viernes, enero 12, 2007
Revista de variedades: Palabras y política + Lo nuevo de Axe + Un blog ejemplar: (sexy) Rocío Guirao + Te clavo la sombrilla + Nina Simone al piano
No sé a vosotros, pero a mí me tiene alucinado la manía de la clase política por la corrección linguística. Creo que todo comenzó con el matrimonio homosexual. Cuando los argumentos en contra se acabaron, rendidos a la evidencia, (y ocultando un tufo retrógrado más que sospechoso), se sacaron de la manga aquello de que bueno, está bien, pero no se le puede llamar matrimonio, porque si el origen latino, porque si la raíz, porque si la Real Academia...Las palabras, más allá de su significado (matrimonio es un plato de arroz en Puerto Rico), tienen un contenido más rico y amplio que su estricta definición, pero, vamos, que estudie semántica el que quiera.
Así las cosas, hoy por hoy, se discute porque si en una pancarta falta la palabra libertad (¿qué será eso de libertad?), porque si la palabra diálogo implica una negociación con ETA, que si esto, que si lo otro. Ayer, sin ir más lejos, por decir Zapatero, en claro lapsus, accidente en lugar de atentado, se armó la marimorena. "Accidente" según la RAE es: "Cualidad o estado que aparece en algo, sin que sea parte de su esencia o naturaleza". Tampoco es tan descabellado, digo yo.
Bueno, a lo que iba: que se dejen de palabritas, que en este país hay linguistas, periodistas y escritores para eso, y muy buenos algunos, por cierto, y que se dediquen a hacer algo, a ver si va a tener que venir otra vez Pilar Manjón a ponerlos colorados. Qué tropa, rediosss.
Por cierto, gran utilidad ésta: www.rae2.es/. Poniendo detrás la palabra (www.rae2.es/accidente), sale directamente las definiciones, sin necesidad de entra en la Rae, escribir y buscar. Esto es directo.
Lo nuevo de Axe
Descubro en Llámame Lola (gracias) el nuevo anuncio de Axe, que allí analizan de manera magistral desde el punto de vista de su creación. Está prohibido en los EE.UU, lo cual es una garantía.
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jueves, enero 11, 2007
Mis canciones (I): Abba, Leo Dan y The Clash
Abba: The winner takes it all
De las canciones (y discos) de divorcio, ninguna como ésta. El amor como batalla, como historia trágica en la que se gana y, claro, se pierde. El tono nostálgico de la canción (entendiendo la nostalgia como fervor caído, como quería Cernuda) es magistral. Pocas veces en una canción la música ha subrayado tan bien la letra (podeis leerla aquí). Epica del desastre, demolición.
Leo Dan: Te he prometido
Llegué a Leo Dan a través de Los Zombies, que hicieron una versión de este tema. Te he prometido contiene, para mí, uno de los recitados más hermosos y mejores de los que se han hecho en castellano (casi a la par de los Elvis). La canción, por mucho que nos engañe el entorno y el aspecto de Leo Dan, es un perfecta pieza pop, una canción redonda, osada, sí, muy valiente.
The Clash: London Calling
Si la música, como quería Celaya de la poesía, es un arma cargada de futuro, nadie como The Clash para demostrarlo. Inteligentes, enérgicos, comprometidos, inquietos, experimentales y emotivos, se podría decir, sin exagerar, que seguramente han sido la mejor banda de rock de todos los tiempos. London calling es angustia y desesperación, es como esa atmósfera insana del vídeo, es vacío, pero también plantar cara, sacar fuerzas de flaqueza y tirar p'alante.
