martes, diciembre 30, 2008

El mejor de los tiempos: Ramoneda y Dickens y, a todo esto, feliz 2009

Pues eso, queridísimos niños y niñas: no me queda nada más que desearles un venturoso, feliz, próspero y, en definitiva, cojonudísimo 2009, que lo será, ya lo verán.

Me despido dejando el texto y la foto que he utilizado este año para felicitar el año nuevo (enlace).

En un año donde se ha hablado mucho de crisis, nadie lo ha hecho como Josep Ramoneda en este artículo del país -enlace web- y -enlace en pdf-. No sólo me parece el mejor artículo del año, sino que expresa algo que se debería enseñar en los colegios. Ramoneda apunta a donde no apunta nadie, y da en el blanco a través de una de las miradas más inteligentes que hay por aquí.

A lo que iba. Pues eso, que pensé en una cita de Charles Dickens que me gusta, y mucho (la descubrí, hace un millón de años, en la peli de Felipe Vega que se llamó El mejor de los tiempos, un tratado sobre el poniente almeriense, sobre la gente, sobre la alegría y la libertad).

Este año quería transmitir un mensaje de esperanza, un juego de espejos, el envés de un tiempo de alarmas y miedo.

Les dejo esa foto, con un camino en dos direcciones, o en una, o un camino sin retorno, y las palabras de Dickens.

Mil millones de gracias por su tiempo y su generosidad.

Hoy, ha querido el juego de las casualidades que la última entrada de este año marque 600 el contador de entradas. Esas 600 se las debo a ustedes; no hubieran sido posibles sin vosotros.

Será muy bueno el 2009, ya lo verán.


Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos; era la edad de la sabiduría, era la edad de la locura; era la época de creer, era la época de la incredulidad; era la estación de la luz, era la estación de las tinieblas; era la primavera de la esperanza, era el invierno de la desesperanza. Lo teníamos todo ante nosotros y no teníamos nada...

Charles Dickens, Historia de dos ciudades


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lunes, diciembre 29, 2008

2008


Mus, en un ejercicio acelerado, sigue con su ciclo vital; en plena madurez a sus 7 años, adora el juego, valora cada vez más las caricias, se asusta más de los petardos y es capaz de seguirte en un día completo de descanso, a tu lado, imperturbable.

He estado unos días en Ibiza y he descubierto Francia.

Sé que terminaré en Ibiza, tal vez en Bali.

No he terminado el libro de poemas en el que llevo desde hace nueve años y, tal vez, nunca lo terminaré.

He descubierto a Bon Iver, he leído a Vila-Matas y termino el año leyendo una novela que me está gustando: Un día perfecto, de Melania Mazzucco, y un disco que me tiene absolutamente emocionado: el debut de Glasvegas (rabia, épica y murallas de sonido a lo Phil Spector, con The Clash al fondo)

Me ha apasionado un plato: penne a la putanesca, que he repetido muchas veces, y vuelvo al huevo frito con patatas siempre que puedo. He vuelto a descubrir el café.

He anotado cuatro o cinco cosas que terminaré olvidando. He huido del gimnasio y tengo que retomarlo. He trabajado a disgusto y, muchas veces, a gusto.

He buscado sin cesar la música perfecta, he escrito correos electrónicos a gente que no olvidaré nunca, y he recibido mensajes generosos de personas que no conozco.

He pasado frío, algo más de costumbre, y me he resfriado dos veces. No he intentado dejar de fumar. Me he emborrachado una vez: el 19 de diciembre.

He visto a Andrés, un nuevo sobrino. Y he hablado con Miguelillo, que ha sido padre. Y me he escrito con Miriam, que ha sido madre. El mundo se renueva, mágica y luminosamente.

Soler me ha mandado un disco, como en los viejos tiempos.

No sé si mis días se parecen o no a lo que había soñado para ellos; un año más, estreno almanaque con esa sensación de no haber aprovechado el tiempo y, sin embargo, cada vuelta al calendario sé que no importa demasiado.

He pasado un par de días maravillosos con Ana y Nicolás. He hablado con Martínez, espléndido, generoso, genial. He leído todos los correos de Gun y he querido, muchas veces, poder transportarme a Granada, y dar un paseo con él. Lo adoro.

Me gusta el rumbo de mis hermanas, la fe y la fortaleza de mi madre, el recuerdo constante, dulce, de mi padre.

No me gusta el ejercicio acelerado del tiempo, sus ráfagas vertiginosas, sus años cada vez más cortos, cómo van cayendo las cifras de una goleada, que ya no sé si es a favor o en contra, si soy el equipo de casa o el visitante.

He tenido el sol, aquí mismo, dando luz, en el salón de mi casa, todos los días del año.


