jueves, julio 12, 2007

Lonchas de vida cortadas y envueltas por el maltrecho, envejecido y cansado charcutero Enrique Ortiz en Granada, el 17 de febrero de 1995 ( y II )

Otra explicación: traigo aquí la segunda parte, y última, del cuadernillo, cuya primera parte se puede leer en este enlace Es curioso que en las devociones sólo ha cambiado el verano por el invierno y casi todo sigue igual 17 años después. Eso sí, el texto, hoy, tendría cinco líneas y compruebo, alarmado, el derroche de palabrería para decir dos cosas mal contadas.

Lonchas de vida cortadas y envueltas por el maltrecho, envejecido y cansado charcutero Enrique Ortiz en Granada, el 17 de Febrero de 1995

II

"- Sin embargo, debe haber cosas que lo conmueven, que le gustan y le disguntan.
- Mis aversiones son simples: la estupidez, la opresión, el crimen, la crueldad, la música dulzona. Mis placeres, los más intensos conocidos por el hombre: escribir y cazar mariposas."


De una entrevista a V. Nabokov.1962

Mi personaje (como me enseñó Carlos Barral a nombrarme) sometido a las directrices y coordenadas de este Buen Gobierno, se desnuda y muestra -en la aduana sin vigilancia del país que perfila un proyecto y un sueño- su humilde valija y comienza a declarar en contra suya, para que sea utilizado en su contra, para que no quede ni una sola duda de que sigo suscribiendo lo que en mi último libro, Páginas Amarillas, puse en boca de Ingeniero (Juan Benet, claro, con Schubert, su Viaje de invierno, al fondo): " Y miro / y permanecen intocados / la primera visión, / los proyectos innumerables / y el trabajo a pie de obra / mirando cómo lo primero / deviene obra última / y sólo aproximada al sueño / que la impulsó.//"

Quiero decir que mi personaje prefiere esa primera visión, los proyectos, el trabajo -el oficio- y que sabe que la obra última será siempre inferior al sueño, pero superior al hombre. Me basta ese accidente insignificante por el que llega una idea y me atraca -nunca la denuncio, claro- en plena calle, en un sueño, en la imagen de alguien que reparte periódicos, en cualquier lugar y en cualquier tiempo. Claro, el atraco conlleva una serie de secuelas -que ojalá fueran como el hermosísimo Síndrome de Estocolmo- que terminan, si el atraco ha sido bueno, con un toque de ternura o ultrajante, es igual, en un proyecto que, a su vez, si continúa cumpliéndose, arrojará una estructura, la introducción -para mí necesaria- de cierto orden en el caos o al contrario. Y luego llega por fin el placentero castigo de escribirlo, de partir de esa intuición primera para terminar con la racionalidad de corregir y volver a corregir. Al final está el poema, el libro, la narración. Sí, creo que este es el proceso, el más hermoso que conozco y tal vez el que prefiero. Creo, además, que no es diferente la vida, el tiempo redondo de cada día, atarse los zapatos, no fastidiar a los vecinos, amar, la misma muerte. A estas cosa últimas intento y procuro seguirlas, acompañarlas. A los poemas no, a los libros tampoco. Que ellos se defiendan por sí mismos o que se hundan en la más mísera de las miserias. Ellos verán. Como Gould y como Benet, creo que debe suprimirse al intérprete para que prevalezca la música.

Por lo demás, mi personaje es fiel a ciertos nombres, a ciertas horas, a toda la música -¿acaso es otra cosa la vida?- Prefiero un largo invierno, el viento, a veces me salto algún semáforo y sonrío; otras, paro en los pasos de peatone y también sonrío. Creo que todo está por hacer, a pesar de que todo ya esté hecho. He visto morir al niño y al jovencito que fui, pero sé que la muerte cede ante la memoria y procuro no olvidar, aunque a veces me quede, como decía Cernuda, el recuerdo de un olvido. Más dramático que Válery, no he encontrado lo que amo ni en lo que amo, ni en lo que escribo, ni en lo que vivo. Tampoco he encontrado lo que escribo en lo que amo. Sé, también, que me gustaría que la dicha acompañara, como un torpe y enorme y tierno guardaespaldas, a ciertas personas.

Para terminar, Buen Gobierno, este ciudadano está cansado, descreído, y es poseedor de una buena dosis -que deben incautar en su aduana de hilos invisibles- de indignación y de rabia. Siguen diciendo aquéllo que dijo en su Tormenta primera: que el tiempo sigue pasando, a pesar de uno, y que comprende todo, pero que no se resigna. Aquí les dejo el último intento de Poética (y van cien mil millones de millones, como decía el niño un instante antes de que otro niño dijera "pues el infinito") que recojo en Páginas Amarillas. Esto no es todo, hay más, pero importa tan poco como todo lo anterior. Un abrazo.

