miércoles, enero 14, 2009

Publicidad: Mi mamá me deja y Heineken

Y regreso a la publicidad, para echar un ratico, a ver si uno se relaja de tanto bajo cero, uffff.

De entre todos los anuncios que he visto, destaco estos dos.

El del niño al que su mamá le deja me parece fantástico; las caras de enterao y consentido son perfectas. A mí lo que más me ha gustado ha sido imaginarme a la mamá, invisible y referente. Lo he visto en Ziritione

En cuanto a Heineken, ¿qué decir?. Una marca que deja fuera de sus objetivos a más del 50% de la población -las mujeres, las que más consumen, por lo visto- lo tiene muy claro. De este anuncio me encanta la actuación de ellos, que hacen a las mil maravillas esa explosión de ilusiones. El anuncio me lo manda Miguelillo (abrazos; seguimos pendientes, ehh)







Hace un año: Un poema de Ángel González

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6 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy buenos los dos, pero creo que el segundo está un poco equivocado , las mujeres, pienso yo seguirían prefiriendo la ropa. Un beso. Mam.

Anónimo dijo...

Estupendos. El primero te lleva al huerto y en el segundo he revivido el momento en el que entré en el vestidor de mi cuñada y después vi la bodega-refrigerador de mi cuñado; mi corazón se vivió dividido ;)
Un beso.M.

Anónimo dijo...

¡Qué buenos! Gracias y besos,

Raquel

Anónimo dijo...

Muy buenos. Yo estaría con los hombres seguro, sin duda alguna. Un beso. Cuti

Marsu dijo...

Son geniales los dos, geniales. Pues yo opino que ese vestidor no se cambia por nada, ni cervezas ni puñetas.

Yo llevé una temporada la cuenta de Hansaplast, cuando trabajaba de forma seria. El jefe de producto de los preservativos era un señor que ya tenía nietos, y tan pronto hablábamos de la guardería de mi hija como de los diferentes tipos de cubierta rugosa de los preservativos. Recuerdo sus profesionalísimas explicaciones sobre la variedad "doble efecto: retardante para él, estimulante para ella". Sin comentarios. Me contaba que tenía una colección de preservativos, que siempre compraba en los sitios más peregrinos, en mercadillos, o cuando iba de viaje, cosa que tenía a su mujer bastante avergonzada, porque daba la impresión de ser un viejo verde obseso (u obseXo, como yo le decía), comprando gomitas por todas partes. Y un año que el departamento comercial se iba de reunión al Caribe, me hablaba del peregrinaje constante de empleados por su despacho... pidiendo muestras. Aprendí mucho ese año, la verdad :)))

Telémaco dijo...

Enrique, no sabes cuanto me alegro de que la canción de Iron & Wine te gustara tanto como a mi. A mi me dejo noqueado. Un abrazo.

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