martes, julio 25, 2006

Fin de año


Quedan cuatro días para comenzar las vacaciones, para que nos vayamos a Cataluña, a Girona, a una región que llaman La Garrotxa. No conozco nada de Cataluña, así que estoy encantado.

Termina, pues, el año; al menos para mí. Es siempre a final de julio cuando tengo ese sentimiento de cierre, de balance y de (débiles) propósitos.

Este final de año pienso especialmente en mi padre y tengo ganas de verlo, muchas ganas. Espero que le dejaran ver anoche la película de John Wayne.

Ha sido un año maravilloso, que cantaba Frank Sinatra. Un año duro y espléndido, un año de mudanzas alrededor, de cambios y proyectos. Al fin unos se han jubilado y otros se van a jubilar: los que más lo necesitan y los que más lo merecen, sin duda. Ahora tenemos unos padres al norte y otros al sur.

Y que el tiempo muestre algún arañazo más de la cuenta no tiene ninguna importancia: algunos motores son buenos y los kilómetros que llevan encima tan sólo obligan a ir más lento (ahora la profesión médica es muy dada a compararnos con los coches; más allá de lo didáctico, ignoro el motivo); nada más. La vida avanza y nos lleva a todos por delante, en el mejor sentido.

Las hermanas siguen con su vida, con sus proyectos, con sus trabajos; ahora hay tres en Granada y una en Segovia; sé que cada una, a su modo, es feliz. Creo que eso es lo importante.

Los que vienen detrás resplandecen: Fran, Quique y Rosi, Laura, Guillermo, Marta, Belén, Sara, Rosa y Guille, su hermanita, la hija de Soler, la nieta de Tiziana.

A Mus lo operaron de su rodilla y se recupera; también es feliz, ahora a pesar del calor.

Poco más, salvo que ahora sabemos que nos iremos (pronto) a vivir a Ibiza. Somos felices.

En cuanto al blog, después de tres meses y ochenta y pico entradas, he intentado no aburrir, poner lo que me apasiona y creo que puede interesar: he huido de política y de lo personal, que, como veis, en mi caso, cabe en tres líneas. La política no cabe en tres líneas. Poco más. Ojalá hubiera conseguido entretener un poco.

Me queda pendiente hablar de Gunter, de Juan Carlos Friebe, de su maravilloso, soberbio y espléndido último libro, pendiente de un premio y, por ello, silenciado aquí. Espero con ansiedad poner algún poema. Le mando este abrazo a través de una canción de Marlene Dietrich que él me descubrió y me tradujo hace muchos años:

Marlene Dietrich: Sag mir wo die Blumen sind

Estos días que quedan daré algunos datos curiosos de visitas, enlaces y, no sé, si alguien quiere algo, que lo pida.

Por cierto, muchas gracias por leer esto, por estar ahí. :)))

6 comentarios:

cutilla dijo...

Cabe en tres lineas, pero tres lineas preciosas, al menos a mi me lo parecen, quizá sea porque las conozco. Os echo de menos, mucho, demasiado, pero al menos con este blog es como si estuvierais mas cerca. Un beso

funes dijo...

gracias a ti por descubrirnos algunas cosillas tan interesantes que de otra manera nos perderíamos. Espero que lo paseís bien en las vacaciones y que en septiembre sigas tan constante para nuestro disfrute!!!

volandovengo dijo...

¿Vendrás a Granada? Si lo haces, no dudes en llamarme y nos tomamos una cerveza en vivo y no tantos guiños virtuales.
Buenas vacaciones. Esperamos la vuelta de tu blog.

Enrique Ortiz dijo...

gracias por lo buenos deseos para las vacaciones; traeré, al menos, alguna foto. A Granada no iré hasta septiembre. Un abrazo fuerte a todos.

Anónimo dijo...

Carissimo Enrique: aunque hemos sido lectores ocasionales de tu blog queremos darte las gracias por compartir tus lecturas, músicas e imágenes. Nos has regalado una antología hermosa y auténtica. Esperamos veros pronto y que lo paséis muy bien en La Garrotxa. Os mandamos un beso muy fuerte (también para Mus) y una sonrisa del pequeño Guillermo, que ahora duerme, huyendo del calor...

William's daddy

Enrique Ortiz dijo...

ayy, esos lectores ocasionales: todavía espero hacer un hueco antes de la marcha y ver a ese pequeño Guillermo, tan fotogénico y acuático. Un año glorioso, qué buena edad tiene. Besos.

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