martes, junio 05, 2007

Presintiendo el verano



Contaba Muñoz Molina en El robinson urbano (quizá su mejor libro) cómo la entrada del otoño le sorprendía al salir del cine, después de haber entrado en verano, y darse cuenta de que había anochecido y que una brisa fría le erizaba la piel de los brazos, todavía descubierta por la manga corta.

Sé que es verano por esa luz lechosa (así lo decía Juan Benet) del amanecer a las seis de la mañana.

Porque he visto una bandada de aves, en uve, volando hacia el norte.

Servilletas de papel arrugadas en el suelo de las primeras terrazas, el círculo de los vasos en el aluminio de las mesas.

Un puesto de helados, el dueño sentado a la puerta del kiosco y un cartel que pone "bebidas frías".

En el parque jóvenes tumbados en la hierba, descalzos, hablando de exámenes finales.

Pies desnudos, uñas pintadas, vestidos, muchachas.

La línea azul de un horizonte claro e iluminado más allá de los diez de la noche.

La terraza abierta, una cortina que se mueve mecida por la luz.

La penumbra húmeda de alguna siesta, el café con hielo.

Una canción: Summer kisses, winter tears, por Julee Cruise, por Elvis Presley.

Un recuerdo de sal en el cuerpo, la arena como lugar de encuentro.

Una magia: el cine de verano.

El mar, siempre el mismo y siempre distinto (escribió alguien)

Las ascuas que aviva algún poniente.

Un hecho que puede resultar incomprensible: los días que se alargan y las noches que se alargan.

También el norte, su rebeca, la hierba húmeda de la amanecida.

Una palabra: buganvilla.

Todo lo que es del cuerpo, lo que pertenece a la piel y a los pies desnudos sobre la arena mojada.

Los años contados por veranos, esos saltos de las biografías, su contabilidad repleta de asombro.

Un paseo marítimo y, sobre todo, su nombre: Calle del mar.

Aquel que fuimos, confundido, mezclado, casi idéntico a aquel que estábamos a punto de ser.

La trenza torpe de este inventario tal vez imposible, las historias que no cuenta.






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14 comentarios:

Miriam G. dijo...

¡Qué bonito texto Enrique! He disfrutado mucho leyéndolo. Estamos todos igual, sacando el hocico de la madriguera, ya se puede.

Me he puesto a cantar:

Tengo ganas de fiesta
De que acabe el invierno
De volver a nadar en el mar


(Lo sé, estoy un poco pesada con Family)

Qué tengas un día tan fantástico como el que hace.

Un beso, Miriam G.

Marsu dijo...

Nostalgia y ansiedad. Voy a pintarme la uñas, voy a sacar las sandalias.

Trenza torpe, dice..... una plegaria, creo yo; al menos para mí.

Anónimo dijo...

Una entrada hoy muy bonita, gracias, lo necesitaba, ya el verano no me gusta nada, lo borraría, pero visto como tu lo pintas, quizá haga un esfuerzo para que me vuelva a gustar. Gracias.Un beso grande. Cuti.

Enrique Ortiz dijo...

Jejeje, sacando el hocico de la madriguera, je. Fíjate, Miriam, tú ayer fotografiabas el mar y yo hoy lo describo en estampas. Un beso y a disfrutar.

Marsu, gracias; ya sabes, a por las sandalias, que las mujeres estais muy provos con sandalias. Un beso, Marsu y a disfrutar :)

Cuti, nada es bueno ni malo por sí solo; el verano puede ser magnífico o un infierno. Cada uno cuenta la feria según le va, no?. Este verano de la memoria es magnífico; los que vendrán, seguro que también. Un beso.

Ana Pérez Cañamares dijo...

Pues a mí el verano sólo me gusta cuando empieza... así que me ha gustado mucho este verano tuyo...

Cayetana Altovoltaje dijo...

mmmm ¡¡qué ganas de un baño de mar me han entrado con esto tan chulo que has escrito!!
para mí el verano empieza cuando me muero por caminar descalza.

Pussy Galore dijo...

qué maravilla de texto, yo a esto le sumaría el olor del verano, no le parece que el verano tiene un olor particular que no tiene ni el otoño ni el invierno?

Aura dijo...

Mmmm es muy sugerente. Gracias por el alud de sensaciones.
Voy a encender el ventilador, me ha dado calor :)

Jesús Alonso dijo...

A mi me han entrado ganas de comer melocotones umbado debajo del cerezo.

Enrique Ortiz dijo...

Gracias, Ana, ese comienzo o el tránsito de las estaciones, ver cómo la primavera da un paso más y se convierte en verano es una delicia. Sí, quizá éste es el momento. Un beso, Ana.

Caye, un baño en el mar es algo incomparable, (el cuerpo sabe esto y responde con un bienestar...)también lo de andar descalzo, mejor si es sobre la arena mojada y fría.Ayyynsss. Un beso, Caye.

Pussy, quería escribir sobre ese olor, sobre todo cuando la noche le gana la partida al día, pero no he sabido hacerlo. Seguiré con ello, quiero pronunciar ese olor. Un beso, Pussy.

Gracias a ti, Aura. Se me quedó en el tintero otra sensación: el ronroneo antiguo de los ventiladores, el vuelo de papeles, el silencio cuando paran. Un beso, Aura.

Jesús, me encanta eso, me recuerda cuando era muy niño, en siestas calurosas y eternas en las que te escapabas de dormirlas echándote al campo, con los primos. Un abrazo, Jesús.

Dr Zito dijo...

El verano promete mas de lo que da. La culpa es de Junio, un mes hermoso y terrible. Pero aun asi, un inventario precioso.
Curioso lo de Muñoz Molina porque juraria que Marse utilizaba una imagen muy similar en Ultimas Tardes con Teresa.

Enrique Ortiz dijo...

Y tienes razón, Dr. Zito. Junio es hermoso, pero en Agosto ya tiene uno ganas de algo de lluvia, de fresco. Lo mismo pasa con Noviembre, con Marzo. Son meses puentes. No recuerdo lo de Marsé, pero voy a buscarlo; me has dejado en ascuas. Un abrazo y gracias por el comment, Dr. Zito.

A identidade do indiscernível dijo...

De su inventario, 3 imágenes saltan, parecen recurrentes y complementarias en lo que leo: la noche, el tiempo y el mar. Para el gusto, elegí tres pares de imágenes: los tres me envían al tiempo que pasa. No lo sé porque, o no lo confiese, la imagen de la arena también me envío al tiempo... tal vez a otro tiempo:

1) La línea azul de un horizonte claro e iluminado más allá de los diez de la noche.
los días que se alargan y las noches que se alargan.

2)la arena como lugar de encuentro.
los pies desnudos sobre la arena mojada.

3)Los años contados por veranos, esos saltos de las biografías, su contabilidad repleta de asombro.
Aquel que fuimos, confundido, mezclado, casi idéntico a aquel que estábamos a punto de ser.

Un beso.

Enrique Ortiz dijo...

Gracias, Identidade; sí, el verano y su doble tiempo: el atmosférico y el de la memoria, confundiéndose en un inventario torpe. El mar como aglutinante de historias, de pasado, de biografías. Un beso y gracias por el comentario-análisis :)

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