Hace un año y dos días: Una historia verdadera

Hace un año y un día: Feliz año (Hyms to the silence)

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viernes, diciembre 26, 2008

Música: lo mejor de 2008 ( I )

Y comienza el baile, queridos niños y niñas. Lo que más me gusta del final y del comienzo del año son los bailes de listas de los mejores discos y canciones del año. Además de la polémica que suelen suscitar, me gustan como repaso personal a lo que tengo pendiente de oír, a las notas que debo tomar sobre un disco que ya no recordaba.

Todavía no está en los kioscos Rockdelux -que siempre elabora las listas de cabecera-, pero he estado el día de navidad buceando en las que da Jenesaispop, un blog de referencia.

Por ellos sé que Rockdelux ha elegido Third, de Portishead, mejor disco internacional del año y Supercrepus, de Joe Crepúsculo (que puse hace muy poco tiempo por aquí: enlace )

Así que el fin de semana no está mal para darse una vuelta por las listas de discos (enlace) y canciones (enlace) que han elaborado en Jenesaispop. Ya daré cuenta aquí de otras listas e intentaré hacer una propia y una recopilación para bajarse con algunas de las canciones.

Dejo lo que es la mejor canción del año para Jenesaispop: Blind, de Hercules and Love affair, y dos que me han gustado especialmente: Standing next to me, de The last shadow puppets (un grupazo) y White winter Hymnal, de Fleet foxes, que no conocía y me ha encantado.

Hercules and Love affair: Blind



The last shadow puppets: Standing next to me



Fleet foxes: White winter hymnal



Y poco más, queridos niños y niñas. Hoy es uno de esos días en los que parece que uno se ha equivocado y que viene a la oficina en domingo: no había nadie en la M-40, nadie. El termómetro del coche, además, ha marcado unos maravillosos cinco bajo cero, que adelantan un pequeño temporal para el finde y olé: así que frío y lluvia, en algunos sitios nieve. Se aproxima el fin de año y yo voy a intentar ordenar: libros, papeles, ideas, proyectos, pero, y sobre todo, cosas que tengo que hacer y que no he hecho; nada de dejar de fumar y hacer deporte, no señor. Cosas más terribles: limpiar los zapatos, tirar periódicos viejos, ordenar las camisas, colgar un cuadro... Como entre en el año nuevo con cosas pendientes, sé que las voy a dejar pendientes para siempre. Les mando abrazos y besos; les agradezco su generosidad, su tiempo y su paciencia. Biba todo-lo-que-está-pendiente-y-no-se-va-a-hacer-nunca-y-olé.

Hace un año: La alambrada de mi boca, de Ana Pérez Cañamares

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martes, diciembre 23, 2008

En el cielo se alquilan balcones para un casamiento...

Y no mucho más, queridos niños y niñas, pero quería desearles felices fiestas y esbozar un momento.

Venía esta mañana a trabajar y me he encontrado, mientras oía el último disco de Kanye West, pensando en el único villancico en castellano que me ha gustado.

Lo cantaban mi padre y mi tío Paco en casa de mis tías, donde comenzaban las nochebuenas. Me acuerdo del calor (eran pisos con calefacción central y eso era extraño en Granada), de los tacos de jamón (uno siempre ha sido un glotón), de la posibilidad de beber coca-cola sin que te regañaran.

Pero me acuerdo, sobre todo, de este villancico. Nunca me olvidaré de él. Que me haya sorprendido cantándolo esta mañana no es sino una señal de unos momentos que, tras tanto tiempo, me siguen haciendo feliz, en la distancia, en la maldita y terrible distancia.

No se me ocurre mejor manera de dibujar un recuerdo, una época, una era tal vez.

He conseguido escucharlo en este popurrí. Son sólo los primeros 54 segundos, pero es una delicia porque refleja un momento extraño: el de la boda de la virgen María y San José, con un aire festivo, inocente, flamenco, pero con un olor a John Berger, a tierra.

Les dejo la letra y la música (en box net, por si quieren bajarla y en divshare para oír aquí mismo). Les deseo una feliz navidad, unas felices fiestas. Volveremos el viernes a la carga.




En el cielo se alquilan balcones

En el cielo se alquilan balcones
para un casamiento
que se va a hacer
que se va a hacer
que se casa la virgen María
con el patriarca señor San José,
señor San José, señor San José,
que se casa la virgen María
con el patriarca señor San José.



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lunes, diciembre 22, 2008

Casa de citas: Pascal Quignard


"Los primeros gritos de niño leen ya al gritarlos huellas más antiguas y terribles que las más antiguas escrituras de que se tiene testimonio".


Pascal Quignard. El lector (Cuatro ediciones. 2008)



Hace un año y dos días: Tres poemas de Descubrimiento de la lentitud

Hace un año y un día: Mi felicitación navideña + El rap de los reyes magos + Sexy Santa + Cortometraje: No te saltes el eje + Berlanga y Plácido

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viernes, diciembre 19, 2008

Dietario voluble, de Enrique Vila-Matas

Dietario voluble (Anagrama.2008), de Enrique Vila-Matas, va a estar, sin duda y con todo merecimiento, en lo más alto de las listas de libros de este año.

