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domingo, diciembre 18, 2011

Cuando los Sánchez (El telephone line de la ELO y Don't let it show, de Alan Parsons)


Yo empecé a crecer en esa época en que los discos costaban 180 pesetas en los Sánchez (una cadena de electrodomésticos de Granada), 360 los dobles (que prácticamente se limitaban al Saturday Night Fever y a Grease). Y créanme: era mucha pasta.

Con 12 años, había dos temas que me tenían subyugado: Telephone line, de la Electric Light Orchesta y Don't let it show, de Alan Parsons Project.

Crecimos, pues, entre órganos, falsetes y trompetas , en el esplendor de una forma de hacer música a base de naturalismo (si se hablaba de un teléfono, había que cantar, al menos al principio, con voz de teléfono y éste debía abrir el tema), mucha sensibilidad y algo de exhibicionismo.

Sin embargo, aquellas cotas de emoción fueron enormes; a base de levantarse para poner de nuevo el brazo del plato en el hueco sin rallar del comienzo de la canción, uno supo que esa especie de compulsión y necesidad de oír estas canciones una y otra vez no era sino esa especie de choque de tres mil trenes que te provoca en el alma el encuentro con algo hermoso.

También de allí anoté el rastro de tristeza que siempre dejan las canciones que uno prefiere (por muy energéticas que sean), ese sonido que se eleva por encima de la verbena y se queda, quieto en el aire, para que el domingo la plaza sea pura nostalgia, ese fervor caído que dijo Cernuda.

Vuelvo ahora a estas canciones de mis 12 años y me pregunto dónde, dentro de mí, habrán dejado su rastro de polvo hermosísimo y tristísimo, desde dónde miro ahora, sepultado entre las mantas de estos acordes.

(Nota: gracias, Joan, por su generoso comentario)




viernes, diciembre 17, 2010

Morente, Lorca y Lagartija Nick

El Morente que a mí más me gustó es el que asistía en primera fila, atónito, interesado, disfrutando, a un concierto de Sonic Youth.

Dejo aquí dos temas de su disco con Lagartija Nick, Omega, de 1996, un monumento que quedará, estoy seguro: Ciudad sin sueño y Omega, que abre, de forma casi milagrosa, el disco.

Feliz fin de semana.



lunes, julio 26, 2010

Sword of Damocles, de Lou Reed


Ya he hablado por aquí de ese disco de Lou Reed, de 1992, que se llamó Magic and Loss. Me detuve en una canción que al final no se incluyó, la versión de This magic moment, de Doc Pomus (enlace).

Pero me quiero parar hoy en Sword of Damocles, de ese mismo disco, Magic and Loss, en el que Lou Reed contó la pérdida (antes y después) de su amigo, el genial Doc Pomus.

Aterrador, hermosísimo, me parece uno de los Reed más inspirados. La muerte de cerca, sí, pero también esa especie de paz a través de la redención.

Pero, sobre todo, me gusta ese tono de confidencia, cómo se repite, doliendo, la misma melodía y cómo cuenta Reed todo el proceso de radioterapia, quimio, etc y me encanta que confiese que todos esos venenos ya se los habían metido ellos antes, en la calle, para drogarse. Dejo aquí la letra, y el tema (vídeo en directo y audio del disco -poderosísima-), y les deseo un felicísimo lunes con este trallazo (ahora me acuerdo de tí, compa Manuel)


There's a bit of magic in everything
and then some loss to even things out

Hay un poquito de magia en todas las cosas
y luego alguna pérdida para compensarlo todo.

Sword of Damocles

I see The Sword of Damocles

is right above your head
They're trying a new treatment
to get you out of bed
But radiation kills both bad and good
it can not differentiate
So to cure you they must kill you
the Sword of Damocles hangs above your head

Now I have seen lots of people die
from car crashes or drugs
Last night on 33rd st.
I saw a kid get hit by a bus
But this drawn out torture over which part of you lives
is very hard to take
To cure you they must kill you
the Sword of Damocles above your head

That mix of morphine and dexedrine
we use it on the street
It kills the pain and keeps you up
your very soul to keep
But this guessing game has its own rules
the good don't always win
And might makes right
the Sword of Damocles is hanging above your head

It seems everything's done that must be done
from over here though things don't seem fair
But there are things that we can't know
maybe there's something over there
Some other world that we don't know about
I know you hate that mystic shit
It's just another way of seeing
the Sword of Damocles above your head







Hsce un año y dos días: Las canciones de mi vida: Hitsville UK, de The Clash

viernes, junio 25, 2010

Last outpost, de Telstar Ponies

Enlazando con el lunes, quizá, algunas veces, el amanecer y el anochecer de estos días son como la épica de este tema en el que, hace años ya, me perdía muchas veces (tal vez demasiadas). (Me acuerdo de un poema de Margarit, que hablaba de la épica de los ponientes de una ciudad, imagino que Barcelona).

