martes, diciembre 11, 2007

Casa de citas: Claudio Magris


En el blog Hasta siempre Elena me encuentro este trallazo. Con los años, Claudio Magris se está convirtiendo en alguien muy necesario para mí. Inteligente, lúcido, feroz y preciso, exactísimo. No se puede pedir más.

“Mi calidad de vida no es sólo el café que tomo, también el mundo que me circunda, los otros que viven en él. Para mi bienestar no basta con que yo no sea agredido, también hace falta que los otros no lo sean. Mi bienestar depende del de los demás. Parte de mi egoismo crea un mundo civil.”


Hace un año: Cambios y búsquedas

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9 comentarios:

Anónimo dijo...

Solidaria y hermosa definición que este autor entiende por bienestar. Se empieza de otra manera el dia leyendo el blog hoy. Un abrazo. Mam.

Enrique Ortiz dijo...

Magris, Mam, será una de mis lecturas recurrentes cuando sea viejecito, para volver a leerlo, con calma, en bata de cuadros y zapatillas de hospital. Eso sí, en Ibiza, oyess. Un beso.

Marsu dijo...

Me guardo esa frase para releerla cuando me sienta egoista. Reconozco que yo tomo un café buenísimo, del que me enganché en un viaje de trabajo en Cerdeña...(¿he dicho trabajo?). Habrá que intentar que el mundo sea como ese café.

¡Gracias!

Aura dijo...

Con los años el bienestar cada vez se me hace más parecido a la idea de que él tiene el señor Magris... Y leerlo en otro me hace mucho bien, la verdad.

Un saludo :)

(Ah, y echaba de menos leerle, transmite usted cosas tan lindas...)

Enrique Ortiz dijo...

Gracias, Marsu. Me tienes que contar lo de ese café, pues el mío es regulín y sólo sirve para mantenerme algo despierto. Así que ya me contarás la máquina, el producto, la forma, etccc. Un beso, Marsu.

Gracias, Aura. He traido aquí a Magris justo por lo que cuenta: hay veces en las que uno no termina de articular algo que siente (me estoy acordando de El nombre en la punta de la lengua, de Quignard) y escritores de la talla de Magris hacen que te des cuenta, exactamente, de lo que estabas pensando. Un beso, Aura :)) y gracias.

Marsu dijo...

Por cierto, la foto es espectacular.

Mi café es Emozioni de Segafredo Zanetti; tampoco es ninguna especialidad, se encuentra en los hipermecados sin problema, aunque es algo más caro que otros. Pero a mí me reconcilió con el café requemado que me daban en los bares a horas tempranísimas, antes de entrar a currar. Es arábica, por supuesto, y sin nada de torrefacto (puaj). Máquina, normalita; para expresso hay otra variedad, muy buena también.
Eso sí, hay que tomarlo caliente y prácticamente sin endulzar, claro...

cuti dijo...

Preciosa la cita y la manera de poner algo que ahi está, pero que casi nunca se dice (aunque la verdad, no hace falta). Enrique, a ver si te pongo alguna vez un buen café en casa (probaré la marca de Marsu, siempre se puede mejorar). Un beso

Manuel Márquez dijo...

Hoy, como siempre, "doble compa" Enrique, calidad superior, y por partida doble. La foto es bellísima, y el texto, de una lucidez extraordinaria, aunque mucho me temo que no es demasiado representativo de lo que constituye la pauta de conducta habitual (e inducida por el establishment) en nuestra sociedad actual: demasiado individualismo, demasiado egoismo, demasiado poca visión periférica, demasiado poco estar atentos a nuestro alrededor (y lo digo, ojo, desde el mea culpa más absoluto, que yo pecador, y bla, bla, bla...). De todos modos, como reflexión de Magris sobre la que es bueno profundizar (e intentar avanzar), lo dicho, magnífica.

Un abrazo.

Pussy Galore dijo...

Justo de una cosa así he discutido mucho con un amigo ultimamente. El dice que el altruismo es egoista porque encuentras cierto placer en ayudar a los demás.
Le dejo con el pensamiento ;)

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