viernes, noviembre 20, 2009

A este otoño le falta una pistola (Guarrimix nº 2)


Al mea culpa que entono por las cada vez menos frecuentes actualizaciones de este marrdito artefacto, lo acompaño, como número extra de otoño, un disquito de regalo, para que se lo bajen y se lo pongan en el cochecito, o a los niños en casa, o en los walkman. Quisiera así darles las gracias por su tiempo y su paciencia, por su generosidad, por sus comentarios (que sigo sin poder contestar, sorry)

Yo ya hice por aquí una primera compilación, hace como año y medio. Mi guarrimix nº 1 (enlace para bajarlo), lo entitulé, en un homenaje al gran Leo Dan, Libre, solterito y sin nadie.

Este nuevo guarrimix se titula como una cita de William Morris, que me encanta: "A este otoño le falta una pistola". Espero que les guste, o que, al menos, no les disguste. Oído en su conjunto carece, como Dios manda, de pies y cabeza, no tiene el más mínimo sentido de conjunto y, en muchas ocasiones, chirría la mezcla de temas. Eso me gusta. También que las canciones se corten como se cortan las cosas: por todo el morro. La portada podría ser la foto de arriba.

Se puede bajar en este enlace de Rapidshare (enlace). Si alguien lo quiere en otro servidor, que lo diga ahora o calle para siempre.


A este otoño le falta una pistola (Guarrimix nº 2)

1.- Four Tet: Love cry. Último single de Kieran Hebden, que estrenará disco el día en que yo cumpla 43 añitos. ¿Qué decir de un tema de electrónica que hace que, de repente, te entren ganas de fumarte 352 porros y beberte 212 jin-tonics e irte tres días de juerga loca y acabar un local oscurísimo, en los sótanos de un edificio antiguo, rodeado de 4 ó 5 chicas con faldas hippys, el pelo larguísimo, en tetas (esto es fundamental) y con una cinta en la frente? Genial. Mi tema del mes y uno de los del año. No se lo pierdan.

2.- Girls: Summertime. Una de las sorpresas del año. A un talentazo inusual para la melodía, se une uno de los mejores finales que uno pueda tropezarse, con una especie de shoegazer bestial, que te deja alucinado y extenuado. Enorme tema, traje por aquí (enlace) el debut de este año.

3.- Benjamin Biolay: La superbe. ¿Por qué será que los franceses, también los italianos, no tienen el más mínimo pudor a la hora de cantar, musicar, arreglar? ¿Por qué es imposible imaginar este tema cantado en castellano ? Muchos grupos catalanas han dejado atrás complejos y nos están entregando discos buenísimos a fuerza de atrevimiento y búsqueda.. Este nuevo trabajo -doble- del Biolay tiene joyas como ésta.

4.- Built to spill: Tomorrow. Temazo del nuevo disco, There is no enemy, de esta formación, que adoro. Ya les traje por aquí un comentario al disco (enlace). El tema, que arranca desde la lírica, alcanza una de esas cimas tan particulares de Built to spill a base de guitarras, giros, crescendos invisibles. Una maravilla.

5.- The phenomenal handclap band: The journey to serra da estrela. Comenzar un disco o un concierto con un instrumental largo es algo reservado a los Pixies o a 091. Cuando el instrumental funciona a modo de opertura de una ópera, puede ser espeluznante. Resumir en un tema todo lo que un disco va a contener, está sólo al alcance de los más grandes, y estos The Phenomenal handclap band, lo son, digo que si lo son. Un tema perfecto, que va de los 70 a un más allá, donde también los estaremos escuchando. Traje por aquí otro tema suyo (enlace).