Después de tanto tiempo, ahora sé que buscaba para mí, queriéndolo, algo de este crescendo, sentir esta ascensión, casi imposible, de ir un límite a otro, es decir: subir cuando ya no se puede subir. Ese, en definitiva, es el reto, lo que se esconde en todos los retos. Y tal vez permanece y me recuerda aquel otro de Claudio Rodríguez: imposible ir a donde no hay nadie.

(Buen fin de semana a todos)

viernes, mayo 21, 2010

The weather prophets + Flamin' groovies + The Smiths + The National: Bloodbuzz Ohio

A solas con los fantasmas, rodeándome de canciones que un día me rodearon.

Me pregunto por qué las escuché tantas veces, por qué formaron una especie de muralla en torno a mí dentro de la que me construía, como esa toalla que se extiende al aire para cambiar el bañador por ropa seca, al lado de un coche aparcado en la misma arena, al filo del mar.

¿Se puede conocer a alguien siguiendo el rastro de los sonidos que han salido de su habitación, registrando y ordenando las canciones que le han atravesado el centro del alma? Seguramente, no, pero queda, seguro, un resto de polvo desde el que esbozar, siquiera, un mapa en el que comenzar a guiarse. A ciegas, eso sí, siempre a ciegas.

Les dejo aquí tres de mis temas de siempre y una canción nueva que descubro en Los colores de los pensamientos (gracias, Viola)

The Weather Prophets: Why does the rain?




Flamin' groovies: Hold on me





The Smiths: Meat is murder (Madrid, 1985)



The National: Bloodbuzz Ohio





Y no mucho más, mis queridos niños y niñas. Ya ven cómo está el tiempo, sí señor y creo que habrán visto alguna chica en minifalda (yo, sí). Pues continúa igual, así que ya saben, a pasear y divertirse. Lo mejor de la semana viene de Rubalcaba. En relación a las últimas detenciones de ETA, alguien le ha preguntado en una rueda de prensa si sabía si estaban preparando un atentado. Y él (me cae muy bien) ha contestado: Pues no lo sé; "les aseguro que no estaban rezando el rosario". Genial. Por mi parte, no estaré por aquí hasta el lunes 31 de mayo; me tomo una semanita de descanso de artefacto para poder atender ese artefacto que me proporciona comida caliente. Besos y abrazos y gracias miles por su tiempo y su paciencia.

Hace un año y un día: Fotografía: Juan Buhler

lunes, marzo 22, 2010

Alex Chilton, in memoriam


Se nos va otro de los grandes. Alex Chilton (Memphis, 1950) moría el pasado miércoles, con 59 años. Lideró aquella banda (bueno, esta banda, porque se habían reunido y seguían tocando en directo) que se llamó Big Star, uno de mis grupos de cabecera, y autores de una de mis canciones de siempre: September gurls, que ya traje por aquí (enlace) y que hace llorar a José Montalvá.

En Jenesaispop se puede leer algo más sobre Chilton y Big Star (enlace).

Big Star, como Teenage FanClub y tantos otros, son artífices de uno de los conjuntos más logrados de canciones perfectas. Buscando siempre la eternidad en esos tres minutos redondos de una canción, Alex Chilton se la ganado. Gracias, Mr. Chilton.






Hace un años y dos días: Un corto de Álvaro Vega Rico + Magnesia, de La buena vida + Una historia del Tanned Tin

viernes, marzo 05, 2010

Un adelanto: una canción de Nacho Umbert y la Compañía


Tenía previsto hoy viernes dejarles una entrada (completita) sobre un disco que me tiene absolutamente emocionado: Ay... de Nacho Umbert y la Compañía (Acuarela.2010) y que creo que es un verdadero acontecimiento a la hora de celebrar la música que tenemos por aquí.

Por las cosas que nos pasan (jaleos, prisas, lío, semanas complicadas...) no he podido terminar el post. Sin embargo, no he podido resistirme a dejarles, como aperitivo al post del lunes, una canción deliciosa de este soberbio disco, que repasaré, d.m., porque merece la pena detenerse un poco en sus historias, en la riqueza -casi de orfebrería- de su música.

La canción se llama Confidencias en el palomar y nos cuenta la historia de dos viejecitos que, algo cansados, se dedican a contarse ese tipo de hazañas o guerras de las que sólo son capaces los viejecitos. Atención, porque, además de arrancarles alguna sonrisa, les partirá el corazón ese momento de ternura -casi asfixiante- cuando arrancan las proezas en el minuto 2 segundo 13, tras el despliegue -a modo de edredón íntimo puesto a ventilar- de un piano que se estira y las cuerdas. Preparen los pañuelos.




