jueves, diciembre 13, 2007

Lo tremendo en las canciones infantiles: Los tres alpinos, Me casó mi madre y Ya se murió el burro

Cuando algunas noches (mientras intento que el agua de la ducha arrastre el cansancio) me sorprendo cantando o silbando algunas de las canciones que oía y cantaba cuando era pequeño, si me detengo y pienso, me quedo alucinado (ahora se dice a cuadros, y me gusta).

En estos tiempo de corrección política (y por ende, estética y moral) no sé qué canciones infantiles se oyen ahora, qué le cantan las madres a los niños y qué cantan los niños cuando van en coche. No sé si me gustaría que fueran las mismas canciones que cantaba yo. Desde luego, si los niños de hoy están a salvo de estas letras, de estas historias, tampoco se pierden nada que no puedan ver en una peli o jugar en un vídeojuego.

Eso sí, las historias de estas canciones, sus tonalidades, tenían algo tremendo, algo que hoy creo que no se da: hay un punto de vista donde lo inevitable, el fatum (lorquiano), pesa, alumbra desde dentro, quemando a unos personajes que deambulan por las historias cantadas. Hay, además, una especie de resignación que lo cubre todo, como una nieve tóxica. Hay tristeza, hay pena, una pena honda que no sé si hoy es posible. Vamos por partes. Pido disculpas por la extensión de esta entrada, (pero es que me ha costado dios y ayuda encontrar estos temas).

Los tres alpinos


Con independencia de que los personajes sean tres alpinos (al principio no entendía pues la palabra alpino sólo la había visto escrita en una caja de lápices de colores, y más tarde me pareció muy exótica), llama la atención cómo la canción encadena los hechos, que son tremendos: vienen de la guerra, ven a una princesa en una ventana que se empeña en que el alpino pequeño le regale las flores, a lo que éste accede pero, claro, tiene que pedir la mano al rey, que, por listo, lo fusila. La princesa muere de pena y el rey se va a morir a China (que debía ser lo peor que le podía pasar a alguien entonces, muerto y en China, qué horror).

No me negarán que a pesar de los tintes universales de la historia (podríamos ver cuántos guiones millonarios de Hollywood siguen hoy el mismo esquema; nos quedaríamos a cuadros), ésta es directa y tremenda, demoledora. La lógica impone que si alguien viene de la guerra (imaginen cómo debe venir uno de la guerra) le espere lo mejor, una especie de paraíso en la tierra. No. La canción, popular entre los scouts, dice lo contrario. Llama la atención, además, que el mismo tono sirva para el regreso de la guerra, con ese ramo de flores y para el fusilamiento. La canción no cambia de tempo, es idéntica y el ria ria rataplán así lo certifica. En algunos países de latinoamérica se cambió el final (cosa normal) y se resucita al alpino para que la princesa también resucite y se casen. Lo que no se sabe es si el rey vuelve o no de la China.

Pongo la letra y la canción.

BALADA DE LOS TRES ALPINOS

Eran tres alpinos que venían de la guerra
ría, ría, rataplán...
que venían de la guerra...
El más pequeño traía un ramo de flores...
ria, ria, rataplan
traía un ramo de flores...
Y la princesa estaba en la ventana....
ria, ria, rataplan
estaba en la ventana
Pequeño alpino regálame esas flores...
ria, ria, rataplan
regálame esas flores
Te las daré si te casas conmigo...
ria, ria, rataplan
si te casas conmigo
Para casarme has de hablar con mi padre...
ria, ria, rataplan
has de hablar con mi padre
Señor rey, quiero casarme con su hija...
ria, ria, rataplan
quiero casarme con su hija
Largo de aquí o te mando fusilar...
ria, ria, rataplan
o te mando fusilar
Yo no me voy si no es con la princesa...
ria, ria, rataplan
si no es con la princesa
Al día siguiente moría fusilado...
ria, ria, rataplan
moría fusilado
Y la princesa también murió de pena....
ria, ria, rataplan
también murió de pena
Y el señor rey se fue a morir a China....
ria, ria, rataplan
se fue a morir a China

