Ayer, a propósito de ese café de Claudio Magris, Marsu recomendaba Emozioni de Segafredo Zanetti, que en cuanto tenga un rato voy a comprar y probar (uno de mis propósitos para el año 2008 es tomar un buen café en casa). Gracias Marsu :) ; ya te contaré...Cuando leía el comentario sobre el café me acordaba de César Vallejo, uno de los mejores poetas en castellano, y pensaba que todavía no había puesto nada de él por aquí. Estos son los versos a los que me refiero:
Me gusta la vida enormemente
pero, desde luego,
con mi muerte querida y mi café
y viendo los castaños frondosos de París
y diciendo:
Es un ojo éste, aquél; una frente ésta, aquélla... Y repitiendo:
¡Tanta vida y jamás me falla la tonada!
¡Tantos años y siempre, siempre, siempre!
No fue en estos versos, sino en otro que decía, preguntando, "¿qué será de su falda de franela?", donde aprendí, de la mano de Vallejo, que en el poema un elemento cotidiano es siempre un abrazo tendido al que lo está leyendo, un guiño que funciona como esa pregunta que no admite respuesta: pero, ¿no te acuerdas ya de esta casa? Eso es importante. Ya pondré ese poema aquí.
Del café de Magris y Vallejo pasé a la lluvia de éste pues me acordé de Piedra negra sobre una piedra blanca, un poema en el que imaginaba su muerte y, claro, terminó siendo así. Otro milagro de Vallejo, otro poema memorable que arranca así:
Me moriré en París con aguacero,un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París -y no me corro-
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.
Pongo, completos, los dos poemas y me digo que seguiré hablando de Vallejo, desde luego.
PIEDRA NEGRA SOBRE UNA PIEDRA BLANCA
Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París -y no me corro-
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.
Jueves será, porque hoy, jueves, que proso
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.
César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro
también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos...
HOY ME GUSTA LA VIDA MUCHO MENOS...
Hoy me gusta la vida mucho menos,
pero siempre me gusta vivir: ya lo decía.
Casi toqué la parte de mi todo y me contuve
con un tiro en la lengua detrás de mi palabra.
Hoy me palpo el mentón en retirada
y en estos momentáneos pantalones yo me digo:
¡Tanta vida y jamás!
¡Tantos años y siempre mis semanas!...
Mis padres enterrados con su piedra
y su triste estirón que no ha acabado;
de cuerpo entero hermanos, mis hermanos,
y, en fin, mi ser parado y en chaleco.
Me gusta la vida enormemente
pero, desde luego,
con mi muerte querida y mi café
y viendo los castaños frondosos de París
y diciendo:
Es un ojo éste, aquél; una frente ésta, aquélla... Y repitiendo:
¡Tánta vida y jamás me falla la tonada!
¡Tántos años y siempre, siempre, siempre!
Dije chaleco, dije
todo, parte, ansia, dije casi, por no llorar.
Que es verdad que sufrí en aquel hospital que queda al lado
y está bien y está mal haber mirado
de abajo para arriba mi organismo.
Me gustará vivir siempre, así fuese de barriga,
porque, como iba diciendo y lo repito,
¡tanta vida y jamás! ¡Y tantos años,
y siempre, mucho siempre, siempre, siempre!
Hace un año: MacDonald's de Manuel Vilas (Hamburguesas y poesía, por Vicente Luis Mora)
Technorati Tags: césar vallejo
Blogalaxia Tags:césar vallejo