Y no mucho más. En los foros de meteorología se discute -con fervor- sobre una entrada fría para el fin de semana, así que estaremos pendientes. Como estamos con Umbert, les pongo debajo el meteograma para Barcelona. Con este invierno tan tremendo, vamos a terminar escribiendo una elegía a las muchachas en minifalda, que siguiendo el magisterio del bueno de Manrique, pregunte: ¿Y las muchachas en minifalda /qué se ficieron?/ ¿Qué fue dellas?/ ¿Qué fue de aquellas piernas bronceadas/ y tantos pies descalzos que trajeron?. Como ven, a pesar del tiempo (meteorológico y cronológico), las fijaciones siguen siendo las mismas, y como decía LeCarré (y ya tantas veces he repetido por aquí), el secreto de la vida es hacerse viejo sin hacerse mejor. En fin, en fin. Qué cosas. Agradézcosles su tiempo y su infinita paciencia con este marrdito artefacto. Besos y abrazos y varios gritos: Biba Umbert, Biba La compañía, Biba Ay... y biban los viejecitos que cuentan historias.



Hace un año y un día: Homo Sampler, de Eloy Fernández Porta.

viernes, febrero 26, 2010

Las canciones de mi vida: Lenny Valentino, de The Auteurs


Llego siempre tarde, es así. Hace un par de semanas estuvo por aquí el gran Luke Haines y no hablé de él, así que lo hago ahora, aunque ya no venga mucho a cuento.

Haines formó, allá por los 90, los magníficos The Auteurs, una de las bandas más prometedoras de aquella época. Debutar con un disco como New Wave, de 1993, fue siempre poner el listón muy alto. Repleto de canciones enormes, uno vuelve ahora a él y se descubre disfrutando.

Lenny Valentino abría aquel disco. Ni que decir tiene que a mí me volvió enseguida loco. Con la energía justa, con ese toque épico de lo que es de verdad, Lenny Valentino tenía, además, algo que entonces me importaba (y mucho) y que buscaba en todas partes: elegancia. La música elegante, la literatura elegante, pienso en esos conceptos y enseguida me pierdo. Pero sé, aunque me equivoque muchas veces, reconocerlo en algunas canciones.

The Auteurs no fueron una de esas bandas artys al uso, en el fondo huecas. The Auteurs (y se vio luego, con la segunda formación de Haines, Black Box Recorder, otra banda deliciosa que traeré por aquí) era un grupo totalmente pegado a la tierra, carnal, en el fondo tan sudoroso como los pantanos de Nueva Orleans, un pretexto para ir desde fuera hacia el más rontundo centro del alma. Qué delicia.

Les dejo, claro, Lenny Valentino, con dos versiones (la de estudio y una en directo que me ha gustado) y otra canción del mismo disco que me encanta, Life classes, life model, rotundamente épica, y con ese final del que llevo años intentando extraer un poema: "Now I'm a cowboy, carrying a gun, life classes, life model...".









Y qué les voy a contar que ya no sepan. Pero qué jartura de lluvia, de mal tiempo, de viento y de frío, uffffff. Y ahora les ha dado por decir que mañana sábado viene la tormenta perfecta, (lo que entre nosotros, para entendernos, es una ciclogénesis explosiva) eso sí, sin el Clooney, qué cosas. Si de repente aparecieran por la calle mil muchachas en minifalda (fíjense en la aliteración con la m, de ummmmm), a lo mejor ni las veía, preocupado como voy de no volver a empaparme los calcetines, mojarme esa calva tan bonita que me está quedando, no volver a enfriarme y seguir maldiciendo para dentro, que es algo que con los años me va gustando cada vez más. Así que finde tranki (me encantaría escribir como los muchachos de ahora), que adornaremos con algún paseo entre tormenta perfecta y tormenta perfecta, y algún plato, que ya vocearé aquí. Besos y abrazos, mis queridos niños y niñas. Gracias por su paciencia, y por su tiempo. Biba ese buen tiempo, que llegará (digo yo).

Hace un año y un día: La concejala antropófaga, nuevo corto de Almodóvar

lunes, febrero 01, 2010

Una canción triste: Are you satisfied?, de Tram

De Tram, una banda casi desconocida (todavía hoy), no sé si su segundo o tercer trabajo, que se llamaba Frequently asked questions y que se abría, de manera espeluznante, con este canción, Are you satisfied?, que estuve oyendo dos o tres semanas allá por el 2000.

