miércoles, noviembre 12, 2008

Maneras de escuchar un blues, de Vicente Gallego


Maneras de escuchar un blues


Es hermosa esta noche de verano,
aunque no más hermosa
que cualquier otra noche de verano.
Es hermosa esta noche en que estoy solo,
y fumo, y he dejado
en penumbra la casa mientras suena
un dulce y triste blues,
un blues tan triste y dulce como otros.
Nada en mí, ni en la noche, ni en la música,
se diría especial, y sin embargo
existe algo muy hondo en esas cosas
que parecen sencillas:
una extraña grandeza que no acaba
de ser exaltación, tragedia, paz,
pero que es todo eso, y es también
un sentir claramente
que para esto ocurra ha sido necesario
apurar estos años, acumular recuerdos,
haber ganado
y haber perdido tantas cosas.
Para que este piano suene así,
para temblar así con esta música,
ha sido necesario
ir llenándola poco a poco
de belleza y de daño, ir llenándola
con nuestra propia vida, para que se parezca
a nuestra propia vida, y suene así
tan insignificante, tan triste, tan hermosa.


Vicente Gallego (Valencia. 1963). Ya ha aparecido en este artefacto (enlace). El poema lo extraigo de La plata de los días (Visor. 1996)


Hace un año: Un poema de Javier Egea

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lunes, noviembre 10, 2008

Un homenaje y un premio, con un poquito de publicidad

Sí, homenaje, a las mil entradas de El barón rojo, al que desde aquí deseo otras mil, sobre todo desde un punto de vista egoísta, de disfrute personal. Un abrazo, Barón.

Y premio, el que me doy a mí mismo, a través de estos dos anuncios que, claro, saco de El barón.

He estado una semana fuera de casa -por obras- y regreso justo ahora, con un suelo relampagueante -palabra que utilizaba mi padre para decir que unos zapatos estaban de limpios de verdad-.

Echaba de menos estas cuatro paredes que forman una casa. Y eso que uno ha vivido estos días a cuerpo de rey.

Trident seguros (Nicolás, tiemblaaaa) y Nando's, que se inclina por el tópico de las rubias. Las vueltas a casa tienen estas cosas...



viernes, noviembre 07, 2008

De cómo me morí


"Un día me morí, no puedo decirlo de otro modo.
Y aunque suene raro, es gramaticalmente correcto."


José María Parreño (enlace + enlace)


Como todo el mundo, yo también me morí un día.

Algo fue demasiado.

Demasiados comienzos, demasiados finales, algún crepúsculo de más, no sé, no lo recuerdo, pero algo fue más de la cuenta. O demasiado poco, quién sabe.

Me parece, también, que se me acabó el tiempo; no un tiempo de vida, no, sino que el tiempo redondo del día dejó de pertenecerme.

Antes, todo era mío: las tardes, los cafés, las mañanas, los paseos, las noches, los escaparates, el teléfono, los rotundos mediodías.

Entonces, un poco antes de mi muerte, desaparecieron las horas.

Fue entonces cuando las calles comenzaron a sonar como un vacío al regresar tarde y cansado del trabajo, y había charcos fríos, y la gente, dentro de sus abrigos, aceleraba el paso, y los portales estaban cerrados y todo era como de piedra, todo tenía el sabor de una piedra helada.

Entonces, me morí.

Algo más tarde, nací de nuevo.

Y en ésas andamos.


(Buen fin de semana para todos. Gracias por su tiempo. Besos y abrazos. Biba Noviembre y Biba la Juventud)


Hace un año y un día: Afterpop, de Eloy Fernández Porta

Hace un año: Un cuento de Jean Cocteau


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miércoles, noviembre 05, 2008

Preguntando al respetable: Niños y profesores, sangre y Halloween

Leo en 20 minutos (enlace), que, a su vez, lo lee en Savannah now (enlace), que una profesora ha mandado al psicólogo al niño (de 10 años) que hizo el dibujo de arriba, a petición de la propia profesora, que pidió a su clase un dibujo para una máscara de Halloween. (Les recomiendo la lectura de periódico de Savannah enlazado pues no tiene desperdicio).