6.- The Slew: 100%. Otro de los acontencimiento de 2009 son estas mezclas de Kid Koala a bases de los componentes de la durísima banda Wolfmother. Diabólico, extenuante, sudoroso y alucinado, me gusta ese acercamiento entre rock y máquina. (Enlace)

7.- The Cribs: Hari Kari. Nadie, con una mínima afición al rock, debería perderse el nuevo disco de este grupo, Ignore de ignorant. Repleto de buenas canciones, con guitarras geniales, voces perfectas y estribillos contagiosos y saltarines. Algo tendrá este grupo, de tres hermanos (como mis muy queridos Hermanos Dalton) cuando Johnny Marr se ha subido al carro de la que dicen que es "la banda de culto más importante del planeta"

8.- Dinosaur Jr: Plans. Cómo me gusta esta canción. Si por mí fuera, tendría el título de una de las mejores canciones de este año. Es absolutamente perfecta en su construcción, en su desarrollo a base de trenzados y destrenzados de guitarra, en aliento épico, en dejarte satisfecho, acorde, en paz. También lo traje por aquí (enlace)

9.- Salim Nourallah: Love is all around. Una de las últimas caricias para mis maltrechos oídos ha sido el nuevo disco de este tejano: Constellation, repleto de canciones redondas, que te reconcilian con la canción-canción, esa a la que une vuelve cuando está cansado. Qué maravilla.

10.- Volcano Choir: Island is. El nuevo folk americano está trayendo estas cosas. Si aquello de Bon Iver nos volvió locos (qué disco, Dios, qué disco), éste de Volcano Choir, si bien no llega hasta ahí -es normal- tiene algunos pasajes que tiene el mismo trote alucinado de un caballo extraviado en mitad de una tormenta voraz: locura, pero también libertad.

11.- Yo la tengo: All your secrets. Termino con mi tema de este año, sí, ese que resumió con su cadencia lo que fue mi verano, el campo, los días eternos, el cielo de Francia (enlace). Qué gran disco el que nos ha entregado este año una de las bandas más sensatas y fantásticas que hay, hoy por hoy, por este planeta. Qué canción más entrañable, qué dulzura, y qué final para esta recopilación.

Y como colofón, y para los más vagos, dejo el vídeo del primer tema, el bendito Love Cry de Four Tet, sin duda, uno de los temas del año.



En fin, en fin, mis queridos niños y niñas. Espero que esta mezcla, este guarrimix, les guste. Con todo mi agradecimiento y mi afecto. Que lo disfruten. Ahhh, y buen fin de semana. Abrazos y besos.

Hace un año y tres días: Lecciones de cosas, de Carlos Barral (I)

Hace un año y un día: Beyoncé y un gran enigma + Publicitando el dolor

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lunes, noviembre 16, 2009

Una cita de Chuang Tse, un fragmento de José Montalvá y una canción de Wilco

El viernes iba a ir a Granada. Varios temas habían hecho posible la posibilidad de no ir, pero al final decidimos coger el coche, a las cuatro de la tarde, y meternos en carretera -como se decía antes-. Una de las posibilidades que impedían el viaje había sido la salud de Mus. Con unas transaminasas por las nubes desde que volvió de Francia en agosto (una intoxicación hepática seguramente producida por los litros de ríos franceses que se bebió), hace sólo tres semanas que han comenzado a bajarle y hoy lunes tenía un nuevo análisis de sangre, que se cambió al jueves previendo el cansancio del viaje y que éste no alterara el resultado.

Ya en el coche, y con sólo unos 40 kilómetros recorridos, Mus -que viaja muy bien en coche- comenzó a llorar, a ir de un lado a otro del asiento trasero y a pedir que le abriera la ventanilla. Jadeaba -y no hacía calor- y abría mucho la boca, señal inequívoca del mareo. Paramos en un par de ocasiones, hasta que, a la altura del punto kilométrico 100, nos volvimos a Majadahonda, posponiendo el viaje.

Cuando volvíamos, nos planteamos qué pensaría Mus cuando, de repente, apareciéramos en su parque de todas las tardes en vez de en Granada, si se podría contento o no, y me acordé de esta cita de Chuang Tse, que encabezaba aquel libro que se llamaba Belber Yin, de Jesús Ferrero:

La pureza extrema es no extrañarse de nada.