Arrollador, tremendo, tristísimo, hermoso, con una cadencia perfecta, con ese ritmo de la tristeza que te cala meciendo una tarde en la que buscas, entre las estanterías, todos esos temas con los que alguna vez te has hundido y que te han ayudado a sentirte mucho más triste, más desolado, sí, pero también más hermoso. Lo subo, en vídeo y audio, para que puedan disfrutarlo. Preparen los pañuelos.






Hace un año y dos días: Sangre, de Shotta + Rémi Gaillard

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viernes, enero 08, 2010

Neil Young: Hey, hey, my, my + Iron and Wine: Flightless bird

Con poco tiempo y no muchas ganas de escribir, les dejo un par de canciones, rabiosa una, dulce la otra. Quizá son la misma canción, y la rabia y la dulzura son idénticas, me digo hoy.

Pocas veces puede uno oír un tema en directo que tenga un final de más de dos minutos. Neil Young (hacía mucho tiempo que no lo traía por aquí) lo hace. Cada vez que lo veo, me gusta más y, no sé, hay algo en mí que pide parecerme a él.

El segundo tema, la deliciosa toma de Flightless bird, de Iron and Wine, la puse hace un año, pero me apetece volver a traerla, volver a acercarme a esta canción que, hoy, necesito escuchar. Espero comprendan la repetición y la disfruten.





Poco más, como les decía. No me dirán que no les apetece este fresquito que todo lo cubre. Viene algo más de frío, pero al cuerpo -creo- le sienta bien. Disfruten del fin de semana. Gracias por su tiempo y generosidad. Besos y abrazos.

Hace un año y un día: Pido que sea hoy el viernes prometido, de Alberto Santamaría

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jueves, diciembre 31, 2009

Para el 2010


¿Qué más les puedo contar que ustedes ya no sepan? Pues eso, no mucho que añadir a estas horas que quedan para liquidar otro año (y ya van unos cuantos, sí señor).

Como cantaba Sinatra, ha sido un buen año, pero espero más, mucho más, del que viene.

Nos irá bien, muy bien, lo vamos a pasar pipa y seremos felices, rotundamente felices. Será el 2010 un año cojonudísimo, ya lo verán.

Gracias por su generosidad y su tiempo, gracias por sus cálidos comentarios, por su presencia. Les mando besos y abrazos y les dejo una canción un poco cool, elegantona, ligeramente desfasada, pero perfecta para tachar un par de propósitos y añadir otro (en forma de deseo): ser felices.



Hace un año y dos días: 2008

Hace un año y un día: El mejor de los tiempos: Ramoneda y Dickens y, a todo esto, feliz 2009.

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viernes, diciembre 18, 2009

Música para las penas, de 091 (bueno, y algunos calendarios de retotollúas chicas desnudas)

Viernes y sólo les traigo una canción; eso sí, una canción que a mí, y ya han pasado años, me sigue conmoviendo: Música para las penas, de 091. No sé, tiene algo muy especial, una especie de lejanía, de tristeza, que no deja de rondarte cuando las escuchas. 091 fue un grupo genial y este tercer disco (edito y gracias al Sr. comentarista anónimo), Debajo de las piedras, de 1988, a pesar de problemas con la producción, un disco ejemplar.




Y no mucho más. Tremenda semana (meteorológicamente hablando) y tremendo el fin de semana que se avecina, con mucha lluvia (que ya no para) y mucho frío. La aemet me pone aquí, desde donde les escribo, una previsión para el domingo de 0 de máxima y -8 de mínima. Qué cosas. Lo cierto es que las previsiones las hace un ordenador y no sé no sé, pero como sea cierto ya les contaré el domingo que paso. Como no habrá muchas muchachas en minifalda por la calle, para los coleccionistas de calendarios de chicas retotollúas desnudas (es decir, todos aquellos que siempre hemos soñado -en secreto- con tener un taller o una cabina de camión), les paso unos enlaces para descargarse algunos: el de Kitti Lea (enlace), Rhian Marie Sugden (enlace), el de Danni Wells (enlace) y el que a mí más me motiva para comenzar el año: el de Kelly Andrews (enlace). En fin, mis queridos niños y niñas, disfruten del finde y comiencen con los excesos para que no les pillen las fiestas desprevenidos y sin un ligero calentamiento. Un millón de gracias por su tiempo y su paciencia, por su generosidad, por sus comentarios a la cita de Davies. Besos y abrazos y biban los domingos de 0/-8.


Hace un año y tres días: Un kiosco cerrado (un poema inédito)

Hace un año y un día: ¿Pueden caer del cielo cientos de danesas en topless?