Balada de los tres alpinos

Me casó mi madre

Tradicional, esta canción me parece muy hermosa y ello a pesar de la historia que cuenta, también universal (podríamos volver a los guiones y veríamos... a cuadros): una mujer se casa, obligada, con alquien que no quiere. Hasta aquí, bien, tampoco pasa nada porque uno se case con alguien a quien no quiere. Lo peor viene después, cuando el marido, en la noche de bodas (también podía haber esperado) va a casa de la querida, a la que ofrece sayas y mantillas, no sin antes decirle que a la otra (la narradora) va a darle palo y mala vida. La canción, desde luego, es preciosa y me acuerdo perfectamente de cantarla muy pequeño. Me gustaba mucho eso de pícara mujer y creo que pensaba que estaba cantando algo como muy intenso y prohibido. Dejo letra y música en dos versiones, la de Nuevo Mester de Juglaría, que sigue la letra, y la de Nuestro pequeño mundo, que mucho me temo que sufrió los rigores de la censura porque no hay engaño por ningún lado. Juzguen ustedes y si alguien sabe el por qué de esta versión light de Nuestro pequeño mundo, que lo cuente, plis plis. Por cierto, romance con versos de seis sílabas, una joya.

Me casó mi Madre

Me casó mi madre
Chiquita y bonita
Con unos amores
Que yo no quería
La noche de novios
Entraba y salía
Me fui detrás dél
Por ver dónde iba
Y veo que entra
En cá la querida
Y le oigo que dice
Abre vida mia
Que vengo e comprarte
Sayas y mantillas
Y a la otra mujer
Palo y mala vida.
Yo me fui a mi casa
Triste y afligida
Me puse a leer
Leer no podía
Y oigo que me llaman
A la puerta mía
Y oigo que me dicen
Abre vida mía
Que vengo cansado
De buscar la vida
Tú vienes cansado
De cá la querida
Pícara mujer
¿quién te lo decía?
Hombre del demonio
Yo que lo sabía.

Nuevo Mester de Juglaría: Me casó mi madre

Nuestro pequeño mundo: Me casó mi madre

El burro del vinagre

Aquí sí que no llegan los guiones de Hollywood. Estamos ante algo muy nuestro, una historia que a lo mejor podría haber rodado García Berlanga, pero, eso sí, seguro que la hubiera tamizado con su mirada piadosa de verdadero genio. La canción, muy corta, parte del momento en que el burro de la tía vinagre muere, hace un pequeño recorrido por su triste vida y toma una panorámica del entierro, que es ejemplo patrio del mayor de los surrealismos: esa tía María tocando el cencerro, que no parece que sea en honor del burro. Uno quiere pensar que los personajes son buenos, pero no, porque antes nos han dicho que era el alivio de todos los vecinos que, por tanto, abusaban de él. El turururú es, además de un elemento mnemotécnico para que los niños canten, la burla más despiada. Pongo letra y música.

El Burro Del Vinagre

Ya se murió el burro
de la tía "Vinagre",
ya se lo llevó Dios
de esta vida miserable.
Que tururururú,
que tururururú,
que tururururú,
que tururururú.

Él era valiente,
él era mohíno,
él era el alivio
de todos los vecinos.

Ya estiró la pata,
ya cerró el hocico
y con el rabo dijo:
"adiós, adiós. Perico".

Todos los vecinos
fueron al entierro
y la tía María
tocaba el cencerro.

Ya se murió el burro

Hace un año: Que habla de la navidad

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16 comentarios:

Miriam G. dijo...

Los tres alpinos es uno de los grandes traumas de mi primera infancia, uno de mis primeros recuerdos es la desesperación que sentía cada vez que en parvulitos la escenificábamos y jamás, jamás, fui la princesa, me daba igual quien muriera, yo quería ser la princesa… Ja, ja, ja a lo mejor por eso jamás quise volver a serlo.

No, no cantan las mismas canciones, yo me las voy aprendiendo, Candela es cantarina. La semana pasada vino con una nueva, no me la sé todavía, pero un padre mono le daba a su hijo monito un coscorrón por bribón… Me sonó raro, Candela se para en ese punto de la canción y me dice, pero mama la canción está mal porque los papas no les pegan a sus niños, por que yo soy tu niña y tu a mí no me pegas ¿a que no? Evidentemente no, ja, ja, ja. Pero a lo que íbamos ella solita y no ha cumplido cuatro todavía se dio cuenta de que no era muy políticamente correcta la canción que digamos.

En otro orden de cosa, no sé hasta que punto es bueno tanto celo, ¡pero si en algunas ediciones el lobo no se come a caperucita! ¡A Donde vamos a llegar! Una cosa es que yo no lea el Príncipe Feliz, ni siquiera el Gigante Egoísta, este Wilde era tremendo, pero quizá no se los lea porque termino llorando yo, y otra cosa es que en mi casa el lobo se come a caperucita, la madrastra de cenicienta es mala malísima, y pulgarcito un cabrón con pintas.

