Hay gente que rompe las reglas por codicia y por tener un corazón oscuro. Ciertas personas son claras y rompen las reglas porque quieren saber. También entienden que hay que pagar su precio, y no se quejarán. Cuanto más loca sea la aventura más cuerdo debe ser el aventurero.
De Las guerras civiles. José María Parreño (enlace + enlace )
Y no mucho más, queridos niños y niñas. Termino aquí esta breve semana. Mañana, d.m., iré para Granada. Les dejo el cartel que anuncia la lectura del sábado y el magnífico díptico que ha hecho -él solito, no le he echado ni una mano- Juan Carlos Friebe, Gun, al que agradezco con todo mi corazón la generosidad y su perfecto hacer.
Quien quiera, ya sabe, estaré leyendo unos poemitas el sábado por la mañana. A quien le pille lejos, que no se preocupe: un tío leyendo poemas de la prehistoria no es mucha cosa, casi nada; es más, pocas cosas hay peores que un tío -ya maduro- leyendo poemas; eso sí, prometo no retrasar mucho la hora de las cañas, será mi mejor virtud.
Había pensado yo en una puesta en escena para la lectura (los poemas, por muy malos que sean, mejoran mucho al lado del baile de dos chicas retotollúas): una especie de mano a mano, por la Beyoncé y la Pili Rubio (como dice José Montalvá). Me han fallado a última hora; creo que les mandé tarde el correo pidiéndoles unos bailecillos en topless (a la poesía, por mucho que uno piense en los bikinis, le va mejor el topless, vamos, no hay color; el bikini y el mini-bikini van mejor con una lectura de relatos y micro-relatos, respectivamente, y el desnudo integral y el striptease hay que dejarlos para las presentaciones de las novelas. En esto es uno muy tradicional).
Ahhhhh, y para terminar, una joya, de esas que no abundan: circula por ahí un ep. It's made me cry, de Magnolia Electric Co., la formación donde toca ese genio que se llama Jason Molina y que fue continuación de Songs: Ohia. El tema se llama Protection spell y es lo más emocionante, lo más intenso, lo más maravilloso que uno ha oído en mucho tiempo. Qué lujazo. Con más tiempo, me detendré en este Molina. Les dejo un auto-vídeo y el audio. Feliz fin de semana a todos. Gracias por su tiempo y su generosidad. Abrazos y besos.
El gran Claudio Rodríguez, en su introducción a lo que en 1992 eran sus obras completas, Desde mis poemas (Cátedra. 1992), decía que, al fin y al cabo, no se puede contemplar la propia autopsia.
Quizá tuviera razón. Sin embargo, este fin de semana, mientras preparaba una lectura de mis poemas, (que haré en Granada el próximo sábado, y que ya contaré aquí) me ha dado la impresión de estar asistiendo a mi propia autopsia.
Repasar lo que -desde hace más de 15 años- uno rescató de la papelera y pasó a libro (para bien o para mal) y permanece hoy al alcance de la mano, es una tarea casi inútil, como empeñarse en enviar un telegrama a un pasado en el que estuvimos, pero en el que ya no estamos.
Sí, quizá como esas notas que tomamos y hoy parecen las de un absoluto desconocido, que nos hablan de algo que ya no comprendemos. Algo o alguien de lo que hemos desertado, tal vez.
Sé que mis libros han sido siempre necesidades de mi biografía, ese punto en el que se rompía y se enlazaba algo, siempre esa señal, el cruce de caminos donde los médicos fenicios ponían a los enfermos para que todo el que pasara diera su opinión y, así, hacer un diagnóstico (ya sé que he contado por aquí esto). (Tal vez, el que escribe no busque sino eso, un diagnóstico).
Ahora, después de tantos años, el diagnóstico es más bien una autopsia: el del jovencito que se asomaba a la edad adulta y escribía sobre lo que pensó que era la amistad, el amor, la vida de los demás, la vida, al fin y al cabo. Se dan muchas vueltas y, a lo mejor, terminamos en el mismo punto en el que pensamos que se iniciaba algo; no sé, a lo mejor el tiempo no es nada, salvo estas canas y cierto cansancio en la postura al andar.
Creo en el poema como un espacio en el que ocurren cosas y en el que deben encontrarse, al menos, dos personas: escritor y lector; creo en la poesía como la única forma de atrapar ciertas verdades, para que no se escapen, a base de metáforas, como manera de ir descubriendo lo que ya sabíamos o hubiéramos sabido a base de camino y tiempo.
La literatura como lugar para la emoción, como un balance donde rendir las cuentas invisibles del tiempo y la memoria.
La palabra sexy y yo no nos llevamos muy bien, no señor. Creo que la primera vez que la oí fue en aquello que cantaba Rod Stewart y que sonó y sonó y seguramente nos afectó y terminará algún día por pasarnos factura (seguramente, con cincuenta y tantos, saldremos un día a la calle con mallas de leopardo y el pelo largo y cardado, ya lo verán).