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viernes, septiembre 11, 2009

Adriano Celentano y George Benso: ahí es nada

El tema es viejo: la redención de un bárbaro o bestia por una bella: Il bisbetico domato o El fierecillo domado. Claro, que el tema puede renovarse si viene de la mano de Ornella Mutti y Adriano Celentano.

En la escena que traigo, el bestia se revela contra la máquina. Quiere demostrar que el hombre es superior a ella y echa un peculiar pulso con un artefacto para triturar uva.

Parafraseando a Borges, yo, que tantos hombres he sido, no he sido nunca éste que pisa la uva enfrente de todo el pueblo, y al lado de una máquina diábolica.

Me hubiera encantado. Es casi imposible bailar así.



Y para que aparten un poco de los oídos el tema de La pigiatura, un clásico de los de volverse locos: Give me the night, de George Benson. Poco les puedo decir: seguro que alguna vez han caído rendidos ante este tema. De 1980, parece más antiguo, pero también tiene algo del futuro.

Yo, que tantos hombres he sido, no he sido nunca ése que, en la luz de la madrugada de Harlem, descubre el riff diabólico de guitarra que arropará un tema que se va a llamar Give me the night.




Y no mucho más. Viene ya, desde mañana, ese fresquito que lleva uno tiempo esperando. Ahora sí: tiempo de rebecas y de ver acercarse el otoño, que será espléndido y hermosísimo. Un millón de gracias por su tiempo y paciencia, por estar ahí. Abrazos y besos y avanti (mientras uno, al menos en su imaginación, pisa uvas y baila).

Hace un año y tres días: Casa de citas: Günter Eich

Hace un año y dos días: Mudanzas (un poema inédito)

Hace un año: Septiembre
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viernes, julio 24, 2009

Las canciones de mi vida: Hitsville Uk, de The Clash

Llevo un par de días canturreando esta canción allá donde voy, la tengo en la cabeza, no se me va y no quiero que se vaya. Oí una versión en el final de una de las repeticiones de Desafío extremo, que ponen ahora en Cuatro, y ahí se me quedó la canción, espero que por mucho tiempo.

Hímnica, con una melodía milagrosa, Hitsville Uk tiene todo lo que puede llegar a tener una canción y consigue lo máximo que puede hacer una canción: quedarse dentro de ti.

Me acuerdo de una peli que me gustaba, El hombre que perdió su sombra, de Alain Tanner. Recuerdo a Paco Rabal hablando, diciendo: "¿El comunismo?. Eso no ha muerto, hombre. A lo mejor lo que pasa es que todavía no ha empezado."

Con The Clash me pasa eso. Que pienso que el punk, a lo mejor, todavía no ha comenzado siquiera, que la propuesta, la mirada y la intención de los Clash va más allá de donde ellos pudieron llegar y que se hace necesario tomar el relevo (en música, en literatura, en lo que sea).

The Clash ha sido uno de los grupos más importantes de la historia última de la música. Ellos supieron, como nadie, contarnos la tremenda realidad inglesa de un tiempo convulso, como son quizás todos los tiempos. Inteligencia, talento, sensibilidad y emoción, mucha emoción, nadie como ellos para destrenzar los hilos grasientos de una época que ahora parece lejanísima.

Por eso ahora me pregunto por qué no hay hoy, con lo que está cayendo por estos andurriales, un grupo similar a los Clash, alquien que sepa contarnos qué está pasando, qué sentimos, qué hacemos al hacer o no hacer nada.

A mí me vuelve loco este tema. Si no lo han oído nunca, a ver qué les parece. Si ya lo conocen, vuelvan a él, que se les meta en la cabeza y les aseguro, sí, que van a ser felices, muy felices. Ya puse por aquí otro tema de The Clash (enlace)

Les dejo un vídeo y el audio, además de la letra.





They cried the tears, they shed their fears,
Up and down the land,

They stole guitars or used guitars

So the tape would understand


Without even the slightest hope of a 1000 sales

Just as if, as if there was, a Hitsville in U.K.
I know the boy was all alone, til the Hitsville hit U.K.


Remember


They say true talent will allways emerge in time,
When lightening hits small wonder

Its fast rough factory trade
No expense accounts, or lunch discounts

Or hypeing up the charts,

The band went in, 'n' knocked 'em dead, in 2 min. 59

I know the boy was all alone, till the Hitsville hit U.K.


So hit it


No slimy deals, with smarmy eels in Hitsville U.K.

Lets shake and say, we'll operate in Hitsville U.K.

I know the girl felt all alone, till the Hitsville hit U.K.

The mutants, creeps, and musclemen,
Are shaking like a leaf,

It blows a hole in the radio,
When it hasn't sounded good all week,

A mike 'n' boom, in your living room, in Hitsville U.K.

