca a ser Rimbaud, en el fondo de su ser, en su profundo yo, en lo más hondo de su interior, sabe que la mejor opción que le queda es terminar por convertirse un chatarrero que, un buen día de dios, sin saber bien por qué, se acerque al puticlub más cercano y, de repente, como esa voz poderosa que te guía en los momentos verdaderos, gritar: ¡Esta noche manda mi polla!

Klaus & Kinski


Como ando mal de tiempo, no les hablaré del más insigne chatarrero que conozco, el de la canción Enterrador de cementerios, del disco No sólo de rumba vive el hombre, del gran Albert Pla (prometo subirlo al tube), pero sí les voy a poner un par de temas del último disco -Tierra, trágalos- del grupo Klaus & Kinski, que me ha gustado. Aquí les dejo Eres un sinvergüenza y Brilla como una estrella, muy festivos de cara al finde.





Y no mucho más, mis queridos niños y niñas. No viene malo el finde, no señor, pero se acerca más frequito (lo cual, para aquellos que ya han quitado calefacciones, mantas y ropa de invierno, está pero que muy bien; las muchachas en minifalda seguirán, gracias a dios, en minifalda; a ésas ya no las cambia ni un siberiano). Buenas temperaturas y solecito, finales de abril y primeros de mayo y sereno. Lo mejor de mi semana viene abajo (basta con pinchar para leerlo en condiciones). También me ha hecho mucho disfrutar la mejor noticia de la semana pasada (enlace) y es que por lo visto se ha visto (ya, ya sé, se repite) a Madonna echando gasolina en un pueblo de Burgos, en Quintanapalla. Según cuenta uno de los gasolineros "Iba muy normalita, ni tacones ni nada, con cazadora negra, visera y gafas" y, además de echar gasolina, compraron "agua, palitos de trigo, palomitas, patatas de delicias de zanahoria, chicles, bebidas energéticas, espárragos, aceitunas, lacasitos y chocolatinas". Pues eso, mis queridos niños y niñas, que habrá que tomar nota de todo lo que se puede comprar en esa gasolinera. Yo les mando abrazos y besos y les agradezco tiempo, paciencia y generosidad. Biban los anuncios de ropa interior.


lunes, abril 26, 2010

Casa de citas: Manuel Rodríguez Rivero


He disfrutado este fin de semana de este artículo (El mono artístico) de Manuel Rodríguez Rivero en Babelia. Copia la primera parte; no tiene desperdicio.

"Afirma Henry de Lumley (La gran aventura de los primeros hombres europeos, Tusquets) que la adquisición de la simetría, primer indicio del sentido ("humano") de la armonía, tuvo lugar hace 1,5 millones de años, en el territorio que se extiende entre el sur de la actual Etiopía y el norte de Kenia. El protagonista de ese acontecimiento fue Homo erectus que, a diferencia de su coetáneo Australopitecus robustus, comía carne y fabricaba útiles para proveérsela y manipularla: el bifaz, esa herramienta cortante característica de las culturas achelenses, fue el primer producto de esa sensibilidad "artística" de nuestros más lejanos parientes. Lumley sostiene que algunas de las características de esos bifaces (el color de las piedras elegidas, la intencionada simetría del tallado) no hacían que la herramienta fuera más funcional, sino que servían para proporcionar el primer latido de lo que podríamos llamar satisfacción estética. Por su parte, Denis Dutton, un psicólogo evolucionista partidario de una concepción del arte "naturalista y transcultural", argumenta en su muy polémico (y legible) El instinto del arte (Paidós) que el surgimiento y desarrollo de las artes son resultado de un conjunto de adaptaciones evolutivas que se iniciaron hace miles de años, y que tanto nuestro amor a la belleza -el "instinto artístico"- como nuestros gustos y preferencias serían innatos y universales, y no resultado de construcciones sociales o culturales. Dutton llega a afirmar que si a miembros de diferentes culturas les atraen por igual las representaciones de paisajes abiertos con imágenes de agua y de árboles en la lejanía es porque, de alguna manera, les "evocan" la sabana de la que, como especie, procedemos. Y propone un itinerario darwinista para ilustrar cómo llegamos a convertirnos en "una especie obsesionada por la creación de experiencias artísticas", insistiendo (a través de diversos ejemplos) en que la comprensión de los procesos adaptativos que dieron lugar al instinto artístico puede contribuir a "realzar nuestro disfrute estético". Su libro supone un paso más en el muy contemporáneo maridaje de la filosofía del arte y el neodarwinismo. Y, desde luego, un intencionado torpedo dirigido a la línea de flotación de las interpretaciones suministradas desde la antropología y los estudios culturales."

Hace un año y cuatro días: Otro año

Hace un año y dos días: Publicidad: Clío y Keira Knightley (y Stoya)

miércoles, abril 21, 2010

Cuarto aniversario (feat. Luis Muñoz y Dirtmusic feat. Tamikrest)

Han pasado ya (y esto acojona) cuatro años desde que entoné aquel Nunc coepit que abrió este artefacto.