De todas formas esta época estamos disfrutando, mucho, de cuentos modernos políticamente correctos, que son una maravilla. Un día tengo que preparar una entrada al respecto. Uno de mis preferidos es la Cebra Camila y lo he encontrado en la red, pierde mucho, las ilustraciones sobre hojas brillantes de gran gramaje dicen más:

http://cte.seebc.gob.mx/cuentos/librocamila.htm

Te dejo el final, un poema que se va componiendo a lo largo de la historia, me encanta:

Y se estiro mucho para lucirse aún más
y para que su madre la viese bien,
con un anillo en la pata,
una rayita de plata,
un lindo remiendo azul,
una puntilla de tul,
una cuerda de violín,
un gran cordón de botín,
una cinta en la melena...
y ni una gota de pena.


Un beso, Miriam G.

Enrique Ortiz dijo...

G R A C I A S S S. Me dejas boquiabierto, Miriam. Tu comentario es una entrada genial. No sé nada de literatura infantil (creo que es casi imposible hacerla, es muy difícil) y casi nada de poesia infantil. Pero leo una y otra vez el poema que pones y me parece una M A R A V I L L A, dicho lo cual voy a buscar en ese enlace que dejas, generosa. Estoy de acuerdo contigo en todo. El cambio en los cuentos es absurdo (había oido algo al respecto, pero no sabía que llegaba a tanto). Nosotros (hablo de una franja entre los 30 y los 50 años) hemos crecido entre historias tremendas, donde había palos, muerte y violencia y no veo que haya traumas. Los traumas, en todo caso, vendrían de la ocultación maliciosa de un mundo real donde hay palos, hay violencia y hay muerte. Un beso, Miriam, me has dejado absolutamente encantado (tu niña Candela ya me tiene encantado desde hace tiempo)

Miriam G. dijo...

La literatura infantil es sin lugar a duda la pasión de las manzanas. Se están haciendo cosas muy buenas, yo siento especial debilidad por la editorial Kalandraka, no he comprado uno sólo que me defraude.

Podría poner mil referencias, pero voy a intentar controlarme. Te dejo una, Poesía para los que no leen poesía. (Aún): http://www.manzanasazules.com/foro/viewtopic.php?t=5119

Qué te voy a decir yo de mi niña, como me dice mi suegra, "me tiene el pan cogío debajo el brazo". Hoy he puesto una entrada de Candela que creo que te va a gustar.

Un beso, Miriam G.

Pussy Galore dijo...

La tia vinagre, jeje, todos tenemos una! :)

Marsu dijo...

Enrique, tu capacidad para poner entradas sorprendentes no tiene límite. Recuerdo esas canciones de cuando era niña; la verdad, crecimos con unos temas que banalizábamos al repetirlos, pero que tenían siempre un fondo bastante cruel. Entre la muerte de la mamá de Bambi, la horrible transformación de la madrastra de Blancanieves en bruja verrugosa, y las cancioncitas...si estamos mentalmente equilibrados, es de milagro.
Mucho más bonito es ese tema que pone Miriam, desde luego. De la infancia de mis hijas recuerdo ahora sólo un tema en inglés que repetían constántemente, y que yo no conseguía entender porque su pronunciación era nefasta. Cantaban haciendo gestos mientras se tocaban el trozo de cuerpo que mencionaban:
"Head and shoulders, knees and toes, knees and toes...".
¡Era agotador! :)
"

cuti dijo...

De la primera me acuerdo, de las otras dos no, pero la q siempre me tiene sorprendida (proque ahora se la canto a los mellis) es la de soy capitán, de un barco inglés, en cada puerto tengo una mujer, la rubia es sensacional y la morena tampoco está mal...ahi queda eso, ea, para que nos vayamos acostumbrando desde pequeñitas a ver lo q nos espera de mayores...un beso grande

NB este finde miraré los enlaces de Miriam, gracias

Enrique Ortiz dijo...

Un motivo, más, Miriam, para seguir el foro. Aunque necesito un día más largo, haré lo posible. Hace un par de días le dije a mi librero que me guardara unos libros para mi sobrinos esta navidad y lo dejé en sus manos pues no tenía ni idea. No sabes el coraje que me dio, Miriam. Un beso y BIBA Candela :))

Pussy, no me dirá usted que eso de tía vinagre no es horrorosamente horrible, y gráfico ? Creo que es usted es más joven y no sé si había oido estos temas. En todo caso, confío que no vea demasiado a su tía vinagre. Un beso y BIBA la música disco.