No consumer trials, nor A.O.R., in Hitsville U.K.,


I know the boy felt all alone,
Till the Hitsville hit U.K.


Now the boys and girls are not alone,

Now that Hitsville's hit U.K.

I know the boys and girls are not alone,
Now that Hitsville's hit U.K.


I know the boys and girls are not alone,

Now that Hitsville's hit U.K.


I know the boys and girls are not alone,

Now that Hitsville's hit U.K.


Y no mucho más, queridos niños y queridas niñas. Ahora sí que comienza mi cuenta atrás para marcharme unas semanas el próximo sábado. A ver si hacemos algo digno para el artefacto la próxima semana, para dejar buen sabor de boca al respetable, que es el que sigue mandando. Hoy seguirá el fresquitillo, pero mañana comienza de nuevo una andanada de calor. Perfecto. Un fin de semana que no sea ardiente, no es fin de semana. Se sudarán las siestas, como Dios manda, y volveremos a las terrazas, donde siguen estando las muchachas en minifalda (dénse prisa, que no tardarán en irse a la playa). Yo (además de quitarme papeles de encima de la mesa, como diría Martínez) voy a seguir oyendo los Clash, y voy a intentar terminar una recopilación para regalarles como extra de verano, junto a un póster desplegable de Beyoncé. Internet no está bien inventado del todo; debería permitir mandar cositas, como adjuntas a los correos. Todo se andará y yo les podré mandar o dejar aquí una casete y el póster de Beyoncé. Muchas gracias por su tiempo y su generosidad. Gracias por su paciencia y, como diría mi querido compa Manuel, gritemos juntos: biban los Clash.

Hace un año y un día: Novios abandonados

Hace un año: Narración y Literatura (un banco, una recién nacida, Nabokov y un pastor)

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lunes, julio 06, 2009

Las canciones de mi vida: I love to love, de Tina Charles

Cuando he leído que este tema (soberbio) de Tina Charles está fechado en el año 1976 me he quedado extrañado, porque recuerdo haberlo oído algo más tarde, en torno al 78 ó 79.

No lo olvidaré nunca. Tenía 11 ó 12 años. Por esas cosas que pasan, un verano (terminaba julio) logré, con otros amigos, colarme en una fiesta de gente algo mayor. Fue en Colinas Bermejas, una urbanización de chalets cerca de Granada (ahí también empezaron 091, por cierto).

Sin saber bien por qué, supe allí que esa canción tenía algo de lo que me tenía que apoderar lo antes posible.

Nunca olvidaré un grupo de chicas mayores que cantaba, en una especie de coro, y a voz en grito, esa canción, I love to love. No es que me gustaran aquellas chicas (seguro que también), sino algo más: a través de aquella canción, entraron, en el centro de mis ganas, todas las chicas, todos los veranos que pudieran ser como aquél y aquel momento, todas las canciones que se pudieran cantar y bailar, todas las fiestas como aquélla.

I love to love hizo que deseara, más que nunca, ser algo mayor, que el tiempo pasara rápido y encontrarme en el centro de todo aquello de lo que, por el momento, estaba fuera. Ahora, cuando oigo I love to love, deseo ser algo menor, aunque sea un momento, para sentir aquellas ganas, aquel hambre, aquella sed.

Les dejo el vídeo y el audio.






Hace un año y dos días: Dr. Zito y la blogosfera + Joan Miquel Oliver

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viernes, junio 26, 2009

Mis cosas, con una gota de publicidad y un temazo:Telstar, de The Tornados


Cristina García Rodero


Cuando Santa Teresa escribió aquello de vivo sin vivir en mí, seguro que estaba liada y lo de desear la muerte y no morir, sería algo de lío también. Dejó de no vivir en sí cuando, estoy seguro, descubrió las propiedades de un buen éxtasis. En eso ando, y lo repito de nuevo: una religión, un cuerpo, una pastilla, como pedía Parreño, es decir, ando buscando un buen éxtasis que me quite tanta tontería que tengo encima y que me ha impedido esta semana actualizar el miércoles.

No se vayan a pensar que la tontería y el lío sólo me impide actualizar; el viernes pasado, camino de Granada, a servidora -como decía Nuñez- sólo se le ocurrió llenar el depósito del coche con Gasolina 95 en vez de eso que llama Gasóleo A. El resultado fueron algo más de tres horas en un taller de Santa Elena, el primer pueblo de Andalucía entrando por Despeñaperros. Le iba a contar yo al mecánico lo de vivo sin vivir en mí cuando me miraba y pensaba: hay que estar tonto, pero no sé si hubiera entendido tan hermosos -y extraños, que hay que decirlo- versos aplicados a un depósito a rebosar de un líquido inflamable que no le corresponde.

