jueves, febrero 14, 2008

Un poema de Javier Egea



Tras el aprendizaje de la vida
ofrezco mis ruinas a tus ojos.

Te ofrezco algunas cifras amarillas
y el polvo de estos libros
como un reducto pobre con más debe que haber.

Te ofrezco lo que puede quererse tras la muerte,
lo que queda de amor después de la oficina.

Tantos años contable de tu cuerpo
y esta cuenta maldita que no cuadra
y esta página absurda de borrones.



Javier Egea
(Granada. 1952-1999) publicó, entre otros, Troppo mare, Paseo de los Tristes (al que pertenece este poema) y Raro de luna. Más poemas de Javier Egea (enlace)

Hace un año: Metáforas que nos piensan, de Emmánuel Lezcano + Palabras intraducibles + En ingles, por Pussy Galore

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8 comentarios:

Anónimo dijo...

Triste y bello. Un beso. M.

Miriam G. dijo...

No sé, no sé. El poema es bueno. Y quizá porque durante mucho tiempo lo vi todo negro ahora no me hace sentirme cómoda esa visión.

Un beso, Miriam G.

Anónimo dijo...

Muy triste, me ha dejado un sabor amargo para ser jueves. Un beso. Cuti

Anónimo dijo...

Muy bonito pero muy pesimista y triste,pero de todo tiene que haber en la viña del Señor. Un beso.Mam.

Marsu dijo...

Voy a repetir, témome. Triste, realista, crudo, bonito.

volandovengo dijo...

Primo, para que lo veas rápidamente, en vez de un correo, te pido aquí a ver si me puedes mandar un poema para Letra Clara, la revista de la Facultad de Letras de Granada.

Isabel Romana dijo...

Me gustan la cotidianidad y desaliento de este poema. Una l�stima que su autor muriese prematuramente. Saludos cordiales.

Viktor Gómez dijo...

¿será el granadino Javier Egea el más lúcido y logrado poeta de aquella generación de los 80 que arribó a las letras de la mano, Garcia Montero, Alvaro Salvador y cia. a conquistar Madrid y sus editoriales?

Ni lo dudo, a más, releyéndole hoy, tan bruno, tan claro.


Buena entrada,

Viktor

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