Poeta

Si pudiera escribir del mismo modo
que un autobús se llena y recibe
y acoge a cincuenta y dos huérfanos
para llevarlos de excursión
un viernes radiante de mayo
y siente sus pequeños cuerpos
-felices-
moviéndose en los asientos
mientras las ciento cuatro manos
ensucian los cristales
palpando el tacto de un paisaje
perplejo por tanta caricia.

Si escribir fuera ese autobús
que es padre y madre
y hermano mayor.
Si un poema pudiera ser
ese cristal manchado por sus manos
diminutas y churretosas.

El poeta tiene que ser
un autobús.

El poema tiene que ser
un cristal sucio.


Hace un año: Publicidad: sueños (Coco de Mer) y pantys (nur die)


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8 comentarios:

Miriam G. dijo...

Ahora vendrá Doña Marsu a hacerte la pelota ;-). No en serio, hermoso texto Enrique, dices que no has cambiado pero yo que soy de ahora, no te reconozco en él. Mi imagen de ti es joven y jovial, o jovial y joven, puedes elegir.

Un beso fuerte, Miriam G.

Anónimo dijo...

Muy bonito escrito, texto o como lo quieras llamar, ya lo había leido. Pero opino que en ese texto se te notaba cansado y actualmente eres mucho mas jovial y alegre. Un abrazo. Mam.

Jesús Alonso dijo...

Con los años se despoja uno de cierta hojarasca depresiva, pero a mí me ha parecido un texto muy bueno y un poema excelente.

Cayetana Altovoltaje dijo...

Buf buf buff... es la segunda cosa que leo hoy que me deja absolutamente impresionada y vibrando cual diapasón. Lo primero, que paso a recomendarte, es "34 poemes", de Aurelio González Ovies. Pondré algo en mi blog. Gracias por esto, de verdad.


Con respecto a la cita de Nabokov... pobre hombre, ¿nunca le echaron un buen polvo?

Anónimo dijo...

Pues en Ada o el ardor la caza de insectos y el sexo se alternan bastante, lo mismo la alusión de la cita es una especie de guiño, vaya usted a saber :)
Me encanta ese poema, Enrique. Un beso. M.

Enrique Ortiz dijo...

Gracias, Miriam; lo bueno de la edad es que escribes mejor, vas al grano y eres mucho más jovial; de todas formas, en lo escrito siempre hay ese poso de ligera tristeza, pero, vamos, hay mucha pose. Me gusta eso de jj, joven y jovial, eleeleleel. Un beso, Miriam.

Mam, añades alegre a la calificación con lo cual soy jja, o un jaj, joven alegre y jovial, así que hoy me voy a la cama contento. Un beso, Mam.

Jesús, es eso lo que intentaba explicarle a Miriam, cómo los años van haciendo que te quedes con lo realmente satisfactorio y cómo al joven le gusta mucho esa pose atormentada. Un abrazo, Jesús, y gracias, muchas gracias.

Gracias por la recomendación, Caye. Por ahí contaba yo mi encuentro con Aurelio: compartimos accésit del Adonais en el 92 y nos conocimos en Madrid, un día frío de Enero. Pasamos unas horas deliciosas juntos, nos hemos intercambiado libros (Gamoneda, de él hacia mí; Quasimodo, de mí hacia él). Su poesía me gusta mucho (la semana que viene pondré un poema que me gusta mucho) y he leído incluso sus primeros libros, en fotocopias que guardo aquí al lado. Un gran tío Aurelio, así que compro enseguida el que me comentas. Un beso, Caye y graciassss, muchas gracias.

M. tengo pendiente a Nabokov, muchos de sus libros, entre ellos Ada o el ardor, que he comenzado un millón de veces y que no he querido continuar no por no gustarme, sino por no ser el momento de calma necesario para disfrutarlo como dios manda. Pero sí, Lolita, al menos, es muy sexual y seguramente lo de las mariposas sea una metáfora de situación. Pero estoy con Caye en lo del polvo, je. Un beso, M.

Cayetana Altovoltaje dijo...

Claro que sí, un tío cojonudo Aurelio, y uno de los mejores profesores de la universidad de Oviedo. Estoy preparando la entrada, sólo me queda elegir qué poema... ¡por mí pondría todo el libro! Por cierot, está en asturiano, pero te veo yo a ti muy suelto y políglota, y para cualquier duda aquí me tienes, como directora del departamento de dudas lingüísticas y sidrología exprés.
A mandar.

A identidade do indiscernível dijo...

"...la biblia erró en su comienzo...
Más tarde, uno regresa... y descubre que empiezan a faltar cosas de ese todo primero...
...Y luego llega por fin el placentero castigo de escribirlo, de partir de esa intuición primera para terminar con la racionalidad de corregir y volver a corregir... Sí, creo que este es el proceso, el más hermoso que conozco y tal vez el que prefiero. Creo, además, que no es diferente la vida,...
...a veces me salto algún semáforo y sonrío; otras, paro en los pasos de peatone y también sonrío".

Hicisteme saltar este semáforo y parar em mis pasos de peatone! Te das cuenta?
Un beso.

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