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miércoles, enero 10, 2007
De esa cierta inmortalidad
Recuerdo conciertos en los que 091 bordó este tema, que solían tocar como bis. No es extraño, pues, que a través de la canción se pueda oir esa época en la que quizás fuimos inmortales, muy libres, ajenos a reglas y a mapas, abiertos a las noches y los días. Por mi parte, intenté (sin conseguirlo) plasmarlo en algún poema, que se publicó después en Tormenta alrededor de una fotografía (1991). Los pongo aquí, junto al vídeo, en recuerdo de aquellos tiempos, no necesariamente mejores, pero sí más inconscientes y, sobre todo, cercanos a una cierta inmortalidad.
Inaugurábamos otoño,
pero para nosotros
no era sino otro modo de la apuesta
o las crines doradas de los días.
Se acercaba el otoño
y se le veía llegar
entre las cazadoras de la fotografía
con su gesto de viejo conocido
que no robará nada.
Inaugurábamos otoño
y seguíamos vivos.
Nada más importaba.
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En la fotografía estamos los de siempre
sentados en un banco.
Es como si se hubiera detenido el tiempo
junto a nosotros para posar su abrigo
de lentas plumas.
Allí éramos
nosotros, decididos y algo turbios,
inmortales acaso.
Creo que se ve bien claro
lo que nos une bajo estandartes
afilados como la niebla
y no hay nada tan bello
como reconocernos más allá,
habitándolo todo.
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martes, enero 09, 2007
A propósito del atentado, "Lleno de ruido y furia", un poema de Carlos Marzal
No puedo dejar de pensar en la historia que hay detrás, en lo que se rompe en pedazos, en lo que un gesto (brutal y, por lo tanto, absurdo y cobarde) puede hacer añicos. "Miseria moral" señala Juan Marsé y es acertado.Uno de los dos ecuatorianos que murió en Barajas se llamaba Diego Armando y era joven, muy joven. Había pasado el día trabajando en la construcción -uno de esos días fríos de diciembre- y, junto a su novia, tras la jornada laboral, fueron a bailar (me acuerdo de que en la película El hombre que perdió su sombra, de Alain Tanner, un entrañable Francisco Rabal decía eufórico: "nos vamos a poner guapos y nos vamos a ir a bailar" y era un toque perfecto para ese personaje marxista y soñador que interpreta y que era; irse a bailar representaba justo eso, una celebración, un reunirse con la vida. Ahora en España no se "va a bailar". Ingresados en un occidentalismo puro, aquí no se sale ya a bailar. Salen a bailar los inmigrantes y hay discotecas latinas que son para eso, para bailar. La modernidad de España ha hecho añicos el baile. Fueron los guateques -bailes privados- los que pusieron el punto y final al salir a bailar. Aquí se baila accidentalmente, como complemento de una noche que ha empezado antes en los bares, en los restaurantes, en la plaza pública del botellón).
(Por cierto, es muy buena la reflexión de Josep Ramoneda en el suplemento Domingo de El País. Escribe sobre ese hecho de que hayan sido dos inmigrantes, ecuatorianos, las víctimas de Eta. Señala y creo que es importante: "Su muerte, absurda como todas, demuestra cómo una neurosis local -la que alimenta ETA- no puede aislarse de la realidad global que los dos inmigrantes representan. Quizá por ahí se abra alguna vía a la esperanza.")
Tras pasar toda la noche bailando, Diego Armando y su novia fueron a Barajas, a recoger a la madre de ella. Debido al cansancio acumulado por tantas horas laborales y de júbilo, él se quedó a echarse un rato en el coche y ella fue a por su madre. No puedo dejar de pensar en ese momento, en ese punto exacto en el que se rompe la historia, en esa extrema fragilidad que somos.
Me he estado acordando todo este tiempo de un poema de Carlos Marzal (Valencia. 1961), Lleno de ruida y furia, de su libro Los países nocturnos (Tusquets.1996) , que toma el título de la novela de Faulkner, que a su vez lo toma del soliloquio de Macbeth de Shakespeare. Lo pongo aquí, con un fuerte abrazo.
Lleno de ruido y furia
En otra esquina más del laberinto,
una cualquiera, en otra arruga más
de la desfigurada cara de este mundo,
nuestros pasos se cruzan sin saberlo.