Era eso. Mus no se extraña de nada. Acepta y disfruta, por igual, aparecer en Granada o en su parque queridísimo de todas la tardes. Si tras las maletas y los kilómetros aparece en Francia, no se extraña, se baja del coche haciendo exactamente lo mismo que si se bajara en Granada o en Majadahonda. Para él, ya lo he contado por aquí otras veces, el presente es eterno; no hay pasado y, sobre todo, no hay futuro. Mus lloraba y jadeaba porque no se encontraba bien. Si tras el coche, hubiera aterrizado en la luna, no se habría extrañado, hubiera levantado la pata y hubiera hecho pis sobre un fabuloso cráter lunar.

De vuelta, con un fin de semana casero, disfruto de este post de José Montalvá, al que leo siempre con fervor. No añadiré nada, tan sólo le agradeceré la altura de sus blogs y, claro, los recomiendo.

Un chiste desorientativo

"Como padre, no soporto pensar en todo aquello que yo no puedo controlar", he dicho. He querido tener un hijo; sin embargo, no he querido ser padre. Ser padre supone asumir otros muchos prejuicios, cargarse de ellos. Voy a ser, por tanto, anti-padre.
En mi particular lucha contra el manierismo, el padre cargado con todos sus prejuicios de padre es mi principal enemigo. Matar al padre, en ese sentido, no es tanto matar a mi propio padre, que me hizo y ya se hace viejo lejos de mi casa y ya no me afecta de una manera tan, digamos, directa; sino matar al padre que llevo dentro, cargado de todos los prejuicios asumidos por los padres. Determinar estos prejuicios; proteger sin proteger, aconsejar sin aconsejar, educar sin educar; todo ello es otro asunto.

De mi hijo agradezco la posibilidad de observarle. Es una delicia y es Arte. Cada una de sus diminutas actividades excluidas de lenguaje (reglado) es una maravilla del Arte y de la Vida. No soporto que se me hable de Arte, no obstante, a partir de ahora.

Cuando se habla de Arte, en general, se dice de una cosa sofisticada, henchida de absolutos que la hinchan y la hacen grande y, determinantemente, INSOPORTABLE. Creo que, afortunadamente, ese Arte ya solamente es un mal recuerdo. Ya, afortunadamente, se puede consumir la obra de los autores antiguos de esa otra manera, liviana, despegada de sofisticados protocolos que la llenan de rigidez y la matan.

Alguien dijo que lo pequeño es hermoso. Yo prefiero invertir los términos, es decir: lo hermoso es pequeño. Si no, no es hermoso.

Y del fragmento, a través de los comentarios, descubro que un poeta al que he leído siempre con ganas, Javier Cánaves, tiene un blog, Tu cita de los martes, y que deja en él una canción de Wilco que me gusta: Jesus, etc. y que traigo hoy aquí, como resumen de un fin de semana extraño y del que no me extrañaré.




Hace un año y dos días: Un abrazo a Luis García Montero + Lights on don't mean I'm in home, de The Secret society

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viernes, noviembre 13, 2009

Casa de citas: José María Parreño + The Slew


"Confía en tu corazón: si te señala el abismo y saltas te dará alas. Si no lo haces, te las dará también, y te harán imposible caminar."

De Las guerras civiles. José María Parreño


He estado oyendo esta semana a The Slew, de los que le hablaba el otro día. Les dejo el tema It's all over, de su disco 100%, que se puede descargar gratis de su página web o en este enlace. Arrollador, desde que comienza a sonar sabes que te vas a encontrar con algo especial. Kid Koala ha mezclado un rock vigoroso, de caverna, sucio y esencial: el de los dos integrantes de Wolfmother. El resultado es estimulante, muy estimulante.



