martes, noviembre 27, 2007

Crematorio, de Rafael Chirbes


A estas alturas, con ocho novelas ya publicadas, Rafael Chirbes (Tavernes de la Valldigna, Valencia.1949) se ha convertido en un autor ineludible si queremos hacer un recuento de la narrativa española contemporánea.

Ya he hablado por aquí de él, ya he recomendado La buena letra (libro que, por cierto, está recién editado en bolsillo por Anagrama) y he dicho en voz alta que seguramente Chirbes es mi autor preferido, el único que, tras la lectura de cada uno de sus libros, me devuelve una especie de tranquilidad que consiste en pensar que la novela, hoy, sigue siendo válida, que es posible seguir escribiendo libros absolutamente necesarios.

Crematorio (Anagrama. 2007) es, de nuevo, como suele ser habitual en Chirbes, un artefacto absolutamente perfecto. Alrededor de la muerte de Matías Bertomeu, una especie de ideólogo que en sus últimos días se refugió en la agricultura, se agrupan un fresco de personajes que entran y salen de escena: Rubén, su hermano, es un constructor poderosísimo de Levante, que ha hecho su fortuna arrasando urbanísticamente el pueblo natal de ambos, Misent. Mónica, la joven mujer de éste, entre músicas de moda, clínicas estéticas y contradicciones internas. Silvia, la hija de Rubén, más apegada al hermano fallecido que a su propio padre y encerrada en un matrimonio con Juan Mullor, crítico literario y catedrático, que prepara la biografía de un escritor en sus últimos días, fracasado, Federico Brouard, amigo de la infancia de Matías y Rubén Bertomeu. También entran en el fresco Collado, que hizo el trabajo sucio en los primeros años de la empresa de Rubén, y ahora fracasado y alcoholizado, obsesionado por una prostituta rumana protegida por el jefe de un clan mafioso ruso que opera en la zona.

A través del monólogo interior de Rubén, que es el que representa la continuidad de la novela, y la alternancia de segundas personas (Chirbes es un maestro en esto) y tercera persona, asistimos a la reconstrucción de la historia personal de varios personajes que están directamente asociados a la historia de terror urbanístico en el levante español. Idas y venidas, triunfos y fracasos, de varias generaciones sin ninguna referencia ideológica, espiritual o, incluso, sentimental.

Si en La buena letra era la guerra civil, en La caída de Madrid el día exacto en el que murió Franco, en La larga marcha la historia de España a través de la generación de la posguerra y de los hijos y nietos de éstos (una proeza narrativa sin igual), y en Los viejos amigos el desmoronamiento de toda una generación, aquí, en Crematorio, asistimos a la historia (de terror) del urbanismo último en España, en el que la mirada piadosa del novelista, como quería y pedía Faulkner, termina por no condenar a nadie, a pesar de que condena a todos.

Desde luego, nadie como Chirbes para comprender, narrativamente, los últimos setenta años de historia de nuestro país. Un lujazo en todos los sentidos.

Si escriben estos días su carta a los reyes magos, no se olviden de Chirbes, sea ésta o cualquier otra novela suya. Pongo un trocito:

"Hace milenios que se destruye esta tierra. No queda ni un rincón que no haya sido violado. Mira aquí mismo, dentro de Misent. No hay más que leer los periódicos. Durante una obra, destruyen una villa romana, destruyen un hamán almohade, una muralla califal, han destruido media docena de fonduks (al parecer, dicen los periódicos, ésta fue una ciudad comercial en el siglo XII: contactos con Alejandría, con Túnez, con Sicilia). Eso dicen los periódicos que hacemos los constructores. Como si el hamán o la muralla califal no hubieran destruido la muralla o el templo que los precedió. ¿Cuál es el estrato en el que reside la verdad?, ¿en cuál debería la humanidad haberse detenido para ser auténtica? El ruso, con su hiperactividad de insomne: esta mañana tenía los ojos pastosos, olía a alcohol, y a ese destilado agrio que deja en el sudor la cocaína, se notaba que aún no se había acostado. He pensado que seguramente sigue en sus tráficos con Guillén. Y también que capitalismo y cocaína tienen algo en común. Construcción y cocaína tienen mucho en común, además de algunas cuentas corrientes engordadas deprisa. La hiperactividad, el empeño por luchar contra el tiempo. Capitalismo y cocaína, este frenético no parar."

Hace un año: Publicidad: tractores Lamborghini, cerveza Tiger Beer y Lencería New Yorker

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19 comentarios:

Miguel Ángel Muñoz dijo...

Haces bien. Hay que hablar de este autor impecable. Chirbes es uno de esos novelistas que representan lo que todos entendemos cuando pensamos en la novela, lo que queremos que sea, lo que tantas pocas veces es. Su trayectoria literaria, a estas alturas, ya le han convertido en un autor imprescindible.
Un abrazo fuerte.

el loco oficial dijo...