Alguien pierde la historia de su historia
por no pararse a tiempo en un escaparate,
mientras, al otro lado de aquel mismo cristal,
alguien ya se ha dolido
de una definitiva carencia incomprensible.
En una calle anónima, un sujeto en la sombra
nos perdona la vida, después de haber pensado:
Hoy has vuelto a nacer, hijo de puta,
y el caminante próximo es la víctima.
Una voz al azar en un transporte público
no sabe, compungida,
explicarse por qué alguien sobre el que habla
estuvo en un lugar que jamás frecuentó,
en el instante exacto en que estalló la bomba.
Un teléfono suena,
en la casa vacía suena y suena,
y quién sabe qué vidas ya se han precipitado
en quién sabe qué pozos
de qué impensable noche.
A veces he querido
traducir ese rostro con expresión idiota
con el que el mundo nos mira y lo miramos,
y termino contándome, idiota, alguna historia,
cuyo humor no he aprendido a traducir aún.
Ya saben: el coche mortuorio,
parado a nuestro lado, en el semáforo,
en el centro de un día que esplende, indiferente.
O aquella, tortuosa, de hospital:
un tipo muy contento, tras un feliz diagnóstico,
entra en un ascensor donde alguien llora.
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lunes, enero 08, 2007
Buenas noticias: Felipe Benítez Reyes gana el premio Nadal

Qué bien comienza el año literario. Si esto sigue así, va a ser histórico, paralelo a los récords de temperatura que se están batiendo en todo el mundo.
No sé por donde empezar con Felipe Benítez Reyes (Rota, Cádiz.1960). Ha escrito tanto, y tan bueno, que es difícil poner aquí un resumen justo de toda su obra. Porque Benítez Reyes ha escrito poesía, novela, relatos, artículos... Es uno de esos escritores de los que uno siente envidia, una envidia absoluta, porque todo lo que hace es soberbio, magnífico, genial.
A riesgo de ser ligero y supérfluo, he preferido presentar aquí todas las facetas de este fascinante autor, sin profundizar en ninguna. Dejo para más adelante, y siempre que así lo quiera el respetable, ir analizando obra por obra. Benítez Reyes lo merece, sin duda.
Echando un vistazo por ahí, he encontrado este enlace en el que hay una bibliografía casi completa y donde uno se puede ir haciendo la idea de la dimensión de su obra (al sacarla para escribir esto he tenido que dar un par de viajes desde las estanterías). Que este año el Nadal vaya a manos de este autor, honra al premio, lo garantiza y, de paso, inscribe en mi agenda un compra obligatoria, una lectura obligatoria, un deleite seguro.
Para abrir boca, pongo un fragmento de un Benítez Reyes reflexivo, meditando acerca de la literatura, y de sus comienzos en la escritura. Se publicó en la revista Litoral (número monográfico dedica a F.B.R, bajo el título de Ecuación de tiempo) y es un texto delicioso que podeis leer completo en este enlace. Destaca el sentido del humor, el estilo implacablemente elegante, marcas de la casa. Pongo el extracto:
"En todo este tiempo, he aprendido algunos trucos, pero me temo que también he aprendido que los trucos tienen muy poca utilidad. Creo que la obligación de un poeta consiste en intentar escribir poemas perfectos, porque la dimensión mágica de los renglones cortos es un factor casual e imprevisible: una milagrosa conjunción de azares estilísticos y de reverberaciones emocionales. En cuanto a la novela, estoy casi convencido de que su misión primaria es entretener a través de espejismos, y esos espejismos pueden ser atroces o amables, desternillantes o conmovedores, pueden mover a la carcajada o al espanto, pero han de ser fascinantemente entretenidos o entretenidamente fascinantes en su esencia: un teatrillo de títeres que dé la impresión de tener la misma dimensión que el universo".
