viernes, septiembre 03, 2010

Vacaciones y Forges

Aunque no sea muy caso, que he tenido un veraneo perfecto en Fisterra, me siguen gustando los veranos de Forges: llenos de este país, de lo que sucede y de lo que podría suceder con estirar un poco, una delicia.

Mi verano, mis queridos niños y niñas, ha sido otra delicia: un clima perfecto, playas enormes, hermosísimas y vacías, gente adorable y comida perfecta (navajas, pulpo, sardinas, arroz, percebes, almejas...). No me quiero olvidar de un alvariño clandestino que me sigue acompañando.Me ha gustado mucho Galicia, los gallegos, ese mar que no conocía de donde acaba el mundo. No se lo pierdan. Feliz fin de semana para todos.









Hace un año y tres días: Mi verano

Hace un año y un día: Preguntando al respetable: Carrefour y las bolsas de plástico

viernes, julio 30, 2010

Vacacionando



¿Y qué les voy a contar que ya no sepan? Poca cosa, mis queridos niños y niñas. Termino hoy mi asunto laboral y comienzo a vacacionar, d.m., mañana sábado. Saldré muy temprano hacia Fisterra o Finisterre, donde daré con mis huesos tres semanas.

La última vez (y única) que he estado en Galicia fue con mis 18 años y de aquello lo que recuerdo es la compra de un maxi-single (jejeje, qué cosas) de los Smiths en El Corte Inglés de La Coruña y los relatos completos de Cortázar (cuatro volúmenes) en un puesto callejero. En aquellos tiempos uno andaba más pendiente de lo interior que de lo exterior y así le ha ido.

Así que salgo al encuentro con el final de la tierra, con la Costa da Morte, alguna ración de pulpo a feira, unas navajas y unos mejillones, y un albariño fresquito o una estrella galicia.

Así que ya saben: si pasan por allí, nos vemos en la playa de Ortigueira o en la Do rostro. Nos daremos un paseo, tomaremos unos vinos después y hablaremos de todo esto, extrañísimos abordajes. Feliz verano, mis queridos niños y niñas.

(Les dejo a Siniestro y un tema, Marcha procesional, de Milladoiro, que me gustaba hace ya mucho, tal vez demasiado)





Hará mañana un año: Casi vacacionando

lunes, julio 26, 2010

Sword of Damocles, de Lou Reed


Ya he hablado por aquí de ese disco de Lou Reed, de 1992, que se llamó Magic and Loss. Me detuve en una canción que al final no se incluyó, la versión de This magic moment, de Doc Pomus (enlace).

Pero me quiero parar hoy en Sword of Damocles, de ese mismo disco, Magic and Loss, en el que Lou Reed contó la pérdida (antes y después) de su amigo, el genial Doc Pomus.

Aterrador, hermosísimo, me parece uno de los Reed más inspirados. La muerte de cerca, sí, pero también esa especie de paz a través de la redención.

Pero, sobre todo, me gusta ese tono de confidencia, cómo se repite, doliendo, la misma melodía y cómo cuenta Reed todo el proceso de radioterapia, quimio, etc y me encanta que confiese que todos esos venenos ya se los habían metido ellos antes, en la calle, para drogarse. Dejo aquí la letra, y el tema (vídeo en directo y audio del disco -poderosísima-), y les deseo un felicísimo lunes con este trallazo (ahora me acuerdo de tí, compa Manuel)


There's a bit of magic in everything
and then some loss to even things out

Hay un poquito de magia en todas las cosas
y luego alguna pérdida para compensarlo todo.

Sword of Damocles

I see The Sword of Damocles

is right above your head
They're trying a new treatment
to get you out of bed
But radiation kills both bad and good
it can not differentiate
So to cure you they must kill you
the Sword of Damocles hangs above your head

Now I have seen lots of people die
from car crashes or drugs
Last night on 33rd st.
I saw a kid get hit by a bus
But this drawn out torture over which part of you lives
is very hard to take
To cure you they must kill you
the Sword of Damocles above your head

That mix of morphine and dexedrine
we use it on the street
It kills the pain and keeps you up
your very soul to keep
But this guessing game has its own rules
the good don't always win
And might makes right
the Sword of Damocles is hanging above your head

It seems everything's done that must be done
from over here though things don't seem fair
But there are things that we can't know
maybe there's something over there
Some other world that we don't know about
I know you hate that mystic shit
It's just another way of seeing
the Sword of Damocles above your head







Hsce un año y dos días: Las canciones de mi vida: Hitsville UK, de The Clash

viernes, julio 23, 2010

Como invitado




Asisto (casi como un invitado, como si todo fuera ajeno a mí) a estos últimos días de trabajo antes de marcharme tres semanas (como los muy muy catetos, saldré el día 31 para ver cuántos atascos soy capaz de pillar); además de ciertas prisas de última hora (muy de julio, esto ya lo conozco), me dedico a lo que Martínez (abrazos) siempre llama: a ver si me quito papeles de encima de la mesa.

