miércoles, marzo 11, 2009

Los discos de mi vida: David Bowie (1967)

Eran otros tiempos (este artefacto -me temo- terminará siendo el soporte vital de las batallitas de un abuelo).

Puedo ubicar mis mil escuchas de este primer disco de David Bowie, de 1967, si hago memoria y recuerdo que no pude grabarlo en casete, con lo que tuvo que ser antes de mis 16 años.

Antes todo era diferente, no sé si mejor, pero muy diferente. En casa de mis padres sólo había un tocadiscos. Si alguien te prestaba un disco (entonces se prestaban, ni siquiera se grababan), había que oírlo y oírlo hasta tener que devolverlo (fatal momento). Comprar un disco, además de ser casi un lujo asiático, era difícil pues eran escasos los que se editaban por aquí. Por eso los discos iban y venían entre los amigos. Recuerdo ir al colegio con una bolsa con varios discos para devolver, o para prestar. ( Y nunca se dijo que estábamos vulnerando los derechos de autor).

Por eso, en aquel tiempo, las escuchas era muy intensas (no quedaba otro remedio). En primer lugar, porque tampoco había auriculares (entonces, cascos) y había que aprovechar los pocos momentos en que los padres estaban fuera para darle gas al artefacto. El tocadiscos, además, estaba en una estancia común, claro, no era tu habitación, y si ibas a oír un disco, te dedicabas a eso, a oírlo, sin lecturas, con la funda en la mano, siguiendo las letras, si venían, y absorto en las portadas. Un disco se ponía y se volvía a poner. No había mandos a distancia y lo de levantarse nunca nos ha gustado.

Les cuento esto para que se hagan una idea de las veces que pude escuchar este disco, el primero, de David Bowie, editado en 1967, el año en que nací, y que se llamó simplemente David Bowie.

Todo el mundo ha oído a Bowie, pero muy pocas veces se ha recorrido con suficiente profundidad esta maravilla. Recuerdo que mi primera impresión fue de rechazo: yo lo que quería eran canciones fuertes, con guitarras aguerridas, baterías locas y bajos retumbones, no la instrumentación casi clásica de este elepé, no su sabor a eternidad, su regusto rococó, su elegancia, su inteligencia.

Aunque lo oí en una versión que llegó a España, que era un disco doble, el orden era el mismo que el original, y creo que incluía The laughing gnome, es decir, era una especie de recopilación de los primeros trabajos de Bowie.

Están aquí -y les dejo- las canciones que prefiero: Little bombardier es un vals delicioso, que canto muchas veces bajo la ducha, uno de mis temas de toda la vida, no se lo pierdan; Rubber Band, dramática, da una prueba de los registros vocales del mejor Bowie y contiene un juego de vientos que envidiaría el mejor Nyman (ojo al vídeo, que es una toma de 1969 donde vemos a un David Bowie resplandeciente); When I live my dream, bajo una falsa solemnidad, contiene una melodía inmejorable y una instrumentación de volverse loco; There is a happy land es una especie de plegaria épica; Sell me a coat y Uncle Arthur son temas juguetones, de idas y venidas. The laughing gnome, mucho antes del padre Abraham aquél, es una propuesta divertidísima y un estribillo contagioso y único. Niños, niñas, disfruten de este tesoro. Para el que quiera saber algo más, le dejo este enlace.


Little bombardier



Rubber band



When I live my dream



There is a happy land



Sell me a coat



Uncle Arthur



Silly boy blue



The laughing gnome




Hace un año y un día: Páginas amarillas (VIII): Motorista, paseante, pirómano y piropeador

Hace un año: Sólo son vidas, de Xhelazz


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8 comentarios:

Anónimo dijo...

Esta tarde que tengo un poco de tiempo libre los oiré. Así de pronto no me acuerdo. Lo que si me acuerdo de la infinidad de discos que tenías, bueno en general todos.Un beso. Mam.

Anónimo dijo...

Pues me espera una mañana estupenda con esta música, gracias, porque la noche ha sido movidita, así que ahora a disfrutar mientras trabajo un rato, intentando abrir los ojos un poco. Un beso. Cuti

La Dama Se Esconde dijo...

Desde aquí no puedo ver los vídeos y simplemente suenan en mi cabeza alguna de esas melodías. Me has mandado de un salto vertiginoso a mis años de adolescente, cuando un buen amigo me persentío a Bowie y aprenbdí a escuchar su variedad de registros y a admirarle.

Biquiños

Superwoman dijo...

Te pasa lo que a Marsu, que te vendes más viejo de lo que eres, muchacho... que Bowie (algunas cosas) y las Supremes (casi todo) también me gustan a mí que soy una pipiolita :P

Cuti, te diría que con los años lo del sueño se va arreglando, pero la que te vas acostumbrando eres tú (hoy se me ha colado un Superniño en la cama a media noche y ni me he enterado... él tan feliz y yo también).

Un supersaludo

Anónimo dijo...

Gracias Superwoman, no sabes lo que me tranquiliza, porque aun no duermo a pierna suelta con el enano pegadito a mi (pero me encanta estar así). Un beso. Cuti

Alvy Singer dijo...

Discazo!

Francis Porcel dijo...

conocí a bowie un poco grande, a los 14 años o por ahi, pero era eso un conocido, y recuerdo que me producia cierto rechazo y atraccion al mismo tiempo. Era muy joven y buscaba otras cosas. Conforme crecí (tengo 32, osea que nací en el 77)me fue gustando mas hasta convertirse en mi artista preferido. Hace pocos años descubri este disco y te juro que me llega muy adentro, por la sensibilidad y por ese caracter de voz tan unico.
Es original y se areve con todo. Un genio.

Francisco dijo...

Que buen cd por dios. La verdad que lo otro que llegué a escuchar de David Bowie no me gustó tanto, pero este cd me impactó bastante. Sonido único, original, como del espacio, mezclado con su mirada psicodélica. Parece de otra época y otro mundo lejano... o tal vez escribe desde tan cerca nuestro que ni lo vemos.

elcielosobreelcielo.blogspot.com

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