miércoles, febrero 28, 2007

Senderos de paso, de Ramiro Fonte

To build a fire, de Dan McCarthy ( vía)


Senderos de paso


Lo peor que le puede suceder a un poema
es que sea esa cárcel
donde cumplen la pena
a cadena perpetua tus recuerdos:
pena que tú dictaste siendo juez
y parte, al mismo tiempo,
quizá por cobardía o por querer salvarte.

Pero también
que se parezca mucho
a un sanatorio de paredes blancas,
apartado del mundo, entre peñascos:
un cerrado universo silencioso
para desesperados o para quien no quiere
regresar nunca más
a la vida, pues piensa, con razón,
que la vida no es justa.

En ambos casos
las salidas que puedes entrever
es que el preso quebrante su condena,
que escoja sus senderos
de paso, sabiamente, el hombre que regresa.

A fin de cuentas, sabes que no debes
concebir un poema
sin que receles de la soledad,
de ciertos beneficios que traen los monólogos.

Sospechas que, en toda circunstancia
(por debajo de historias diarias o fingidas
y a pesar del sereno artificio de los versos),
sigues estableciendo
un litigio moral sobre el mundo y la vida.

Y el delito mayor, el más hermoso,
y la sentencia que procede
es seguir dialogando intensamente
con el tiempo y la vida, con tu mundo.

Y -¿por qué no?- también con los recuerdos
que buscan apartarse por caminos
a donde sólo van los solitarios.


Ramiro Fonte (Pontedeume, A Coruña.1957) ha publicado Adeus Norte (1991), Luz do mediodía (1995), Capitán Inverno (1999) y A rocha dos proscritos (2001). El poema que se incluye pertenece al libro Capitán Invierno (Pretextos.2002) en una traducción del gallego de Xavier R. Baixeras.


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7 comentarios:

Olvido dijo...

No sabes que bien me han venido tan de mañana estos versos.
Bon jour

http://www.manzanasazules.com/blogm/ dijo...

Ya mí, y a mí. Me han gustado mucho, gracias.

Mensaje para Cuti, acabo de ver que preguntas por el concierto, estoy intentando encontrar un hueco para escribir algo al respecto, lo mejor, Lapido ha crecido en el escenario, lo peor la poli que vino a echarnos: ¡un escandalo!

Un beso, Miriam G.

Enrique Ortiz dijo...

Muchas gracias, Olvido. No sabes cuánto me alegra oirte decir eso. Un abrazo y buen día.

Miriam, hay que ver con la poli, a estas alturas... Me alegro también de oir lo de Lapido. Es el mejor, sin duda. Un beso.

Pussy Galore dijo...

Cuando he intentado leers el poema le ha pasado algo raro a la pantalla del ordenador y lo unico que podia leer era:
"Lo peor que le puede suceder a un poema
es que sea esa cárcel
es que sea esa cárcel
es que sea esa cárcel
es que sea esa cárcel
es que sea esa cárcel"
Es como "a rose is a rose is a rose", jijiji. Maravillas de la tecnología!

Enrique Ortiz dijo...

De esa manera, rimar, lo que se dice rimar, rima, las cosas como son. Además no queda mal, verdad?. Jijijiji, estoy total y absolutamente muerto de risa. Un beso, Pussy.

Sergi Bellver dijo...

Hoy no es un buen día. En mi paisaje, claro, en el forro de este guante, vuelto del revés, expuesto, quiero decir. Hoy no es un buen día para mí, ya está dicho. Para el mundo, qué más da, ¿verdad? Hay tantos días buenos en los bordes de las piscinas al sol, hay tantos días de mierda entre los cascotes de las ciudades arrasadas, días tan fantásticos, “fenomenales”, para ser exactos, en las pistas de paddle de la gente bronceada, y días tan lúgubres, en los talleres infectos en los que las pieles de manitas oscuras se deshollan por el ácido. En fin, un día como otro, uno gana un premio, otro pierde una casa, a uno le hacen académico, al otro se le muere un amor. Así que relativizo, o lo intento, y mi día de mierda se convierte en un frenazo más en los gallumbos. Ya los lavaré mañana, qué narices, mañana estreno unos nuevos, y el mundo nacerá otra vez.

Y el pobre Enrique igual no me entiende, pero yo sólo quiero decirle que me viene de perlas este buen humor, esta fe, esta casa ligera, por no llevar lastre, ligera, como un globo, a la que me subo esbozando una sonrisa y voy viendo el paisaje, las piscinas, las ruinas, mi ropa sucia, cada vez un poco más lejos, allá en el suelo.

Gracias por descongestionar el tráfico en mi carril.

Pd: ¿Crees que podríamos adelantar mis planes –no eran otros que esos, a los que me refería, contigo, con Olvido, con otros, una reunión de la tribu- y danzar en torno al fuego el día 9, a cuento de cierta “Parábola”? Mira que el tren del noroeste te deja a un tiro de piedra de La Casa Encendida…

Enrique Ortiz dijo...

Querido Sergi, no sabes cuánto bien me hacen tus comentarios aquí. Llegará el día en que los ponga como entradas: por su fuerza, por su intensidad, por su ritmo. Qué maravilla.

En cuanto a esos días, ufff, no sé, deben ser cosas de los años, de la contaminación...

No hay nada que me apetezca más que esa danza en torno al fuego, sea en tren, barco o a pie. Creo, sin embargo, que no estoy por aquí el 9, sino más abajo, en el sur. Te enchufo un correo y te comento. Voy a ver si puedo arreglarlo.

Un abrazo fuerte, Sergi.

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