Y no mucho más, queridos niños y niñas. Otoño templado y sin nada de lluvias (sí, muy preocupante). Está todo demasiado seco y, en el centro del día, sobra el jersey. Va a seguir así, incluso con máximas más altas. Como ven, vengo hoy con poco material, así que les pido disculpas. Yo quería hablarles de Elsa Benítez, que conozco a través de El barón rojo. Tenía mucho que contarles, pero ya ven que vengo justo de tiempo. También quería hablarles de la masturbación, y no, no tiene nada ver con la Benítez, sino con la Junta de Extremadura, a la que voy a solicitar unos folletitos sobre las técnicas más depuradas y a ver si me mandan un kit de juguetitos de ésos. Me ha encantado el lema, El placer está en tus manos, y quería haberle dado un par de vueltas aquí, pero no he podido. En fin. Un millón de gracias por su tiempo, su paciencia y su generosidad. Besos y abrazos y biban el placer, las manos y los folletos.

Hace un año y un día: Maneras de escuchar un blues, de Vicente Gallego

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martes, noviembre 10, 2009

Cotidiana


Son las ocho de la tarde del sábado. Leo por encima el suplemento cultural de Abc. Viejos nombres: Guillermo Carnero, Jaime Siles y Schiller, Fresán. Nuevos nombres: lo último de Fernández Mallo bajo la luz de Pozuelo Yvancos, un disco para bajar (es gratis): The Slew (sí, Kid Koala mezclando rock sudoroso y sucio, como aquella maravilla que fueron The experimental reximes , de John Spencer Blues Explosion, un disco al que decido volver esta misma semana).

Oigo cantar al vecino de abajo. Por lo que canta, adivino -aunque ya lo sabía, claro- que estará en torno a mi edad. Me cae bien. Entona -muy mal- aquel Santa Lucía, de Miguel Ríos (nunca me gustó esta canción), y sé que está esperando el partido del Atlético contra el Madrid. Es hincha del Atlético. Me acuerdo de un relato -que me encantó- de Almudena Grandes, que iba de estos partidos. No continué con el libro, sólo leí el primer relato y no recuerdo dónde. Fue en una de esas casas en las que uno va a pasar una sola noche, y, entre las estanterías, extrañas, coge lo primero ve, lo justo para conciliar el sueño, cuando no tienes tus libros a mano.

María, desde la otra habitación, me está contanto una escena de Toma el dinero y corre. Cuando, en la penitenciaria, Woody Allen se queda solo cantando -atado a otros presos-: voy a ver a mi novia, voy al Mississipi. Me acuerdo de uno de los libros que más me han gustado de toda mi vida: Palmeras salvajes, de Faulkner y pienso en la muerte de Jeff Buckley, que se ahogó en río Wolf. Pienso en el hechizo de esa canción que nunca me cansaré de oír: su versión del Hallelujah. Me acuerdo de un poema que hace tiempo que no leo y que me gusta mucho: A un río le llamaban Carlos, de Dámaso Alonso, y se refiere al Charles River, en USA, que no recuerdo donde estaba. Me encantaba cuando, al final, el río se convertía en Dámaso y el propio poeta corregía el error para, enseguida, escribir, quiero decir, Carlos, o algo parecido. Me gustan esos poemas donde se simula el error, la corrección, se introduce un quiero decir, perdón, no sé. Es un mecanismo, perfecto, de acercamiento. Creo recordar que a Gun, al que muchas veces también han llamado Carlos, también le gustaba el poema. Ayer, al ver el temporal en Galicia, me acordé de él, de ese verso de Angel Luis Vigaray que tanto le entusiasma: "En la tarde otoñal, qué solo el mar rugiente". Me detengo en la magia del verso, en la perfección de esos heptasílabos, en el otoño y en la soledad del mar, rugiente.

