jueves, septiembre 09, 2010
Del final del verano
En el fondo de todos nosotros habita siempre un final del verano, el comienzo de otro.
martes, septiembre 07, 2010
viernes, septiembre 03, 2010
Vacaciones y Forges
Mi verano, mis queridos niños y niñas, ha sido otra delicia: un clima perfecto, playas enormes, hermosísimas y vacías, gente adorable y comida perfecta (navajas, pulpo, sardinas, arroz, percebes, almejas...). No me quiero olvidar de un alvariño clandestino que me sigue acompañando.Me ha gustado mucho Galicia, los gallegos, ese mar que no conocía de donde acaba el mundo. No se lo pierdan. Feliz fin de semana para todos.








Hace un año y tres días: Mi verano
Hace un año y un día: Preguntando al respetable: Carrefour y las bolsas de plástico
lunes, agosto 30, 2010
viernes, julio 30, 2010
Vacacionando


¿Y qué les voy a contar que ya no sepan? Poca cosa, mis queridos niños y niñas. Termino hoy mi asunto laboral y comienzo a vacacionar, d.m., mañana sábado. Saldré muy temprano hacia Fisterra o Finisterre, donde daré con mis huesos tres semanas.
La última vez (y única) que he estado en Galicia fue con mis 18 años y de aquello lo que recuerdo es la compra de un maxi-single (jejeje, qué cosas) de los Smiths en El Corte Inglés de La Coruña y los relatos completos de Cortázar (cuatro volúmenes) en un puesto callejero. En aquellos tiempos uno andaba más pendiente de lo interior que de lo exterior y así le ha ido.
Así que salgo al encuentro con el final de la tierra, con la Costa da Morte, alguna ración de pulpo a feira, unas navajas y unos mejillones, y un albariño fresquito o una estrella galicia.
Así que ya saben: si pasan por allí, nos vemos en la playa de Ortigueira o en la Do rostro. Nos daremos un paseo, tomaremos unos vinos después y hablaremos de todo esto, extrañísimos abordajes. Feliz verano, mis queridos niños y niñas.
(Les dejo a Siniestro y un tema, Marcha procesional, de Milladoiro, que me gustaba hace ya mucho, tal vez demasiado)
Hará mañana un año: Casi vacacionando
lunes, julio 26, 2010
Sword of Damocles, de Lou Reed

Ya he hablado por aquí de ese disco de Lou Reed, de 1992, que se llamó Magic and Loss. Me detuve en una canción que al final no se incluyó, la versión de This magic moment, de Doc Pomus (enlace).
Pero me quiero parar hoy en Sword of Damocles, de ese mismo disco, Magic and Loss, en el que Lou Reed contó la pérdida (antes y después) de su amigo, el genial Doc Pomus.
Aterrador, hermosísimo, me parece uno de los Reed más inspirados. La muerte de cerca, sí, pero también esa especie de paz a través de la redención.
Pero, sobre todo, me gusta ese tono de confidencia, cómo se repite, doliendo, la misma melodía y cómo cuenta Reed todo el proceso de radioterapia, quimio, etc y me encanta que confiese que todos esos venenos ya se los habían metido ellos antes, en la calle, para drogarse. Dejo aquí la letra, y el tema (vídeo en directo y audio del disco -poderosísima-), y les deseo un felicísimo lunes con este trallazo (ahora me acuerdo de tí, compa Manuel)
There's a bit of magic in everything
and then some loss to even things out
Hay un poquito de magia en todas las cosas
y luego alguna pérdida para compensarlo todo.
Sword of Damocles
I see The Sword of Damocles
is right above your head
They're trying a new treatment
to get you out of bed
But radiation kills both bad and good
it can not differentiate
So to cure you they must kill you
the Sword of Damocles hangs above your head
Now I have seen lots of people die
from car crashes or drugs
Last night on 33rd st.
I saw a kid get hit by a bus
But this drawn out torture over which part of you lives
is very hard to take
To cure you they must kill you
the Sword of Damocles above your head
That mix of morphine and dexedrine
we use it on the street
It kills the pain and keeps you up
your very soul to keep
But this guessing game has its own rules
the good don't always win
And might makes right
the Sword of Damocles is hanging above your head
It seems everything's done that must be done
from over here though things don't seem fair
But there are things that we can't know
maybe there's something over there
Some other world that we don't know about
I know you hate that mystic shit
It's just another way of seeing
the Sword of Damocles above your head
Hsce un año y dos días: Las canciones de mi vida: Hitsville UK, de The Clash
viernes, julio 23, 2010
Como invitado
Asisto (casi como un invitado, como si todo fuera ajeno a mí) a estos últimos días de trabajo antes de marcharme tres semanas (como los muy muy catetos, saldré el día 31 para ver cuántos atascos soy capaz de pillar); además de ciertas prisas de última hora (muy de julio, esto ya lo conozco), me dedico a lo que Martínez (abrazos) siempre llama: a ver si me quito papeles de encima de la mesa.
Me da miedo (y desesperanza, sí) tener que esperar todo un año para escaparme (y retirarme al campo, al lado del mar) tres semanas con mi chica y con mi perro. Y aunque sé que no puedo quejarme, no me gusta ese orden natural en el que estamos metidos, esa trampa en la que, a pesar de todo, no me gustaría caer sin, al menos, poner toda la energía en saltar por encima.
Como en el poema de Brecht, no me gusta de donde vengo y, muchas veces, me da miedo que no me guste a donde voy. Sin embargo, ¿por qué estas ganas de continuar el camino, por qué esta tremenda alegría cuando pienso en el mar, en el atardecer, en la brisa fresca que me da sueño y me abre el apetito?
Somos raros, muy raros. Pienso en estos días, en esta edad, en todo lo que me rodea, y en los días que vendrán. No me gusta esa sensación de estar invitado a los acontecimientos. Ahora sé que hay que parar, hacer una pausa, pensar (o no). Respirar. Feliz fin de semana, mis queridos niños y niñas.

Hace un año y un día: Little man, de Esben Tonnensen