Quizás el Felipe Benítez poeta sea el que más ha destacado hasta ahora. Autor de varios libros entre los que destacan Vidas improbables (1994), El equipaje abierto (1996) y su último título publicado, Escaparate de venenos (2000). Os dejo un par de poemas (y pido disculpas por ser tan breve; iré poniendo más poemas):
La palabra
La mano que reposa en la mano de amante,
jugando con la joya de algún aniversario.
Los tacones rojos de una puta vestida de rojo
por el pasillo de un hotel de alfombras rojas.
La adolescente que se pone los calcetines escoceses
en un almacén de bebidas,
sentada sobre un fardo de cartones, mirando su reloj,
contando unos billetes.
El jubilado que vuelve
a casa con un ramo
de rosas sin abrir -y medio siglo
vivido ya con esa vieja
que cocina sin sal y apenas habla.
El cliente del peep show, mirando
a través del cristal de la cabina
-como un caleidoscopio de quimeras y bragas-
el girar de unos cuerpos que sonríen.
El muchacho que entra en un bar de ambiente
con ojos de gacela lastimada.
El viajero que besa la foto familiar.
El viajero que desliza
por el mostrador la tarjeta
de crédito, y se pierde
con la muchacha elegida por el laberinto de los reservados
bajo las luces especiales de un reino de peluche.
El que pronuncia un nombre, y no se duerme,
y abraza la almohada.
Los colegiales que se besan en los jardines del internado.
La separada joven que mira el teléfono
rogándole que suene.
El señor atildado que detiene su coche en una esquina
y cierra un trato
con el chapero de las zapatillas de deporte.
El niño que busca el cuarto oscuro
para quedarse a solas con la gélida
imagen de una modelo de revistas de moda.
Contra nosotros mismos: lo que llamamos amor.
Y cada cual pronuncia esa palabra
con un secreto temor y una secreta demencia.
La noche
Todos hemos llegado, a esta hora,
al final indistinto de otro día.
Igual que las columnas de los templos turísticos,
igual que las antenas
que cubren la ciudad, permanecemos
de frente ante la noche,
fatigados de luz y de trabajo.
Alguno se dispone a la lectura
de una nueva novela o de unos versos
de geométricas metáforas
y algún otro recorre el laberinto
de intriga y de ambición que es nuestra Historia
en alguna costosa enciclopedia
ilustrada con gráficos y fotos
de holocaustos modernos.
En la penumbra tersa y repentina,
habrá quien se apresure a celebrar
el espejismo frágil de otro cuerpo
conmovido y hierático,
desnudo como el agua,
que el tiempo arañará con garra firme.
Alguien escribirá una carta inútil,
traicionada sin duda
por esos enemigos poderosos
de la expresividad: los adjetivos
que intentan transmitir la esencia íntegra
del dolor verdadero.
Alguno invocará su paz con ansiolíticos
y algún otro será
el solitario alquimista del sexo de los ángeles
en la galaxia virtual de las cabinas porno,
absorto y sorprendido como un niño.
Alguien colocará explosivos redentores
en nombre de una raza y su bandera
y algún otro abrirá la puerta helada
del infierno acordado con él mismo.
En esquemáticos apartamentos de alquiler,
hay quien hace reír y quien llorar
a seres temerosos que miran las estrellas
o las luces en línea de aeropuertos lejanos.
Alguno sueña ya con los piratas
heroicos y feroces de una infancia inmortal
y muchos tejerán las pesadillas
barrocas que conciben los adultos
con visionarios fallos de guión.
Todos hemos llegado al final de otro día.
Y cada cual se dispone a proseguir
su más secreto rumbo
por el túnel salvaje de la noche.

