miércoles, julio 05, 2006

Echale a él la culpa, de Vicente Gallego

Fotografía de Lilya Corneli


ECHALE A EL LA CULPA

Hoy te has ido con amigas,
y sin que tú lo sepas me regalas
un tiempo de estar solo que ya empieza
a ser raro en mi vida, un tiempo útil
para intentar pensar en ti como si fueras
lo que siempre debiste seguir siendo
cuando pensaba en ti: aquella persona,
en todo semejante a cualquier otra,
que una noche tuvo el gesto
generoso y extraño de entregarme su amor.
Pero el amor nos cambia, nos convierte en espías
ridículos del otro, en implacables jueces
que condenan sin pruebas y comparten
sus estúpidas penas con el reo.
El amor nos confunde y trata ahora
de que vea en tu fiesta en una traición.

Por huir de esa trampa me amenazo
con los nombres que cuadran al que cae en su vacío:
egoísta, ridículo, inseguro, celoso...
Y como un ejercicio de humildad pienso en ti
divirtiéndote sola: te imagino bailando
y mirando a otros hombres;
al calor del alcohol
confiesas a una amiga algunas cosas
que te irritan de mí sin que yo lo sospeche,
y por unos instantes saboreas
una vida distinta que esta noche te tienta
porque eres humana, aunque no me haga gracia.

Ahora caigo en la cuenta de que dudas
como yo dudo a veces, y que también te aburres,
y que incluso algún día habrás soñado
follar como una loca con el tipo que anuncia
la colonia de moda.
Para calmarme un poco
tras la última idea, yo me digo
que el amor es un juego donde cuentan
mucho más los faroles que las cartas,
y procuro ponerme razonable,
pensar que es más hermoso que me quieras
porque existen las fiestas, y las dudas,
y los cuerpos de anuncio de colonia.

Lo que quiero que sepas es que entiendo
mejor de los que piensas ciertas cosas,
que soy tu semejante, que he pensado besarte
cuando llegues a casa; y que es el amor
-ese tipo grotesco y marrullero-
el que va a hacerte daño con palabras
absurdas de reproche cuando vuelvas,
porque ya estás tardando, mala puta.


Vicente Gallego. La plata de los días. Visor.1996.


5 comentarios:

angel dijo...

Muy buen poema del valenciano Gallego, uno de los más vitales exponentes de la nueva poesía española. Un gustazo leerlo en tu espacio.


Saludos....

Enrique Ortiz dijo...

gracias, Angel, por tu comentario. Un saludo. En breve quiero hablar de tu blog, Noctambulario.

Miriam G. dijo...

Debido a un extraño desarreglo genético, la felicidad me incapacita para la lectura de poesía. Echaré un ojo al resto de lecturas recomendadas.

Un beso, Miriam G.

Enrique Ortiz dijo...

no te preocupes, eso es seguramente porque está en renglones pequeños; se soluciona con prosa. Un saludo.

Miriam G. dijo...

Efectivamente, con prosa me lo estoy tratando ;-).

Un beso, Miriam G

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