viernes, febrero 11, 2011
lunes, febrero 07, 2011
Casa de citas: Milan Kundera
Dogs are our link to paradise. They don’t know evil or jealousy or discontent. To sit with a dog on a hillside on a glorious afternoon is to be back in Eden, where doing nothing was not boring—it was peace.
Los perros son nuestro enlace con el paraíso. No conocen el mal, los celos o el descontento. Sentarse con un perro en una colina en una tarde gloriosa es estar de vuelta en el Edén, donde no hacer nada no era aburrido; era la paz.
Milan Kundera
viernes, febrero 04, 2011
Una historia de dinero + Forges
Es agosto, en una pequeña ciudad de la costa, en plena temporada; cae una lluvia torrencial y hace varios días que la ciudad parece desierta.
Hace rato que la crisis viene azotando este lugar, todos tienen deudas y viven a base de créditos.
Por fortuna, llega un ruso mafioso forrado de guita y entra en el único pequeño hotel del lugar. Pide una habitación. Pone un billete de 100 dólares en la mesa de la recepcionista y se va a ver las habitaciones.
El jefe del hotel agarra el billete y sale corriendo a pagar sus deudas con el carnicero.
Éste toma el billete y corre a pagar su deuda con el criador de cerdos.
A su turno éste sale corriendo para pagar lo que le debe al molino proveedor de alimentos para animales.
El dueño del molino toma el billete al vuelo y corre a liquidar su deuda con María, la prostituta a la que hace tiempo que no le paga. En tiempos de crisis, hasta ella ofrece servicios a crédito.
La prostituta con el billete en mano sale para el pequeño hotel donde había traído a sus clientes las últimas veces y que todavía no había pagado y le entrega el billete al dueño del hotel.
En este momento baja el ruso, que acaba de echar un vistazo a las habitaciones, dice que no le convence ninguna, toma el billete y se va.
Nadie ha ganado un centavo, pero ahora toda la ciudad vive sin deudas y mira el futuro con confianza.
Y esta viñeta de Forges, es la que me alimenta desde mi cumple, que no he podido celebrar aquí este año (sorry). Cambio tercer milenio por mis recientes 44 (años) y no ando muy lejos de ese cúmulo de acontecimientos. Maravilloso Forges.
Poco más, mis queridos niños y niñas. Tiempo muy agradable y todo un fin de semana por delante. Besos y abrazos.
lunes, enero 31, 2011
Un acertijo y un truco de Marcos Callau
Anteayer, María tenía 17 años; el año que viene tendrá 20 años, ¿cómo puede ser?
Edito:
Y añado este truco de Marcos Callau (graciassss):
Coged cada uno los dos últimos dígitos del año en que nacisteis (es decir, si nacisteis en 1981, pues 81) y sumadlos a la edad que vais a cumplir este año (no los años que teneis sino los que vais a cumplir en el 2011). El resultado siempre será 111. Cosas del 2011.
Besos y abrazos.
lunes, enero 10, 2011
Te despiertas de noche de Joan Margarit
Te despiertas de noche
Evocas rostros, sábanas al viento,
perdidas azoteas de la infancia.
Olvida lo que te ha asustado,
lo que te hace encender la luz de madrugada.
El miedo no es por nadie que desea dejarte
ni por nadie que ahora ya no está.
El miedo es por alguien que jamás
ha estado junto a ti.
Alguien que no está a tiempo de llegar.
Joan Margarit (enlace + enlace + enlace), el poema pertenece al libro Misteriosamente feliz (Visor.2009)
Hace un año y seis días: Casa de citas: Jenofonte vía Juan Benet
Hace un año y cuatro días: Un llavero digital o vida y porno o lo locos que estamos
Hace un año y dos días: Neil Young: Hey, hey, my, my + Iron & Wine: Flightless bird
jueves, diciembre 30, 2010
Feliz tiempo nuevo
No ha ido mal este 2010, no señor; eso sí, no va uno a tirar cohetes porque espero que 2011 venga mucho mejor: más listos, más guapos, más altos, más sanos y con algo más de dinerillo. Como ven, no pide uno mucho a estas alturas.
Así que en esas andamos, cambiando de año, cosa que, desgraciada y afortunadamente, a estas alturas, uno ya ha visto y ha hecho en más de 20, 30 e incluso 40 ocasiones.
Pues lo dicho: más altos, más guapos, más listos y más sanos.
Les deseo lo mejor para este tiempo nuevo. Besos y abrazos
lunes, diciembre 27, 2010
Felices fiestas
Que todo va bien lo subraya la fiebre de los últimos días, el virus o lo-que-coño-sea que me ha tenido casi una semana en cama, unos días navideños en los que no ha habido cena de nochebuena, ni comida de navidad, ni renos, pastores o villancicos.
Uno, por aquello de la literatura, siempre buscó la fiebre intentando encontrar aquello con lo que Cortázar abrió Salvo el crepúsculo, la cita de Yourcenar:
Sans doute avait-il la fièvre. Mais peut être la fièvre
permet-elle de voir et d’entendre ce qu’autrement
on ne voit et n’entend pas.
Es decir, aquello que sólo la fiebre permite ver y oír. Pero ha sido en vano. La fiebre sólo me ha traído un sueño ligero y, claro, ninguna revelación. Algo de malestar, sudor y cambios de camisetas y pijamas. Así, ya me dirán ustedes cómo hace uno literatura.
Que todo va bien lo subrayan las luces azules en los árboles de las avenidas, este frío vertical, también azul, las imágenes repetidas todos los años en los telediarios (las compras, el gordo, el baño helado de navidad...) como una especie de condena a la que uno está atado de por vida, los atascos, las aglomeraciones, tanto sinsentido en un ir y venir que, lejos de conducir a algún lado, nos ata más a todo esto.
Que todo va bien lo subrayan estas líneas, el fondo, azul también, de esta pantalla, los dedos buscando las teclas, la noche de este domingo, helado y extraño.
Que todo va bien lo subraya, sobre todo, el sin embargo que cierra estas líneas.
Y sin embargo...