Ni sé todavía por qué comenzé, ni sé ahora porque continúo. Cabezonería tal vez, simple inercia, saber, quizá, que éste es uno de los pocos lujos intelectuales que me van quedando, mientras lo laborable va ganando terreno, como esa escena vista mil veces en la que uno se queda atrapado en una habitación forrada de pinchos que se van acercando cada vez más.

No he logrado articular aquí lo que siento, tampoco lo que pienso, seguramente tampoco lo que soy. Torpeza, falta de tiempo, mucho pudor y mucho Cernuda y Válery, porque, como ellos, siempre me ha resultado muy difícil encontrar lo que amo en lo que escribo.

Ni un blog literario, ni un blog de poesía, ni un blog musical. Tampoco un artefacto publicitario, ni de actualidad. Esto, en el fondo, no es nada, si acaso las vueltas y revueltas de un camino en mitad de ninguna parte que no va a ningún lugar. Pero eso, claro, no me disgusta.

Siempre he creído a pies juntillas en el poema André Gide (Les nourritures terrestres) de Luis Muñoz y he terminado sabiendo que aquí se encuentra mucho de lo que debería ser cualquier cosa que se ofrece a un público:

Que mi poema pueda interesarte
más por ti que por él.

Y que después de eso, te acerque más a todo,
a cada sol de fuera, de lo que llegue a ti.


Por eso he intentado siempre traer un retazo de lo que me conmueve o, como poco, de lo que me ha llamado la atención: un poema recién leído o recordado después de mucho tiempo, alguna canción, la inteligencia de algún spot, las ráfagas -relámpago sobre el agua- de alguna cita que me alumbra... Y he creído (muchas veces en vano), y he querido, compartirlo con ustedes por si pudiera interesarles y servirles de algo.

Seguramente uno es todo eso y no mucho más, una especie de magma inconexo que fluye hacia ninguna parte, un conglomerado de tiempos congelados que sólo emergen de vez en cuando. Y vuelvo a no saber decir lo que quiero decir.

Pues eso, que lo que quiero decir es que les agradezco la paciencia para con esta tremenda torpeza: banal, impura, inconexa, superficial, no es lo que yo querría, pero seguramente, y aunque contara con las 24 horas del día para hacer una entrada, si volviera a empezar hoy, haría lo mismo, igual de malísimamente mal (eso sí, de vez en cuando aparece la foto de un trasero o unas braguitas: no se me quejarán).

Les dejo con el último proyecto de Chris Eckman, de los Walkabouts, Hugo Race, de los Bad Seeds y Chris Brokaw, de Codeine y Come: Dirtmusic, con unos africanos de excepción que me tienen obsesionado: Tamikrest. Preparen los pañuelos.



Hace un año y un día: Tecnología: un poema de Kirmen Uribe

lunes, abril 19, 2010

Pendiente - Por Hacer


Encima de mi mesa de trabajo (en casa) suelo tener un par de libretas; una pequeña, para las anotaciones de urgencia, y otra grande para pasar lo que rescato de las anotaciones rapidísimas. Se mezclan los libros que tengo que comprar con los discos, citas, teléfonos que no sé de quién son, notas para artículos, entradas de este artefacto, citas, cosas por hacer...

Un trimestre vigoroso y complicado me deja algunos libros por comprar que dejo aquí, a ver si toma nota Paco, mi librero: (Paco, tengo que recoger En Grand Central Station me senté y lloré, que encargué después de leer este soberbio texto de Vila-Matas: enlace)

De mis queridos compañeros de por aquí, tengo que comprar:

- Dido, reina de Cartago de Isabel Barceló, de Mujeres de Roma.
- Última noche en Granada, de mi muy estimado Francisco Ortiz, de Novela negra y cine negro.
- El corazón de los caballos, de Miguel Ángel Muñoz, de El síndrome Chéjov, que iba a ir a ver a la Fnac y al final no pude.

Tengo que comprar también los últimos de Vila-Matas, Puértolas, Silva, Coetzee, y un montón más en poesía (me gusta lo que están publicando los jóvenes: voy en busca de Sara Toro, Sofía Castañón, Sergio DeCopete).

Tengo que reseñar aquí, todavía, los últimos libros de Rodrigo Fresán y Rafael Balanzá, Sudeste de Haroldo Conti, el soberbio Aire nuestro de mi muy admirado Manuel Vilas y el que termino ahora: Providence, de Juan Francisco Ferré.

Me gusta que las casillas del Por hacer estén repletas, que se hayan juntado muchos títulos que enseguida reposarán en mi mesita de noche. Adoro la quietud de lo que es lento, pero los años me animan a que lo Pendiente rebose, a que sean miles los proyectos, a que no falten nunca las ganas. Hay un momento en la vida de todos en el que se toma conciencia de que el tiempo no es ilimitado y, lo peor, que nunca nos va a sobrar: comienza entonces una cuenta atrás invisible en la que uno sabe que no va a perder la más mínima oportunidad y lo difícil, seguramente, es compaginar eso con ciertas ganas de quietud, de parada y reflexión, de calma.

Ya les iré contando.

Hace un año y dos días: Un discazo: Romancero, de La bien querida
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