Así que en esas ando, pidiendo a gritos una religión, un cuerpo, una pastilla, que me centre, más las dos últimas que la primera. Pero lo cierto es que la edad, queridos niños y niñas, además de una broma de muy mal gusto, nos lleva por esos caminos del error, error que en nuestra juventud no cometimos, ni borrachos. Y pienso y a lo mejor es que, al estar normalmente sin un duro, nos lo pensábamos muy bien antes de echar 300 pesetas de gasolina, o no había Gasóleo y tanta variedad de mangueras, yo qué sé.

Pues eso, que traigo un viernes ligerito, con un simple anuncio (que, como todos los de Axe, me ha gustado), y un temazo que no conocía hasta que cerró un capítulo de Mad men. Extrañísimo, dulce y altisonante, Telstar carece de los prejuicios con los que muchos grupos se enfrenta hoy a la música. Se trataba de hacer canciones, de dejarse la piel en el tema, sin pensar tanto en efectos y transiciones, en medios tiempos, en gorgoritos. Aquí hay emoción (y mucha), un aroma a ese gesto en el que nos descubrimos como los extrañísimos que, en el fondo, somos.

Axe



Telstar, The Tornados



Y no mucho más, queridos niños y niñas. Por lo que llevan puesto, habrán notado algo más de fresquito y, claro, no deja de ser una alegría. Hoy seguirá con fresquins, pero irán subiendo las temperaturas un poco y volverá el calor, puro y simple, la semana que viene. Eso es lo bueno del tiempo. Si hace calor, sabemos que cederá, y también que volverá a asfixiarnos. Nada es para siempre, no señor. Leo ahora mismo la muerte de Michael Jackson, ayer la de Farrah Fawcett. También leo que la fotógrafo Cristina García Rodero, tan querida por mí, entra a formar parte de Magnum (enlace). Enhorabuena. Por mi parte, agradecerles su tiempo, su paciencia, su generosidad. Besos y abrazos.


Hace un año y tres días: Misterios del liberalismo: Esperanza Aguirre y los 100.000 empleos

Hace un año y dos dias: Tu vida en Super-8, un poema de Jesús Llorente Sanjuán

Hace un año y un día: Una travesía (The Walkabouts tocan El tren sale a las 8, de Mikis Theodorakis)

Hace un año: Casa de citas: Marguerite Duras

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viernes, mayo 22, 2009

Corto: Last day dreams, de Chris Milk y Convivir, de Edgar Lledó + Publicidad: el mejor trabajo del mundo + Sensitive, de The field mice

Vía Llámame Lola traigo este corto de Chris Milk sobre una propuesta de un festival, 42 x 42: que 42 directores cuenten 42 sueños en un corto de 42 segundos. El resultado es genial y, si no cuento mal, prevalece el amor, la familia, la amistad. Que lo disfruten.



Muy diferente y absolutamente genial también es este corto de Edgar Lledó, que veo en ese pozo sin fondo que es la página de Notofilmfest. Con la rapidez de ese chiste corto del que nos reimos cuando nos acordamos de él, sin fallar nunca, nos manda a algo que, sin duda, alguna vez nos ha pasado a todos.


Vía El barón rojo me encuentro este anuncio al que responderían dos dichos: dios da pan a quien no tiene dientes o nadie está a gusto con lo que tiene. En todo caso, uno llega a comprender a este pobre hombre, ¿verdad?



Y para terminar una cancioncita de ésas a las que uno vuelve y atrapa de nuevo y regresa a una época en la que la música, a lo mejor, significaba más de lo que es ahora. En todo caso, Sensitive, de The field mice (aquel grupazo), es una de mis canciones. Con esa subida tremenda de mucho más de tres minutos (después de un arranque normalito), uno no sabe si ponerse a pegar saltos o llorar. En medio de la tristeza y de la euforia, esta canción dice más de mí que todo lo que podría contarles hoy: de lo que fui, de lo que, tal vez, soy y también de lo que oiré y sentiré dentro de veinte años, si todo va bien. No se pierdan, por nada del mundo, este balazo al centro del alma.



Y no mucho más, queridos niños y queridas niñas. Me queda por contar el fin de semana pasado (no te he contestado todavía, Andrés, pero lo haré y te contaré), la luz de los amigos, el olor de Granada, la alegría tremenda de las vueltas. Pero eso será, d.m., la semana que viene. Les dejo el pronóstico del tiempo: bajan las temperaturas y a lo mejor llueve mañana. No está mal. Se cansa uno de todo, como el masajista de modelos, y esta semana de primeros calores no ha estado mal, pero también estaría bien algo de lluvia sobre la tierra caliente, una siesta ligera oyendo una tormenta, ese jersey de perlé que espera que refresque. Muchas gracias por su tiempo, sus comentarios y su paciencia. Abrazos y besos.