También Benítez Reyes es autor de varias novelas: Chistera de duende 1991, Tratándose de ustedes (1992), La propiedad del paraíso (1995), una novela autobiográfica sobre la infancia, deliciosa, y El pensamiento de los monstruos (2002), donde describe la vida de Yéremi Alvarado, que se presenta a sí mismo así: "Soy policía, soy un poco vidente y algunas noches las ocupo en retransmitir un programa pirata de radio. Aparte de eso, últimamente me dedico a echarle una mano a mi amigo Jup Vergara en su agencia de viajes. Y estudio, en la Universidad a Distancia, Filosofía.»
Para mí, Felipe Benítez Reyes es, además, y sobre todo, el autor de El novio del mundo (Tusquets. 1998), una de las novelas más divertidas que he leído, y seguramente la más hilarante, capaz de hacerte reir durante las casi 500 páginas que tiene, de arrancarte carcajadas. Siempre que alguien me pregunta qué libro leo, contesto, sin dudar, El novio del mundo (para demostrar que pasárselo de cojones y leer un gran libro no es incompatible y que bajo la etiqueta de bestsellers nos están colando malos libros, malas novelas, por mucho que se defienda el entretenimiento, la diversión y majaderías y etiquetas similares que lo único que ocultan son malos libros, malas pelis, malos discos) . Su protagonista es Walter Arias, y la novela cuenta las idas y venidas de este personaje, que según el autor es "una mezcla de filósofo surrealista y de psicoanalista antifreudiano, de romántico y de obseso sexual". El novio del mundo, del que se ha dicho que es un "hilarante thriller entre picaresco y metafísico". Para disfrutar de la literatura, como decía Benítez Reyes en la nota que hay arriba. Pongo el comienzo (arrollador) de esta novela:
"Tras haberse acostado en un hotel de Amsterdam, Walter Arias se despertó a la mañana siguiente tendido en la acera de una calle de una ciudad medio modernista y medio africana que resultó ser Melilla.
Mi nombre es Walter Arias.
Cuando abrí los ojos, una especie de cleopatra de pago me miraba con fijeza, confundiéndome sin duda con un obseso sexual. "¿Echamos el rato, cariño?", me preguntó, a la vez que se oprimía los pechos con orgullo paródico.
Para eso estaba yo.
Me dolía mucho una oreja y en mi antebrazo tenía la marca de una aguja d'artagnan, con su anillo saturnal de sangre coagulada. -Te meten una porquería en el cuerpo, o sea, y dejas de ser tú, y apareces en Melilla. Enhorabuena.
Hay días, desde luego, en que si uno inventara un perfume le pondría de nombre Náusea.
Y es que a veces el Destino se parece a un agente turístico que se la tuviera jurada al mundo y que, valiéndose de la red informática, se dedicara a enviar a Beirut a los ancianos que soñaban con los laberintos adriáticos de Venecia -muchos de ellos cargados de pastillas para no marearse en las góndolas- o a desviar al Caribe a los boy-scouts que, en compañía de sus pederastas, anhelaban visitar el Vaticano para oír al Papa decir misa -a un kilómetro aproximado de distancia teosófica- en su esperanto disléxico, beatífico y babélico.
(...)
¿Un misterio?. Bueno, sí, todo en la vida es misterioso. 1) ¿Por qué es más fácil sacar el hilo de la aguja que enhebrarlo en el ojo de la aguja? 2) ¿Por qué la soledad puede procurarnos felicidad y por qué el amor correspondido puede provocarnos dolor -especialmente de cabeza? 3) ¿Por qué en el cine se te sienta siempre delante el coloso adolescente de la peluca afroyeyé? 4) ¿Por qué inventó el hombre el mito del unicornio?
Nada tiene sentido, camaradas. Todo es un misterio que gira aburridamente sobre su propio eje como una peonza metafísica. Cualquier estupidez, como quien dice, es misteriosa: ¿por qué ciertas semanas parecen eternidades y ciertos años relámpagos? ¿Por qué la ciencia moderna la tiene tomada con la placa dental? ¿Por qué todos los psicópatas de las películas se saben el Antiguo Testamento de memoria? ¿Por qué la bigamia está considerada como un delito y no como una enfermedad mental digna de compasión psicoanalítica? ¿Por qué los tuertos no lloran el doble de tiempo?