Me da miedo (y desesperanza, sí) tener que esperar todo un año para escaparme (y retirarme al campo, al lado del mar) tres semanas con mi chica y con mi perro. Y aunque sé que no puedo quejarme, no me gusta ese orden natural en el que estamos metidos, esa trampa en la que, a pesar de todo, no me gustaría caer sin, al menos, poner toda la energía en saltar por encima.

Como en el poema de Brecht, no me gusta de donde vengo y, muchas veces, me da miedo que no me guste a donde voy. Sin embargo, ¿por qué estas ganas de continuar el camino, por qué esta tremenda alegría cuando pienso en el mar, en el atardecer, en la brisa fresca que me da sueño y me abre el apetito?

Somos raros, muy raros. Pienso en estos días, en esta edad, en todo lo que me rodea, y en los días que vendrán. No me gusta esa sensación de estar invitado a los acontecimientos. Ahora sé que hay que parar, hacer una pausa, pensar (o no). Respirar. Feliz fin de semana, mis queridos niños y niñas.



Hace un año y un día: Little man, de Esben Tonnensen

miércoles, julio 21, 2010

Lo masculino (feat. The gaslight Anthem)


Tiene razón María. Cuando, hace ya tiempo, me contaba que la violencia era (casi) intrínsecamente masculina, comenzamos a repasar todas las barbaridades que aparecían en los telediarios o en la prensa. Es automático: detrás de cada atrocidad hay un hombre o un grupo de hombres. No sólo eso: peleas, conducción temeraria, maltrato a animales en fiestas, celebraciones locas...

Por lo visto, es la testosterona la causante de esos picos de violencia, de esa locura colectiva que suele ser, sí, masculina y, sin embargo, hay que empezar a pensar que no sólo debe ser la testosterona porque hay ya noticias de palizas de chicas a otras chicas y, por mi parte, ya he visto -muchas- chicas en torno a los 20 años conduciendo como auténticos kamikazes; eso sí, es esa edad, no mayores, mientras los hombres que pasan a mi lado son de todas las edades.

Sin embargo, me he topado con este (magnífico) disco de The gaslight anthem, American slang, y al compás de esa música arrolladoramente masculina, me he estado preguntando por lo que es del hombre, por lo que es varonil sin que sean actitudes estereotipadas del macho.

Cuando se me ha preguntado por un nuevo nacimiento y la opción de ser hombre o mujer, nunca lo he tenido claro. No sé lo que es ser mujer, pero me gustaría saberlo. Seguramente, me digo, tampoco sé lo que es ser hombre. Seguramente todos somos masculinos y femeninos a un tiempo.

Pero más allá de eso, sé que hay masculino en sí, no sé, una actitud, una forma de mirar y de sentir, una certeza y algo directo. Seguramente, como pedía Cristina Rosenvinge, ese que sacude la cama, sí, pero también ese que sabe quedarse quieto. El que permanece en calma frente al desastre, pero también el que no conoce la calma, energía, impulso, ganas, risas, compañía, camadería, ir algo más allá de lo que uno sabe, de lo que te han contado.

En fin, las cosas que uno se dice cuando se topa con una música que tenía ganas de oír (sin saberlo). A mí me gustaba mucho el disco Gentlemen, de Afghan whigs porque Greg Dulli (antes del bajón y los kilos) supo, como nadie, saber qué sentimos a veces enfrente de una mujer, y aunque se refirió, casi por completo, al tema estrictamente sexual, había algo en ese disco que supo apresar lo que es masculino.

Les dejo estos dos soberbios temas de este grupito que me acabo de encontrar, dos bombazos que, como ven, además de agitarme la testosterona, me han hecho pensar en tonterías. Orphans y Boxer se llaman los tema de The Gaslight Anthem.






Hace un año y un día: Casa de citas: José María Parreño
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