Hace un año y un día: Resaca hank over (III): Yo sé de qué va esto, vaya, de Safrika

Hace un año: Publicidad: Si no es para vos, no es para vos

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miércoles, mayo 13, 2009

Invitación (y un temazo de Magnolia Electric Co.)







Y no mucho más, queridos niños y niñas. Termino aquí esta breve semana. Mañana, d.m., iré para Granada. Les dejo el cartel que anuncia la lectura del sábado y el magnífico díptico que ha hecho -él solito, no le he echado ni una mano- Juan Carlos Friebe, Gun, al que agradezco con todo mi corazón la generosidad y su perfecto hacer.

Quien quiera, ya sabe, estaré leyendo unos poemitas el sábado por la mañana. A quien le pille lejos, que no se preocupe: un tío leyendo poemas de la prehistoria no es mucha cosa, casi nada; es más, pocas cosas hay peores que un tío -ya maduro- leyendo poemas; eso sí, prometo no retrasar mucho la hora de las cañas, será mi mejor virtud.

Había pensado yo en una puesta en escena para la lectura (los poemas, por muy malos que sean, mejoran mucho al lado del baile de dos chicas retotollúas): una especie de mano a mano, por la Beyoncé y la Pili Rubio (como dice José Montalvá). Me han fallado a última hora; creo que les mandé tarde el correo pidiéndoles unos bailecillos en topless (a la poesía, por mucho que uno piense en los bikinis, le va mejor el topless, vamos, no hay color; el bikini y el mini-bikini van mejor con una lectura de relatos y micro-relatos, respectivamente, y el desnudo integral y el striptease hay que dejarlos para las presentaciones de las novelas. En esto es uno muy tradicional).

Ahhhhh, y para terminar, una joya, de esas que no abundan: circula por ahí un ep. It's made me cry, de Magnolia Electric Co., la formación donde toca ese genio que se llama Jason Molina y que fue continuación de Songs: Ohia. El tema se llama Protection spell y es lo más emocionante, lo más intenso, lo más maravilloso que uno ha oído en mucho tiempo. Qué lujazo. Con más tiempo, me detendré en este Molina. Les dejo un auto-vídeo y el audio. Feliz fin de semana a todos. Gracias por su tiempo y su generosidad. Abrazos y besos.






Hace un año y un día: Tres poemas de Czeslaw Milosz

Hace un año: De la masculinidad: un blog y un anuncio

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lunes, mayo 04, 2009

Las canciones de mi vida: Cert, clar i breu, de Mishima

No creo que existan muchas canciones como ésta, en la que, en apenas un minuto, se contiene, quizá, toda la música y también toda la poesía de la música, todo lo que es de verdad, todo lo que arde y es hermoso.

Del disco -soberbio- de 2004, Trucar a casa, recollir les fotos, pagar la multa, les dejo un guarri-vídeo editado por mí, un vídeo editado por un enamorado y el audio. Preparen los pañuelos.

Tan cert,
tan cert com que tu i jo som altres.
Tan cert,
tan cert com que no hi ha res més.
Tan clar,
tan clar com que la nit ens espera
Tan clar,
tan clar com que no ho fa per tothom.
Tan breu,
tan breu com qui no espera resposta.
Tan breu,
tan breu com qui sap el que diu.
Ara i aquí,
t'estimo,
t'estimo,
t'estimo.








Hace un año y cuatro días: De la libertad y la democracia + Una viñeta de Cedeño + Un anuncio

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lunes, abril 27, 2009

Las canciones de mi vida: Stop the show, de Built to spill

Uno, al que le hubiera gustado ser músico, le habría encantado ser Doug Martsch, tocar en Built to spill, haber compuesto este Stop the show, del disco Perfect from now on, de 1997.

Quedarse a vivir en una canción, a ser posible en ésta y vivir acompañado de su falsa calma, de su arrebato, de su mística épica.

Mirar lejos, ir un poco más allá, saber que todo es como este juego creciente y decreciente de guitarras, como estas paradas, como estas idas y vueltas en torno a lo que importa, sea lo que sea.

Nada hay más hermoso que lo que crece, que lo que sube y se derrumba. Nosotros somos eso, nosotros somos así. Yo, lo aprendí en esta canción, o lo recordé aquí, ya no me acuerdo. Cada vez que la oigo, sé que no soy nada, por mucho que me empeñe. Y nada más grande que eso.

Les dejo el audio y una toma en directo. No se la pierdan.






Hace un año y dos días: Novedades: Russian red + Centro-matic y South San Gabriel

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