No tardaré en ducharme. Los sábados me gusta ducharme con calma antes de cenar. Afeitarme. Cambiarme de pijama. El afeitado apresurado de todos los días, el sábado, lo cambio por un afeitado tranquilo y me gusta la sensación de estar recién afeitado y no ir a ningún sitio, no tenerte que vestir, salir a la calle, comenzar el día. Me gustan esos lujos -que no lo son- que uno se reserva porque sí. Un pijama limpio, un afeitado para dormir, una cremita de las que van quitando arrugas. Pienso en muchos sábados en que la ducha y el afeitado eran para salir, para tomar un millón de cubatas con Martínez y terminar intentando llamar por teléfono desde una máquina de tabaco. Ahora el sábado es la misma ducha, idéntico afeitado, pero hay pijama, y cena, y, con suerte, una peli que terminará entusiasmándome. Ya tarde, un breve paseo con Mus, el viento frío en la piel rasurada, el calor al entrar de nuevo y el libro que terminará a un lado, cuando me venza el sueño y me encuentre pensando en que, seguramente, este es el mejor lugar donde podría estar, la mejor edad, el mejor sábado.


Hace un año y tres días: De cómo me morí

Hace un año: Un homenaje y un premio, con un poquito de publicidad

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viernes, noviembre 06, 2009

Publicidad: ropa interior, la forma y cachorros + Gabriel Le Mar: love dub

Mi hermana menor, desde muy pequeña, siempre pedía a los reyes magos ropa interior. Mis padres, lógicamente, se miraban, entre alucinados, divertidos y absolutamente acojonados. Yo, claro, no espantaba sus males y les decía: esa esconde algo. A pesar de que Cuti tenía 11 años, o 12, ellos siempre tenían ese temor a su espalda. Cuando le preguntaban por qué quería ropa interior, la niña, en un razonamiento aplastante, decía que le gustaba (hubiera sido muy mala si sólo hubiera pedido lencería a sus majestades los reyes de Oriente para acojonarlos).

Más allá de los gustos sobre la ropa interior (un día, si todo va bien, montaremos un debate aquí: que si roja, que si negra, que si blanca, vivan los boxes, o los tangas...), me ha gustado, mucho, este anuncio, que veo en Los mejores anuncios de televisión. (todos los de hoy vienen de ahí). No sé, te deja como una sensación extraña. No hay rencor, no hay denuncia. Como dicen en Los mejores anuncios, puede ofender o no, dependiendo de a quién. A mí me ha gustado esa mirada neutra. Nadie, tras ver el reflejo del cristal, puede acusar, levantar la mano y, sin embargo, sigue siendo algo reprochable. No sé, a ver qué les parece.



Más manido, sí, pero impecable, es este otro anuncio. En la última peli de Woody Allen, que me encantó, pensé en esto: cómo el contenido, más allá de las historias de siempre, depende del envoltorio, o sea de la forma. Ergo, lo que importa es la forma. Este, para mí, es un ejemplo de cómo, con un contenido clásico, sin contar nada nuevo, una factura impecable, un crescendo casi invible, hace de este anuncio algo muy emotivo. A ver si les gusta.





Y el punto divertido (tampoco tanto, pero me ha gustado) lo pone el bendito whisky, que a mí no me emociona (ya hablaremos del gin-tonic). Me ha hecho recordar la época de un Mus cachorro, que sí, que atraía a muchas muchachas en minifalda, con la consiguiente alegría por mi parte. Ayyy, si me diera un hijito cachorro con el que poder pasear en la primavera. Espero que no les disguste demasiado.



Y para despedir la semana, el tema Love dub, de Gabriel Le Mar. Hace ya muchos años, era más asiduo a esta música, que siempre he llamado Dance, sin más etiquetas. Este tema me ha gustado por lo que me gusta, de vez en cuando, volver a los discos de Tosca o Filla Brazilia: por su progresión, porque tienen algo que es como un polo magnético, porque avanzan de forma milagrosa y crecen. A ver qué dicen.



