lunes, octubre 08, 2007

Dos poemas de Fermín Herrero



Las calles tienen nombre de escritores aunque
seguramente nadie lee, en último extremo
las páginas salmón de los diarios mientras
cierran el trato por teléfono. No busques más
paradojas, hablando pronto y mal cómo cojones
te sigues escandalizando con la que está cayendo.


Nichos Laborales


En las granjas que quedan los porqueros
son búlgaros o marroquíes. Verlos
llevar con el tractor la cuba
de purín nos resulta corriente. También
solemos saludarlos mientras
pastorean: es lógico, son de hecho
vecinos. Hablan poco como la mayoría
de nosotros, que somos muy callados. A veces,
sin embargo, en el teleclub alguien
asegura, con aire de profeta: pronto, de aquí
a nada, aunque no lo veremos, todos
negros. Y los demás, asentimos.


Fermín Herrero
(Ausejo de la Sierra, Soria. 1963). Ha publicado Echarse al monte (Hiperión.1997)
, Un lugar habitable (Hiperion.2000) y El tiempo de los usureros (Hiperión.2003), libro a los que pertenecen estos poemas.


Hace un año y dos días: Muchachito Bombo Infierno y un postre: Los Delinqüentes

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5 comentarios:

Manuel Márquez dijo...

Está claro, compa Enrique, que esta poesía no es "la de siempre": bastante menos lírica, bastante más implicada, y muy, muy impactante. No te puedo decir que me guste, porque me cuesta digerirla, pero no le falta, desde luego, su interés...

Una pena que tenga tan abandonadas mis visitas a esta tu siempre interesante "cibercasa", pero andamos como andamos...

Un abrazo.

Aura dijo...

Igualmente me gusta que las calles tengan nombre de escritores, aunque nadie lea... siempre piensas en que podrían aparecer desde cualquier esquina.

Marsu dijo...

Mmmmm...no llego, me temo que es este caso, no llego.

Enrique Ortiz dijo...

Gracias, Manuel; no te preocupes en absoluto, soy consciente de cómo vamos de tiempo y por eso agradezco aún más el esfuerzo cuando os veo por aquí. Los poemas son como la comida, unos nos gustan más que otros, nada más que eso. Un abrazo muy fuerte.

Gracias, Aura, a mí también me gustan esas calles, sobre todo si son de escritores desconocidos, que no he leido; me pregunto siempre por el vínculo con el sitio o qué extraña historia los ha llevado hasta allí. Un beso :))

Marsu, gracias; te digo lo mismo que a Manuel; gustan o no, como cualquier comida, como la música, nada más. El gusto de uno es soberano y es importante hacerlo prevalecer. De lo que sí estoy seguro es que si lo leyeras algo más te iba a encantar; Herrero es un poeta muy peculiar por varios motivos: uno es que nos trae voces del ámbito rural (el de sus padres y mayores) que no solemos oir en poesía; dos, no tiene pelos en la lengua y es ajeno a cualquier moda no sólo poética; es decir, es muy auténtico; cuando ponga algo más verás tú como te gusta. Un beso, Marsu.

Anónimo dijo...

Me ha gustado más el segundo poema, el primero lo veo extraño.En lo que concierne a los nombres de las calles, es curioso, siempre voy buscando la relación que pudiera tener la calle con el nombre, sean escritores o no. Un beso. Mam.

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