miércoles, octubre 17, 2007

Casa de citas: James Joyce


Anoche, en Afterpop. La literatura de la implosión mediática, de Eloy Fernández Porta, me encontré con este célebre dictum de Joyce:

"Para saber si una chica vale la pena, llévala a ver una exposición; si se pee, es que vale la pena"

Qué cosas tiene mi James; eso sí, no seré yo quien lo corrija.


Hace un año: Dos novela policiacas: Cinco mujeres y media, de González Ledesma y Ojos de agua, de Domingo Villar.

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7 comentarios:

Manuel Márquez dijo...

Pues qué quieres que te diga, compa Enrique: se puede estar de acuerdo, o no, obviamente, pero no se le podrá negar la burricie al sujeto de marras. Rotundo, desde luego, aunque, en mi caso, y por si las moscas (y los vientos), prefiero no hacer pruebas... Y después hablarán algunos de provocación, transgresión, bla, bla, bla....

Un abrazo.

Miriam G. dijo...

Este era el de las cartas a Nora ¿no? ja, ja, ja.

A pesar de que una de mis mejores amigas se llama Molly Bloom, tú ya me entiendes. No puedo con este tio de verdad que no.

Un beso, Miriam G.

volandovengo dijo...

En una comida con Juan Eslava Galán, etorónomo donde los haya, me confesaba que, una mujer te quería de veras si es capaz de perdonarte un pedo de los buenos mientras le tapas la cara con las sábana. (volandovengo)

Marsu dijo...

Estoy con Miriam (menos en lo del pepino...). Después de leer las cartas a Nora, lo que me extraña de Joyce es que pida esa única manifestación de entusiamo escatológico en las exposiciones.

Ahora que lo pienso, mencionar a Joyce y a un pepino en el mismo párrafo es arriesgadísimo, ¿no?

Miriam G. dijo...

Sí, a punto he estado de decir a mí que me registren, al rato me he acordado del gazpacho. Ja, ja, ja.

Un beso, Miriam G.

Anónimo dijo...

Gracioso es, desde luego, sorprenda me ha dejado. Un beso.Cuti

NB hoy he comido un bocadillo y, por supuesto, me he acordado de ti.

Olvido dijo...

Hablando de las cartas a Nora...

Fragmento de las cartas de Joyce a su esposa Nora el 2 de diciembre de 1909

“Eres mía, querida, eres mía! Te amo. Todo lo que escribí arriba es sólo un momento o dos de brutal locura! La última gota de semen ha sido inyectada con dificultad en tu sexo antes que todo termine y mi verdadero amor hacia ti, el amor de mis versos, el amor de mis ojos, por tus extrañamente tentadores ojos llega soplando sobre mi alma como un viento de aromas. Mi pija está todavía tiesa, caliente y estremecida tras la última, brutal embestida que te ha dado cuando se oye levantarse un himno tenue, de piadoso y tierno culto en tu honor, desde los oscuros claustros de mi corazón.
Nora, mi fiel querida, mi pícara colegiala de ojos dulces, sé mi puta, mi amante, todo lo que quieras (¡mi pequeña pajera amante! ¡mi putita folladora!) eres siempre mi hermosa flor silvestre de los setos, mi flor azul oscuro empapada por la lluvia".

Un beso Quique, buenas noches

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