El caso es que sigo sin entender bien qué quiere decir la palabra sexy. Porque, como en el caso que nos ocupa -el de la votación de la egregia -y nunca bien ponderada- revista FHM- dicen de Pilar Rubio que es la más sexy del mundo y, no sé, es como si estuviera buena, pero no del todo, como si le faltara algo.
Sí, cariño, eres muy sexy (con lo cual, está claro que no lo es). Cuando una chica es realmente un pimpollo reventón (volvemos a Amanece que no es poco, en busca de una expresión justa), uno jamás de los jamases ha dicho que es sexy. Que yo recuerde (a estas edades uno ya no dice eso), uno decía: está güenísima, está que te mueres, el polvo que le echaba y barbaridades varias que al querido lector le vendrán fácilmente a la cabeza (un amigo, Leandro, siempre decía, en estos casos: pues yo me la follaba otra vez).
Así que eso (y no doy más la lata), que esta chiquilla, que responde al nombre de Pilar Rubio, vuelve a ser, por segundo año consecutivo, la más sexy del mundo y no es sólo eso, no señor, esta chica es algo más que sexy. Así que dejo el enlace para que profundicen en las 100 (sí, 100, hay para el finde completo) más sexys del mundo y cuando quieran entablamos un sesudo debate sobre las votaciones, que siempre tienen algo de injusto. Un anuncio: música.
Mi muy querido Barón Rojo (que, por cierto, va haciendo, poco a poco, con mucho atino, su lista de sexys, y, si no, vean algunas de sus últimas entradas: enlace + enlace) me vuelve a sorprender con un anuncio que me ha gustado. La música, sí, ¿qué haríamos sin música (y sin sexys)? Aquí lo dejo:
Bombon mallorqui, de Joan Miquel Oliver
En paralelo a su -tremenda- carrera al frente de Antónia Font (que ya he traído por aquí: enlace y también en solitario, Sa nuvia morta: enlace), y tras el genial Surfistes en càmera lenta, de 2005, Oliver nos trae un nuevo trabajo, Bombon mallorqui, que según leo por ahí, es un helado mítico en Mallorca.
Repleto de texturas mezcladas entre los sonidos familiares y lo extraños, muy lírico, Bombon mallorqui es un disco muy, muy recomendable y Joan Miquel Oliver uno de esos valores seguros de la música de por aquí, con un talentazo para la melodía que echa para atrás. Delicioso, familiar, muy hermoso.
Les dejo el tema Final feliç
Y qué más les cuento que ya no sepan, queridos niños y niñas. De nuevo viernes, en una semana en la que, ya sí, hemos visto mucha mangui corti por la calle. Viene algo peor la semana que viene, pero no demasiado. Eso sí, el finde será bueno, ya algo caluroso, y con la posibilidad -bendita- de alguna tormenta por la tarde. Se han quejado las chicas alguna vez de que no pongo por aquí hombres-hombres. No se preocupen: a ver si me pongo a ello y les traigo algunas foticos de Leif Garret o de Los Pecos algún día de estos. Mil gracias por su tiempo, su paciencia y sus comentarios -que contestaré hoy, d.m-. Besos y abrazos y un rotundo y sexy fin de semana para todos.
Me llega por correo este corto de animación, que me ha gustado.
Además, tiene uno una época -que ya dura algunos años- absolutamente mediterránea, lo cual tampoco es que sepa exactamente lo que significa, pero sí sé que, a partir de ciertas edades, los gustos y las vocaciones suelen ser más firmes, cambian menos.
Hace algún tiempo, yo tuve dos billetes en el bolsillo para ir a Santorini y, de repente, se me cruzó Ibiza en el camino. Por eso nunca me arrepentiré de no haber ido a Grecia: porque el flechazo fue tal que el hechizo aún dura hoy y sé que encaminaré mis pasos hacia Ibiza algún día, que espero no muy lejano.
Pero iré, desde luego que sí, a Grecia, siquiera para tomar algún yogurcito griego, o una pita, y darme un baño con el sol cayendo en mitad de una tarde eterna. Y alquilaré una moto que haga ruido, y seré griego, aunque sea dos o tres días, sí señor.
Así que les dejo este corto: puro ritmo, trepidante y con un fondo hermoso de un pueblo hermosísimo.
No creo que existan muchas canciones como ésta, en la que, en apenas un minuto, se contiene, quizá, toda la música y también toda la poesía de la música, todo lo que es de verdad, todo lo que arde y es hermoso.
Del disco -soberbio- de 2004, Trucar a casa, recollir les fotos, pagar la multa, les dejo un guarri-vídeo editado por mí, un vídeo editado por un enamorado y el audio. Preparen los pañuelos.
Tan cert, tan cert com que tu i jo som altres. Tan cert, tan cert com que no hi ha res més. Tan clar, tan clar com que la nit ens espera Tan clar, tan clar com que no ho fa per tothom. Tan breu, tan breu com qui no espera resposta. Tan breu, tan breu com qui sap el que diu. Ara i aquí, t'estimo, t'estimo, t'estimo.