Mi pregunta es sencilla: ¿acierta o se equivoca la profesora al preocuparse por el dibujo del niño?, ¿no sería más preocupante que el niño, frente a la petición de máscaras para Halloween, dibujara una casita con su camino y su chimenea humeante?.

Todos aquellos, padres y madres, que pasan por aquí, ¿cómo lo ven?, ¿qué pensarían si su hijo/a dibujara un dibujo exacto al de arriba? ¿se preocuparían, les gustaría?

¿Nos estamos volviendo locos?, ¿lo estamos haciendo bien con los niños?.


Hace un año: Pollas, un manual de granadino


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viernes, octubre 31, 2008

Un acontecimiento: Bon Iver: The Wolves (Act I & II)


A pesar de ser viernes y tener ganas de desparramar un poquito, hoy voy a ser parco, muy parco, y por varios motivos. Uno, que he tenido pintores en casa y he tenido que salir de ella -normal- con lo que mi ritmo ha quedado algo alterado. La semana que viene tendré un acuchillador-barnizador (acojona, ¿verdad?), de lunes a jueves, con lo que tendré que irme y no sé cómo y dónde podré actualizar, pero eso ya lo veremos.

El segundo y principal motivo es este vídeo que les traigo hoy; cuando mi queridísimo Juan Carlos Gun me hablaba en un correo de acontecimiento de la década, sabía que no estaba exagerando y aquí sigo, extasiado, por la música (y a lo mejor también por el olor de la pintura; como no se debe pintar con frío ni lluvia -no seca rápido, por lo visto- yo he pintado en invierno, con un frío tremendo y una lluvia helada).

El vídeo es del tema, The Wolves (I & II), de Bon Iver (alias de Justin Vernon), frente al que sobra cualquier comentario.

La historia es sencilla: abandonado por su novia y por su grupo, decide retirarse unos meses a una cabaña en las montañas de Wisconsin. El resultado es un disco, For Emma, forever ago, que duele como una quemadura en el centro del alma y, a la vez -he ahí su proeza- reconforta, sana, redime. Uno no sabe mucho de belleza, no señor, pero cuando se la topa en sus narices, no es difícil reconocerla.

Pueden leer mucho por ahí sobre este disco; a mí me han gustado estos dos: enlace + enlace.

Les dejo con este tema; busquen un momento para ustedes y oigan y vean. Será, seguro, un magnífico fin de semana. Ahhhh, y preparen los pañuelos. Gracias por su tiempo. Abrazos y besos. Biban las cabañas de Wisconsin, Biba el desamor y Biban los árboles y los fuegos. Biba Gun.




Hace un año y dos días: Las cosas que me digo: Donde se habla de almanaques (Segunda parte)

Hace un año: Eastbourne Lights, de Darren Hayman y Love, de Cinerama


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miércoles, octubre 29, 2008

La condena, un poema de Felipe Benítez Reyes


Un comentario de Esther y un vistazo al blog El escritor y sus críticos, me ha llevado a leer de nuevo este poema, La Condena, de Felipe Benítez Reyes, que no había leído desde hacía bastante tiempo y que me ha gustado aun más, si cabe. Lo dejo aquí.

LA CONDENA

El que posee el oro añora el barro.
El dueño de la luz forja tinieblas.

El que adora su dios teme a su dios.

El que no tiene dios tiembla en la noche.


Quien encontró el amor no lo buscaba.

Quien lo busca se encuentra con su sombra.

Quien trazó laberintos pide una rosa blanca.

El dueño de la rosa sueña con laberintos.


Aquel que halló el lugar piensa en marcharse.

El que no lo halló nunca

es desdichado.

Aquel que cifró el mundo con palabras

desprecia las palabras.
Quien busca las palabras que lo cifren

halla sólo palabras.


Nunca la posesión está cumplida.

Errático el deseo, el pensamiento.

Todo lo que se tiene es una niebla

y las vidas ajenas son la vida.


Nuestros tesoros son tesoros falsos.


Y somos los ladrones de tesoros.


De Felipe Benítez Reyes ya me he ocupado por aquí alguna vez (enlace + enlace)

Hace un año: Casa de citas: Paul Gauguin


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