El mundo, ya digo, es un misterio giratorio, y a mí me ha tocado en suerte el ser un ente errante, uno de esos tipos que pueden acostarse en un sitio y despertarse en otro. En otro continente incluso, porque todo depende del azar, ese cubilete de dados que agita un simio epiléptico."
Enhorabuena al Nadal por este premio.
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viernes, enero 05, 2007
Un crítico cazado (una reflexión de Rafael Reig) + Las mejores chicas de 2006 + 2 canciones para la noche de reyes
Me acuerdo de que cuando estudiaba Cou teníamos la sospecha de que D. Ricardo ("el chochas") no corregía los exámenes y nos daba la nota en función de lo que nos había calificado en cursos anteriores. Si le preguntábamos en el recreo si había corregido los exámenes nos decía que no y una hora después nos daba la nota en clase.
Su método era infalible: la autoevaluación. Nos preguntaba: "¿Tú que nota te esperas?" "Pues, no sé, D. Ricardo, un 7'5..." y él decía: "Más o menos, has sacado un 7", o un 7'75, o un 6'5", dependiendo del caso. Así, las notas que cada uno sacó en 2º de Bup se fueron repitiendo, sin variación, en los dos cursos siguientes, con independencia, claro, de cómo se hacían los exámenes.
Todo esto viene a cuento de la reseña o sentencia publicada ayer en El Cultural por Rafael Reig. Cuenta el reciente caso del crítico sueco Kristian Lundberg, que publicó una reseña sobre una novela policíaca, no sólo sin que se hubiera publicado, sino sin que se hubiera escrito siquiera. No está mal lo del notas, nada mal: "la trama es previsible", escribió y "la caracterización de los personajes demasiado plana".
Claro, que Reig, lejos de escandalizarse, cree que es una actitud a imitar. Pongo íntegro su fallo, porque no tiene desperdicio (el texto completo lo podeis leer en este enlace).
"Que debo absolver y absuelvo, con todos los pronunciamientos favorables, a D. Kristian, de los delitos de fraude crítico y majadería monumental. Que dispongo que sea readmitido como crítico en su periódico. Otrosí, que debo recomendar y recomiendo que el ejemplo de D. Kristian sea imitado sin pérdida de tiempo en nuestros suplementos literarios y, a partir de ahora, sólo se publiquen críticas de novelas que no hayan sido jamás escritas, como, por ejemplo: La defensa Grunfeld, de Enrique Vila-Matas (“brillante, inquietante y enigmática”, “un jaque mate en veinte capítulos tan sobrios como precisos”, etc.); Ficciones febriles, de Rosa Montero (“indagación en la esencia contradictoria de la maternidad”, “prosa urgente, directa y certera”, etc.); El quicio del mundo, de Benjamín Prado (“valiente denuncia del abuso de poder en las relaciones cotidianas, en la pareja, en la oficina, en el taller”, “desoladora belleza de lenguaje”, etc.). Así, no sólo se evitaría a críticos y autores el fastidioso trámite de leer y escribir, sino que los suplementos se volverían menos previsibles y mucho más interesantes. Puesto que los críticos siempre dicen lo mismo, deberían llevar a cabo al menos un esfuerzo de imaginación para inventar la nueva novela no escrita por el autor, quien a su vez se evitaría tener que volver a escribir otra vez la misma novela con distinto título y personajes".
Las mejores chicas de 2006
No sólo de listas de lo mejor del año en libros, discos y pelis vive el hombre, no señor. Los dos autores del blog Testosterona (graciasss) hacen su lista de chicas de 2006, aunque ellos ponen 2007.