Magnífico Enrique, comme d'habitude. Me la apunto pues, igual que hice con Michon, que tanto disfruté. Un abrazo y buen fin de semana.

Anónimo dijo...

Otra cosa q me gusta del blog es q de aqui saco multitud de ideas para regalos, así q, como bien dices, empiezo a apuntar q se avecinan fechas señaladas. Un beso. Cuti

Miriam G. dijo...

Bien yo que sigo un orden muy riguroso con las recomendaciones, estoy ahora mismo en los exploradores del abismo, así que este se lo pido a los reyes.

Un beso, Miriam G.

Aura dijo...

Yo no sé si los reyes se postarán bien conmigo este año, Enrique...
:)

txe dijo...

mm me lo apunto

Manuel Márquez dijo...

Compa Enrique, te me has convertido en una fuente inagotable (y de alta fiabilidad,que es lo más importante) de referencias literarias. De Chirbes algo había oído hablar, aunque no he leído nada suyo; supongo que es lo que tiene no gozar de la repercusión mediática y comercial de otros con más presencia en los medios convencionales. Apuntado, pues, queda, y a ver si se le puede hincar el diente prontito...

Un abrazo.

Raúl Luceño dijo...

Ya he comentado en alguna intervención interior que paro por aquí desde hace poco. Hoy es la 1ª ocasión en que participo en torno a una sugerencia literaria de Enrique: no conozco a Chirbes, pero el argumento de su obra, la apasionada crítica del blogger y las coincidencias entre éste y quein ahora firma respecto a la música hacen que yo también me apunte este libro en la agenda.
Gracias!!

Andrés dijo...

Hola Enrique,

gracias por la recomendación; acabo de encargar el libro, junto a aquél otro de Bolaño que recomendabas un tiempo atrás. Ya sabes lo que pienso: las afinidades son de fiar. Hasta pronto, un abrazo. AM

Francisco Ortiz dijo...

Uno de los grandes, grandes. (Enlazo este texto). Ayer tuve la oportunidad de estrecharle la mano, de oírle hablar, en Granada. Un abrazo.

Jaime dijo...

Tengo el honor de contarme entre sus amigos, puedo decir que ademas de ser un magnifico escritor es mucho,mejor amigo,Gracias Rafa por ser como eres.(Jaime)

So fía Serra dijo...

Acabo de leerlo. He entrado en google buscando algún lugar donde poder decir cuánto me ha impresionado su lectura, creo que fundamentalmente por algo relacionado con lo que tú mismo comentas, que aún hoy es posible encontrar una novela con sentido hecha. Redonda, completa, magnífica. Quisiera felicitar a su autor desde aquí.
Y ati te doy las gracias por posibilitarlo.
Un saludo

Enrique Ortiz dijo...

Mil gracias, Sofía. Paso enseguida a tus creaciones. Un saludo también para ti.

Ruben de Jerusalen dijo...

Estoy casi al final del libro. Pese a la complejidad del texto no hay una sola frase o palabra que este demas. Todo exacto y claro y ademas gracias a él pude apreciar el fantastico "Retablo de Issenheim" y hacer una visita virtual a la ciudad de Colmar. LO RECOMIENDO a todo aquel que quiera disfrutar de una buena lectura.

Iris dijo...

¡NO a los autores pedantes con FALTAS DE ORTOGRAFÍA!!!

No puedo creer lo que acabo de leer en el fragmento que copias:

"¿Cuál es el eStracto en el que reside la verdad? "

A ver si eXtraemos mejores ejemplos, porque con este, te has lucido...

Enrique Ortiz dijo...

Querido Iris, no te enfades tanto. En todo caso, la culpa es mía y como ves, no es el extracto, sino el estrato en ese símil maravilloso que hace Chirbes. Un millón de gracias por la corrección airada :))

pepe dijo...

Vaya, buscando información sobre la novela llego a este blog... y disculpa, pero al ver tu nombre pensaba que eras otro Enrique Ortiz... alguien que, desgraciadamente, tiene mucho que ver con la corrupción urbanística en la costa alicantina, y no podía creer que ese E. Ortiz estuviera hablando de esta novela, jeje. Aclarado el error, he de decir que has hecho una crítica estupenda, y que en cuanto termine el libro que tengo ahora entre manos, iré a por Crematorio. ¡Un saludo!

Anónimo dijo...

Iris:
Antes de intentar corregir a los mayores hay que aprender, primero a leer y luego a escribir.

La frase no puede ser mas redonda y menos pedante. No se trata de extraer sino de el estrato, que segun la RAE, es "Cada una de las capas superpuestas en yacimientos de fósiles, restos arqueológicos".

No intentes pasarte de listo e ir de culto pues tus carencias te delatan.

Maravillosa critica de una no menos maravillosa novela

Amaya dijo...

Genial, me ha encantado..... aunque ojeandola al principio pensaba que no sería capaz de leerlo.
Bss

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