Marsu, tenía muchas más y espero ir poniéndolas para oir esas historias tremendas, que, como bien dices, no sé cómo seguimos vivitos y coleando, con lo que llevamos encima... A lo mejor, dentro de unos años, los niños escriben sobre sus recuerdos con los videojuegos y cosas así. No he oido esa cancion inglesa pero es que knees es difícil con cojones (lo siento) de pronunciar. Un beso, Marsu y BIBA el café de Marsu :))

charo dijo...

dios! los tres alpinos y yo haciendo de princesa con un camisón por vestido!!
la de años que pasaron desde entonces...

thirthe

A identidade do indiscernível dijo...

Mi vuela cantava una que segui cantando a mis sobrinos. Es del folklore. Ela cantava y batia en la mesa:


Eram duas caveiras que se amavam
E à meia-noite se encontravam
Pelo cemitério os dois passeavam
E juras de amor então trocavam.

Sentados os dois em riba da lousa fria
A caveira apaixonada assim dizia
Que pelo caveiro de amor morria
E ele por ela de amor fenecia.

Ao longe, uma coruja cantava alegre
Ao ver os dois caveiros assim felizes
E quando se beijavam em tom "funébre"
A coruja batendo as asas pedia biz.

Mas um dia chegou de pé junto
O cadáver novo de um defunto
E a caveira dele se apaixonou
E o caveiro antigo abandonou.

O caveiro tomou uma bebedeira
E matou-se de um modo romanesco
Só por causa da ingrata caveira
Que trocou ele por um defunto fresco!

Anónimo dijo...

Pués no son estas las peores, de pequeña cantábamos las cinco hermanas que era tremendamente triste,recuerdáme que te la cante esta Navidad. Pero que os parece la canción sexista de Fofó,Gabi,etc. La niña que nunca podía jugar porque tenía que planchar, limpiar etc. Un abrazo. Mam.

Manuel Márquez dijo...

Vaya, vaya, compa Enrique, de verdad que eres un saco inagotable de sorpresas, vaya que sí... de las tres canciones que "pinchas", la única que conozco es la del burro, que sí que la canté alguna vez de pequeño (no muchas...). En cuanto a canciones "de ahora", mi peque tampoco me salió muy cantarín; cuando canta algo (que no es muy frecuente), suelen ser cosas de letras y números, en plan aprendizaje nemotécnico. Y, eso sí, le suelen gustar las coplas cañeras de las pelis de dibujos animados (esa venilla, esa venilla...). Y eso es, poco más o menos, lo que hay: complicado que vaya a salir un Mozart de mi casa...

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Las tres me ponen los pelos de punta, y las tres seguramente desaparecerán de la memoria popular con nuestra generación. Creo que mi favorita es los tres alpinos, tal vez porque, en apariencia, es más "alegre" y "romántica" a pesar de mascarse la tragedia desde el principio. Me encanta el estudio sociólogico que has hecho. Como dice marsu, alucino con tu capacidad para sorprendernos con las entradas y con tu mirada fértil sobre las cosas. Gracias y un beso. M.

Aura dijo...

Así hemos salido las niñitas como yo, escuchando estos dramas. En fin...

Anónimo dijo...

Para canciones terribles, recomiendo "La muerte de Pepito", que Joaquín Díaz interpreta en el volumen 4 de su recopilación "100 temas infantiles"; incluso a mí, que me he criado a los pechos de canciones y romances populares sin censurar, me dejó impresionada.
Querido Enrique, en esta estupenda antología de canciones y cuentos (como cabe esperar su autor) infantiles encontrarás varias de las canciones que citas y otras que quizás ya habías olvidado.
Amaya

Enrique Ortiz dijo...

Muchas gracias, Amaya. Lo buscaré y te digo qué tal. Un saludo.

Anónimo dijo...

Yo me acuerdo de una canción infantil muy sugerente (sexualmente hablando), si alguien sabe algo sobre ella, algún estudio antropológico o lo que sea que diga. era así:

Al pasar por el cuartel
se me cayó un botón
y vino el coronel
a pegarme un pisotón.

¡Qué pisotón me dio
el cacho de animal
que estuve siete días
sin poderme levantar!.

Las niñas bonitas
no van al cuartel
porque los soldados
las pisan el pie.

Soldado valiente,
no me pise usted,
que soy pequeñita
y me puedo caer.

Si eres pequeñita
y te puedes caer,
cómprate un vestido
de color café,
cortito por delante,
larguito por detrás
con cuatrovolantes
y ¡adiós mi capitán!.

a ver, yo creo que los soldados no dan pisotones a las nilñas bonitas, igual le dan otra cosilla... A ver, por qué para evitar que te den un "pisotón" te tienes que poner un vestido cortito por delante y larguito por detrás.

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