Rodolfo Langostino elige a Alessandra Ambrosio y hace una mención especial a Scarlett Johansson ( enlace)

Por su parte, Alfie Elkins elige a Kelly Brook entre otras cinco ( enlace )

Las imágenes están sacadas de una página muy interesante: Skins.be donde podeis encontrar diferentes elecciones.
Disculpen las lectoras, pero en cuantico encuentre idéntica selección de 2006 en sección hombres, lo pongo (digo que si lo pongo, vamos...)
Dos canciones para la noche de reyes
De entre los blogs musicales que suelo visitar, el que escribe Marta, Fuck me I'm twee!, es uno de mis favoritos.
El día de nochebuena de este año ponía una recopilación que tituló "Fucking xmas.25 canciones de navidad" en la que incluía temas de Aislers set, Holly Gollightly, The boy least likely to y otros más que me sorprendían por muchos gustos compartidos. Este es el enlace al post Salva mi navidad, donde, al final, teneis dos enlaces (megaupload y mediafire) para bajaros la recopilación (magnífica). Gracias, Marta.
En esa recopilación encuentro dos temas perfectos, de grupos españoles, para esta noche de reyes:
Astrud: son los padres
La música del dúo Astrud no deja a nadie indiferente. Mezcla de músicos, performers, cronistas, provocadores, articulistas... han sido de los pocos en plantar cara (de verdad) a la monarquía (recuerdo unas fotos plantados enfrente de la casa de una de las infantas, con unas pancartas que decían aquí no hay quien viva y menos infanta y más fanta). Tienen un fotoblog. Creo que es una de las propuestas más interesantes y originales de por aquí. Iconoclastas, adorables.
Corazón: el regalo
Corazón (también un dúo, como Astrud) es un grupo con mucho que decir. Con una música tranquila, encantadora, muy bien arreglada (que mira a otros tiempos) van tejiendo unas historias con un poso de amargura, intrigantes, tristes y muy hermosas. Su canción María del Mar (en su disco Melodrama) me parece uno de los mayores aciertos de estos últimos años (la tercera mejor de 2005, según Rockdelux): ("Al colegio una vez más / de la mano de mamá / las coletas me aprietan / y yo no puedo pensar.") En este enlace se puede oir el comienzo.
Os dejo también el vídeo de Jugando con el corazón (otra delicia irresistible) porque este año os habeis portado muy bien. Besos y abrazos y buen fin de semana. Nada de lluvia y nada de frío.
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jueves, enero 04, 2007
El cine que viene: Time, de Kim Ki-Duk + Tres grupos que nos dejaron en 2006: Grandaddy, Luna y Gigolo Aunts.
Según leo en Cortos y Trailers (gracias), se trata de una mujer, que por miedo a dejar de ser amada, decide hacerse la cirujía estética y desaparecer.
Hay que verla.
Tres grupos que nos dejaron en 2006
Grandaddy supo, mejor que nadie, afilar melodías imperecederas y hacer que entraran de forma mágica en nuestros oidos. Cálidos, muy familiares. Jason Lytle, nuestro abuelito, seguirá, con toda seguridad, en otros proyectos. Dejo el tema Now It's on.
Luna , a pesar de venir de Galaxie 500 (umm), nunca llegaron a ser ese gran grupo que se esperaba. A pesar de entregar varios discos muy buenos, nunca llegaron a traspasar ese fino velo que tendría que hacerlos soberbios. Eso sí, pocos grupos con tan buenas guitarras. Dean Wareham y Britta Phillips ya han funcionado en solitario. Pongo Lovedust.
Gigolo aunts ha sido un grupo que ha sabido hacer canciones redondas, de ese pop-rock que tanto me gusta y que no me cansa. Por aquí tuvieron su minuto de gloria haciendo la versión inglesa de la chica de ayer. A mí este tema, Where I find my heaven? siempre me recordará otros tiempos en los que no peinaba canas. Temazo (a pesar del vídeo)
También en 2006 se separaron Arab Strap, pero eso ya lo conté ( enlace )
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