miércoles, mayo 28, 2008

Las vueltas que le doy

Hablar, sí, ¿pero de qué? O mejor, ¿de qué escribir?. ¿Con qué voy rellenando los huecos en este artefacto? ¿Por qué cada elección supone dejar atrás mil caminos posibles, dos mil rostros, tres mil apuestas?

Cuando era más joven, no me recuerdo planteándome esto. Cuando surgía un poema, me ponía a ello. Ahora, mucho antes del poema (o antes que cualquier entrada de este blog), me viene algo para mí esencial: de qué hablo, qué tema trato, qué digo.

Ni que decir tiene que debido a esto mi posible que-hacer sufre una pre-parálisis que no se debe al pánico de la hoja en blanco, ni a la falta de inspiración (que, seguramente, no existe) ni a un malditismo que no profeso.

Con los años, creo en dos requisitos esenciales: las cosas (novelas, poemas, pelis, canciones) nunca deben aburrir (esto es primordial), es decir, bajo ningún concepto uno debe permitir que le den el coñazo(esto ya lo dijo Michi Panero); además, las cosas deben interesar -como mínimo- y, a ser posible, emocionar, estremecer o ilusionar.

Mañana este artefacto hará su post o entrada número 500. Un buen momento para pararse, para reflexionar y para decidir qué camino tomar. No me gustaría ser alguien que hablara solo (por mucho que Machado lo defendiera) y, a pesar de que uno siempre habla solo, no me gustaría escribir solo (la aspiración de la literatura, además de ser literatura, es que se lea; sin esto, no hay nada).

Quisiera que este blog fuera el autobús del que habla en Poeta (enlace), el sitio exacto donde decir palabrotas o escupir, como quería Ángel González, la brújula de Parreño o La plaza de la que habló Aleixandre en su Historia del corazón (todavía no he puesto este poema).

Quisiera, sobre todo, que este artefacto fuera del agrado del que lo lee.

Así que en esas ando, dándole vueltas a cómo hacer mejor esto y ello a pesar de que sigo a pie juntillas aquéllo que dijo LeCarré: "fue de ellos de quienes aprendió el secreto de la vida: hacerse viejo sin hacerse mejor".

Vale.


Hace un año: El sexo, según Walter Arias

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7 comentarios:

Anónimo dijo...

Hijo, que filósofo te has levantado hoy,aunque te entiendo perfectamente lo quieres decir.También yo, aunque no puedo expresar lo que siento como, pero sé que es tu blog desde hace dos años, el que cada mañana me da fuerzas para empezar el día, entre otras cosas. Sé que conlleva dedicacíón, tiempo,sacrificio, etc., pero creo que te merece la pena. Un beso. Mam.

Olvido dijo...

Hola Quique, buenos días. Cojo este autobús prácticamente a diario, su horario de ruta me es cómodo pues puedo tomarlo cuando quiero, la mayoría de las veces voy callada porque los asientos son confortables, en ellos puedes elegir música, poesía, vida cotidiana, cine, libros, pero lo que más me gusta de todo es cuando el conductor nos habla en alto.
Buen viaje a la duda, es lo que tiene el preguntarse.
Un abrazo

Marsu dijo...

¿No te vale con que regresemos siempre? Deprisa, despacio, con algo que decir, calladitos, sentados con el café, de pie en la barra... pero la cita diaria no falta.

Tú duda y decide, o no decidas, pero sigue. Yo continuaré entrando encantada.

¡Ah! Y gracias ;)

Anónimo dijo...

Pues creo que tu has construido esa brújula de Parreño, o mejor, esa plaza de Aleixandre, ese sitio donde nos reunimos muchos en torno a ti y gracias a ti, sigue ahi, anda, medita cómo hacerlo mejor si quieres, aunque como lo haces ya me vale. Un beso. Cuti

funes dijo...

500 entradas del blog, no esta nada mal! las he disfrutado todas y cada una de ellas y todo lo que he ido sacando de ellas, libros, música, comentarios, otros blogs... Y espero poder seguir disfrutándo un buen tiempo, un abrazo!

Jesús dijo...

No lo dejes, ahora que te he descubierto.

drzito dijo...

Se lo dire claramente. Su blog me permite estar en contacto con ese lado de mi del que, por vicisitudes diversas, uno se aparta en ciclos.
Un abrazo, Don Enrique.

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