Y no mucho más, mis queridos niños y niñas. La rebequita se ha convertido en jersey y ya lleva uno calcetines (lo mejor de los calcetines es cuando uno se los quita a llegar a casa). Más fresco, sí, un tiempo rotundo otoñal, perfecto para el paseo, aunque no se vean esas muchachas en minifalda, leitmotiv de muchas existencias. A este tiempo le va unos choricitos asados en la chimenea, unas castañas, un vaso de vino recio, una siesta entre mantas, chocolate caliente y una historia donde haya bosques y lluvia, maleza y montañas. Muchas gracias por su tiempo, su paciencia para con mis tontadas, y por su generosidad. No quiero dar envidia, pero el lunes es fiesta por aquí y, lo que son las cosas, los que sufrimos o gozamos del pluriempleo, en un país de fiestas locales, nos toca fiesta y no-fiesta, ya que alternamos términos municipales. Así que tengo la picha hecha un lío y todavía no sé cómo haré el lunes, aunque por experiencia sé que vencerá la opción clásica: vacacionar tutti plen. Les dejo abajo un maravilloso gif, ya que he aprendido a subirlos e iré buscando otras obras maestras como la que les traigo, para disfrute del respetable. Besos y abrazos.

Hace un año y un día: Preguntando al respetable: Niños y profesores, sangre y Halloween

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miércoles, noviembre 04, 2009

José Luis López Vázquez, in memoriam

Hoy traigo algunos recuerdos, de la mano de José Luis López Vázquez. Aunque mi momento favorito -que no encuentro- sigue siendo uno que comenté ya aquí, en Patrimonio Nacional, de (claro) Luis García Berlanga, cuando, para conseguir los favores de la francesa, que es la mujer de Vilallonga, se diseña unos zapatos con unas alzas tremendas, y, dando traspiés, va de un lado a otro de una habitación, diciéndose: "con esto me la tiro, con esto me la tiro". A Martínez (qué buen rato ayer al teléfono, muchacho) le encanta. Me hubiera gustado traer algo de Vivan los novios, también de Berlanga, una peli que cada vez me gusta más. Espero disfruten de estos momentos: Un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo.









Hace un año y un día: Casa de citas: William Burroughs

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lunes, noviembre 02, 2009

Dos poemas de Piedad Bonnett


Vocación de quietud

Y de repente, esta vocación de quietud,
de mariposa que quiere regresar a la crisálida,

de ser viento apresado entre una caracola.

Este deseo loco

de parar,

de envolverse en la neblina,

de ignorar el llamado, la proclama,

de que los días sean

apenas una música,

una conversación en la penumbra
,

un nombre que regresa navegando

entre el vaho calinoso de la sopa,


un no ser siendo hacia la gran caída.


Contabilidad

El debe y el haber:
doble columna
que el tiempo va asentando
sobre el libro de cuentas de los días
con mano minuciosa
y rigor que no admite apelaciones.
Tarde ves el balance,
las deudas, los desfases,

las pérfidas movidas del contable
que hizo que aquel cruzara muy temprano
y ese otro muy tarde por tu vida.
Y está lo que no ves,
lo consignado con miserables tintas invisibles:

la puerta que tocaste diez minutos después
de alguna despedida. La voz que nunca oíste,
la calle no cruzada, el paradero
en que tuviste miedo de bajarte.

Y en un rojo indeleble,

la cadena de tratos y pactos y traiciones,
la irreversible línea que te suma y te resta,
la que te multiplica y te divide.


Piedad Bonnett (Amalfi, Colombia.1951) ha sido un descubrimiento para mí. El sábado por la mañana, casi al azar, compraba Las herencias (Visor.2008) y he pasado el fin de semana dándole vueltas a los poemas de este soberbio libro. Para el que quiera más, les dejo en enlace a su página web (enlace).


Hace un año: Un acontecimiento: Bon Iver: The wolves (Act I & II)

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