Vila-Matas es un autor que no deja de subir peldaños. Su narrativa se ha convertido en la más relevante del panorama de la literatura en castellano. Su obra es una de las más ricas, inteligentes y elevadas de las últimas décadas, y este Dietario voluble nos da algunas claves sobre el escritor y su trabajo.

Dietario voluble no es sino un diario pero, claro, tratándose de Vila-Matas, es eso y mucho, muchísimo más. Libro de viajes, ensayo, miscelánea, crónica, narración, o sea, ese totum revolutum donde no late sino la vida misma, como sucede con otros escritores muy de su gusto: Sebald, Magris, Coetzee, Pitol, Bolaño...

Convertidos en lectores privilegiados (y a nuestro alcance un diario, que uno siempre termina leyendo, arrasando intimidades ajenas), Vila-Matas nos deja pasar algo más allá de la entrada y en el libro podemos atisbar algunas de sus habitaciones, el olor a tabaco, la cama revuelta –como dios manda-. Introducirse, siquiera un poco, en un mundo tan espectacular e inteligente como el de Vila-Matas, es un privilegio al alcance de todos. Eso sí: que no jure el lector que ha estado en su casa; como dijo el propio autor en la presentación, todo esto es de otro y de ahí esa portada en la que aparece de espaldas.

Tal vez lo que más me llama la atención son ciertos destellos de cotidianeidad, el ritmo aparentemente normal de algunos días de Vila-Matas, cuando está en el sofá viendo la televisión y está, claro, a otra cosa. Cuando oye una canción de los mallorquines Antònia Font (a los que traje hace tiempo por aquí –enlace-), cuando escribe sobre Barcelona, sobre sus árboles y barrios, o la forma que tiene de mirar París, o lo que va encontrando en internet, en los blogs, en la bandeja de su correo electrónico.

Y, marca de la casa, el conglomerado de literatura de la que es portador. Como a mí gusta y como prefiero: vida en la literatura y literatura en la vida. Vila-Matas es memoria viva de lo leído, de sus autores, de esas citas que defiende, donde cada rincón es un libro, cada pensamiento un autor, cada vuelta un libro más.

Enfermo de literatura, como ya escribí por aquí (enlace), es un lujo poder leer a alguien como Vila-Matas, alguien que nos recuerde que somos literatura, pura literatura.

Les dejo unos enlaces a reseñas, absolutamente geniales todas, sobre Dietario voluble. Si me aceptan un consejo, no lo duden: que los reyes les echen este libro. Será, entonces, un gran año el 2009. Seguiré ocupándome de este libro por aquí e iré poniendo algún extracto. En apostillas literarias (tienen el enlace abajo) pueden leer algunos.

Letras Libres: Christopher Domínguez Michael

Página 12: Rodrigo Fresán

Apostillas literarias: Magda Díaz Morales


salonKritik: Miguel Á Hernández-Navarro

En Hermano Cerdo, algunos autores, de lo más granado de la blogosfera, señalan a Dietario voluble como su libro del año. No se lo pierdan.

Y no mucho más, queridos niños y niñas. Me hubiera haber hecho un homenaje a Francisco Casavella, al que tengo pendiente de leer desde 1998, cuando me lo recomendó Felipe Bueno. Me pondré ahora a ello, como homenaje. No es justo morir a los 45 años. El problema es que ahora demasiado tarde para decirle que sus libros son cojonudos, que estoy seguro que lo serán. Feliz fin de semana para todos. Gracias por su tiempo y por su generosidad. Biba Vila-Matas, Biba Casavella.


Hace un año y un día: Beulah

Hace un año: Portadas de El Jueves


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miércoles, diciembre 17, 2008

¿Pueden caer del cielo cientos de danesas en topless?

Miguelito (abrazos) me manda lo que, sin duda, es el mejor anuncio del año. Lo veo en La brújula verde.

Que lluevan chicas no está nada mal, no señor; pero que lluevan danesas en topless, eso, queridos niños y niñas, es el paraíso o mucho más.

De haberse creado antes, aquella canción que decía ojalá que llueva café en el campo no habría tenido sentido alguno. Porque, digo yo, ¿para qué quiere uno que llueva café pudiendo llover danesas en topless?. Además, visto lo visto, cobran otro significado la Lluvia púrpura de Prince, el singing in the rain y hasta aquel it's raining again que nos grabó en el cerebro Supertramp.

Dicen por ahí que no es nada machista pues anuncia lavadoras y, por lo que parece, va dirigido a los hombres. Qué más da... lo importante es que lluevan danesas, y danesas en topless.

Así que no comienza nada mal la navidad si viene con este espíritu. A disfrutar.

Espero que merezca la pena hacer esperar las cuatro reflexiones que había hecho para hoy de el Dietario voluble, de Enrique Vila-Matas.

Link: Fleg Master Tlpizza




Hace un año: Canción para pedir más carril bici, de José Antonio González Iglesias

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